CARACTERÍSTICAS DE UN FUTURO ESPOSO

Creo que antes de casarse y, desde jóvenes, todas imaginamos cómo será nuestro esposo y anotamos mentalmente características que nos gustaría que tuvieran: que sea alto, que sea bajo, que sea rubio, que sea moreno, que tenga sentido del humor, que tenga una carrera, que tenga una profesión… la lista puede ser interminable.

Ahora bien, a la hora de escoger un esposo, siendo que el matrimonio es algo para toda la vida, ¿en qué deberíamos fijarnos? ¿Por qué cosas deberíamos orar? ¿Qué características deberíamos buscar?

Para muchas de nosotras, es obvio que las características físicas o emocionales no son lo que dan estabilidad a un matrimonio. Y creo que es bueno que las que ya estamos casadas ayudemos a las que no lo están, a las mujeres solteras a nuestro alrededor, ¡a nuestras hijas! a orar de manera efectiva por su futuro esposo y a buscarlas en los hombres que conocen antes de considerarlo un “candidato”.

¿Cuáles serían algunas de esas características?

1. Es creyente

Básico. Nos ahorraríamos una cantidad de problemas enormes si tomáramos la decisión de no considerar a ningún hombre que no sea creyente… aunque sea guapísimo, simpatiquísimo, te trate como una reina y te haga sentir mariposas en el estómago cada vez que lo ves. Las mariposas no sustentan un matrimonio. No a largo plazo.

2 Corintios 6:14

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?

La iglesia de Corinto tenía un grave problema espiritual: los creyentes se casaban con personas inconversas y estas relaciones estaban influenciando negativamente en la iglesia. En lugar de ser los creyentes los que influenciaran positivamente a sus cónyuges que no conocían a Cristo, eran los cónyuges inconversos los que tiraban de los creyentes hacia el mundo.


La idea de no unirse en yugo desigual está basada en Deuteronomio 22:9 “No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se pierda todo,  tanto la semilla que sembraste como el fruto de la viña” y se refiere al problema que surge de unir dos cosas que no deberían unirse.


2. Tiene sus prioridades en orden

Dios. Familia. Servicio/Ministerio. Todo lo demás. Este debe ser el orden de las prioridades de cualquier creyente. ¿A qué da prioridad a su vida? ¿Es un creyente comprometido que tiene una relación con Dios, está involucrado en el ministerio, asiste a una iglesia…? ¿O tiene como prioridad su trabajo, sus amigos…? ¿O pone el ministerio en la iglesia por delante de su familia?


3. Busca a Dios a la hora de tomar decisiones

Proverbios 3:5-8

Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos.

¿Es un hombre sabio en su propia opinión? ¿O es un hombre que toma decisiones basadas en la voluntad de Dios y en Su Palabra? Una vez que se casen, vas a agradecer tener un esposo que tome decisiones buenas y sabias que tengan a Dios y Sus principios en cuenta. Un esposo que sea temeroso de Dios y quiera honrarle y agradarle con su vida y la de su familia.


4. Es un hombre íntegro y honesto

1 Reyes 9:4-5

Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos, yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: No faltará varón de tu descendencia en el trono de Israel.

¿Es un hombre que elige hacer lo correcto aun cuando no le están viendo? ¿O le gustan los “atajos”, las salidas fáciles y los negocios turbios? ¿Es un hombre honesto que prima la verdad sobre la conveniencia? Que sea de esos en los que “lo que ves es lo que hay”, sin doblez, sin intenciones ocultas.


5.  Es lento para la ira

Proverbios 15:18

El hombre iracundo promueve contiendas; Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.

No hay nada más desagradable que una persona iracunda. No se puede vivir tranquilo con alguien que se enfada por cualquier cosa o que no sabes en qué momento vas a decir o a hacer algo que le haga enojar. Y menos aún si se pone violento. Si es una persona que tiende al enojo, a la ira, al enfado y que no hace el más mínimo esfuerzo por cambiar, difícilmente lo hará una vez que estén casados.


6. Da valor a la fidelidad y a la pureza

Proverbios 5:18-20

Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud, Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, Y en su amor recréate siempre. ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, Y abrazarás el seno de la extraña?

¿Es un hombre que respeta a las mujeres? ¿Que cuida cómo se comporta, qué dice y qué hace con las mujeres a su alrededor? ¿Da importancia a la pureza no solo de acciones sino también de mente y corazón? ¿Es un hombre que tiene la fidelidad a su esposa como timón? Si tienes duda en alguna de estas respuestas, sigue orando. 


7. Es responsable y tiene ética de trabajo

Proverbios 6:10-11

Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo; Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado.

Ay la flojera, ¡qué mala compañera es! Es importante que busques un hombre que quiera trabajar, que tenga ética de trabajo y que no quiera eludir su responsabilidad con su familia. 


8. Sabe reconocer sus faltas y es humilde

Peleas dentro del matrimonio va a haber muchas. Sobre todo al principio, cuando todavía hay que ajustar dos personas distintas, dos formas distintas de hacer las cosas, dos gustos diferentes… ¿Es un hombre que nunca, bajo ningún concepto, da su brazo a torcer o que no admite cuándo se equivoca o, peor aún, que no sabe pedir perdón? ¿O es un hombre humilde que es capaz de reconocer sus errores y dar gracia cuando otros los cometen?


Proverbios 16:18

Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu.

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