domingo, 5 de septiembre de 2010

LA IDENTIDAD DE LA MUJER CRISTIANA


Dios nunca tuvo la intención de que una mujer derivara su valor de un hombre o que fundamentara sus méritos en tener hijos. Ni el matrimonio ni la maternidad validan la personalidad, el carácter o la espiritualidad de una mujer. La identidad de la mujer cristiana debe ser hallada solo en Cristo. Por J. Lee Grady El futuro de Leilani era brillante. Estudiaba periodismo y ciencias políticas en la Universidad de Hawaii, era senadora del consejo de estudiantes y también encontraba tiempo para hacer trabajo voluntario en dos campañas políticas estatales. Era muy franca con relación a su fe; sin embargo, sus compañeros no cristianos la respetaban por su valentía y obvias destrezas de liderazgo. Todo el mundo sabía que esta joven tenía todo lo necesario para hacer un gran impacto en el mundo. Luego de su graduación, un grupo de hombres de negocios cristianos se acercó a Leilani para sugerirle que trabajara por una silla de representante estatal. Hawaii necesitaba más cristianos evangélicos en el gobierno. Aun se ofrecieron a financiar completamente su campaña. Leilani oró sobre esta oportunidad y sintió que Dios la llamaba para entrar en la arena política. Pero antes de llamar al grupo de hombres de negocios para decir sí, decidió buscar el consejo de la esposa de su pastor quien era una de sus mejores amigas. Entonces le contó toda la historia y esperaba que se emocionara. Pero no lo hizo. La mujer le dijo a Leilani: La verdad es que te alentaría a desistir de esa idea. Algún día te casarás. Dios tiene el hombre perfecto para ti. Y entonces, ¿cómo se vería eso? Qué incómodo para tu esposo que ustedes se casaran y tu estuvieras en un importante puesto político. Esa no es la forma de Dios. Estás llamada a ser esposa en primer lugar. Esa debe ser tu prioridad. Esto devastó a Leilani. Muchas preguntas pasaron por su mente. ¿Por qué debo dejar esta oportunidad y basarme en que puedo casarme pronto? ¡Ni siquiera salgo con alguien! ¡Ni siquiera sé si me casaré de aquí a cinco años! Al final, Leilani no pudo descartar el consejo de su mentora. Les dijo a los comerciantes que no podía trabajar para el puesto. Su siguiente idea fue matricularse en la escuela de leyes. Otra vez, buscó el consejo de la esposa del pastor y una vez más, su reacción fue negativa. En esta ocasión le dijo: –Leilani, esa es una carrera demasiado activa que demanda que estés mucho tiempo fuera de la casa. ¿Qué harás cuando te cases? ¿Qué pasará si tienes que salir fuera de la ciudad para pelear un caso? Tienes que pensar con dedicación en tu esposo. –¡Pero no tengo esposo! – protestó Leilani. –Lo tendrás. Dios tiene un hombre para ti –dijo la mujer con plena confianza–. Y cuando te cases sabrás que él era el perfecto plan de Dios. A pesar de sus fastidiosas dudas, una vez más Leilani se sometió a los consejos de su amiga. Luchó con sus sentimientos, hasta que esa noche le gritó sus pensamientos al Señor: "Dios, ¿por qué tengo el deseo de impactar a la sociedad cuando mis pastores me dicen que las mujeres no hacen eso?" Afortunadamente, Leilani no enterró sus sueños. Admitió que puso su vida en compás de espera por unos años, pero cuando el señor Perfecto no llegó, aceptó un trabajo de periodista y se convirtió en una exitosa escritora independiente. Casi diez años después de su crítica conversación con la esposa del pastor, Leilani se casó con Jerome, un compasivo hombre que apoyó completamente su deseo de trabajar fuera de la casa como directora de relaciones públicas para una iglesia en proceso de crecimiento en Missouri. Hoy se entrena para entrar al ministerio pastoral y tiene una especial preocupación por las mujeres solteras a quienes la iglesia ha puesto en un estante. El mito de la mujer "incompleta" Dios nunca tuvo la intención de que una mujer derivara su valor de un hombre o que fundamentara sus méritos en tener hijos. Ni el matrimonio ni la maternidad validan la personalidad, el carácter o la espiritualidad de una mujer. La identidad de la mujer cristiana debe ser hallada solo en Cristo. Él la completa, sea que tenga un esposo y doce hijos o se quede soltera toda la vida. Cristo es su vida. Por supuesto que el matrimonio es ordenado por Dios, y que debe ser una maravillosa bendición que incluye el romance, la intimidad sexual y la expresión más profunda del amor humano. Por supuesto que Dios quiere que los maridos amen a sus esposas, por supuesto que quiere que las esposas amen a sus esposos, por supuesto que quiere hijos que crezcan en la corriente de ese amor. Pero para muchas personas este ideal de la familia cristiana nunca se materializará.
Casada con Cristo
Por siglos, Dios ha usado a mujeres solteras con esta actitud de entrega total. Probablemente estas mujeres se sintieron muy solas y quizás sintieron la carga del doloroso estigma de estar solteras. Pero en medio de su angustia Dios se convirtió en el amante de sus almas, y continuaron más allá de su dolor y exploraron un mundo de realización espiritual que está reservado solo para quienes lo buscan con total abandono. Debemos estar llamando a cristianos –hombres y mujeres– a dejar a un lado los deseos y ambiciones carnales y obedecer la voluntad de Dios sin importar el costo. ¡Qué ridículo es esperar este nivel de compromiso en los hombres y luego decirle a las mujeres que deben enfocar su energía espiritual en encontrar a un marido! ¿Por qué esperar menos de ellas? También debemos dejar de poner el pesado yugo sobre las mujeres solteras de la iglesia, al sugerir que no están completas sin un hombre en sus vidas, o sugiriendo que de alguna manera un hombre da validez a sus ministerios. El matrimonio no califica a nadie para servir en la iglesia. Desde el momento en que fue liberada del campo de concentración nazi en 1944 hasta que murió en 1983, Corrie Ten Boom le habló al mundo de un Salvador que podía perdonar al más cruel de los nazis. Su testimonio de perdón, relatado en el libro "El refugio secreto", se convirtió en un éxito de librería y en una aclamada película de cine. La historia le abrió las puertas para ir a hablar en sesenta países. Antes de morir, a la edad de noventa y un años, tuvo la oportunidad de establecer varios centros de rehabilitación para víctimas del holocausto. No obstante, esta evangelista de dulce hablar nunca se casó. ¿El hecho de que nunca tuvo un esposo la hace menos completa? ¡No! Corrie encontró su realización en Cristo solamente. Las mujeres solteras han revolucionado naciones para el Evangelio desde el comienzo de la iglesia. La profetisa alemana Hildegarda (1098–1179) rompió con las tradiciones medievales de su tiempo al ejercer como portavoz de Dios a los líderes europeos, tanto en el gobierno como en la iglesia. También escribió sesenta populares himnos. A los sesenta años comenzó con un ministerio itinerante de predicación; viajaba a caballo tan lejos como a Francia. No permitió que su soltería le impidiera cumplir con su destino espiritual. Lottie Moon (1840-1915) rompió su compromiso con un adinerado hombre de Virginia porque sabía que él no compartía sus convicciones cristianas. En lugar de casarse, entregó su vida al trabajo misionero en China, donde sirvió al Señor hasta su muerte. Algunas personas le dijeron a María Slessor (1848 -1915) que no tenía nada que hacer como misionera en África. Pero esta pelirroja escocesa desafió la enfermedad y el peligro para plantar iglesias entre las tribus caníbales de la región de Calibar, en lo que es hoy Nigeria. En varias ocasiones María arriesgó su vida al retar las costumbres caníbales, que incluían golpear, y aun matar, a mujeres que cometían ofensas triviales. Inspirada por el misionero David Livingstone, María fue una de las muchas mujeres europeas del siglo XIX que se aventuró a naciones inalcanzables para plantar prosperas iglesias. Enriqueta Mears (1890-1963) se unió a la Primera Iglesia Presbiteriana en Hollywood, California, donde se convirtió en directora de educación cristiana. La Escuela Dominical aumentó de 450 a 4.000 en menos de tres años y desarrolló vívidas lecciones que más tarde publicó al fundar Gospel Light, una de las más respetadas casas publicadoras de literatura de Escuela Dominical en la actualidad. Es mayormente conocida por ser la mentora de tres jóvenes que luego segaron grandes cosechas espirituales: Bill Bright, fundador de Campus Crusades para Cristo; Richard Halverson, un pastor que luego se convirtió en capellán del Senado de los Estados Unidos; y el conocido evangelista Billy Graham. Su cultura le dijo que necesitaba un hombre –cualquier hombre– para sentirse realizada. Pero ella rechazó esa mentira y escogió encontrar su realización en Cristo. Se lanzó a los propósitos de Dios para su generación y es muy probable que su obediencia haya producido más frutos espirituales que cualquier otro ministro cristiano del siglo XX.
El triunfo de la encarnación
Algunos cristianos han tergiversado un confuso pasaje del Nuevo Testamento para sugerir que las mujeres tienen que tener hijos para poder ser salvas o ser espiritualmente eficaces. Esta es una idea absurda, por supuesto, ya que contradice el mensaje bíblico de la gracia gratuita en Cristo. Sin embargo, es importante examinarlo: "Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos si permaneciera en fe, amor y santificación, con modestia" (1 Timoteo 2:13-15). Ciertamente Pablo no estaba dando una garantía de que las mujeres cristianas nunca morirían en el parto. Y por supuesto, sabemos que Pablo no estaba implicando que las mujeres tenían que tener hijos para que Cristo las aceptara. ¿Dónde hubiesen quedado las solteras y las estériles? Pablo dedicó gran parte de sus escritos en el Nuevo Testamento para refutar la idea de que podía obtenerse la salvación a través de las obras. Proclamó con denuedo a los legalistas judíos que solo la fe en la expiación de Cristo trae una conversión verdadera. Entonces, ¿qué quiere decir este pasaje? Hay varias posibilidades de traducción para 1 Timoteo 2:15. Algunos expertos creen que los textos griegos señalan hacia la venida del Mesías a través de la virgen María. El versículo podría traducirse: "Pero se salvará por dar a luz al Hijo...". La misionera y expositora de la Biblia, Katherine Bushnell, establece claramente que lo que Pablo decía a Timoteo era: las mujeres no se salvarán de morir en el parto, ni son espiritualmente salvas por el proceso de dar a luz a sus hijos. Las mujeres son salvas de sus pecados y pueden alcanzar el cielo, precisamente en los mismos términos que los hombres, y sin ningún otro término adicional; porque Dios no hace acepción de personas. Pablo dice aquí, traducido literalmente del griego: Ella [la mujer] se salvará por la maternidad. Esto es, por el nacimiento del Redentor. Gracias a la encarnación, la mujer fue liberada del dolor del pecado que la marcó por siglos. Ahora que están en un lugar de dignidad en Cristo, son llamadas, como María, a dar vida, no solo a través de la maternidad natural sino por los frutos del espíritu. Casadas o solteras, con hijos o sin ellos, las mujeres son llamadas ante su presencia donde pueden ser cubiertas por el poder de Dios, tal como fue María. Como compañeras del Señor, pueden también desatar una poderosa liberación. Pueden ganar al perdido, sanar al enfermo y echar fuera demonios. Pueden alcanzar vecindarios o impactar naciones enteras. Pueden servir como misioneras, maestras, evangelistas, profetisas, y todo aquello para lo cual sean llamadas por Aquel que las hizo libres.

Extraído de "Diez mentiras que la iglesia le dice a las mujeres", por J. Lee Grady, Editorial Casa Creación.
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