COMENTARIO SCOFIELD GÉNESIS


Ciertos críticos han negado que Moisés escribiera desde Génesis a Deuteronomio, a pesar de que el Señor Jesucristo los atribuyó a Moisés. Los argumentos en contra de que el autor haya sido Moisés se basan principalmente en la variación en los nombres de Dios (Elohim y Jehová), las diferencias en estilo y vocabulario, y la presencia de más de un relato del mismo evento, p.ej. la creación del hombre en Génesis 1:26 y 2:7.

Estos argumentos han sido adecuadamente explicados: la variación de nombres divinos tiene el propósito de revelar ciertos aspectos del carácter de Dios; el estilo depende del tema que se trate; y los llamados relatos paralelos, populares en la literatura del Cercano Oriente, tienen como propósito agregar detalles a la primera narración.

Algunos teólogos, negando que los eventos registrados en los primeros capítulos de Génesis hayan sido reales,pero al mismo tiempo reconociendo su valor religioso, llaman “mitos” a relatos tales como el Edén y la caída.Con “mito” no quieren decir una mera leyenda sino un relato “suprahistórico” que imparte enseñanza espiritual de un valor permanente. Sin embargo, la historicidad de la crónica de Génesis está tan relacionada con la autoridad de Cristo que no puede ser asignada a una categoría mítica sin impugnar al mismo tiempo la perfección del conocimiento de Cristo.

Estos cinco libros ocupan un lugar peculiar en la estructura de la Biblia, y un orden que innegablemente es el orden de la experiencia del pueblo de Dios en todos los tiempos. Génesis es el libro de los principios,del principio de la vida, y de la ruina resultante del pecado. Sus primeras palabras, “En el principio creó Dios” son un contraste sorprendente con el final “en un ataúd en Egipto”. Éxodo es el libro de la redención, lo primero que necesitó la raza caída. Levítico es el libro de la adoración y la comunión, la práctica propia de los redimidos.Números habla de las experiencias de un pueblo peregrino, los redimidos transitando por un escenario hacia la herencia prometida. Deuteronomio, mirando al pasado y al futuro, es un libro de instrucciones para los redimidos que están por entrar en esa herencia.

Es cierto que monumentos babilónicos y asirios contienen narraciones con una semejanza grotesca al majestuoso relato de la creación y del diluvio, como también es cierto que anteceden a moisés. Pero esto no invalida sino confirma la inspiración del relato mosaico. Es inevitable que cierta tradición de la creación y el diluvio haya sido transmitida en la antigua cuna de la raza humana. Dicha tradición, como sucede con todas las tradiciones, habría de adquirir datos incongruentes y mitológicos, y éstos abundan en las crónicas babilónicas.Necesariamente, entonces, la primera tarea de la inspiración era suplantar la tradición, que a menudo es absurda e infantil, con una revelación de historia verdadera. Tal historia la hallamos con palabras de grandeza incomparable y con un orden que, cuando se entiende de modo correcto, es absolutamente científico.

Por lo tanto, en el Pentateuco tenemos una introducción verídica y lógica a toda la Biblia; y tipológicamente, un resumen de la revelación divina.

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