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https://www.puertasabiertas.org/noticias/Ultimas_noticias/2017/Jordania_boutique_vende_dignidad_refugiados_iraquies

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LAS MUJERES EN LA GENEALOGÍA DE JESÚS

Para presentar y demostrar ante el pueblo hebreo que el Galileo era hijo de Abraham y descendiente del rey David, por lo tanto judío verdadero por los cuatro costados y posible candidato a Mesías, ¿por qué tuvo el evangelista que referirse también a cuatro mujeres de dudosa reputación entre los hebreos? 

¿A qué venía mencionar a una prostituta de Jericó llamada Rahab (Jos. 2:1-7), a una moabita pagana como Rut (Rut 1:4), a una adúltera que llevaba por nombre Tamar (Gn. 38) y a la madre de Salomón, Betsabé, que fue la mujer de Urías, a la que David sedujo mediante una crueldad imperdonable (2 S. 11 y 12)? 

¿No ponían en peligro estas menciones todo el pedigrí judío de Jesús, ante una mentalidad tan patriarcal como la hebrea?

Parece como si Mateo hubiera estado buceando en las páginas del Antiguo Testamento con el fin de encontrar a las candidatas más improbables y desprestigiadas.  Las genealogías eran para los judíos, salvando las distancias, como los historiales académicos o currículos para nosotros hoy. 

De la misma manera que algunos desaprensivos tienden a inflar los suyos con el fin de parecer más de lo que en realidad son, también ciertos hebreos se montaban las genealogías a gusto del consumidor. Todos querían un pedigrí inmaculado que los posicionara adecuadamente en aquellas cultura tan religiosa. Nadie deseaba ovejas negras en su familia. Siendo esto así, Mateo inicia su evangelio como pegando un puñetazo en la mesa. ¡Atención, compatriotas, el linaje de Jesús es otra cosa porque que él no miente como nosotros! ¡Al encarnarse en la raza humana se hermanó hasta con las prostitutas! 

En efecto, con la genealogía mateana de Jesucristo tres muros se vinieron abajo. El primero en caer fue aquel que separaba a los hombres de las mujeres (y que todavía los sigue separando en tantas culturas y religiones). Si las genealogías judías mencionaban solamente a los varones cabezas de familia, la de Jesús incluye también a las féminas más discriminadas de la sociedad. 

En Cristo no existen argumentos para el desprecio de la mujer. No hay justificación para que ganen menos sueldo, obtengan cargos menos cualificados, tengan que ocultar su cabello, sean agredidas por su sexo, menospreciadas por su condición femenina y tantas otras injusticias como padecen hasta el día de hoy. Si ni siquiera podían ser testigos en ningún juicio hebreo, Jesús las convertirá en los primeros testigos de su resurrección. El viejo desprecio desaparece en Cristo y desde ese momento, mujeres y hombres alcanzarán el mismo nivel en el amor de Dios.  

El segundo muro en derrumbarse, es el que dividía el mundo entre judíos y gentiles. Tanto Rahab como Rut eran gentiles, no pertenecían al pueblo de Israel, y sin embargo hallaron su lugar en la genealogía del Maestro. Ya no hay judío ni gentil porque el Evangelio que nos trae Jesús es universal. Mientras que el tercer muro en desaparecer es el que había entre los “santos” y los pecadores. 

Dios sabe arreglárselas para que también algunos grandes pecadores sirvan a sus propósitos divinos. Jesús manifestó públicamente que él había venido no para llamar a los justos (o a los que se creen justos) sino a los pecadores (Mt. 9:13). De manera que, ya desde el principio del evangelio, se adelanta la increíble gracia y el amor de Dios que lo abarca y trastoca todo.  

¿A qué se debe entonces que dos mil años después todavía el mundo no haya entendido (o por lo menos no ponga en práctica) el antiguo mensaje de las credenciales femeninas de Jesucristo?

ABUSO EMOCIONAL

El subtítulo de este libro es: Cuando tu pareja quiere moldearte a su imagen y semejanza. En él la autora analiza las relaciones adictivas entre el hombre y la mujer. 

En primer lugar, describe las características de los hombres y las mujeres que integran parejas con las problemáticas mencionadas. En segundo lugar, proporciona herramientas, técnicas y ejercicios para promover la independencia afectiva y aún asíeguir amando. 

Luego de leer y poner en práctica el contenido de este libro, tu manera de pensar será cada vez más madura, así como también lo será tu manera de amar. Vas a sentir que ya no tienes tanto miedo a la pérdida y tu necesidad de posesión será reemplazada por la dicha de tener sueños por conquistar. 

Muchas mujeres viven encerradas en relaciones adictivas, pese al maltrato que reciben de su compañero, la dependencia aumenta. La ausencia de su compañero, o no poder tener contacto con él, les produce el -síndrome de abstinencia- y tienen un deseo persistente de dejarlo pero realizan intentos que no dan ningún resultado. 

¿ESTÁ DIOS CON NOSOTROS?


"Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?" Éxodo 17:2b

¿Qué quiere decir tentar a Jehová? Según el diccionario de la real academia española, uno de los significados de la palabra tentar es: Probar a alguien, haciendo examen de su constancia o fortaleza. Así que Moisés reclama al pueblo su interés en probar y juzgar al mismo Dios. De hecho más adelante el pasaje bíblico nos indica que:

"Y llamó (Moisés) el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová…" Éxodo 17:7a

La Nueva Versión Internacional sustituye la palabra tentar por provocar, de hecho la palabra hebrea Masah significa prueba o provocación y la palabra hebrea Meriba significa altercado.

¿Por qué fue el altercado? El pueblo hebreo partió del desierto de Sin y acampó en Refidim, un lugar seco: no había ni una sola gota de agua para beber. Esto hizo que el pueblo reaccionara contra Moisés exigiéndole que les diera agua. ¡Cuántas veces provocamos a Dios actuando igual que el pueblo judío, exigiéndole a Dios que nos provea de algo! Y ojo que no estamos hablando de cosas frívolas: sin agua, el pueblo judío podría perecer, sin embargo, aun siendo una necesidad primordial, exigirle a Dios agua se consideró como una provocación.

En este pasaje aprendemos una lección muy importante, muchas veces vendrán dudas a nuestro corazón, dudas acerca de la presencia de Dios, dudas acerca de su palabra, dudas acerca de nuestras experiencias con Dios, pero eso no nos debe llevar a exigirle cosas a Dios para "salir" de dudas, no debo "examinar" a Dios para ver si es verdad todo lo que me ha dicho. Las promesas de Dios se cumplirán SÍ o SÍ.

La batalla de la fe no es una batalla entre nosotros y Dios, es una batalla interna que se libra en nuestra mente, debemos creer. Debemos prestar atención a las palabras que salgan de nuestros labios. Por supuesto que podemos y debemos pedirle a Dios aquello que necesitamos:
 
"No tenéis lo que deseáis, porque no pedís" Santiago 4:2

Pero si detrás de mis peticiones se encuentra la pregunta ¿Está pues Dios conmigo, o no?" entonces debo tener cuidado: ¡puedo estar juzgando a Dios!

LA MUERTE DUELE, PERO CON ESPERANZA SI CONOCES A DIOS...

La muerte es de las cosas más dolorosas que experimenta el ser humano.
Esa separación física de un ser querido. Ese regresar a casa para encontrar todas las posesiones del difunto como antes, pero sin su presencia. Ese primer cumpleaños sin él, ese primer aniversario, esa primera navidad, ese primer logro sin su presencia…
He estado en entierros en donde yo también me quisiera morir. Un pariente grita desconsolado “Para qué quiero la vida ahora. ¡Me quiero morir, pero ya!”.
Y es que para la mayoría de aquellos que definen la muerte, como la cesación de la existencia, cuando pierden a un ser querido, experimentan una muerte doble. La del difunto y la de ellos, ya que resultan estar, muertos en vida. Algunos se consuelan diciendo que es el curso de la vida.
¿Por qué los cristianos enfrentan la muerte con dolor, pero continúan viviendo?, ¿Por qué, aunque los cristianos enfrenten una enfermedad terminal y ya prácticamente ante la muerte tienen esperanza?
Creemos las palabras que inspirado por el Espíritu Santo escribió el apóstol Pablo: “¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará con Jesús a los que han muerto en unión con él.” 1 de Tesalonicenses 4:14 
Los cristianos somos ciudadanos del cielo y extranjeros en esta tierra. Comprendemos que Jesús les prometió a sus discípulos que se iría para prepararles un lugar y regresar por ellos. Sabemos que nos espera la eternidad. Eternidad que pasaremos con Dios en un lugar donde hay justicia y no hay ni sufrimiento, ni dolor.
Existe un error que algunos cristianos cometen. Y es llegar a la funeraria y animar a los cristianos a ya no llorar. Lo consuelan con palabras como: “Ya está en la presencia del Señor. Ya dejó de sufrir. No llore”.
Los cristianos no negamos los sentimientos, no ignoramos el duelo que debemos enfrentar, no minimizamos el dolor, sino que, en medio del mismo, nos consuela la promesa de la resurrección.
Lo mejor que puede hacer usted cuando alguien ha perdido a un ser querido, es llegar y abrazarlos. Estar ahí para ellos y ponerse a las órdenes para lo que necesiten. Posterior al entierro, ponerse a las órdenes de nuevo para cuando quieran hacer lo que quieran. Y usted cuando pierda a un ser querido, pase por su luto, pero páselo con esperanza.
¿Por qué los cristianos, aunque son pecadores, viven constantemente queriendo complacer y agradar a Dios? Porque sabemos que esta vida no lo es todo, sino una nada comparado con la eternidad, entonces vivimos con las miras del juicio de Dios. No vivimos con temor al juicio, porque cuando nos arrepentimos de nuestros pecados – tenemos un cambio de nuestra dirección en nuestras vidas, por un cambio de pensamiento que Dios obra en nosotros que nos lleva a amar lo que antes odiábamos y a odiar lo que antes amábamos – y creemos en el sacrificio de Jesús en la cruz como el único camino para reconciliarnos con nuestro Dios justo y santo que no tolera el pecado y recibir el pecado, comprendemos que ahora somos hijos y estamos sellados con la marca del Espíritu Santo hasta el día de nuestra redención. Vivimos para santificarnos a Dios. Alejarnos del pecado y consagrarnos a él. Y si pecamos, doblamos rodillas y comenzamos de nuevo. ¿Cómo no amar a aquel que lo entregó todo por nosotros?, ¿Cómo no reconocer y adorar al Creador cuyas instrucciones de vida son perfectas y el producto de vivir en ellas paz?
Por eso los cristianos no vivimos como nos place. Porque sabemos que el Creador, el perfecto, diseñó este mundo para operar de cierta manera. Y salirse de su perfecta voluntad, es encontrar y dar golpes. Porque buscar crear un camino recto, como los seres humanos pecadores que somos, es una mentira. Hay quienes caminan y creen que caminan bien, pero van derecho a la muerte. Como dijo el sabio: “Hay camino que al hombre le parece derecho;
Pero su fin es camino de muerte.” Proverbios 14:12

Así es que la muerte es inevitable. Todos pasaremos por ella y tendremos que llorar y sufrir cuando nuestros parientes pasen por ella. Pero a los cristianos nos duele, pero nos duele con esperanza.

ACTUALIDAD DE LAS 95 TESIS

Frente a lo que algunos creen, el monje Martín Lutero que en 1517 fijó las 95 tesis en Wittemberg no era todavía “protestante”. Sus posiciones eran mucho más moderadas que las de algunos precursores medievales de la Reforma e incluso que las de algunos teólogos pocos años anteriores a él. En 1517 Lutero era fiel a la iglesia de Roma, a sus doctrinas, a su sistema y al papa (ver tesis 7, 25 y 58). Las tesis cuestionan el valor de las indulgencias para la justificación, pero no el de las obras (44).   

El purgatorio 

El documento afirma claramente la existencia del purgatorio, un lugar de “cuasidesesperación” (16), si bien atenúa la doctrina tradicional. Para Lutero el temor del moribundo ante la muerte (así como su desesperación) «basta por sí solo […] para constituir una pena de purgatorio» (14 y 15). Las almas del purgatorio merecen un aumento de la caridad y una disminución del temor (17 y 18). Lutero creía que esas almas se libraban de purgatorio por el “sufragio” o las oraciones de los vivos, pero no por «el poder de las llaves (que [el papa] no tiene en manera alguna)» (26).   

Indulgencias ¿si o no? 

Las palabras más duras de Lutero en sus 95 tesis van dirigidas contra las indulgencias, y en concreto contra la forma en que Tetzel las estaba predicando y vendiendo en Alemania. Lutero modula hábilmente el cuestionamiento de las indulgencias. En algunas tesis admite un valor limitado de las mismas (41, 43, 47, 49 y 64); en la 68 es más directo: las indulgencias «en realidad son muy poca cosa, comparadas con la gracia de Dios y con la piedad de la cruz» (68). 

La tesis 37 plantea directamente el rechazo de las indulgencias: «Cualquier cristiano verdadero, sea que esté vivo o muerto, tiene participación en todos los bienes de Cristo y de la Iglesia; esta participación le ha sido concedida por Dios, aun sin cartas de indulgencias». Pero inmediatamente es contrarrestada por la tesis 38, que salva el núcleo del sistema al interpretar que las indulgencias tienen un valor como “anuncio”. Lo que sí queda claro en el documento es que el creyente no necesita adquirir cartas de indulgencia para obtener el perdón de Dios. Es más, sustituir la gracia divina por las indulgencias comporta un grave peligro (32).   

¿Cuestionamiento del papado? 

Las autoridades eclesiásticas no solo se preocuparon por el impacto económico que podía tener el documento de Lutero, al desanimar a las personas a la compra de indulgencias. Esta práctica, como todo el sistema de doctrinas y usos de la Iglesia Católica Romana, se encuentra directamente vinculada a la figura del papa. Por eso un cuestionamiento de las indulgencias debía llevar en última instancia al cuestionamiento del papado. En cuanto a este punto, Lutero vuelve a ser hábil al alternar frases que defienden al papa con otras que cuestionan su autoridad. Lutero afirma una y otra vez las buenas intenciones del papa, y carga la culpa sobre los predicadores de indulgencias, que tergiversan la voluntad papal (tesis 48, 50, 53, 55, 71, 72, 73, 74 y 80). No refuta el papado como tal, sino que afirma que sus funciones están más limitadas que lo que popularmente se acepta (5, 6, 8, 9, 52 y 58). A partir de la tesis 81 Lutero pone algunos ejemplos de «burlas chistosas» que algunos laicos hacen ante la «predicación licenciosa de las indulgencias», una predicación que es tan escandalosa que provoca que «ni siquiera a los letrados les resulte fácil salvar la reverencia debida al papa». No es difícil ver que estas críticas que Lutero pone en boca de otros responden a su propio pensamiento. Es un recurso hábil mediante el que, con motivo de señalar ciertos excesos, lo que hace es plantear unas críticas que en realidad son demoledoras. 

Las tesis 82-89 son auténticos hachazos en la base de ese sistema de perdón concedido por un simple mortal que son las indulgencias. Pero tras estos mandobles, en las tesis 90-91 Lutero se vuelve a cubrir las espaldas situándose como defensor del papa, quien, confía él, tiene la intención de predicar unas indulgencias conforme al evangelio. León X y su entorno comprendieron bien que el texto de Lutero significaba un ataque directo a todo su sistema eclesiástico. La conclusión implícita de las 95 tesis es que Roma debe reformar el sistema de administración de perdón que ha construido, de lo contrario definitivamente será enemiga de Cristo. Si el papado hubiera iniciado una reforma que llevara a la abolición de las indulgencias, quizá el movimiento de protesta que encabezó Lutero se habría mantenido en el tono moderado de las 95 tesis. Pero la autoritaria reacción de Roma no hizo más que catalizar el movimiento, y favorecer la concentración de fuerzas antipapales. La exigencia de reforma se convirtió en una auténtica revolución.   

Las indulgencias en la Iglesia Católica Romana hoy 

En 2016 el jesuita Juan Masiá escribió el artículo Lutero no protestaría contra la indulgencia revisada por Francisco. Efectivamente, quizá al Lutero de 1517 la bula Misericordiae Vultus no le habría parecido escandalosa. Lo que ocurre es que las 95 tesis y la protesta contra las indulgencias solo fueron una semilla de la Reforma. La revolución bíblica apuntada en las tesis siguió adelante. Si analizamos la bula de indulgencia de Bergoglio, veremos que afirma «la mediación de la Iglesia» y de «los Santos y los Beatos cuyo número es incalculable»; establece como condición la confesión de todos los pecados a un cura y añade una lista de las catorce obras de misericordia necesarias para obtener la indulgencia, dejando claro que la salvación es por obras y no por fe. Por otro lado, Masiá no expone todo lo que Bergoglio ha publicado sobre las indulgencias, que es bastante más que lo que recoge esa bula. Por ejemplo, el papa convocó en 2015 el Año Jubilar Ignaciano concediendo indulgencia plenaria para los católicos vivos y para «las almas de los fieles que están en el Purgatorio». Una de las cinco condiciones que Bergoglio estableció para ganar la indulgencia del año jubilar fue que el fiel atravesara una de las numerosas “puertas santas” determinadas por su iglesia. Además el Jubileo de la Misericordia ha multiplicado prácticas como la exposición de reliquias de “santos” para ganar la indulgencia plenaria (un ejemplo). La ICR mantiene otra tradición mediante la que todos los días extiende indulgencias: las misas en sufragio por los seres queridos fallecidos. Quienes suscriben esas celebraciones están pidiendo a Dios que recorte a sus difuntos el tiempo en el que estarán penando en el purgatorio, una práctica que Lutero atacó en las tesis 82 y 83.   

¿Ha cambiado la teológia católica? 

El Concilio de Trento prohibió que las indulgencias se pudieran comprar con dinero, pero el perdón de Dios continúa “comprándose” con obras. Si en la ICR hubiera el más mínimo sentido de reforma, se comenzaría por abolir las indulgencias y negar la existencia del purgatorio, y se continuaría por muchos otros puntos. Nada de ello ha ocurrido. Obviamente, el papado no es una institución suicida, y ha ido adaptándose a los tiempos, mediante el uso de un lenguaje más evangélico, con énfasis en el amor incondicional de Dios y en la ética personal y colectiva. Pero en realidad sigue habiendo infinidad de aspectos que conectan el papado de hace 500 años con el actual. La teología y las prácticas que Lutero comenzó a combatir en 1517 se mantienen en lo fundamental intactas. Es más, desde el siglo XVI la ICR ha involucionado, según el punto de vista bíblico, en cuestiones como el culto a María y la papolatría (promulgando la infalibilidad papal, a la que por cierto Bergoglio ha apelado al menos en dos ocasiones).   

La auténtica misericordia de Dios

De acuerdo con el papa, las indulgencias “se ganan” o “se lucran”; pero en realidad el perdón auténtico de Dios no se puede ganar, pues es gratuito y está abierto siempre a todos. De modo que las 95 tesis de Lutero son de máxima actualidad para la Iglesia Católica Romana. Apelan a una revisión no solo de la teología, sino de la relación personal del creyente con Dios, despojada de mediaciones humanas, institucionales y sobrenaturales que, más que innecesarias, son en realidad obstáculos para acceder a un Padre directamente accesible a cada persona en Jesucristo. 

Por ello, las 95 tesis también apelan al cristiano de cualquier confesión. Esbozan unas líneas y abren un camino que todo creyente y toda comunidad tienen que transitar. Cada cual debe escribir sus propias tesis, basándose en la Biblia y aplicándolas a su experiencia personal y eclesial. Y creo que todos podríamos incluir la tesis 62 en la que Lutero sintetizó su idea clave, motor de toda auténtica reforma: “El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria y de la gracia de Dios”.   

Simón Itunberri – Profesor de enseñanza secundaria – España 

DALE VALOR A LO QUE TIENES

“No conviene al necio el deleite; ¡cuánto menos al siervo ser señor de los príncipes!”
Proverbios 19 : 10


“El texto de hoy muestra las dificultades del insensato para valorizar lo que tiene. Si tiene abundancia, no la sabe aprovechar. Desperdicia, gasta mal y en poco tiempo descubre que no le queda nada. Es como el esclavo que se transforma de repente en príncipe. ¿Cómo gobernar, si nunca se preparó para eso? 

El otro día, la Policía Federal detuvo a un joven de solo 18 años, que estaba haciendo una pasantía en un sector del Instituto de Previsión Social. El muchacho había creado un sistema por el cual retiraba centavos de cada jubilado, sin que nadie lo supiera. La suma total era fabulosa e iba a parar a su bolsillo.


Nunca hubieran descubierto al joven delincuente si él no hubiera comenzado a andar, de un día para otro, con ropas de marca, autos importados, despilfarrando dinero con los amigos y viviendo un ritmo de vida incompatible con los 600 pesos de su salario mensual.

El versículo de hoy describe a este inteligente pero insensato personaje. El necio no valoriza lo que tiene. 

¿Cómo administras tú lo que recibes de las manos de Dios? No me refiero solo a las cosas materiales, sino también a los sentimientos, admiración, amor y respeto que conquistaste. 

Muchas veces hablo con esposos tristes por haber perdido la familia. Prometen un mundo de comprensión y cariño si la esposa los acepta de vuelta. La mayoría de ellas responde: “Tuvo años para hacer eso y no lo supo aprovechar”.


¿Por qué será que los seres humanos valorizan a las personas después de que las pierden? Tú no ves la importancia de cuidar tu cuerpo, hasta que el médico te dice que tu situación es delicada. No valorizas el momento en que tus hijos son niños, hasta que llega el día en que crecen y ya no quieren jugar contigo.

Haz de este día un día de valorización de las pequeñas o grandes bendiciones que recibiste de Dios. Valoriza a las personas. Sé agradecido por todo, y sé feliz.
No olvides hoy que “no conviene al necio el deleite; ¡cuánto menos al siervo ser señor."