En el camino hacia Jerusalén, Jesús pasó por una aldea donde diez hombres leprosos clamaron desde lejos:
“¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!”
La lepra, en aquel tiempo, no solo era una enfermedad… era exclusión, vergüenza y soledad. Vivían apartados, sin contacto con la sociedad ni con sus familias.
La historia la encontramos en 📖 Evangelio de Lucas 17:11-19.
Jesús no los ignoró.
No los rechazó.
No los avergonzó.
Les dio una instrucción sencilla:
👉 “Id, mostraos a los sacerdotes.”
Y mientras iban en el camino… fueron limpiados.
¡Los diez recibieron el milagro!
Pero solo uno regresó.
Uno volvió glorificando a Dios en alta voz.
Uno se postró a los pies de Jesús.
Uno dijo gracias.
Y era samaritano.
Jesús preguntó algo que aún hoy resuena en nuestro corazón:
“¿No son diez los que fueron limpiados? ¿Y los nueve dónde están?”
Reflexión
Muchos reciben bendiciones…
Pocos regresan a agradecer.
Dios sigue obrando milagros, restaurando vidas, abriendo puertas, sanando corazones. Pero la verdadera fe no solo recibe… también reconoce.
La gratitud revela el corazón.
Hoy pregúntate:
¿Soy parte de los nueve que reciben y siguen su camino?
¿O del uno que vuelve para adorar?
🙏 Que nunca olvidemos regresar a los pies de Jesús.


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