TODO CAMBIA (A VECES)

Santiago 1:17

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza (cambio), ni sombra de variación.”

         La vida cambia. Las personas cambian. Las circunstancias cambian.


         El filósofo griego Heráclito dijo “No hay nada permanente excepto el cambio”.

         Puedes tener un trabajo hoy y perderlo mañana. Ese pequeño dolor que estás sintiendo hoy  puede convertirse en una enfermedad grave. La amiga que conoce todos tus secretos hoy puede traicionarte mañana. Quizás te mudes de casa, de ciudad o de país. Las finanzas suben y bajan. Los hijos crecen. Los trabajos cambian. Los amigos vienen y van. A veces para bien, a veces para mal, el cambio es inevitable.

         Pero hay Alguien que nunca cambia.

Hebreos 13:8

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”

         Él nunca cambia. Permanece igual. Nuestro Padre Celestial no. En ocasiones sientes que Dios está presente de manera poderosa. Otras veces, atraviesas por cambios en tu vida y sientes que Dios no está ahí, pero está. Él no cambia. Su amor, Su gracia, Su misericordia y Su fidelidad no cambian.

         ¿En qué momento estás hoy? ¿Estás sintiendo la presencia de Dios, disfrutando una época de bendiciones? Reconoce a Dios bendiciéndote y dándote toda dádiva perfecta. Él está ahí. El no cambia.

         ¿Los días pasan sin que nada bueno ni malo suceda? Dios está ahí. Utiliza este tiempo de calma para orar, estar en la Palabra y acercarte más a Dios. Los soldados se preparan para la batalla cuando no hay guerra. De igual forma debemos prepararnos nosotras para cuando la tormenta llegue.

         ¿Estás en el medio de la tormenta? El viento sopla con fuerza, la lluvia cae sobre ti y no sabes cómo seguir adelante. También ahí está Dios. Si tu casa está firme sobre la roca, va a aguantar cualquier tormenta que pueda llegar (Mateo 7:24-27).

         La gente cambia, las circunstancias cambian, la vida cambia. Recuerda que el cambio es inevitable. Recuerda que Jesucristo no cambia. Que está ahí para ti. Siempre fuerte, inamovible, invariable. El es tu Roca. Párate en El, en Su Palabra. 

0 comentarios: