CALLADITA TE VES MAS BONITA?


¿Qué sucede si el trabajo del evangelio es impedido porque no se les permite a las mujeres contestar al llamado del Espíritu Santo a un ministerio en particular, no contrista esto al Espíritu Santo?

¿No es esto pecado? Gálatas 3:28 dice: “No hay judío ni griego: no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús”, este versículo define raza, cultura y género como iguales en Cristo para promover la santidad en su pueblo.

Yo creo que nada nuevo nos llega a nosotros sino por la voluntad de Dios para cambiar nuestras mentes o solidificar nuestra posición. Las actitudes cambian lentamente. La esclavitud era fundamentada por las escrituras, al igual que la segregación racial marcada por la “marca de Caín”. A través de los siglos muchos fueron perseguidos porque se dejaban guiar por la experiencia de Pentecostés, hoy conocido como el “bautismo del Espíritu Santo”. Los Cristianos que rechazaban y perseguían a los que “tenían una segunda experiencia” creían estar basados en las escrituras. Muy a menudo históricamente alguien que reta o presenta una desviación de las enseñanzas tradicionales es rechazado, aun cuando las enseñanzas tradicionales sean incorrectas. Desafortunadamente existen personas en la iglesia que se resisten a la igualdad en Cristo. Afortunadamente, el Espíritu Santo nunca se ha limitado a las ideas pre-concebidas del hombre. El carácter de Cristo y el llamado de Dios a servir en todos los niveles de su reino no viene en tonalidades de azul o rosa.
En la iglesia primitiva, el ministerio incluía a todo el mundo

Todos eran dirigidos equitativamente por el Espíritu Santo para la edificación de todo el cuerpo. No habían ministros profesionales llamados al ministerio. No habían títulos tales como “Pastor “y no había separación entre el podio y los bancos. De hecho no habían podios ni bancos, solo iglesias en hogares donde la gente se reunía para cantar, orar, profetizar, enseñar, amar y apoyarse el uno al otro. A principios del tercer siglo, el Emperador Constantino institucionalizó la iglesia, haciendo del Cristianismo la religión estatal de Roma. Para esa época, la cultura en Roma y las tradiciones de liderazgo varonil estaban establecidas dentro y fuera del hogar. Por siglos después de Constantino no había liderazgo ministerial disponible equitativamente para los hombres y mujeres. En la iglesia Católica Romana las mujeres que sentían un llamado a la vida religiosa podían entrar al convento y convertirse en monjas, pero tenían que recibir los sacramentos de padres (hombres) que la iglesia creía podían modelar a Jesús y los apóstoles.

La igualdad entre los hombres y mujeres a través de la cruz para salvación y vida eterna le dice al creyente que Dios no hace excepción de personas, por ende género. Aunque es claro por medio de las escrituras que la mujer es igual al hombre para poder predicar y enseñar el evangelio, hay algunos que no creen esta verdad. Esto lo se por experiencia propia...
En muchas ocasiones ha surgido la pregunta del rol de la mujer en el matrimonio y en el liderazgo de la iglesia.

Hoy las mujeres componen más de la mitad del ejército de Cristo

Visite una iglesia moderna y vea el número de visitantes. Las mujeres son la mayoría . A través de la historia el Espíritu de Dios continuamente llama a mujeres a predicar el Evangelio y a ministrar con todos los regalos del Espíritu por el poder de Dios. El reto es el mismo hoy como lo fue en el pasado. ¿Podrán las mujeres que han sido llamadas a predicar y enseñar contestar con un “si” a pesar del rechazo de muchos en la iglesia?
En el pasado pocas mujeres dijeron: Sí. La historia de la iglesia tiene evidencia de algunas tales como Perpetua, Irene,Thecla, la apóstol de Georgia en Nino. Marcella de Roma y Paula (347-404 AD) de la cual un padre de la iglesia. Jerome, escribió “Ella no estaba satisfecha sino podía hacerme preguntas y encontrar soluciones a sus incógnitas.”

En los 1700’s John Wesley y George Whitefield comenzaron un avivamiento donde las mujeres florecieron en el ministerio

Como John Wesley dijo, “Dios usa a las mujeres para la conversión de pecadores.” En América, la batalla de las mujeres por lograr sus destinos en Cristo ha sido más fácil que nuestras antepasadas. Las hermanas Grimke de Boston en 1838; Antoinette Brown, la primera mujer en América ordenada en 1853; Aimee Semple McPherson en Oakland, California; Phoebe Palmer en 1867; Hanna Whitall Smith en 1875; Maria Woodwort- Etter en Azuza a comienzos de los 1900’s; y Kathryn Kuhlman en 1923. Ahora más y más mujeres pueden tomar su lugar destinando en el ministerio.

Pero actualmente hay muchas iglesias que sacan las escrituras fuera de contexto para limitar a las mujeres. No han examinado sus interpretaciones porque creen que deben defenderse en contra del feminismo social y militar. Incluso una historia balanceada del rol de la mujer nunca se ha enseñado en la iglesia.

La escritura en Joel 2:28-29, “Y sucederá que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. Y aun sobre los siervos y las siervas derramaré mi espíritu en eso días.” Dios es un dios de oportunidades equitativas.

Algunos discuten que hay distinción en género basado en las diferencias espirituales de pecado, regalos y servicio. Algunos dicen que hay diferencias espirituales basadas en que Dios creó a la mujer del hombre por lo tanto es segunda en lugar. Pero ¿es el segundo lugar menor en valor? En la Trinidad de Dios, es la posición de Cristo menor en poder? (I Corintios 11:3). Mientras Cristo es colocado en segundo lugar en la Trinidad, El no es colocado como subordinado, o en una posición inferior, El es igual a Dios. De igual manera, la mujer que fue creada en segundo lugar es igualmente responsable de buscar, servir, vivir y darle cuentas a Dios.

Después de la caída, el juicio de Dios cayó igualmente sobre Adán y Eva

Eva fue engañada, pero Adán escogió pecar con sus ojos bien abiertos. Dios le dio una orden directamente al hombre,”no comas del árbol de la ciencia del bien y el mal”, (Génesis 2:15-17). Las Escrituras no culpan a Eva por la entrada del pecado al mundo pero recae en Adán, “Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron”(Romanos 5:12). La maldición de Adán y Eva se ha tornado en bendición porque la promesa de Dios de enviar un Salvador en Génesis fue cumplida a través de Maria. A través de ella vendría el todo poderoso, el Mesías que aplastaría la cabeza de la serpiente, “Y he aquí que concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Este será grande y será llamado Hijo Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.” (Lucas 1:31-33). En Cristo la maldición de la ley ha sido levantada para hombres y mujeres, “Cristo nos ha redimido de la maldición de la ley, haciéndose maldición por nosotros (Gálatas 3:13).

La controversia del sexo, en vez de identidad en Cristo, lleva a confusión con relación a los roles del hombre y de la mujer en los ministerios de la iglesia y la comunidad. No hay Judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús. (Gálatas 3:28).

Cuando las mujeres creyentes comiencen a moverse y actuar fundamentadas por la palabra y comiencen a hacer lo que se les ha llamado a hacer, lo que pueden hacer, y lo que desean hacer en vez de ser ordenadas en lo que se les permite hacer, entonces ciertas acusaciones surgen:

Ella va perder su feminidad si se sale fuera de su rol. Pero ¿que es feminidad? ¿Es eso “algo” que se puede perder? Ninguna mujer debe de temer perder su naturaleza femenina cuando comienza a hacer lo que Dios le ha entregado. Diferentes culturas dictan lo que es feminismo el modo y forma de hablar, vestimenta, comportamiento, pero todas estas son respuestas aprendidas. Dios escogió poner el ciclo reproductivo en la mujer. La feminidad básica viene por la manera que Dios nos creó- es permanente.

Cuando uno mujer se mueve fuera de su lugar de sumisión al hombre ella interrumpe el orden y destruye la sociedad. Si se le permite igual paga a una mujer, iguales oportunidades de empleo y una voz de igual importancia en la iglesia, alguien en la jerarquía tiene que permitirlo. Muchos Cristianos sinceros creen que existe “un orden divino de poder del hombre hacia la mujer”. Los mandatos parecen ser necesarios. Esto es un sistema rígido donde cada miembro está predeterminado a funcionar en un rol del cual no se puede mover. Los sistemas rígidos impiden el crecimiento personal y espiritual.

Ella estará vulnerable a la sociedad y a sus abusos sin la protección del hombre.- El hombre siendo el más fuerte y sabio. Debido a que la mujer es la más débil de los sexos, ella necesita el liderazgo del hombre. Los libros, medios de comunicación, revistas, películas y la cultura presentan una perspectiva de la mujer que no es completada a menos que el hombre la pueda proteger del mundo exterior. Las niñas son enseñadas a creer que algún día su príncipe llegará y cuando él llegue, si ella lo satisface en cada manera, podrán ser felices. Algunos autores cristianos presentan la perspectiva que sin un hombre como protección, la mujer está incompleta; y que si una mujer no entiende su lugar en la familia, la sociedad se desintegra. En realidad el problema es que esta perspectiva cultural coloca a la mujer en un sistema autocrático de dominación varonil del cual no puede escapar ni cambiar.

Una mujer que no está de acuerdo con lo tradicional y la única interpretación de la Biblia está rechazando la palabra inspirada de Dios. Una mujer nunca debe de dudar ni retar lo que la iglesia ha considerado como el rol propio para la mujer en servicio a Dios. Estar en desacuerdo es desobedecer la autoridad varonil de la iglesia- esa protección que cada cristiano debe tener. Claro que la interpretación de las escrituras tiene lugar para error humano. En práctica actual muchos de los versículos de Pablo acerca de las mujeres en las cartas de Timoteo a la iglesia en Corintios son interpretados por pastores, maestros y escritores desde perspectivas denominacionales generacionales.

Los siguientes son mis respuestas a los comentarios que he escuchado a través de los años.

Las mujeres no son permitidas predicar en la iglesia.
Las culturas judías, y algunas gentiles tenían reglas estrictas con respecto a la vestimenta y modo de una mujer honorable. En el Medio Oriente hoy (particularmente las musulmanas árabes y algunas en sectores de sectas religiosas en Israel) una mujer en los tiempos de Jesús tenía que cubrir su cuerpo y su cabeza y tenían que bajar la mirada cuando se le acercaba un hombre en la calle que no fuera familia (lo mismo para el hombre), no se podía cortar o afeitar el pelo de su cuerpo, no podía usar cosméticos o ponerse joyas y no podía caminar por las calles sola. Si una mujer se comporta y viste como una mujer Romana- griega sería declarase moralmente perdida o una prostituta. Una mujer judía que era culpada de prostitución o adulterio era apedreada hasta la muerte. Muchas mujeres llegaban a la iglesia de Corintios sin saber como comportarse o vestirse en la iglesia.

En esta interesante mezcla de culturas en 1 Corintios 11: 3-16, Pablo da instrucciones a las mujeres de como orar y profetizar públicamente para no ofender a las personas presentes. El argumento no era que las mujeres no podían orar públicamente o predicar con los hombres, pero era si su apariencia externa era aceptada por las tradiciones judías de la cultura. En ningún lugar Pablo dice que es desagradable para Dios o falta de santidad para las mujeres tener su cabeza descubierta. De hecho, Pablo no dice que ningunas de sus instrucciones de comportamiento, vestimenta o comida provienen de Dios.

“Y sucederá en los últimos días- dice Dios- que derramaré de mi espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñaran sueños; y aun sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré de mi Espíritu en esos días, y profetizarán,” ( Hechos 2:17-18 [enfásis del autor]). No es necesario ser un estudiante de la Biblia por mucho tiempo para poder aprender que el don de predicar se le es dado a las mujeres al igual que los hombres. “Profetizar” traducido del Griego y el Hebreo al español tiene el siguiente significado: “el hablar lo que Dios tiene en su mente: decir la voluntad, sea pasado, presente o futuro; hablar para edificar, confortar y motivar a los creyentes; hablar para convencer de pago y motivar a adorar: hablar para influenciar a los que no están salvos (W. E. Vine; Diccionario de términos bíblicos).

En la Biblia las mujeres no son permitidas ser sacerdotes.

Arón fue escogido como sumo sacerdote en Exodo 28:1. La línea de descendientes de Arón en los sacerdotes Levíticos continúa hasta los tiempos de Jesús (Lucas 1:5: 10:32). Sin embargo, Cristo no vino de la descendencia de Arón, pero de la orden de Melquisedec, una línea eterna sin heredad (Génesis 14:18; Hebreos7:11-17). Sin embargo si usamos interpretaciones erróneas con relación al género, entonces podríamos debatir esto bansándonos en el hecho de que Jesús nació de la línea de Judá a través de María, entonces solo mujeres podrían ser sacerdotes (Hebreos 7:14). De igual manera si la iglesia es la novia de Cristo y es femenina para él, solo las mujeres deberían trabajar como sacerdotes (Apocalipsis 21:0 Juan 3:29). Claro que yo no estoy de acuerdo con estas interpretaciones erróneas.

Cuando Jesús caminó por la tierra, El era un maestro “Rabbi”. El se hizo nuestro Sumo Sacerdote después de la crucifixión y resurrección. Nuestro Señor Jesucristo se hizo sumo sacerdote cuando el velo fue roto en el templo desde arriba hacia abajo permitiendo a sus creyentes entrar al Lugar Santo (Mateo 27: 50-52; Marcos 15:38-41; Lucas 23:45; Hebreos 10:19-22).

Si Jesús solo llamó a los hombres a ser sacerdotes y cabeza, entonces su oración en Juan 17 y la gran comisión deberían de ser sacadas de cada una de las Biblias de las mujeres. Si de hecho, las mujeres no son incluídas en el sacerdocio de los creyentes, entonces no hay salvación para las mujeres.
Afortunadamente, Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote nos ha hecho a todos sacerdotes y parte de su familia (I Pedro 2:9, Efesios 1:3-12 capitulo 2; Hebreos 7 8; Apocalipsis 1:5,6). Por lo tanto las mujeres son sacerdotes, son leales y tienen una unción especial en Cristo. Las mujeres tienen el derecho en Cristo de funcionar como sacerdotes en ministerio para sus familias, la iglesia y la comunidad.

De hecho, en el Viejo Testamento Dios habló a su pueblo a través de los profetas, no a través de los sacerdotes. Miriam (Exodo 15:20; Miqueas 6:4), Débora (Jueces 4 y 5) Hulda (2 Reyes 22:14-20; 2 Crónicas 34:11-33), y Noadías (Nehemías 6:14), la esposa de Isaías (Isaías 8:3) eran profetas. Jueces 2:16 declara, “que Dios levantó a los jueces que los salvaron” que claramente se refiera a Débora y Hulda.

Jesús sólo escogió hombres como sus doce apóstoles.

Dios sólo escogió las Doce Tribus de Israel para heredar la tierra prometida, (Números 26). Esas tribus estaban encabezadas por varones (Hijos de Israel) que desobedecieron a Dios y no conquistaron la tierra prometida, dividiendo el reino al rechazar la Ley y siendo desobedientes en la adoración del Dios todo poderoso. Por lo tanto las promesas de Dios solo pudieron ser cumplidas con la venida del Mesías, el Salvador que nació en Belén, Jesucristo. El vino para que las promesas de Dios se cumplieran, “No penseís que he venido para abolir la ley o los profetas; porque de verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña, ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla. “(Mateo 5:17-18). Era mandatario que Jesús escogiera doce hombres para representar las Doce Tribus de Israel. Las promesas de Dios fueron dirigidas a la cabeza de cada tribu, (Génesis 48:4: 49:1-28: Lucas 22:29,30). Cristo no podía escoger ni más ni menos que doce hombres. Debido al trabajo que Cristo termina, las Doce Tribus de Israel están representadas en el cielo también (Mateo 19:28: Apocalipsis 21). En Jesucristo existe la consumación del Mesías prometido a Israel. Hoy en día en la iglesia es el símbolo de la tierra prometida.

Al escoger doce hombres, consideremos que eran judíos. Uno es un traidor. Otro lo niega. Nueve se escaparon y sólo uno permanece cerca (Juan 19:26). Si asumimos que Jesús al escoger hombres debemos de excluir a la mujer del liderazgo del ministerio, porque no entonces también asumimos que los ministros deben de también ser judíos y hacer todo lo que los doce escogidos hicieron.
No existe un llamado durante el ministerio de Jesús. Si alguien debe de recibir alguna distinción debería ser para las mujeres: La mujer samaritana que proclamó a Cristo como el Salvador y Mesías de los hombres, (Juan 4:27-42); María la madre de Santiago, Salome, Joana y Maria Magdalena,- evangelistas que anunciaron la resurrección de Cristo, (Mateo 28:1; Marco 16:1; Lucas 24:10; Juan 20:1-2). El comisionó a todos sus seguidores al ministerio.

Junias, una mujer apóstol.

“Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y compañeros de prisión que se destacan entre los apóstoles ….” (Romanos 16:7). Seis son mujeres de las 24 que Pablo saludó en los versículos 5-11. Pablo dice que Andrónico y Junias fueron apóstoles antes que él. Esto lo llevaría al tiempo del apedreamineto de Esteban o posiblemente antes. Esto podría hacer Junia, una mujer, Cristiana, antes que Pablo.

Junias estuvo en prisión con él. Algunas traducciones mencionan que “eran hombres de importancia” en el versículo 7, pero la traducción correcta es “eran de importancia”. En griego la palabra “hombres” está ausente.
El nombre de Junias no se utiliza para hombres en la literatura griega, más sin embargo existen tres instancias en que es mencionado el nombre de Junias en griego. Junia era un nombre latino muy común, y como esta era una carta de Pablo a Roma, se puede esperar que fueran nombres latinos.

Unos de los padres de la iglesia fundadora, John Chrysostom, dijo, “Oh, que gran devoción de esta mujer para ser mencionada por el apóstol!” Los comentaristas más antiguos, Originen de Alexandría (185-353 AD) Jerome, Hattto de Vercelli (924-961 AD), Thephylact y Pedro Abelard (1079-1142 AD) todos aceptan a Junias como una mujer apóstol, y tambien Aegidus de Roma en el siglo 12.

Algunos comentaristas e historiadores de la iglesia consideran a Andrónico y Junia casados. (The Bible Knowlegde Commentary, por John F Walvoord, Roy B Zuck, Editores; Victor Books).

De acuerdo con las Afirmaciones Biblicas de Mujeres por Leonard Swidler, él nos sugiere que leamos Mujeres Sacerdotes: Un comentario Católico del Vaticano, “Hay discusiones teológicas que argumentan si Junia fue mujer apóstol. Es extraño que es solamente en los tiempos modernos que los escritores Cristianos han tratado de sugerir Junias como un nombre varonil.”
En su libro, Pablo, Mujeres, Esposas:, Matrimonios en el ministerio de las Carta de Pablo, Craig Keener escribe, “Aquellos que favorecen la idea de que Junias no es una mujer apóstol lo hacen porque asumen que no existían mujeres apóstoles, no por la evidencia del texto.”

Las mujeres deben de estar calladas.

En 1 Corintios 14:34-35, Pablo declara que las mujeres deben de estar en silencio (hesuchia, también traducido como harmonía, paz, conformidad, acuerdo) en la iglesia. El diccionario define callado o silencio como: “Ausencia de sonido o ruido sin murmuración”,(Diccionario Webster Deluxe de Merriam). Sin embargo, Pablo no se refería a este tipo de silencio porque en tres capítulos anteriores hay hombres y mujeres orando y profetizando en público. El no se refería a silencio, ya que en el Viejo y Nuevo testamento vemos como adorar con voz audible, orar, hablar y cantar eran cosas agradables para Dios. Pablo se refería a comportamiento disruptivo. Las mujeres pueden haber estado interrumpiendo las enseñanzas con preguntas. Los hombres tenían más educación en las escrituras en aquel tiempo. Pablo estaba hablando de mantener orden en el servicio. Nada indica que se refiera a silencio de permanecer callado. La Ley que Pablo menciona es Judaica, Mosaica, Talmud y Mishnah. En Gálatas 2:11-21, Pablo argumenta en contra de Pedro en que la circuncisión sea un requisito para los Cristianos. Allí, y en muchos pasajes bíblicos, Pablo está de acuerdo en que no hay ley para los que están en Cristo.

No se les debe permitir enseñar a las mujeres.

Parece que Pablo está indiciando una acción sin tiempo gramatical determinado. El verbo en griego es presente indicativo que significa “Yo no estoy actualmente permitiendo a la mujer que enseñe.” En español Pablo no utiliza el verbo en acción presente. La escritura dice: “Al momento no se le permite que las mujeres enseñen”. Si Pablo puede prevenir permanentemente de que las mujeres enseñen entonces el está negando lo siguiente: que el Espíritu Santo fue derramado sobre mujeres el día de Pentecostés; que en el tiempo la profetiza, Ana, predicó y reconoció al bebé Jesús como el Mesías (Lucas 2:36-38); Jesús fue enseñando por su madre, Maria; Jesús usó a Maria y Marta como ejemplos para enseñar a sus discípulos la buena parte (Lucas 10:38-42) Jesús usó a María y Marta para enseñar acerca de la fe cuando levantó a Lázaro, (Juan 11: 1-44) Priscila le enseñó a Apolos, (Hechos 18:26). El tendría que borrar todo lo que fue escrito de las mujeres que lo ayudaron tales como Febe y Pérsida ejemplos de mujeres que tenían iglesias en sus casas (Romanos 16: 1,12).
Las mujeres no deben tener autoridad sobre los hombres.

Aunque historiadores Bíblicos interesados en manuscritos antiguos están de acuerdo que los versículos 11 y 12 de I Timoteo 2 fueron añadidos por un escriba que estaba parafraseando textos antiguos, para un Cristiano la frase todavía se entendería en otras versiones como, “Yo no le permito a una mujer enseñar o ejercer autoridad sobre un hombre”.

La palabra griega, authentian, traducida como: “Autoridad sobre” es usada sólo una vez en el versículo 11 y no aparece en ningún otro lugar en las escrituras del Nuevo Testamento. En los tiempos del Nuevo testamento se utilizaba la frase común de “authentian” que significaba “ser, reclamar ser el autor o el originador de algo.” Timoteo estaba en Efesos, un centro de paganismo y nosticismo Judío. Los nósticos enseñaban que Eva era una iluminadora de la humanidad porque ella fue la primera en recibir el conocimiento de la serpiente y que ella fue quien originó al hombre. Pablo presenta este argumento como falso.

Las mujeres no deben de ser diáconos líderes o pastoras. Las mujeres no pueden tener ninguna posición.

No hay ningún equivalente para la palabra griega, diakono, sirviente. Los hombres y mujeres son diáconos. Las mujeres que trabajaban en conjunto con los hombres en llevar el Evangelio: Prisca, Claudia, la madre de Rufus, Maria, Trifena y Trifosa, Eudia, Syntche, Febe, Lydia, Nympha, Tabitha, Dorcas, Chloe, Julia, y otras que no fueron nombradas. Algunas se reportaban directamente a Pablo. Otras enseñaban a los hombres, como Prisca (Priscila) nombrada primero en cinco ocasiones con su esposo Aquila. Muchas eran mujeres profetas: Ana, Elizabeth, Maria la Madre de Jesús, las hijas de Felipe y en le Viejo Testamento: Miriam, Débora, Hulda, la esposa de Isaías y muchas otra mujeres sabias.

En 1 Timoteo, Pablo se dirige a las mujeres diáconos (3:11), hombres diáconos (3:8-13), viudas como oficiales de la iglesia, hombres del presbiterio (4:14) y mujeres del presbiterio (5:2). “a las ancianas” se debería de traducir correctamente como “Mujeres ancianas.” El término en griego de “presbiterio” como anciano mayor es mencionado por Pablo cuando Timoteo estaba siendo ordenado a liderazgo por la imposición de manos del presbiterio, (4:14). ¿Si una mujer es llamada al presbiterio, porque no puede también imponer las manos sobre Timoteo (5:2)?

Existe documentación histórica en el quinto siglo de viudas que fueron “ordenadas” en varias labores pastorales. En el tercer siglo Syriaco y en los antiguos manuscritos latinos, vírgenes y viudas ministraban orando, enseñando, e imponiendo manos por la administración de los sacramentos y extrema unción (sacramentos a los que estaban muriendo). En el cuarto siglo en el Este, los obispos eran responsables en nombrar a las mujeres diáconos. En ningún lugar en las escrituras del Nuevo Testamento se identifica un sacerdote (hiereus), pero él o ella es llamado presbyterio (presbíteros) y como mencioné anteriormente es parte de una familia real, un sacerdocio santo de creyentes.
Jesús vivió en una sociedad multicultural- Judía, Romana, Griega, y Oriental












Sin embargo, con a las mezcla de costumbres, vestimentas, ideas, y comportamientos civiles, el principio fundamental era el sentido de posesión que los hombres tenían con las mujeres. Los niños eran preferidos. Desde la niñez hasta la adultez, una mujer era la patria potestad romana, el padre tenía derecho de vida o muerte sobre ella. Con el matrimonio el derecho era transferido a su esposo. En los ojos de la cultura judía las mujeres eran un objeto. Ella era la posesión de su padre y después del esposo. Basándose en Deuteronomio 24:1, un hombre judío se podía divorciar de su esposa por solo hacer un cometario que no era de agrado al esposo en presencia de dos testigos. La frase, “si no encontraba favor en sus ojos”, significaba que se podía divorciar si encontraba otra mujer que le gustara más. De acuerdo con la ley, él se podía divorciar si ella no cocinaba a su gusto. Bajo la ley un esposo podía demandar la penalidad de muerte para su esposa por infidelidad. Pero una mujer no podía hacer lo mismo con su esposo.
Considerando la cultura Judía y las enseñanzas rabínicas, es increíble que María no buscó el permiso de un hombre para tener a Jesús, (Mateo 1:18-21; Lucas 1:26-38). Ella no le dijo al ángel Gabriel, “Por favor espera. Tengo que consultar con José (mi papá, o el rabí o el sacerdote) antes de contestar, “sea hecho conmigo de acuerdo a tu palabra.”

En este ambiente religioso y cultural llegó Jesús que insistió en la eliminación del divorcio y la poligamia; quien le permitió a las mujeres sentarse a sus pies como estudiantes, una posición en la cultura griega que le pertenecía únicamente a los hombres (niños); Jesús que usaba parábolas con imágenes de mujeres; quien usó una mujer buscando por una moneda perdida para describir a Dios cuando busca por un pecador; quien se describió como una gallina que cuida de sus polluelos bajos sus alas; quien honra a la mujer por el regalo de perfume en una cultura donde la mujer no era permitida físicamente tocar un hombre que no fuera su esposo. Y aun más increíble, El le permitió que derramara el aceite sobre su cabeza, lugar donde los profetas unjen a los reyes y sacerdotes, (I Samuel 10:1;16:13; Exodo 29:7; Mateo 26:6-12; Marcos 14:3-8; Juan 12:1-8). Cuando Jesús se refirió a las mujeres en 633 versículos, ningún comentario es negativo. Jesús fue y es la Proclamación de Emancipación no solo para hombres pero para mujeres también.
El Viejo Testamento demuestra un retrato de Israel como una esposa infiel con falta de fe que eventualmente será restaurada, (Oseas 2:2,14-23:3:16; Isaías 54:5). Ningún estudiante del Viejo Testamento puede confundir esta verdad como significado de que las esposas automáticamente guían a sus esposos a apostacía e incredulidad. Sin embargo, los padres fundadores de la iglesia, tales como San Agustín de Hippo, Tomas Aquinas, Martin Lucero, Calvino y otros creen que Eva guió a Adán al pecado. Y debido que las mujeres vienen de Eva, ninguna esposa debería de someterse a su esposo, porque como Adán pudiesen ser engañados por ella a desobedecer a Dios. Desafortunadamente, muchos ministros hoy creen esto también, e insisten en que las esposas deben someterse a su esposos para que puedan estar en el orden correcto.

Me han dicho: “Cada mujer debe de tener una autoridad varonil sobre ella.” Pero Pablo ¿está de acuerdo con esto? ¡No! En 1 Corintios 7:32-35, Pablo sugiere que una mujer debería permanecer soltera para que ella “pueda concentrarse en las cosas del Señor” en vez de cómo puede satisfacer a su esposo.

Cuando muchas mujeres se presentan como pastoras, les han preguntado en varias ocasiones,“¿Quien es tu cobertura?” Y la contestación siempre debes ser: El Espíritu Santo”.

En Génesis 2:24, Dios manda, (Génesis 3:16-19) “Por esta razón el hombre dejará a su padre y su madre y serán una sola carne.” Después de la Caída, los resultados del pecado trajeron dolor a una mujer cuando da a luz y un deseo de regresar al hombre. Si estás de acuerdo de que los efectos de la desobedienca todavía están en efecto, entonces las mujeres son desobedientes a Dios cuando reciben tratamiento médico durante el nacimiento de un niño. Además el hombre tiene que laborar la tierra con sudor y miseria siempre. ¿Tiene esto sentido? ¡Claro que no!

En 1 Pedro 3:1-7, Sara obedece Abraham llamándolo Señor.” Una traducción más precisa de “Señor” es una designación de respeto, no de servicio. En Génesis 18:12, Sara se ríe a si misma y su “Señor” en poder ser capaz de tener placer al tener hijos. En Génesis 16:2 y 21:12, Abraham dice que “escuchó y “obedeció” a Sara porque Dios le dijo que lo hiciera. Dios está del lado de la mujer y no impone obediencia basado en género. Abraham no se negó a obedecer, pero ambos estaban en sumisión y sacrificio el uno del otro.

En Griego, “Kephala” (cabeza) no significa jefe, gobernador u oficial de cargo. El significado es “origen” o fuente”- como la semilla es el origen de un árbol, Cristo es la cabeza, la fuente de vida, salvación y bendición de su iglesia. En 1 Timoteo 2:15, Pablo sabe que una mujer no puede ser salva al tener hijos, porque ningún bebé sino Cristo pudo convertirse en el perfecto sacrificio por nuestro pecados. Pablo no propone que mujeres sin niños no pueden ser salvas. Las mujeres se salvan al aceptar que Jesús murió en la cruz por ellas, nada más.

En Efesios 5:24, Pablo escribe, “esposas sujétesen a sus maridos en todo.” Es todo absolutamente TODO? Está Pablo diciendo que su esposo es Señor sobre El Señor? ¡Claro que no! Si una esposa cree que debe de obedecer a su esposo en todo, entonces esta rompiendo el primer mandamiento que es, “Amarás a tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente,” (Exodo 20:3-6; Deuteronomio 5:6-10; Mateo 4:10; 22:35-40).

En Colosenses 2:19, Pablo describe a Cristo como el kephale de vida, salud y fortaleza para su cuerpo. El es la “fuente”, el principio de la dirección y movimiento para cada Cristiano. La intención de Pablo al utilizar esta palabra kephale no puede ser “gobernación”, porque para él poder presentar a una esposa sumisa al gobierno de su esposo, la reacción tendría que ser eliminada de las escrituras donde Cristo es Centro de Todo, Salvador del Cuerpo, Profeta de la iglesia y Eterno Sumo Sacerdote. ¿Por qué la gente persiste en creer que “Cabeza” significa dar ordenes en vez de ser la fuente de vida? Si una mujer toma a Cristo como su fuente de vida, y le da el mismo lugar a su esposo sobre ella entonces tendría dos cabezas (¡Piense esto!) Si un creyente tiene dos cabezas espirituales, y tiene alguien antes de Dios- existe una desobediencia al primer mandamiento “No tendrás otros Dios sino yo,” (Exodo 20:3).

Se asume en Efesios 5:21, que el esposo y esposa se han entregado a Cristo para sumisión mutua. Debido a que Jesús es la cabeza de la iglesia, entonces la relación del esposo con su esposa es de ayuda, nutrir y apoyo en amor en vez de una dictadura. Jesús se utilizó como ejemplo cuando lavó los pies de sus discípulos, (Juan 13:13-17) Como discípulos en Cristo, el esposo y esposa estaban llamados a lavarse los pies el uno al otro. Aunque la relación matrimonial termina en muerte, están continuamente, eternamente en Cristo, (Mateo 22:23-30; Marcos 12: 18-27; Lucas 20: 27-40) es un ejemplo de la vida que Cristo da al ser la cabeza de las relaciones. (Efesios 5:21) Pues Cristo es la cabeza del cuerpo, en lo plural y en lo singular (Efesios 5:23,24).
En el versículo 22 de Efesios 5, la palabra sumisión, hupotasso no está en su lenguaje original. Literalmente dice: esposas a sus esposos, sin ningún orden. La única orden que el pasaje da está el versículo 18, “Sean llenos con el Espiritu .” Entendiendo el pasaje correctamente, la gramática que contiene indica sumisión mutua. Efesios 5:25-33 es explicito en que el esposo debe de amar a su esposa como Jesús ama a su iglesia, y al hacer esto se ama a si mismo. El esposo es amonestado por Pablo cinco veces a amar a sus esposa mientras ella es llamada a respetar a sus esposo.

La palabra griega usada para hombre y esposo es la misma “aner”. En el griego “gyne” es lo mismo para mujer y esposa. Mira las escrituras en 1 Corintios 11:3, “el hombre es la cabeza de la mujer.” He escuchado esta escritura predicada fuera de contexto tantas veces. Si Pablo presenta una idea absoluta, entonces el hombre le puede decir a la mujer como vestir, como orar, como cantar, etcétera. El texto no puede significar que cada hombre tiene la misma relación con la mujer como la que Cristo tiene con cada hombre. Cristo es la cabeza de la mujer de la misma manera que Cristo es la cabeza del hombre, o una mujer nunca podría estar en el cuerpo de Cristo sin un hombre. Aquella que se ha unido a el Señor está unido en Espíritu, (I Corintio 6:17). Cristo es la cabeza espiritual de la mujer al igual que es la cabeza espiritual del hombre.
Desde el principio Dios tiene la intención de una sumisión mutua entre el hombre y la mujer en la iglesia. El sacrificio de Cristo y el servicio lleva a un estilo de vida ejemplar para los Cristianos. El matrimonio no solo puede existir sin la idea de que uno gobierna al otro. El matrimonio puede desarrollarse y crecer sin esta idea.

¿Qué sucede cuando no hay acuerdo? ¿Quien decide entonces?
El proceso en la toma de decisiones es entre iguales en cualquier situación. Primero, la persona más afectada debería de cargar el cuerpo. Segundo, la persona más informada debería de tomar el peso de la decisión. Tercero, la persona más calificada debería llevar de tener la responsabilidad. Cuarto las decisiones no se deben tomar a la ligera. Oración, discusión y espera de una señal de Dios es la manera más favorable de seguir. Cuando el amor y la consideración son los factores que motivan el matrimonio, ambos son libres en ser lo que Cristo ha determinado. Un compañerismo en matrimonio es basado en respeto mutuo y una amistad profunda que perdura las tormentas de la vida. Cuando dos son equitativos, entonces verdaderamente pueden ser uno.

Donde están las mujeres cumpliendo el llamado como diáconos de la iglesia? Funcionó en las iglesias de Pablo. ¿ Donde están las mujeres enseñando, orando, y profetizando? Lo hacían así en las iglesias de Pablo.

Hoy en día las mujeres son doctores, abogados, senadores, embajadoras, autores, líderes corporativas y cabezas de estado en las naciones. Las mujeres están tomando decisiones y trabajando dentro y fuera del hogar. Entonces porque una mujer debe de unirse a la iglesia cuando ella puede usar su educación, experiencia, profesión y libertad para publicamente expresar lo que ella cononce en vez de estar restringida en la iglesia. Porque a pesar de los obstáculos ella lo que quiere es servir a Cristo. Su corazón es uno de sacrificio para el beneficio de otros y para dar gloria al Dios que ama.

Pero alguien puede decir: “La ordenación es diferente, es solo para hombres”. Hoy en día el ejercicio de la ordenación está muy lejos de la intención original encontrada en las escrituras. Jesús dijo en Juan 15:15,16, “Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos porque os he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre. Vosotros no me escogisteis a mi, sino que yo os escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis fruto y que vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda.”

El mundo lucha en busca de libertad y sanidad. La iglesia debe de ir al mundo y ser sal y luz para ofrecer esperanza y redención. Las escrituras no son una obstrucción para que las mujeres puedan contestar a su llamado apostólico, profético, pastoral y misionero (diákonos, presbyteros) en la iglesia. Las mujeres están libres en Cristo. El es la única cabeza Espiritual; una cabeza y un cuerpo.

El lugar de la mujer es cualquier lugar que Dios guíe.

Oremos:

Padre celestial,
Perdónanos por nuestra discriminación y nuestro comportamiento sin amor hacia nuestros hermanos y hermanas de
diferente color,
diferente nación,
diferente género
diferente personalidad
diferente edad
diferente tradición
diferente punto de vista
diferentes ideas políticas
diferente economía
diferente educación
diferente talento
diferente estilo de adoración
diferentes dones del Espíritu Santo.

Ayúdanos a amar como tu amas. Enseñamos a doblar nuestras rodillas y lavar los pies de los que están a nuestro alrededor. Perdónanos por contristar al Espíritu Santo con nuestra ignorancia. Trae a la luz nuestros prejuicios para que podamos encontrar cambios en nuestros comportamientos y pensamientos. Enséñanos por el Espíritu a dar la bienvenida a tu fuego que limpia nuestros corazones. Convéncenos de nuestra necesidad diaria de tu Espíritu para guíarnos y dirijirnos en nuestras relaciones en nuestra casa, lugar de trabajo y comunidad. Trae la unidad que tú deseas para tus discípulos como en Juan 17.
En el nombre de Jesús, Amén


Libros sobre el mismo tema son:
10 mentiras que la iglesia le dice a las mujeres,
J. Lee Grady; Publicado por Charisma House wwww.charisma.com, 2000.

Buenas Noticias para las mujeres,
Rebecca Merrill Groothuis; Publicado por Baker Books: Grand Rapids, MI 1997.

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