OBEDECER ANTES QUE SACRIFICIOS

El pueblo de Amalec era un pueblo que se había opuesto a Israel cuando Dios los había sacado de Egipto, cuando Israel tuvo como primer rey a Saúl, Dios decidió ajustar cuentas con este pueblo, y la orden de Dios para Saúl y su ejército era la siguiente: “Cuando los israelitas salieron de Egipto, los amalecitas los trataron muy mal. Por eso ahora voy a castigarlos. Anda, ataca a los amalecitas y destruye todo lo que tienen. Mata a hombres, mujeres y niños, y a sus toros, ovejas, camellos y burros. No le perdones la vida a nadie” 1 Samuel 15:2-3 (Traducción en lenguaje actual). 
Estando en plena batalla Saúl decidió dejar con vida al rey de Amalec y a los mejores animales que tenían y para llevárselos consigo. Dios entonces hablo al profeta Samuel lamentándose de haber puesto como rey a Saúl, pues este había desobedecido a la orden que Dios le había dado, esta es: No perdonar la vida de nadie. A veces en la nuestra vida Dios también nos da órdenes, dichas órdenes son eso: Ordenes. No son opcionales, sino que tienen que ser cumplidas al pie de la letra. 
¿Cuántas órdenes nos ha dado Dios?, ¿Las estamos cumpliendo al pie de la letra? 1 Samuel 15:13-14 dice: “Samuel se fue a buscarlo, y cuando lo encontró, Saúl le dijo: —¡Que Dios te bendiga! Ya cumplí con las órdenes de Dios. Samuel le preguntó: —Si en verdad las has cumplido, ¿de quién son esas ovejas y esos toros?”. (Traducción en lenguaje actual). 
Realmente Saúl no había obedecido la orden que Dios había dado, el supuso que llevar al rey de Amalec y a lo mejor del ganado para ofrecerlo en sacrificio a Dios, era una buena idea. 
Y es que a veces pintamos la desobediencia a Dios como “una buena idea”. Creemos que estamos haciendo lo correcto, porque consideramos que es mejor hacerlo de ese modo. Cuando Dios nos da una orden, no espera que nosotros opinemos sobre lo que sería mejor acerca de ese asunto, Él simplemente quiere que: OBEDEZCAMOS. 
Saúl tuvo “una buena idea”, pero las buenas ideas por muy bonitas que se planteen o por mucho mejor que creamos que nos saldrá, no son nada comparable a la OBEDECIENCIA que Dios requiere de nosotros. 
La pregunta es: ¿Estas obedeciendo las ordenes de Dios?, ó ¿Estas llevando a cabo las “buenas ideas” que se te ocurrieron acerca de eso que Dios te ordeno, en lugar de llevar a cabo la orden original? ¡Dios simplemente prefiere la obediencia! 

 “Pero Samuel le dijo: «A Dios le agrada más que lo obedezcan, y no que le traigan ofrendas. Es mejor obedecerlo que ofrecerle los mejores animales”. 1 Samuel 15:22 (Traducción en lenguaje actual)

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