¿POR QUE MIS PADRES NO ME ENTIENDEN?



“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige” Proverbios 13:24

La mayoría de jóvenes hoy en día piensan que sus padres no los comprenden o que sus padres no los quieren. Esto se debe a que sus padres muchas veces no aprueban su comportamiento, sus gustos o su forma de ver las cosas.

En la actualidad vivimos en un mundo un poco diferente al de hace algunos años, con otras “libertades” que antes no eran vistas de esa forma, pero lo que no nos damos cuenta es que Dios sigue siendo el mismo de todos los tiempos.

¿Cuántos hijos se han ido de su casa o están a punto de marcharse porque creen que sus padres no los comprenden?, la mayoría en momento determinado pensamos eso, pues al ver que nuestros padres no nos dejan vivir la vida como nos gustaría vivirla, creemos que ellos están equivocados al no darnos libertades.

Si te das cuenta la mayoría de hijos que se van de la casa de sus padres terminan envueltos en drogas, alcohol, alguna pandilla y otros que logran hacer su hogar viven una vida amargada con raíces de odio en sus corazones lo cual transmitirá a sus hijos y esposa.

Pero la pregunta sería: ¿Realmente mis padres no me comprenden?, ó ¿Yo no comprend

o a mis padres?, y de eso te quiero hablar en esta hora.

¿POR QUÉ MIS PADRES NO ME ENTIENDEN?


Todos en momento determinado de nuestra juventud hemos creído que nuestros padres no nos entienden y esto se debe a varios motivos por ejemplo:

Porque no me deja llegar noche a mi casa: Muchos creen que porque sus padres no los dejan llegar tarde o noche a su casa, entonces no los entienden, lo que pasa acá, es que no te estas dando cuenta que los padres quieren lo mejor para sus hijos. Y aunque no nos guste admitir, la mayoría de veces siempre tienen la razón.

Porque no te deja tener el novio(a) que quieres: Un padre siempre quiere lo mejor para su hijo y antes que tu padre te de permiso para poder tener un novio(a) el padre lo examinara, es decir que vera si esa persona tiene buenas intenciones para contigo. Creo que los Padres juegan un papel importante en esta decisió
n ya que estamos hablando del futuro de su hija(o) amada. Si tu padre aun no te ha dado el aval déjame decirte que eso no esta bien delante de los ojos de Dios, pues la Biblia dice que nos tenemos que sujetar a nuestros padres.

Porque no me deja ir a las actividades de la Iglesia: Claro que Dios quiere que participemos de las actividades de la Iglesia, pero si tu padre no es cristiano y no entiende la importancia para ti de asistir a dichas actividades, no creas que no te ama o que no te comprende, sino que su misma ceguera espiritual no lo deja ver la bendición que acarrean esas actividades, recuerda, la Biblia dice: “Las cosas espirituales han de discernirse espiritualmente”, y claro que tu padre si no es cristiano no entenderá eso. Lo mas recomendable en este caso es sujetarte por mucho que te
duela no asistir a alguna actividad, quédate en tu cuarto orando y pidiendo a Dios que rompa las cadenas que atan el corazón de tu padre para que el se convierta. La Biblia nos da una promesa que toda nuestra casa será salva, así que no desmayes ni tires la toalla porque Dios cumplirá.

Porque no me tienen confianza: La confianza se gana siendo fiel en lo poco, la Biblia dice en Lucas 16:10 “El que es fiel en lo poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto”. Si tus padres confiaron en ti para hacer la limpieza en tu casa y no la hiciste, ¿Crees que confiaran en ti para otra cosa?, claro que el hecho que nuestros padres no confíen en nosotros nos hace sentir mal, pero mas allá de eso, ¿Estaremos siendo fiel en lo poco?, ¿Estaremos recompensando la confianza de nuestros padr
es?, ó ¿Nos estamos aprovechando de su confianza disfrazando nuestras malas acciones con una sonrisa y una cara de “soy inofensivo”?.

Porque no te da libertades: Hay una frase que dice: “Los derechos se ganan cumpliendo tus deberes”, la mayoría de jóvenes queremos libertades para salir, libertades para llegar a la hora que queramos, libertad para visitar a cualquiera de nuestros amigos o libertad para asistir a cualquier actividad que en la Iglesia se anuncie. Pero ¿Estas cumpliendo tus obligaciones en tu casa? Muchos quieren asistir a toda actividad en la Iglesia pero ni siquiera arreglan su cuarto cuando su papa les ordena. ¿Será que tu padre no te entiende? No te entiende de que no quieres hacer nada en tu casa y que si quieres libertades.

Si a lo mejor nada de lo que esta anteriormente te pasa y tratas de ser un buen hijo en todo y les cumples a tus padres, pero aun así sientes que no te entienden. Entonces debes ir delante de la Presencia de Dios Padre para que el te pueda dar
una respuesta, recuerda que la mejor forma de encontrar una respuesta es buscándolo y tu lo puedes hacer a través de la Palabra de Dios y la oración. Confía en el Señor y el hará, no te desesperes ni quieras huir de tu casa, pues Dios te ayudara a salir adelante y transformara a tus padres.

Ahora bien deberíamos también hacernos la siguiente pregunta:

¿SERÁ QUE NOSOTROS ENTENDEMOS A NUESTROS PADRES?

Lastimosamente no me voy hacer famoso entre la juventud con este tema, pero es la realidad, no vamos hacer los súper héroes de los jóvenes con este tema, pero es necesario que seamos considerados y sinceros con no
sotros mismos.

A veces no es que nuestros padres no nos entiendan, sino que nosotros no entendemos a nuestros padres. ¿Sabes? Un padre siempre va a querer lo mejor para sus hijos, a menos que sea una persona muy desquiciada. Si tu padre te ha tratado mal, tal vez sea porque él no conoce al Señor. Si ya conoce del Señor y te trata mal, entonces el tiene problemas mayores. Si tu padre te abandonó, es porque él mismo cayó en desgracia. Pero lo normal es que tu padre reaccione a favor de ti.

Es necesario que nosotros también comprendamos a nuestros padres, no mires tanto el regaño o la llamada de atención que te dio, sino que piensa que ellos te tuvieron en sus brazos, te han cuidado, te han alimentado, ellos trabajan por ti y se preocupan de que tengas ropa, casa, comida y que en un futuro logres obtener un titulo profesional, ellos quieren lo mejor para ti.

La gran mayoría de los padres se sacrifican por los hijos, ¿Cuántos padres se abstienen?
No se compran ropa muy a menudo y cuando se compran prefieren comprarse ropa mas barata, para poder comprarle a sus hijos lo mejor.

Pero la pregunta que te quiero hacer hoy es: ¿Has tratado alguna vez de entender a tus padres? Filipenses 2:4 “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”

Ponte a pensar lo siguiente: Él tiene que ordenar el presupuesto, tiene que gobernar su casa, él tiene que ordenarlo todo. El tiene una responsabilidad, y más encima si no soy el único hijo. Pongámonos en su lugar. Él tiene que enfrentar uno y mil problemas. A veces tendrá más problemas que ti. Él también es hombre y es débil, y pasa por grandes tristezas. Pongámonos en su lugar. Comprendámoslo cuando anda malhumorado. Algo malo le habrá ocurrido. Habrá sufrido o estará sufriendo t
ambién. Pongámonos en su lugar.

Como hijos debemos tratar la manera de ser un apoyo en lo que podamos para nuestros padres, debemos de entenderlos y no exigir cosas que talvez por el momento no nos pueden dar.

No te puedes pasar toda la vida creyendo que tu padre no te entiende, porque por un momento deberías también preguntarte si tu los estas entendiendo a ellos.

No es que tus padres no te entiendan, sino que Tus Padres siempre querrán lo mejor para ti.

Debemos comenzar a honrar a nuestros padres pues esto nos traerá bendición, si ellos te dan una orden, aunque no te parezca mucho, obedece, pues el sometimiento trae bendición y Dios te bendecirá por eso.

Además Dios nunca tendrá al justo por injusto, no desmayes, no te desesperes, porque la ayuda de Dios vendrá a tu vida, solo dispón tu corazón a ser obediente y con ello atraerás la bendición de Dios para tu vida.
Una de las mejores formas de resolver los problemas entre padres e hijos es hablándolos, es decir que si tu sientes que tus padres no te entienden, no vayas donde tu mejor amigo a que ”te ayude” sino que mejor habla con tus padres, diles que es lo que sientes que no esta bien, ten confianza con ellos, no les temas, que hablando se resuelven los problemas, no huyas de tu casa o no dejes de hablarles porque crees que no te aman, mejor platica con ellos sobre ese tema que te incomoda y veras como ellos abrirán su corazón hacia ti, pues tu eres parte de ellos y trataran la manera de mejorar, no hay escuelas para padres, ningún padre humano es perfecto y es por ello que también tenemos que entenderlos, pues en un futuro también nosotros seremos padres y vamos a querer lo mejor para nuestro hijos.

Recuerda Tu Padre que está en los cielos te ama con amor eterno y eres muy importante para Él.

ESCATOLOGIA


Este libro no es una obra para especialistas. En el reducido espacio que disponemos no nos será posible abarcar todo lo que quisiéramos sobre la escatología cristiana.
Nuestro intento, mucho más modesto, consiste en esbozar los temas centrales de la escatología cristiana, apelando a los datos bíblicos fundamentales, evaluando los aspectos que, según nuestro parecer, deben ser colocados en un segundo plano de importancia y, sobre todo, destacando el cariz de esperanza que toda auténtica escatología cristiana debe transmitir.

DIOS QUIERE Y PUEDE


Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció —Mateo 8:2-3


Es probable que todos los cristianos crean que Dios tiene el poder para bendecir, sanar, proteger, prosperar y hacer que alguien prospere. Sin embargo, sabemos que no todos los cristianos creen que Dios quiere hacer todo eso por ellos. Mateo 8:1-3 registra la historia de un leproso que se acercó a Jesús en búsqueda de sanidad. Él dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. El leproso no dudaba de la capacidad de Jesús para curarlo, pero no estaba seguro de que quisiera sanarlo a él, un leproso condenado al ostracismo por todos. En otras palabras, él creía en la omnipotencia de Dios, pero no estaba seguro de que el corazón de Dios fuera uno de amor y favor inmerecido hacia él. Estoy seguro de que conoces creyentes que son así. Pueden creer en el poder de Dios, pero no están seguros de la voluntad de Dios para con ellos. Saben que Dios puede, pero no están seguros de si quiere.

Esta es una de las mayores tragedias en la iglesia de hoy. Cuando esos creyentes escuchan testimonios de otros que están siendo sanados por el Señor, dudan que Dios también quiera sanarlos a ellos. Cuando leen los informes de alabanzas acerca del Señor bendiciendo a los demás con promociones y bendiciones financieras, en privado se preguntan si Dios está dispuesto a hacer lo mismo por ellos. Se preguntan qué hicieron esas personas para obtener sus bendiciones.

Aún más trágico es que ven sus propias vidas, imperfecciones y defectos, y empiezan a descalificarse para recibir las bendiciones de Dios. Piensan: “¿Por qué Dios va a bendecirme? Mira lo que he hecho. Soy tan indigno”. En vez de tener fe para creer en Dios y avanzar significativamente, se sienten demasiado condenados para ser capaces de creer en la bondad de Dios y recibir algo bueno de Él.

¡Mi amigo, no seas como aquel leproso que malinterpretó completamente a Jesús! Vamos a ver cómo le respondió el Señor. Eso es importante ya que sería la misma respuesta que Jesús te daría hoy si se te acercara.

Mateo 8:3 registra que “Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio”. ¿Puedes ver cuán personal es el ministerio de Jesús? Él no tocó a cada persona que sanó. A veces, sólo hablaba y los enfermos eran sanados. Pero en ese caso, Jesús extendió su mano y tocó al leproso con ternura. Creo que Jesús hizo eso para curarlo, no sólo de su lepra, sino también de las cicatrices emocionales que había recibido por años de rechazo.

La lepra era una enfermedad muy contagiosa y la ley prohibía que los leprosos que entraran en contacto con nadie. Eso significaba que durante años, ese leproso había sido rechazado por todas las personas que veían su condición, incluso los miembros de su propia familia. Es probable que hediera por su carne en descomposición y abandono, y su aspecto debió ser repulsivo. Pero, sin inmutarse, Jesús lo tocó, dándole el primer toque humano que sentía desde que contrajo la enfermedad. La Biblia nos dice que, inmediatamente, su lepra desapareció y el hombre recibió sanidad.

"Jesús es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos" (Hebreos 13:8). Cualquiera que sea la situación por la cual estés creyéndole a Jesús, Él te dice: “QUIERO”. No dudes más de su disposición amorosa por ti. ¡Deja de preocuparte por tus imperfectciones y déjate absorber completamente por su amor y su gracia (favor inmerecido) por ti!

CONOCER A DIOS




¿Una idea?, ¿acaso ficción?, ¿o un mito? . . . ¿Será Dios el mayor o el mejor de los inventos que se haya creado en la historia de la humanidad? Mi corazón no puede callar ante semejantes expresiones o pensamientos. Porque soy testigo de su existencia y cuando eres testigo, tienes que contar, decir y proclamar lo que has visto, lo que has vivido, para que los otros que aún no han creído, puedan tener un panorama más amplio y constancia de los hechos que han sucedido en tu vida y en la de miles y miles de personas que le han conocido y no tienen ninguna duda de que Dios es real.
¿Cómo rechazar o vetar algo que no has conocido o de lo cual no tienes ni idea? ¿Fuiste justo y sincero en el momento que decidiste darle una oportunidad en tu vida a ese Dios del cual tanto hablan? ¿O ni siquiera te ha interesado la idea de indagar cuál es la verdad? Pues bueno, yo sí me tomé el tiempo para buscar y ver si Dios era real o no, y aquí te cuento lo que encontré.

Cuando uno conoce a Dios, se enamora de Él instantáneamente. Es un amor a primera vista, pero que dura eternamente. Cuando encuentras esa persona de la que te enamoras, ese primer tiempo que pasas es mágico, hay una fuerza que te lleva a conocerla más, a querer saber cómo es su carácter, su forma de ser.
Entras en amoríos, así es cuando conoces a Dios. Es imposible que no te enamores de Él. Es imposible que después de conocerle, te alejes de Él. En tu interior empieza a crecer un fuerte deseo de agradarle en todo lo que haces, dices o piensas. Y, claro está, tu relación con Él variará dependiendo de las circunstancias en las cuales te encuentres en el momento de conocerlo.
Si lo conoces atravesando una situación sumamente difícil y aun traumática, Él se convierte en ungüento y bálsamo para ti. Si lo conoces en un momento de pérdida o abandono, viene a ser como un Padre amoroso y consolador.
Si lo conoces en medio de una juventud rebelde, viene a convertirse en ese ideal que te vuela la cabeza, impulsándote a ser radical. Si lo conoce
s en medio de una enfermedad, Él es tu pronto auxilio, tu fortaleza y, lo mejor de todo, tu sanador. Pasa a ser tu principio y tu final, el Alfa y la Omega en tu vida, tu todo . . . tu Dios.
Pero, ¿cómo hago eso? ¿Cómo lo conozco? Simple. Antes que nada, necesitamos acercarnos a Él, convertirnos a Él, aceptarlo en nuestro corazón como Rey y Señor de nuestras vidas. Hasta el día de hoy hay personas que no tienen claro cómo pueden ser salvas, cómo obtener salvación para su alma. Confunden religión con salvación. Pero si tomáramos un poquito más de tiempo para leer su Palabra, la Biblia, encontraríamos las respuestas a todas nuestras preguntas. Sin embargo, estamos acostumbrados a que nos digan, nos enseñen las cosas, antes de tomarnos el tiempo para hacerlas y aprenderlas por nosotros mismos.
Por eso le pido al Señor que en este momento abra tu entendimiento, para que su Palabra se haga vida en ti; entendiendo que Dios desea bendecirte, desea promoverte, llevarte a otro nivel; su deseo es verte completo, realizado y comprometido con Él. Ha llegado tu tiempo, tu momento, de dejar de ser invisible y empezar a ser invencible en Él, pero el primer paso que tienes que dar —si no lo has hecho— es aceptar a Jesucristo como tu Señor y Salvador personal.
La Biblia declara en Romanos 10:9: “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”. Así de simple, sin complicaciones. El versículo 10 de ese mismo capítulo dice: “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”. Tienes que hacerlo públicamente, confesar, decir, revelar al mundo, en quién estás creyendo.
¿Sabes?, en la mayoría de las iglesias protestantes o evangélicas, al finalizar sus servicios o actividades siempre hacen una invitación a las personas que desean la salvación de su alma. Te invito a que, si no has tomado esta decisión tan importante, lo hagas; es decir, busca una iglesia que te ayude a acercarte más a Dios.
Cuando decidimos ser salvos a través de Jesucristo —el único camino que nos lleva a la salvación—, Dios escribe nuestros nombres en el libro de la vida. Nos sella con su Espíritu Santo y automáticamente pasamos a ser hijos de Dios.
Así dice la Escritura: “Todo el que confíe en él no será jamá
s defraudado”. No hay diferencia entre judíos y gentiles, pues el mismo Señor es Señor de todos y bendice abundantemente a cuantos lo invocan, porque “todo el que invoque el nombre del Señor será salvo”. Qué promesa más grande, ¿verdad? Primero menciona que todo aquel que confíe en Él no serán avergonzado, así que no lo serás; pues imagínate, has puesto tu confianza en el Dios Todopoderoso, ¿cómo serás defraudado? Y qué lindo es cuando dice que no hay ninguna diferencia para Dios entre tú y yo. Él está presente con todos, Dios desea bendecirnos a todos por igual. No importa lo que te hayan hecho, no importa tu pasado o lo que hayas dicho o pensado.
Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal, Él nos limpia con su sangre de todos nuestros pecados; los olvida y los perdona, para venir a convertirnos en nuevas criaturas, en personas con una nueva oportunidad, sin pasado que pueda atormentarnos, porque Dios todo lo hace nuevo. Aleluya. Regocíjate, alégrate, porque ha llegado tu hora, ha llegado tu salvación, ha llegado tu bendición. Jesucristo es el Señor. Amén. “Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto en él esperaré” (Lamentaciones 3:24). Recuerda que esperar no es una señal de debilidad, es una posición de fuerza. DIOS puede intervenir y hacer lo IMPOSIBLE, si se lo permites.
Si deseas hacer una oración de fe y salvación, repite estas palabras en voz alta:
“Señor Jesús, en esta hora te acepto como mi Señor y Salvador personal. Creo que eres el Hijo de Dios, que moriste en la cruz por mis pecados y resucitaste al tercer día y que te encuentras a la diestra del Dios Padre intercediendo por mí.

Lávame con tu sangre y
límpiame de toda mi maldad y de todos mis pecados.
Escribe mi nombre en el libro de la vida y séllame con tu Espíritu Santo. Crea en mí un corazón recto, oh Dios.
Ayúdame en este nuevo comienzo y dirige
mis pasos. En tu nombre Jesús, he orado, amén”.

SALMO 91


Salmo 91 presenta un comprensivo punto de vista en el único lugar en la Biblia donde todas las promesas de protección están reunidas en una misma colección.

Los lectores son llevados por el salmo verso por verso y se le da una explicación detallada de las promesas de protección.

Este libro lleva el mensaje de la protección de Dios para cada persona no importa lo oscura que luzca la situación. 

Contiene historias y ejemplos de personas de todas las profesiones y condiciones sociales que han sido animadas al crear conciencia del pacto de protección de Dios.

ECHARAN FUERA DEMONIOS

Este es un manual práctico y completo sobre la liberación. 

El autor comparte la lucha contra los demonios y aborda los miedos y conceptos equivocados que con frecuencia se asocian con la liberación.

Brinda consejos prácticos sobre cómo recibir y ministrar liberación y como mantenerse libre, también describe nueve características de los demonios; siete maneras por las cuales los demonios entran en la vida y luego como hacer liberación.

DIGALE A SU CORAZON QUE PALPITE DE NUEVO


En Dígale a su corazón que palpite de nuevo, Dutch Sheets revela cómo al acercarnos a Dios, Él renueva, sana y restaura los corazones cuyas emociones han sido debilitadas. Puntos claves:

  • Escritor es un pastor cuyo ministerio está enfocado en la oración y el avivamiento
  • Otros libros por el autor han sido éxitos de ventas
  • Es un libro que ayuda a librarse de viejos patrones negativos
  • Trae sanidad a los corazones quebrantados
¿Quiénes comprarán este libro?
  • Mujeres
  • Hombres
  • Ministerios de restauración y sanidad interior
  • Institutos o iglesias con departamentos de consejería
  • Ministerios de oración y alabanza