EL ESPÍRITU DE SABIDURÍA

Se cree que Salomón escribió los primeros veintinueve capítulos de Proverbios y Eclesiastés, libros identificados por los eruditos como literatura de sabiduría bíblica. Proverbios consta de treinta y un capítulos, los dos últimos añadidos por una persona desconocida (tal vez hombres del rey Ezequías).

Proverbios enseña principios prácticos de sabiduría para la vida diaria. A lo largo del libro tres palabras son constantemente enfatizadas: el conocimiento es mencionado cuarenta y tres veces, el entendimiento es referido cincuenta y cinco veces, y la palabra sabiduría se pone de relieve cincuenta y cuatro veces. Estas tres palabras clave le abren a usted las puertas de la sabiduría de Salomón para el incremento espiritual, emocional, mental y financiero y de bendición en su vida. Seguir el patrón de tres pasos de Salomón moverá a una persona de media a superior al promedio. 

Salomón sabía que:

• El conocimiento es la acumulación de hechos.

• El entendimiento es la disposición de los hechos.

• La sabiduría es la aplicación de esos hechos.

Padres, educadores y maestros efectivamente imparten conocimiento mediante la lectura de libros, el ejemplo personal y la instrucción. El conocimiento también puede ser adquirido a través de experiencias de vida personales. El conocimiento sin entendimiento, empero, es como una computadora con un disco duro lleno de información a la que nunca se enciende. Podemos presumir de los gigabytes de información que posee, pero mientras no accedamos a la información y se la imprima desde el ordenador, será solo una colección de datos computarizados. Usted debe ir desde la información a la iluminación, o entendimiento. 

El entendimiento es la capacidad de colocar, en una disposición adecuada, información (o hechos) recibidos a través del estudio y la experiencia personal. Si recogemos información y hechos, pero no ponemos en práctica nuestro aprendizaje, nuestro conocimiento se vuelve como la fe sin acción y, como está escrito, la fe sin obras (acción) está muerta (Santiago 2:17). Un centenar de estudiantes pueden sentarse a escuchar al mismo profesor, adquiriendo conocimientos, pero no todo el mundo expresa entendimiento sobre cómo activar la información, haciéndola trabajar en situaciones de la vida. Por ejemplo, la mayoría de los fumadores tiene conocimiento de que fumar tabaco puede, con el tiempo, causarle cáncer. Esto está médicamente documentado. Sin embargo, algunos fumadores no creen que el cáncer por fumar los pueda llegar a afectar a ellos. Esto no es falta de conocimiento, ya que los hechos revelan el conocimiento, sino que es una falta de entendimiento.

Cristo encontró un déficit de entendimiento entre sus oyentes. Frecuentemente, los que oían sus parábolas no entendían su significado. Sus discípulos personales, después de un discurso parabólico, solicitaron a Cristo que les explicara o les diera entendimiento de los principales puntos ocultos dentro de la historia. En Mateo 13:13 Cristo dijo: “Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden”. La palabra griega para “entender” en este pasaje significa “poner algo junto y comprenderlo mentalmente”. Una persona puede oír una parábola (adquirir conocimiento), pero no siempre comprender el significado (entendimiento).

Una vez que hayamos recibido entendimiento y podido captar el significado de un tema o un problema y el propósito de nuestra información, entonces debemos aprender a aplicar esa información. Esto nos lleva a la tercera clave de Salomón: la necesidad de sabiduría. La verdadera sabiduría es la capacidad de aplicar estos hechos, ayudando a personas, acontecimientos y circunstancias para que operen correctamente en su orden natural y divino. Hay dos tipos de sabiduría: carnal (humana) y espiritual (1 Corintios 2:6). El Espíritu Santo es el dador y fuente de sabiduría espiritual, que puede proporcionar soluciones a los problemas prácticos y complicados.

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