ELA


 

Inicio de su reinado

Ela, hijo de Baasa, comenzó a reinar sobre Israel. Heredó un trono que ya venía marcado por desobediencia y pecado, y en lugar de corregir el rumbo, continuó el mismo camino.

   ¿Qué hizo mal?

Siguió los pecados de Jeroboam, alejando al pueblo de Dios

Gobernó sin temor de Jehová

Se entregó a la comodidad, el descuido y la embriaguez

Mientras debía velar por el pueblo, descuidó su responsabilidad espiritual

La Biblia no registra ninguna reforma, búsqueda de Dios ni arrepentimiento en su reinado.

   ¿Qué hizo bien?

La Escritura no menciona ninguna obra buena de Ela delante de Dios.

Esto ya es una advertencia fuerte: se puede ocupar un cargo y aun así no dejar huella espiritual.

  

Ela murió asesinado por Zimri, uno de sus oficiales, mientras estaba embriagado en casa de su mayordomo.

  Murió vulnerable, distraído y confiado, sin estar preparado.


Ela nos confronta con una verdad incómoda:

no todo el que ocupa un lugar de autoridad está caminando con Dios.

El descuido espiritual, la comodidad y el “mañana veo eso” abren puertas al desastre.

No fue el enemigo externo quien lo derrotó, sino su propia falta de vigilancia.

Cuando dejamos de velar, incluso lo pequeño puede derribarnos.


Hoy el Señor nos llama a despertar, a examinar el corazón y a volver a Él.

Aún estamos a tiempo de vivir con sobriedad espiritual, de rendirnos a Cristo y permitir que Él gobierne nuestra vida.

  “Velad y orad, para que no entréis en tentación.” (Mateo 26:41)

Que nuestra historia no termine como la de Ela, sino como una vida transformada por Jesús.



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