LA CASA

Un matrimonio en crisis y una pareja de novios inevitablemente se ven obligados a hospedarse en una casa que se encuentra en medio de la nada. Al principio parecía deshabitada, pero de repente tres extraños aparecen diciendo ser los encargados del lugar. Las cosas se vuelven espeluznantes cuando su cena se convierte en un montón de gusanos putrefactos y, rompiendo la ventana, una lata es arrojada adentro de la casa, diciendo que se encuentran en medio de un juego al más puro estilo de la habitación del pánico. 

La lata daba las tres reglas del juego (reglas sin sentido, pero que debían seguir), en la cual, la que mas resaltaba era que debían entregar un cadáver antes del amanecer o todos morirían. Prácticamente presos del pánico y viendo que la cosa no va de guasa tratan de escapar. Pero son detenidos por un hombre con cara de hojalata, tratando de imitar al inolvidable Jason, y quedan atrapados dentro de la casa. La cual cada vez se vuelve más aterradora con el pasar del tiempo. 

Los extraños no están dispuestos a morir y tratan de matarlos. Nadie quiere morir, pero nadie quiere matar. En medio de un montón de sucesos inexplicables y aterradores descubren que no son los primeros en estar en esa situación y buscaran la manera para salir de toda esa locura sin tener que asesinar. Pero mientras más avanza el tiempo las cosas empiezan a cambiar, cada uno muestra su verdadera personalidad al no querer morir, el hombre de hojalata los coloca en medio de situaciones terroríficas y las reglas aumentan, cambian, volviéndolo todo más escalofriante. 

¿Podrán escapar de toda esta locura? 
¿Quién es el extraño hombre con cara de hojalata? 
¿Será necesario un cadáver para salir con vida de la casa? ¿Por qué parece que la casa tuviera vida propia? 
¿Quién es esta extraña niña que apareció de la nada y trata de ayudarlos a escapar? 

Mateo 12, 43-50 

«Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, discurre por lugares áridos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces se dice: Me volveré a mi casa de donde salí. Y va y la encuentra vacía, barrida y compuesta. Entonces va, toma consigo otros siete espíritus peores que él y, entrando, habitan allí, viniendo a ser las postrimerías de aquel hombre peores que sus principios. Así será de esta generación mala. »

EL DIVINO ROMANCE


La historia de amor más hermosa jamás contada. Un libro del poder, la belleza y grandiosidad. Rara vez tiene una pieza de la literatura cristiana combinado la simplicidad de la técnica narrativa con las grandes profundidades de la fe cristiana. 

En esta saga de barrido, que se extiende desde la eternidad hasta la eternidad, usted descubrirá algunas de las riquezas más profundas produjo el creyente. Como una poderosa sinfonía, aquí es una majestuosa interpretación del amor de Dios.


He aquí el relato de la crucifixión y la resurrección, ya que nunca antes se había presentado ... desde el punto de vista de los ángeles! Estar allí cuando, levantándose de entre los muertos, el Señor da a luz a su bella novia. La historia concluye en la consumación de los tiempos, cuando el Señor victorioso lleva a su novia a sí mismo. Esto realmente es la más grande historia de amor jamás contada.

COMO DESPERDICIAR SU TIEMPO ESTE AÑO...


Con la llegada de un nuevo año viene un aluvión de resoluciones, recordatorios y exhortaciones. Todos siguen temas similares de cómo hacerlo: cómo aumentar su eficiencia, cómo hacer que todo momento cuente, cómo invertir su tiempo sabia y productivamente.

Pues bien, simplemente por el gusto de la diversión, me gustaría tomar la idea opuesta. Voy a decirle cómo desperdiciar su tiempo. Tal como lo oye; si usted sigue este consejo, no progresará absolutamente en nada este año. ¡Se lo garantizo!

#1, preocúpese mucho. Empiece preocupándose temprano en la mañana, e intensifique su nivel de ansiedad conforme avanza el día. ¿Le faltan cosas por las cuales preocuparse? Lea el periódico, vea la televisión o busque en la internet. Usted hallará suficientes malas noticias, informes de ruina, tragedias humanas, y calamidades de último minuto como para mantener su corazón y mente agitados toda la noche.

Algo que he hallado útil en mi propio mundo de afán es reflexionar mucho en mis fracasos y errores. Si usted es padre o madre, piense largo y tendido en lo que debería o podía haber hecho por sus hijos. Eso le dará a su sentido de culpabilidad la luz verde que ha estado esperando. Para añadir un toque de variedad, también puede recordar algunas cosas que no debería haber hecho. El remordimiento alimenta la preocupación de muchas maneras creativas.

¿Necesita otras pocas categorías en las cuales atascarse? Piense en lo que no le gusta de su matrimonio o su trabajo. La posibilidad de que haya una gotera en el techo, que el coche se dañe, y el envejecimiento. Pasar tiempo con gente negativa es otro secreto que usted no querrá olvidar este nuevo año. Si lo planea todo bien, estará bien repleto de preocupaciones mucho antes de que llegue febrero. ¡Empiece ahora! Esas posibles úlceras necesitan ácido fresco.

#2, haga predicciones firmes y precipitadas. ¿Por qué no? Tiene todo un nuevo año por delante. Su libro de compromisos está limpio y listo para que lo llene con planes detallados. Por supuesto, usted tiene que ignorar un párrafo desechable del capítulo 4 de Santiago.

Oigan ustedes, los que dicen: «Hoy o mañana viajaremos a esta u otra ciudad y estaremos allí un año, y haremos negocios y ganaremos mucho dinero». Ustedes ni siquiera saben qué va a pasar con su vida el día de mañana (13-14, PDT, énfasis añadido).

Olvídese de este versículo y talle sus expectativas en piedra, convencido de que las cosas resultarán tal como usted las planea.

#3, fije su atención en enriquecerse. Con este marco mental, usted encaja a la perfección en la mayor parte de la exageración que derrama seminarios empresariales y entusiastas reuniones de ventas. Asegúrese de conseguir sus ideas en cuanto al dinero de los anaqueles seculares, y definitivamente no preste atención a hombres como Salomón, quien escribió:

No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste.¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas?Porque se harán alasComo alas de águila, y volarán al cielo (Proverbios 23:4-5, RVR).

Quiero decir, ¿qué sabe Salomón en cuanto al dinero, y contentamiento y consecuencias?

#4, compárese con otros. Esto es otro desperdiciador de tiempo certero. No sólo le llevará como lanzadera entre los extremos de la arrogancia y el desaliento, sino que pasará otro año sin saber quién es usted.

Si la hermosura externa es lo que más le preocupa, a los hombres les servirá compararse con los más recientes tarzanes de Hollywood, y a las mujeres les servirá compararse con esas despampanantes mujeres que aparecen en las cubiertas de las revistas. Los próximos doce meses serán una maravilla siempre y cuando usted mantenga su vista en lo horizontal. Un consejito: tenga los tranquilizadores listos.

#5, alargue la lista de sus enemigos. El juego de echar la culpa mantendrá sus ruedas patinando más que cualquier otra actividad. Su destreza en este juego debe mejorar con la edad, porque mientras más años vive, más munición puede tener. Con todo un arsenal de suspicacia, paranoia y resentimiento, usted puede desperdiciar noches interminables repasando sus emociones de odio, mientras se carcome por aquellos individuos que han hecho su vida desdichada.

Allí lo tiene. Cinco desperdiciadores del tiempo certificados. Aplique estas sugerencias, y su nuevo año puede alcanzar un nuevo récord para desperdiciar tiempo valioso.

Pero, por otro lado, ¿quién quiere hacer eso? Nadie se propone correr en círculos; simplemente sucede. Así que, hablemos en serio. ¡Cuidado con los desperdiciadores del tiempo! Más bien, dedique más tiempo a la oración que a la preocupación. Sea flexible. Dé más. Esté satisfecho con la persona que Dios ha hecho de usted. Y permita que el aceite del perdón afloje el apretón de esos rencores. En otras palabras, haga de este año, el año más productivo que jamás ha tenido.

SUJETATE A LA BENDICION DE DIOS

Una de las enseñanzas erróneas que le ha dado un mal nombre al mensaje de prosperidad es cuando la gente dice que Dios maldice a aquel que no diezma. En Malaquías 3:9, dice la palabra del Señor: Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Pero Dios no quiso decir que él fuera a maldecir al que no diezmara. Para entender este verso, es necesario ir al origen.
Cuando Dios establece una nueva ley, no abroga con ella leyes pasadas. Dios estableció, desde un principio, que no se puede maldecir algo que ya ha sido bendecido.
En la creación, Dios bendijo a Adán. Cuando Adán falla, Dios le dijo a cada quien lo que tendría que pasar por ese error. A la serpiente, sí la maldijo. Le dijo que tendría que comer polvo toda la vida y que, de la simiente de la mujer, saldría uno que le aplastaría la cabeza. A la mujer, no la maldice, pero le dice las consecuencias de su error. Ahora daría a luz con dolor, y su esposo se enseñorearía de ella. Y, cuando va a hablarle al hombre, Dios no lo maldijo, sino que le dijo que la tierra sería maldita por su causa.
Cuando fue a hablarle a Adán, Dios se encontró con alguien a quien él había bendecido, y Dios no puede quitar la palabra que él ya dio, aunque Adán hubiese cometido un error, porque Dios no es como tú, como nosotros, que hacemos contratos bilaterales. Cuando Dios da una palabra, él la va a cumplir, la va a completar porque, si él se comprometió, es porque lo va a hacer. Dios no está sujeto a estados de ánimos, no depende de si quiere o no quiere, sino de que él lo dijo y, por tanto, lo va a hacer.
Dios no puede maldecir a un hombre. Ciertamente, Adán cosecharía cardos y espinos con el sudor de su frente, pero esto, a causa de la maldición de la tierra.
Cuando Malaquías hace referencia a la maldición, está hablando de la maldición a la que ha estado sujeta la tierra a través de toda la historia. No es Dios quien maldice al hombre, sino que, cuando un hombre no separa para Dios aquellas cosas que Dios ha pedido, lo que hace es que se sujeta, por sí mismo, a la maldición de la tierra.
Tú decides si te sujetas a la maldición de la tierra, o si te sujetas a la bendición que Dios ya ha declarado; bendición que te da la autoridad de vencer toda maldición que haya en la tierra.

EL FAVOR DE DIOS

Vivir en el favor de Dios es vivir por encima de las condiciones del mundo natural.  Todo cristiano debe aprender a vivir por encima de las condiciones porque somos bendecidos y muy favorecidos. 
Tu exterior muestra lo que hay en tu interior.  María no fue bendecida y muy favorecida por ser la madre de Jesús.  Precisamente, ella fue escogida por Dios porque era una joven bendecida y muy favorecida.  Muchos piensan cambiar en su exterior primero, pero no es así.  Hay que cambiar primero tu interior, los pensamientos y aquello que estás creyendo, para que veas los resultados exteriores. 
Por causa de que eres una persona bendecida y muy favorecida, aun las condiciones por las cuales el mundo te pone sobrenombre, cambiarán.  En la biblia, vemos que a Elizabeth, prima de María, le llamaban “la estéril”, y no fue hasta que ella entendió que era una mujer bendecida y muy favorecida e hizo contacto con María, quien también lo era, que entonces Dios cambió aquello que el mundo decía de ella.  Pero no importa cómo te llame el mundo, si no tienes a nadie que te apoye y te dé aliento, párate frente al espejo y mírate a los ojos y te dices a ti mismo: Tú no eres lo que el mundo dice; tú eres un bendecido y muy favorecido. 
Quizás el mundo te estará diciendo que eres diabético, o que eres una persona mentirosa o que no sabes hacer nada bien, pero, cuando tú crees que eres una persona bendecida y muy favorecida, la opinión que el mundo tiene de ti tiene que cambiar. 
Tú puedes creer que eres un bendecido y muy favorecido, cuando entiendes que para Dios no hay nada imposible.  No hay situación difícil en tu futuro, ni problema tan grande en el pasado, que sea imposible para Dios.  Estamos seguros en sus manos porque para él no hay nada imposible.  La biblia dice que en el mundo tendréis aflicción, pero ahí mismo Dios nos contesta: Mas confiad, Yo he vencido al mundo.   
En los momentos difíciles, confía; porque tú vives en el favor de Dios, y para él no hay nada imposible.

DAR Y RECIBIR

Una de las cosas más importantes que el hombre debe aprender a hacer para alcanzar la libertad financiera es diezmar consistentemente, separando una décima parte del aumento e incremento en su vida.  Los grandes hombres de dinero saben que deben dar una parte de todo lo que hacen. Esto provee satisfacción personal y resultados más grandes en su vida, al ser capaces de ser generosos con aquello que Dios pone en sus manos.
En la historia, los hombres más prósperos son aquellos que han dado más, no tan solo a la iglesia, sino a la humanidad en general. La generosidad es un principio espiritual que trae resultados a tu vida. Lo que sucede es que somos generosos, pero con las personas incorrectas, en el lugar incorrecto y de la forma incorrecta. De esta manera, la única satisfacción que se consigue es la personal, de calmar la conciencia al dar algo.
¿De que te sirve ser generoso y que no haya resultado? ¿Cuántas veces has sido generoso con una persona que no lo ha sabido agradecer? Intentas comprar su amor con el dinero, pero lo cierto es que el dinero no va a cambiar a esa persona; la realidad es que nunca será agradecido. La persona que es tacaña, lo es fuera y dentro de la iglesia, al igual que el generoso lo es fuera y dentro de la iglesia.
Si no sabemos dar, no tendremos los resultados que esperamos. Debes aprender a dar, con conciencia, sabiendo que estás esperando a cambio y que, si no da resultado, debes hacer cambios.
La Biblia menciona que el sembrador salió a sembrar, y parte de la semilla calló en mala tierra; otra parte calló en pedregales; otra, en espinos, y otra en buena tierra, siendo esta última la que finalmente dio fruto. Puedes probar varías tierras la primera vez, como el sembrador lo hizo, pero la próxima vez ya sabrás en dónde la semilla dará fruto.
No se trata de ser generoso, sino de saber en donde serlo para obtener los resultados.

EDIFIQUEMOS LA IMAGEN DE DIOS EN NUESTROS HIJOS

Lo que nuestros jóvenes dicen, piensan y creen acerca de ellos forma sus fracasos y éxitos. ¿Cómo los enseñamos a aceptar, creer y afirmarse a sí mismos? 

Enseñe a sus jóvenes a pensar positivamente sobre ellos mismos. 

Enséñeles la verdad de las bendiciones de la Palabra de Dios. 

Enséñeles su identidad en el Señor.

Enseñe el poder de la oración. 

No les deje compararse con otros, sino entrénelos para que vean sus propias fortalezas y sean felices con quiénes son. 

Elogie el comportamiento apropiado. 

Aliente a su hijo a tener metas a corto y largo plazo. 

Demuestre afecto a su hijo. Diga “te amo” y no escatime con estos intercambios. 

Diviértase y ríase con su hijo. 

Dé a sus hijos algunas palabras positivas que puedan repetir acerca de ellos mismos. Báselas en la Escritura. 

Si su hijo dice frecuentemente “No puedo”, ayúdelo a cambiar, diciendo y creyendo “Yo puedo”. 

Regularmente hable de pensamientos positivos y monólogo con su hijo. 

 Ayude a su hijo a ver que siempre hay una nueva idea o solución a cualquier problema. 

En vez de dejar que su hijo se moleste cuando experimente un fracaso, guíelo hacia pensamientos, ideas e imágenes más positivas. 

Muéstrele el aprendizaje que puede obtener de la experiencia.