LA FE POR LA CUAL VALE MORIR


Los mártires de otro tiempo obedecieron el mandamiento de Jesús: “Sígueme”.Este mandamiento los conmovió a seguir todas las enseñanzas de la Biblia.Para ellos,esto significaba una vida completamente rendida a Dios.Significaba pertenecer a la hermandad bíblica. 

“La Biblia solamente” era su lema en los tribunales, y así taparon las bocas de los católicos romanos que añadían y substraían libremente de las escrituras.Los discípulos verdaderos siguen a Jesús todavía.Cada uno sigue donde Jesús lo guíe.Unos son quemados,unos ahogados,y unos decapitados.Unos testifican del evangelio en los palacios de reyes, mientras que otros predican en los talleres sucios de trabajo.

No sabemos a dónde el Señor nos va a llevar en la tierra,pero sabemos que si le seguimos fielmente,al fin llegaremos a las glorias del reino nuevo. “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8.18).

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