LA MUJER TRABAJADORA

Proverbios 31:11-12, 16, 18 dice: “El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias. Le da ella bien y no mal todos los días de su vida (...) Considera la heredad, y la compra, y planta viña del fruto de sus manos (...) Ve que van bien sus negocios”.

Esta escritura no se enfoca en lo que cocina esta mujer o en las habilidades que tiene para criar a sus hijos, aunque está implícito que está involucrada en estas actividades. El pasaje se enfoca casi exclusivamente en su intervención en los negocios. Ella es una empresaria, y muy exitosa. Tanto así que llega a ser rica y su contribución al ingreso familiar trae notoriedad y respeto a su esposo, quien pasa junto a ella diciendo: “Denle la recompensa, se la ha ganado” (v. 31).

Así que aquí, en este pasaje del Antiguo Testamento, está escondido el sentir del corazón de Dios para las mujeres. Estar encerradas en la cocina o en una guardería nunca fue el plan de Él para sus hijas. Aunque muchas mujeres prefieren no seguir con su profesión cuando sus hijos son pequeños, y ciertamente es una decisión loable cuando económicamente es posible, no es un mandato bíblico para todas.

Los cristianos conservadores actuales a menudo dan a entender que las mujeres deben hacer del hogar y de la maternidad su primera o única prioridad. Algunas veces la maternidad es incluso elogiada como “el llamado más alto al que una mujer puede aspirar”. Esto suena tan orientado a la familia, pero tal forma de pensar es insensible, especialmente para las mujeres que son solteras o que no tienen hijos, incluso puede ser dañino para las mujeres que son infértiles. Si la maternidad es el llamado más alto de Dios, ¿eso quiere decir que las mujeres solteras nunca alcanzarán el plan de Dios para sus vidas? Y para el caso ¿quién dijo que una mujer con hijos no debe perseguir otros intereses o metas que estén fuera de sus obligaciones como madre?

Por supuesto que la maternidad es un llamado especial y las madres a tiempo completo merecen nuestra admiración. Pero, ¿de dónde sacamos la idea de que la maternidad ha sido apartada como el lugar “más alto” de Dios para las mujeres? Indudablemente no es una perspectiva bíblica ya que muchas mujeres de la Biblia, que fueron elogiadas por su fe, no tuvieron hijos.

Si las personas de tu iglesia están imponiéndote esta estrecha mentalidad, haciéndote pensar que está mal que una mujer cristiana entre al mundo de los negocios, entonces defiende tu posición y mantén tu libertad en Cristo.

A continuación encontrará algunos pasos útiles que te permitirán servir al Señor en tu profesión:

 1. Descubre tu llamado como testigo de Cristo en el ambiente en que te desarrollas.

La tarea de evangelizar a tu nación no la van a lograr solamente los predicadores que trabajan a tiempo completo. De hecho, la mayoría de la gente descubre la fe como resultado de un encuentro personal con un amigo, a menudo en sus trabajos. Dios quiere usarte en tu lugar de trabajo para influenciar a otros para Él.

En los Estados Unidos en los primeros años del siglo XXI, el segmento de mayor crecimiento de la economía se vio impulsado por las nuevas empresas creadas por mujeres empresarias. Imagínate qué pasaría si muchas de estas empresarias fueran creyentes de la Biblia que entendieran la necesidad de la integridad, la honestidad y la fidelidad en todas sus transacciones de negocios. ¿Cómo transformaría esto la mentalidad que ahora conocemos como “un mundo de hombres” a nivel corporativo en los Estados Unidos, un mundo conocido por convenios en trastienda, soborno, extorsión y escándalos? ¿Podría ser que Dios usara a mujeres ejecutivas para volver a llevar a los Estados Unidos a la justicia?

Muchos líderes de iglesias en la actualidad creen que las más grandes oportunidades de evangelismo en este nuevo siglo ocurrirán en el mundo de los negocios; dirigidas no por ministros a tiempo completo sino por lo que ellos llaman “ministros de mercado”, empresarios cristianos que llevan su fe al mundo laboral. Muchos de esos dueños de negocios serán mujeres.

2. Usa tus habilidades para el Reino de Cristo.

La mujer de Proverbios 31 nunca hubiera podido “abrir sus brazos al pobre” o “extender sus manos al necesitado” (v. 20), si en primera instancia no hubiera obtenido ganancias de su negocio. Dios la bendice y la hace una bendición. Si Dios te ha llamado al mundo de los negocios, es posible que Él quiera canalizar riquezas a través de ti que edificarán su reino. Abre tu mente a ideas creativas que te permitan alcanzar éxito financiero para la causa de Cristo.

En estos días necesitamos mujeres que sean libres para pensar en grande, no permitas que las restricciones del pasado te limiten. Las mujeres de negocios que Dios está preparando deben ser libres para realizar hazañas financieras para Él. Como mujer trabajadora puedes ser llamada a canalizar dinero dentro de los proyectos del Reino para alimentar a los pobres, erradicar enfermedades, poner fin a la trata de personas, construir hospitales y orfanatos, financiar misioneros y proyectos editoriales cristianos y transformar naciones.

3. Busca influenciar a la sociedad como una reformadora.

En Nigeria, una nación que visité diez veces en los últimos años, las mujeres continúan sufriendo por la fuerte opresión cultural. Aunque obtuvieron su derecho a votar en el año 1960, siguen careciendo de muchos derechos humanos básicos, incluyendo el derecho a ser protegidas del abuso doméstico que es bastante común, incluso en los hogares cristianos). Hace poco tiempo que las mujeres han surgido en el escenario político; pero eso está comenzando a cambiar.

Una señal luminosa en el horizonte de Nigeria es Dora Akunyili, una mujer cristiana que fue comisionada en el 2001 para dirigir la Agencia Nacional de Nigeria para la Alimentación y la Administración y Control de Medicamentos. Inmediatamente ella se lanzó a una cruzada para terminar con el problema del fraude en la industria farmacéutica. Antes de que empezara su campaña de reforma, las compañías de fármacos estaban fabricando medicamentos inservibles y vendiéndolos para obtener ganancias ilegales. El problema se volvió tan común que Nigeria desarrolló una reputación internacional de engañar a otros en sus negociaciones, pero la señora Akunyili decidió poner un alto a esta situación y durante su mandato dirigió numerosas redadas en laboratorios que estaban produciendo medicinas falsas.

Su campaña le costó mucho a nivel personal, pero ella se mantuvo valiente. Se vio obligada a viajar con guardaespaldas porque su vida se veía amenazada muy frecuentemente por los jefes corruptos de la industria farmacéutica. No obstante, ella dijo en una revista nigeriana cristiana que creía que Dios la estaba protegiendo e impulsando para llevar nuevamente a la sociedad nigeriana la moralidad y los principios de la ley.

Te reto a romper el molde. Espero que busques a Dios para que te dé el valor para transformar tu comunidad, tu ciudad y tu nación. Y que Él le capacite para ser una promotora de la justicia.

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