SAL DE LA CUEVA


Todos, en nuestro camino hacia lo que Dios ha determinado para nosotros, encontramos situaciones, y en ocasiones personas, que pretenden desalentarnos, con la intención de detenernos. Lo importante es cómo reaccionemos ante ellas.
No le des el gusto al problema de que te detenga; si te detiene, el sueño se acaba.
Cuando el enemigo te diga que no puedes, ahí es que tú dices: Ahora lo voy a hacer. Tiene que haber tenacidad en tu vida. Porque alguien diga que no puedes, ¿te vas a detener? Tienes que pararte firme y declarar: Esto no me va a detener.
Lo que el enemigo ha querido hacer es detenerte. Y quizás no estás detenido, pero estás en automático que es lo mismo que estar en inercia. Vives la misma rutina todos los días. Te levantas, vas al mismo sitio, ves la misma gente.
Por eso es que cuando Dios te dice que vas a hacer algo grande lo primero que hace es que te pone incómodo, porque cuando estás incómodo estás más alerta. Cuando estás incómodo es que se despiertan tus sentidos, se despierta tu ser, estás activo, sales de la rutina, te das cuenta que hay algo que está mal, que hay algo que cambiar.
No le huyas al problema. Dale la cara, ve de frente. Puede que haya áreas en tu vida que estén en cenizas, pero Job decía que aun de las cenizas, Dios le levantaría.
Sin importar tu problema, Dios es fiel.
No le puedes dar el gusto al mundo de que te detenga. Si el enemigo logra detenerte, se acaba tu destino.
Elías hizo descender fuego del cielo, matando cuatrocientos profetas de Baal. Una mujer dijo que le iba a cortar la cabeza a Elías, y él salió corriendo, y se encerró deprimido en una cueva. Dios hace que salga de la cueva, y le dice en otras palabras que así no podía contar con él. Que si después de una victoria tan grande, se iba a deprimir, por favor le pasara el manto a alguien, para que alguien continúe lo que él no podía hacer.
Elías no tenía razón por la cual terminar su ministerio allí. Después de esa gran victoria, debió haber habido más victorias. ¿No podía él hacer bajar fuego del cielo contra aquella mujer?
Dios le dijo a Elías que ungiera a dos personas, pero Elías solo pudo ungir a una. Al otro, lo ungió Eliseo. Eliseo tuvo que cumplir con lo que Elías no hizo, por un día de depresión.
Quizás tú no has visto fuego bajar del cielo, pero has visto que Dios provee para tu vida, has visto que Dios te ha cuidado, has visto que Dios te ha bendecido en medio de la crisis, has visto que te han abandonado, pero Dios siempre ha estado contigo. Has pasado momentos difíciles, pero la mano de Dios nunca se ha acortado para contigo.
Levántate de esa depresión, sal de donde estás y comienza a caminar. Muévete, no en tu fuerza, sino en la potencia de Dios, en el poder del Espíritu Santo. Comienza a creer por lo sobrenatural, comienza a creer por lo imposible, comienza a creer por los sueños, y dile a la mente y al mundo que nadie te va a detener. Cuando te digan que no lo vas a poder hacer, ahí es que te debes esforzar y hacerlo.

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