LA DECISION

En Juan 12:20, en adelante, vemos que había un grupo de griegos que deseaba ver a Jesús.  Felipe y Andrés le avisaron a Jesús y este les dijo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.  De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere, lleva mucho fruto.  El que ama su vida, la perderá; y el que odia su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.  Si alguno me sirve, sígame; y donde yo esté, allí también estará mi servidor.  Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará.
Los griegos son muy conocidos, entre otras cosas, por ser personas muy inteligentes, muy racionales.  Pero, cuando a Jesús le dicen que los griegos le quieren conocer, él responde de una manera que ellos no pudieron entender, lo que para ellos era irracional.
Para el mundo, lo que hacemos nosotros los cristianos es irracional; no lo entienden. El secreto del evangelio se encuentra en retar lo que el mundo ha pensado que es racional, actuando como irracional ante los ojos del mundo.
La venganza es racional para el mundo. Amar a tus enemigos es también irracional para un mundo que piensa en tratar a tus enemigos de la misma manera en que te tratan.
Tener una vida cristiana y servirle a Jesús no siempre es lo más práctico, fácil y conveniente, a nivel natural.  Muchos abandonan al Señor porque, cuando decidimos vivir para Dios, hay cosas que se nos hacen difíciles e inconvenientes.  Por esto, es necesario que razonemos en la manera en que la palabra de Dios establece que debemos pensar, y no como el mundo razona.
La razón por la cual mucha gente renuncia a su relación con Dios es porque, para ellos, las inconveniencias pesan más que el beneficio de mantener la relación.  A muchos se les hace difícil, por ejemplo, estar los domingos en la iglesia, porque en la agenda del mundo hay otros planes para el domingo. 
Aunque, aparentemente, la vida está más llena de inconvenientes para el cristiano, alcanzamos lo que Dios tiene para nuestra vida y para los nuestros.  Así es la vida cristiana.  Escoger una pareja cristiana es muy diferente que escoger a un no cristiano.  Hacer negocios con un creyente es muy diferente que hacer negocios con un no creyente.  Pero, cuando la gente acepta al Señor como su Salvador, todo está bien, hasta que comienzan a llegar las incomodidades de servir a Cristo.  
Aceptas al Señor porque algo dentro de ti te dijo que necesitabas cambiar y había una necesidad en tu interior.  Pero entonces llegan las inconveniencias y se hace difícil.  Por ejemplo, ya no puedes ir a los sitios que regularmente asistías; ya no ves todas las películas que veías; ya no hablas todos los temas que hablabas.  Y tú te preguntas: ¿Qué hago?

Y esa es la pregunta.  
¿Qué vas a hacer?  
¿Seguir haciendo lo que Dios ha dicho, aunque la vida se vuelva un poco más inconveniente? 
¿Alcanzar todo lo que Dios tiene para ti, aun sabiendo que tendrás que ceder ciertas cosas? 
 ¿O dejarás de servir al Señor, por las inconveniencias?

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