Job no era un hombre rebelde.
No era desobediente.
No estaba lejos de Dios.
La Biblia lo describe con palabras poco comunes: “Varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1:1).
Y aun así… lo perdió todo.
En un solo día perdió sus bienes.
Después, a sus hijos.
Luego, su salud.
Y finalmente, el respeto de quienes lo rodeaban.
Desde afuera, parecía castigo.
Desde el cielo, era otra cosa.
El problema no fue el dolor… fue el silencio.
Dios no explicó.
No dio razones.
No bajó del cielo a defenderse.
Job quedó atrapado entre dos realidades: su fe pasada
y su sufrimiento presente.
Sus amigos llegaron con respuestas rápidas y conclusiones peligrosas: — “Algo hiciste.” — “Dios te está corrigiendo.” — “Si estás así, es porque pecaste.”
Pero estaban equivocados.
No todo sufrimiento es castigo.
No toda prueba es corrección.
Algunas son preparación.
Job perdió todo lo que podía perder…
menos su fe.
Cuestionó.
Lloró.
Se quebró.
Pero nunca soltó a Dios.
Y entonces ocurrió algo clave: Job dejó de hablar de Dios
y comenzó a hablar con Dios.
📖 “De oídas te había oído,
mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:5)
Ese fue el verdadero cambio.
Antes de la prueba, Job conocía a Dios por tradición.
Después de la prueba, lo conocía por experiencia.
Dios no permitió el dolor para destruirlo,
sino para llevarlo a un nivel de relación que nunca habría alcanzado sin el proceso.
Al final, Dios restauró todo.
Pero primero restauró su visión.
Job entendió algo que pocos comprenden: Dios no siempre explica el proceso,
pero nunca pierde el control.
Hoy muchos se sienten como Job. Sirven a Dios. Hacen lo correcto. Y aun así atraviesan pérdidas, silencios y noches largas.
No siempre es castigo. A veces, Dios está preparando una fe más profunda, un corazón más humilde, una relación más real.
Porque el oro no se forma sin fuego. Y la fe probada vale más que la fe cómoda.
Dios no te abandonó. No te castigó. Te está formando.
Y cuando el proceso termine, no solo tendrás restitución… tendrás revelación.
El dolor pasa. La preparación permanece.


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