YO NO SOY MALA PERSONA

Es muy cierto que nuestra relación con Dios es algo muy personal y que difícilmente otra persona pueda intervenir en ella, de hecho, aunque haya indicios que denoten el que no tenemos una buena relación con Dios, no significa mucho, pues solo Dios y solo nosotros sabemos en realidad como están las cosas.

Ahora bien, cada persona puede llegar a tener un idea propia de qué es tener una buena relación con Dios, ya que pocas veces solemos consultar, aunque en la mayoría de los casos, nuestra consciencia nos demanda más y sabemos que hemos dejado de lado la importante relación que deberíamos de estar cultivando todo el tiempo.

Y sucede que cuando nos encontramos con otra persona y nos aborda con el famoso tema de Dios, nos ponemos nerviosos y lo primero que solemos hacer es el defendernos y tratar de rescatar una posición que nunca tuvimos, tratando de aparentar una bondad que no es necesaria demostrar diciendo: "Yo no soy una mala persona, yo le robo a nadie, no he matado a nadie, no tomo, no fumo y no me la vivo de parranda" y con este argumento pretendemos hacer las "paces" con Dios como si con ello pudiéramos demostrar que llevamos una vida agradable a Él.

La verdad es que nadie puede demostrar si este argumento es cierto o no, y no es necesario, pues el no ser "malas personas" no es importante, ya que Dios no nos invita a que seamos buenos, sino a que le imitemos a Él, para que crezcamos a la estatura de Yeshúa (Jesús), el no hacer todas esas cosas no nos acerca en lo absoluto.

Y muchos al leer esto pensarán "uff! tengo mucho por hacer, esto de ser agradable a Dios es dificilísimo", y es una de esas respuestas que nos solemos dar que también son un gran engaño, pues ni son muchas las cosas que tenemos que hacer, ni es dificilísimo, solo sucede que no tenemos ni idea de por donde empezar y hay tantas cosas cargadas en nuestra consciencia que sabemos que están mal, que se nos hace eterno el llegar a ese punto que no sabemos como es ni donde es, pero que nos imaginamos como "estar bien con Dios".

La Biblia nos enseña que no importa que tan malos hayamos sido, todo lo que tenemos que hacer es reconocer nuestro pecado, entenderlo como desagradable delante de Dios y permitir que el sacrificio de Yeshúa (Jesús) en la cruz haga efecto en ello y estaremos como nuevos y en la perfecta condición no para ser "buenos", sino para empezar a hacer la obra y aquí es donde se pone buena la cosa!

Hay quienes se conforman con no ser malos, y creen que todo lo relacionado con Dios tiene que ver con dar dinero a los pobres o visitar a los enfermos o a quienes están en la cárcel y eso no entra en sus agendas, pero creen que con no ser "malos" les basta.

Pero se ha puesto a pensar que en realidad el no ser "malo", en realidad no le hace "bueno"?, hay un largo trecho entre la maldad y la bondad, aquel que solamente no es "malo" y no hace nada por entenderse igual o semejante a Dios, no es "bueno", simplemente es mediocre, ya que no hace nada ni por ser bueno, ni ser malo, simplemente pasa su vida sobreviviendo pasivamente, y a esos Dios los llama "tibios", y sabe, lamentablemente de esos hay muchos en todos lados y aunque suene feo y pareciera que los estamos señalando, los tibios son aquellos quienes se cuidan de no ser tachados como "malos", pero tampoco tienen nada que decir a su favor, ya que no tienen la mas mínima idea de por donde empezar su relación con Dios y nunca han tomado una Biblia para conocer a Dios y recuperar la identidad que este le dio desde un principio.

Afortunadamente Dios es tan bueno, que no nos desecha y no nos condena, como nuestras mentes lo hacen, Dios lo escribió en su palabra para prevenirnos y que nos diéramos cuenta, si es que nos encontráramos en esa situación y empezáramos por hacer algo al respecto.

La Biblia nos enseña que la fe no es por obras, es decir, el que hace mucho por otros pero no conoce a Dios, no le cuenta en lo absoluto, pero también la Biblia nos enseña quepa fe sin obras es muerta, eso quiere decir que el conocer a Dios nos va a llevar a distintas acciones, inspiradas por la palabra y por el Espíritu Santo, por tanto, el centro de la fe, es y será siempre la palabra de Dios (la Biblia), si no hacemos por conocerla, no importa cuan "no malos" seamos, o cuantas cosas buenas según nuestro entendimiento hagamos, siempre caeremos de nuevo en la categoría de tibios y seremos expulsados por la boca de Dios, o bien podemos ser verdaderamente valientes y tomar el reto de conocerlo por medio de su palabra y ser verdaderos hijos de Dios

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