DETRÁS DE?

 Teodora


Teodora, Emperatriz de Bizancio (502-548) estuvo casada con Justiniano, quién gobernó de 527 a 565; pero fue su esposa, una ex actriz, quien vio la importancia de que cierta legislación fuera aprobada y demostró iniciativa para salvar el gobierno de su marido resistiéndose a una revuelta en 532. Justiniano estaba listo para huir cuando Teodora lo persuadió de defender la capital. Al fin él ganó poder por treinta años más, tiempo durante el cual el nombre de Teodora apareció en casi todas las leyes importantes, incluyendo las prohibiciones contra la esclavitud blanca y la alteración de las leyes del divorcio para hacerlas más humanas para las mujeres.

Cuando vino a la religión, ella apoyó fuertemente expresiones de la fe cristiana que sostenían la divinidad de Cristo. Después de su muerte en 548, su esposo prácticamente no aprobó ninguna legislación importante.


Ellos dicen que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer. Me asombra:

¿Cuántos hombres han obtenido el crédito por los logros de las grandes mujeres que están de pie detrás de ellos? ¿Cuántos grandes inventores y creadores fueron mujeres obligadas a poner sus patentes e ideas bajo los nombres de sus maridos?

La historia no ha sido justa con las mujeres. Si lo hubiera sido, veríamos en nuestra historia páginas llenas con informes sobre grandes mujeres que han hecho cosas notables.


Harriet Beecher Stowe


Harriet Beecher Stowe (1811-1896) escribió lo que probablemente es la novela

americana best seller del siglo diecinueve, un trabajo verdaderamente cristiano

bajo el título de La cabaña del tío Tom. Hija del famoso predicador Lyman

Beecher, ella se interesó tempranamente por la teología y trabajos para la mejora social. El gran clan de los Beecher se mudó a Cincinnati donde Lyman se hizo cargo del Seminario Teológico Lane. Allí, Harriet Beecher entró en contacto con esclavos fugitivos y aprendió de los amigos y de visitas personales cómo era la vida de un negro en el Sur. Cuando su esposo Calvin Stowe fue nombrado profesor en la Universidad de Bowdoin en Maine, una cuñada la animó a que escribiera un libro sobre los males de la esclavitud. El clásico resultante vendió más de 300,000 copias en un año, un número de ventas completamente inusual en ese momento. El libro se convirtió después en una obra de teatro por G. L. Aiken e hizo un largo camino a través del país, tanto antes como después de la guerra.


En un momento de la historia de nuestro país en que la política y el cambio cultural eran todavía sobre todo un mundo de hombres, Harriet hizo su propio marca como uno de los escritores más conocidos de los siglos diecinueve y veinte. Ella hizo frente a las equivocadas y malinformadas nociones culturales y raciales del día y trabajó duro para asegurar que las personas pudieran experimentar libertad en todas partes, sin tener en cuenta el color de su piel. A ella también se le deben acreditar cosas aún más grandes. El Presidente Abraham Lincoln, al encontrársela en 1862 durante la Guerra civil, le dijo, según se reporta: “¡Así que usted es la pequeña mujer que escribió el libro que empezó esta gran guerra!


Libro: Mujer segura de sí misma

Autor: Joyce Meyer

LA HISTORIA NO HA SIDO JUSTA

 

Posiblemente nadie querría desestimar la influencia de las mujeres en guardar la casa y criar a los hijos. Donde la historia no ha sido “justa” es no registrando los excelentes logros de las mujeres en áreas que generalmente se piensa son dominadas por los hombres: el gobierno, la política, los negocios, la religión y la ciencia. 

Los hombres ha recibido crédito en estos campos pero no han informado sobre las mujeres que tuvieron éxito en ellos. Parecen horrorizados de que una mujer pueda lograr algo fuera de la casa. Todo esto es parte de un historial que debe ser rectificado. A lo largo de la historia, las mujeres han logrado grandes cosas.

Echemos una mirada a diez mujeres que demostraron este error. Algunas de ellas son muy conocidas y algunas no lo son, pero todas hicieron contribuciones increíbles al mundo que las rodeaba.


Isabel I


Género erróneo, gran gobernante: eso sintetiza la vida de la reina Isabel I den Iglaterra. Su notorio padre, el rey Enrique Octavo, uno de los grandes sinvergüenzas de la historia, casado ocho veces para engendrar un varón, y accidentalmente engendró a una grande que nunca fue parte de sus planes. Isabel vino al poder cuando su hermana la reina María, conocida como “María Sangrienta” (“Bloody Mary”) por su persecución de los protestantes, murió en 1558. Isabel gobernó lo que llegó a ser conocido como la “Edad de Oro” de la historia hasta 1603.

Isabel mantuvo su gobierno aparentando estar interesada en pretendientes católicos para que el rey de España no invadiera Inglaterra. En 1588, el rey Felipe II finalmente comprendió que estaba tratando con una protestante y envió a la gran Armada Española a conquistar Inglaterra de una vez por todas. Justo antes de esta gran liberación para Inglaterra y cuando la Armada se estaba acercando, Isabel dijo a sus tropas en Tillbury: “Sé que tengo el cuerpo de una mujer frágil y débil, pero tengo el corazón y el estómago de un rey, y de un rey de Inglaterra además; y pienso que es un gran desprecio que Parma o España, o cualquier príncipe de Europa se atreva a invadir las fronteras de mi reino”. Al final de su reinado, ella dijo a su pueblo: “Aunque Dios me ha levantado alto, esto sigo contando como la gloria de mi corona: que he reinado con el amor de ustedes”.

Yo amo el hecho de que la reina Isabel no mirara su cuerpo que ella dijo que era frágil y débil, sino que mirara su corazón. Ella siguió su corazón e ignoró sus déficits. Dios siempre fortalecerá a quienes están deseosos de mirar sus debilidades a la cara y decirles: “Ustedes no pueden detenerme”.


Eleanor Roosevelt


Nacida en una familia activa en política pero no siempre progresista cuando vinieron las mujeres, Eleanor Roosevelt (1884-1962) recibió una educación exclusiva en un internado antes de casarse con su distante primo Franklin

Roosevelt en 1905. Durante los siguientes años, con pocos antecedentes más que

su familia, llegó a ser la dirigente política de su época. Tenía un innegable

talento ejecutivo. Con Franklin, tuvieron cinco hijos e inmediatamente se volvió

activa en política cuando Roosevelt fue elegido por la Asamblea de Nueva York.

Trabajó por la Liga de Mujeres Votantes del Estado de Nueva York y la Liga de

Sindicatos de Mujeres para que se aprobaran las leyes del salario mínimo.

Cuando su marido enfermó de polio en 1921, ella organizó a las mujeres

demócratas para ayudar a Franklin a ser elegido gobernador en 1928 y luego

presidente seis años después. Tras la muerte de su esposo en 1945, el Presidente

Truman la designó como una delegada ante las Naciones Unidas donde en buena

parte dio forma a la Declaración Universal de Derechos Humanos. Eleanor

Roosevelt dijo: “Usted gana fuerza, valor y confianza con cada experiencia en la

que realmente se detiene a mirar al miedo a la cara. Usted puede decirse a sí

misma: ‘Si viví a través de este horror, yo puedo tomar la próxima cosa que

venga…’ ‘Usted debe hacer las cosas que piensa que no puede hacer’.” Ella

aprendió eso de que “Nadie puede hacerla sentirse inferior sin su consentimiento”.


Eleanor Roosevelt definitivamente supo que tenía que actuar aunque sintiera miedo. Necesitamos “conocer el miedo”, no buscar el “no miedo”. Así muchas

veces queremos despedir el miedo y mantenerlo lejos, pero el miedo no puede

detener a la fe y la determinación. Cuando el miedo venga a golpear a su puerta,

deje que le responda la fe y quizás algún día usted esté en los libros de historia.


Libro: Mujer segura de sí misma.

Autor: Joyce Meyer

COMO VÉ DIOS A LAS MUJERES

Dios creó a las mujeres, y dijo que todo lo que había creado era muy bueno.

Aprenda a creer respecto a sí misma lo que Dios dice sobre usted, no lo que otras personas han dicho. Dios la creó, y mirándola proclamó: “¡Es muy buena!”.

Usted es una de las obra de arte de Dios, y el Salmo 139 declara que todas sus obras son maravillosas. ¡Por consiguiente, usted debe ser maravillosa!

Porque Eva desobedeció a Dios inicialmente y tentó a Adán, las mujeres han recibido una mala crítica desde entonces. Yo creo que Adán debería haber tomado la autoridad y rehusarse hacer lo que Eva lo estaba tentando a hacer, en vez de hacerlo y culparla desde entonces del enredo en que se metieron. Después de

todo, Dios creó a Adán primero, y era a Adán a quien le dio la orden de no comer de la fruta del árbol del conocimiento del bien y del mal.

Yo estoy segura de que Adán le habló a Eva sobre la orden de Dios, pero ciertamente no fue falta de ella que él no usara la disciplina cuando vino la tentación. Realmente, la Biblia establece que el pecado entró en el mundo a través de un hombre, Adán (Romanos 5:12; 1 Corintios 15:21-22). 

No estoy excusando a Eva. Ella hizo una mala elección y debió hacerse responsable por su parte, pero no fue la única causa de un gran pecado. Fue un esfuerzo en equipo. Usted conoce la historia: Satanás tentó a Eva inicialmente y luego la usó para tentar a Adán. Cada uno de ellos es responsable. Desgraciadamente, hombres y mujeres nos hemos culpado unos a otros de crear problemas desde el Huerto del Edén. Es tiempo de hacer un cambio.

¿Se ha preguntado alguna vez por qué Satanás se acercó a Eva con sus mentiras, en lugar de Adán? Puede haber sido porque pensó que podría jugar con sus emociones más fácilmente que con las de Adán. Aunque no siempre es el caso, normalmente las mujeres se manejan más emocionalmente, mientras que los hombres son más lógicos.

En todo caso, Satanás tuvo éxito en lograr que Eva hiciera lo que ella no había imaginado hacer. Él la atrajo al pecado con engaños, y hoy le sigue haciendo lo mismo a cualquiera que lo escucha.

Cuando Dios trató con lo que Adán y Eva habían hecho, no sólo trató con ellos sino también con Satanás. Dios dijo a Satanás: “Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón” (Génesis 3:15, NVI). 

Loren Cunningham y David Joel Hamilton hacen una interesante observación en su libro Why Not Women? (¿Por qué no mujeres?: “Desde que en el Huerto del Edén Dios le dijo a Satanás que la Semilla de la mujer pisotearía su cabeza, el diablo ha estado atacando ferozmente a las mujeres en todo el mundo”.

Génesis 3 deja en claro que Satanás y la mujer están en desacuerdo el uno con el otro. ¿Por qué? Satanás ha odiado a las mujeres casi desde el principio, porque sería una mujer quien finalmente daría a luz a Jesucristo, el que derrotaría a Satanás y todas sus malas obras. Como dijo Dios, su descendencia pisoteó su cabeza (su autoridad).


Libro: Mujer segura de sí misma 

Autor: Joyce Meyer

CASTELLIO VS CALVINO

 ¿Qué puede llevar a toda una ciudad como Ginebra, con una larga tradición democrática, con unos ciudadanos acostumbrados a regirse por sus propias leyes, elegidas por orgulloso referéndum a mano alzada, a doblegarse ante la voluntad de un solo hombre, extranjero para más inri? No hablo de una sumisión forzada por la derrota militar sino de una docilidad voluntaria, propiciada primero por la inseguridad y luego apuntalada por el miedo. Hablo del férreo gobierno que instauró Calvino y que llevó a la ciudad suiza a un puritanismo modélico, a un extremo rigorismo que cumpliese con las severísimas exigencias del maestro, y a la persecución implecable del disidente, lo que condujo a la primera quema de un hereje de la fe reformada, Miguel Servet, y al acoso de uno de los mayores humanistas de la época: Sebastian Castellio.

Son admirables la inteligencia y determinación de Calvino a la hora de hacerse con el poder en Ginebra. Genial manipulador y estratega, sabe cómo contaminar la autoridad civil con la religiosa para hacerse dueño de ambas. Su raíz puritana pronto se deja sentir en todos los aspectos de la vida cotidiana: se prohíben las conversaciones ligeras, los libros que no sean obras piadosas (y, dentro de estas, solo las autorizadas por Calvino), los peinados demasiado largos, las ropas vistosas, los bailes, las fiestas, los juegos… Todo signo de alegría y de vida es suprimido. El control de los ciudadanos —¿mejor decir fieles?— alcanza niveles de virtuosismo gracias a una amplia red de delatores y espías que informan puntualmente de cualquier desviación de la doctrina. La diplomacia ginebrina da fiel noticia al maestro Calvino de las convulsiones en el extranjero.

A este espíritu fanático e intransigente se opuso, obligado por las circunstancias y por la firmeza de sus creencias, otro espíritu simétricamente opuesto. Sebastian Castellio era un erudito al que apasionó la polémica que levantó Lutero en toda Europa acerca de la libre interpretación de la Escritura. La inteligencia abierta y tolerante de Castellio enseguida fue ganada para la causa protestante, dedicandose nada menos que a una nueva traducción de la Biblia al francés y al latín. Buscando un lugar donde imprimir la primera parte de su trabajo, se alejó del ambiente francés, hostil a los protestantes, y fue a dar en ese bastión del reformismo llamado Ginebra. Por si fuera poco, Castellio y Calvino habían coincidido brevemente de estudiantes, cuando este último era un ferviente partidario de la libertad de conciencia, por lo que el humanista confiaba en disponer con presteza del imprimátur. Cuál no sería su sorpresa cuando Calvino contestó a sus requerimientos pretendiendo introducir cambios en su traducción de la Biblia. Y es que la traducción de Castellio reconocía su ignorancia en algunos puntos oscuros del texto sagrado, puntos que Calvino ya había zanjado conforme a su propia doctrina. Se inició así un cruce de escritos polémicos entre ambos (mejor dicho: entre Castellio y los subordinados de Calvino, pues este prefería delegar estas escaramuzas) que concluyeron en la pérdida del trabajo de Castellio y en su expulsión de Ginebra.

Castellio pasó muchas penalidades a partir de entonces. Tuvo que aceptar infinidad de trabajos para mantener a su familia, además de robarle horas al sueño para continuar su traducción de la Biblia y redactar una gran variedad de escritos. Desde su enfrentamiento con Calvino se mantuvo en un prudente segundo plano, trabajando sin llamar la atención. Obtuvo un puesto en la Universidad de Basilea, comunidad donde era querido y considerado. Y así podría haber seguido sine die apaciblemente si un hecho tremendo no lo hubiese obligado a empuñar la pluma de nuevo: la quema en la hoguera de Miguel Servet. Servet, un aragonés inquieto y provocador, cometió el mismo error que Castellio: recurrió a Calvino esperando encontrar un interlocutor para sus ideas teológicas y se topó con un furibundo déspota que no toleraba ni la más mínima discrepancia.

Los capítulos que Zweig consagra a Servet destacan con un relumbre especial debido a, por un lado, la extraña personalidad del aragonés y, por otro, a su espantoso final. Servet es presentado como un personaje de Dostoyevski: brillante y contradictorio, astuto y temerario. El encontronazo con la pétrea autoridad de Calvino lo lleva al suplicio primero y luego a la quema pública, en unas páginas vívidas y conmovedoras que dejan huella en la memoria. Este horror en medio del oasis de libertad que había pretendido ser la Reforma empujó a Castellio a empuñar la pluma en defensa de la libertad de culto, argumentando que las cuestiones de fe corresponde a Dios dirimirlas, no a los hombres. La oposición del humanista enfureció a Calvino, quien puso en marcha toda su máquina propagandística para desacreditar a su enemigo y desautorizarle ante sus paisanos. Las calumnias constantes y la aparición de un libelo infamante hacen que Castellio se lance de nuevo, de mala gana, a la polémica, redactando un elocuente Contra libellum Calvini (el panfleto acusador venía firmado por uno de los secuaces del maestro pero Castellio sabía muy bien quién era el verdadero autor), un monumento de honestidad, rigor y tolerancia, una implacable demolición de las acusaciones y, a la vez, una llamada a la tolerancia. Llamada que Calvino respondió de la única manera que sabía: redoblando sus ataques. Indagó la vida entera de Castellio, sus amigos, su pasado y le saltó delante, como una liebre, un indicio que podía llevar al humanista a ser acusado de herejía: cundió la sospecha de que un discreto y generoso noble muerto hacía un tiempo podía haber sido en realidad David de Joris, un anabaptista fugado de Holanda hacía años. Dicho noble había sido amigo y contertulio de Castellio. Pero cuando la acusación parecía tomar cuerpo, Castellio murió a causa de su debilitado físico a los 48 años.

Sobre el trasfondo siempre apasionante de las controversias religiosas suscitadas por la Reforma, varias aspectos sobresalen en este duelo entre Castellio y Calvino. En primer lugar, llama la atención la pusilanimidad de los ciudadanos suizos, quienes ceden sin demasiada resistencia a las presiones de un carácter autoritario: acatando, los ginebrinos, los puritanos requerimientos de Calvino y, los ciudadanos de Basilea, cediendo a las calumnias contra un profesor de su Universidad cuyo comportamiento no había sido sino ejemplar. Parece que siglos de tradición democrática no proveen en absoluto de coraje y preocupación por el prójimo. Destaca también, como he dicho, la figura de Servet, siempre al borde la perdición, guiado por algún demonio interior que le hacía mirar fijamente a la nada. Repelente y fascinante, con algo más de esto último, se me antoja el retrato de Calvino. A pesar de su fanatismo y de su indiferencia ante el dolor ajeno, uno no puede dejar de admirar su inteligencia fría y precisa, su ambición desmesurada que sale a la luz tal vez por una casualidad (Zweig insiste en las dudas de Calvino antes de ir a Ginebra, solo resueltas por la insistencia de Farel), su logro de esculpir una ciudad entera a su imagen y semejanza. En cuanto al apacible y tenaz Castellio, el biógrafo le dedica las líneas más cálidas del libro para resaltar su inteligencia, su sabiduría y, sobre todo, su respeto a los demás que le llevó a practicar y defender hasta el final la tolerancia hacia las creencias de los demás.

RELACIONES TÓXICAS

Cuántas mujeres en estos tiempos vivimos en relaciones tóxicas,  donde por amor a esa persona aguantamos y vivimos tantas cosas que nos hacen sufrir, que nos hieren el corazón y seguimos ahí porque creemos que no podemos vivir sin ese ser amado y nos vamos hundiendo cada vez más en esa vida en la cual nosotros nos vamos olvidando de quién realmente somos, soportando así gritos, humillaciones, maltratos físicos y psicológicos, donde perdemos nuestra dignidad, en esta ocasión como le pasó a Lea, ella creyó que teniendo hijos iba a ganar el amor de su esposo, le pedía a Dios que le diera hijos y creía que así su esposo la amaría, pero siento mucho decirte Lea que no fue posible, porque no podemos esperar obtener el amor de un hombre para ser felices, porque la verdadera  felicidad y el gozo viene de Dios, solo él puede llenar el vacío en nuestro ser cuando realmente el amor que importa es el amor de Dios, porque la felicidad es circunstancial, más el gozo del Señor es para siempre.
A qué mujer no le gustaría tener al amado de las naciones, al sol de justicia, al fuerte e invencible, al todopoderoso, al que todo lo sabe, al verdadero y único en toda la creación con su amor verdadero para toda la vida y, vivir juntos para siempre.

Él está a tu disposición esperando por ti y ya eres amada por él, tenemos ese ejemplo de Lea, cuando ella por unas mandrágoras que le trajo su hijo Rubén alquiló a su esposo por su hermana Raquel, que bajo caemos algunas veces las mujeres tan sólo por el hecho de querer sentirnos amadas por alguien.

Bueno, en esta ocasión, Lea realmente amaba a su esposo y quería luchar por su matrimonio pero, llegó a ser desgastante hasta cierto punto, aunque cumplió la voluntad de Dios, ella no fue feliz hasta que dejó todo en las manos de Dios y eso pasó en el cuarto hijo que llamó Judá y  dijo; “esta vez alabaré a Jehová”. Fue hasta ahí cuando reaccionó que lo que ella estaba buscando no lo podía encontrar en un hombre, sino en Dios.



Libro: Amada por Dios desechada por los hombres. 

Autor: Yulma Escobar

FEMINISMO Y REFORMA PROTESTANTE

El 31 de octubre de 1517 el monje agustino alemán Martin Lutero clavaba sus 95 tesis contra las indulgencias en a puerta de la catedral de Wittenberg. Siendo considerado este hecho como el inicio de la Reforma Protestante que definió la historia de Europa de los próximos siglos. La Reforma tuvo su efecto en todas las esferas de las sociedades de los países que aceptaron la Reforma. Pero tuvo su efecto también en aspectos como el del rol de la mujer en la sociedad.

La primera consecuencia tiene un carácter teológico, los reformadores reconocieron que la mujer era destinataria y beneficiaria, al igual que el hombre, del mensaje de salvación de Dios para todo ser humano.

Pronto vendrían su reflejo en el arte, en el que aparecen mujeres leyendo, algo insólito para esa época. Pero no sería hasta la Revolución francesa, cuyo antecedente histórico necesario fue la Reforma, que no aparecerían los primeros atisbos de la reivindicación del papel social de la mujer con los ilustrados a finales del s. XVIII centrándose el debate en la igualdad y la inteligencia, dos principios de la Reforma Protestante. Una época que apenas tuvo repercusión, pues las obras de Mary Wollstonecraft y Olimpe de Gouges tuvieron un escaso eco. Para rematar esta época con el código civil napoleónico, en el que se legislaba de manera discriminatoria hacia la mujer y negando derechos sociales hacia ella.

Ya en el siglo XIX ante la gran crisis de los EEUU en la ética y moral, con graves repercusiones en lo económico, es cuando la mujer asume un importante papel en la sociedad, resolviendo graves problemas de esa decadente sociedad inmersa en el alcoholismo, la prostitución y la delincuencia.

Se crean las primeras asociaciones feministas, el primer congreso antiesclavista femenino y se preparaba el camino para que a mediados del siglo XIX las reivindicaciones tomasen un cariz sufragista y de laboral principalmente. Es ahí cuando surge el punto de inflexión que representa la declaración de Séneca Falls en el contexto de la iglesia protestante, cuyas protagonistas Elizabeth Cady Stantom y Lucretia Mott plasman en su declaración de sentimientos los postulados que marcarían el inicio del feminismo moderno.z

Actualmente la deriva feminista, claramente disociada del feminismo histórico, ha sido patrimonializada por los partidos políticos, con una fuerte carga ideológica y una presencia en los medios que ha producido un "feminismo institucional, insólito hasta ahora en la historia de la mujer, pues nunca en la historia tuvieron las mujeres de su lado a gobiernos ni instituciones.

Por otra parte no se puede reducir el inicio del feminismo a sucesos trágicos como el incendio de la fábrica de camisas de Nueva York de 1911, ni a la manifestación de 1857. Ni mucho menos a las construcciones de Simone de Beauvoir y Betty Friedan de los años 60, cuyo cambio de valores no añade -sino que sesga- el importante legado del feminismo histórico labrado durante siglos.

Bastaría ser riguroso en el tratamiento historiográfico del feminismo para reconocer por ejemplo el valor de las Beguinas, aquellas mujeres medievales que se organizaron en el gobierno de las ciudades en torno a la oración, la educación, la sanidad. Y cuya labor ante la ausencia del rol masculino, más interesado en las cruzadas, fue clave para sostener las estructuras sociales de las ciudades más importantes de la Europa medieval.

Esta ola actual de feminismo “ultra” activista, con fuerte presencia en los medios y de gran visibilidad, ha de velar para que la carga ideológica no lo derive aún más en una distorsión de lo que nunca fue en la historia. De ahí que días como hoy, recordamos la Reforma Protestante, pero mejor aún, celebramos sus consecuencias, como la del reconocimiento de papel de la mujer en nuestra sociedad y de su aportación en la historia.

LAS MUJERES EN LA REFORMA PROTESTANTE DEL SIGLO XVI


MARIE DENTIÈRE

Si Dios dio gracia a algunas buenas mujeres, revelándoles algo santo y bueno a través de su Sagrada Escritura, ¿Tienen ellas que, por causa de los difamadores de la verdad, atreverse a no escribirlo, no hablarlo o no declararlo a los demás? ¡Ah! Puede ser demasiado impúdico cubrir el talento que Dios nos ha concedido, nosotras que debemos tener la gracia de perseverar hasta el fin. ¡Amén!

Marie Dentière.

Antecedentes históricos

Es necesario mantener la memoria histórica en nuestro pueblo y esa memoria debe ser lo más completa posible ¿Qué ha pasado con la memoria de las mujeres en el movimiento de la Reforma protestante del siglo XVI? ¿Participaron las mujeres en el movimiento de la Reforma? ¿Existen remembranzas escritas acerca de ellas? ¿Por qué no han llegado hasta nosotras el día de hoy? ¿Qué fue lo que pasó? Durante toda la historia de la humanidad, la participación de las mujeres ha sido invisible y olvidada y en los mejores casos interpretada por varones. Las mujeres protestantes tenemos historia, hubo mujeres que contribuyeron a la Reforma Protestante, el objetivo de este trabajo es recuperar parte de ésta.

A lo largo de la historia, la condición de las mujeres ha sido de sumisión y opresión. El siglo XVI no fue la excepción, continúa la historia de sumisión a valores y normas masculinas. Sin embargo, hubo varios brotes que pudieron provocar cambios en esta situación. Estos fueron pocos, pero significativos para la época: concientización con respecto a la idea que tenían de sí mismas, la revalorización de la mujer casada, mayor libertad para las mujeres cultas, como el caso de grandes escritoras, reformadoras religiosas y reinas.

No fue así desde el principio, se había olvidado que en el primer cristianismo no existía ni varón ni mujer, ambos eran iguales en Cristo. Las mujeres cristianas de los primeros siglos realizaban ministerios al igual que cualquier hombre, predicaban, impartían los sacramentos del Bautismo y Santa Cena, enseñaban, etcétera. Eran llamadas con el nombre específico de su ministerio: apóstolas, diaconisas, maestras, evangelistas. Pero este lugar que Jesús dio a las mujeres poco a poco se fue olvidando y mientras la iglesia se construía jerárquicamente masculina, la situación de la mujer regreso a ser de sumisión.

En el siglo XVI el protagonismo de la mujer aunque fue escaso, también fue significativo, existieron mujeres que se impusieron por encima de las costumbres de su tiempo y desempeñaron un papel muy importante en la escena política o religiosa de su tiempo. A favor de la Reforma se proclaman jóvenes y adultas mayores, burguesas y campesinas.

No sólo fueron hombres quienes llevaron a cabo la Reforma Protestante. Se tiende siempre a mencionar a los hombres en la elaboración de la Historia, por mucho tiempo se negó que Jesucristo hubiera llamado a mujeres y se decía él solo tuvo 12 apóstoles, ninguna apóstola. Así también hemos escuchado por años los nombres de Jan Hus, Lutero, Melanchton, Calvino, Farel, Zwinglio, etcétera, como padres de la Reforma protestante dejando de lado a las madres de la misma, olvidando, negando y silenciando sus nombres y su obra.


        2. Mujeres en la Reforma protestante


Un considerable número de mujeres estuvieron implicadas en la Reforma Protestante, en diferentes ámbitos, a diferentes niveles y en varios países como Alemania, Italia, Francia, Inglaterra y España. Algunas fueron las que tenían cierta actividad política, reinas como Margarita de Navarra, Juana de Albret, etcétera. Quienes patrocinaron, influyeron en su corte y hombres cercanos a ellas, promulgaron leyes o escribieron para promover la Reforma. Así también, no sólo las de familias nobles participaron en este movimiento de cambio eclesiástico, mujeres del pueblo lucharon a favor de su fe.

Normalmente cuando consultamos la biografía de una mujer de esta época encontramos que se le relaciona invariablemente con los hombres con los cuáles estableció un parentesco directo, como si fueran la posesión de, girando su vida entorno al hombre que fue su padre, al que se casó con ellas o al que procrearon, entonces se dice: “hija de…”, “esposa de…”, “madre de…”. He omitido estos datos a fin de resaltar el valor de estas mujeres y su importancia por ellas mismas, por sus logros, como sujetos de la historia y no como objetos de posesión relacionadas con…, o dependientes de…, salvo en algunos casos en los que el esposo fue determinante en la vida de ellas. Me he permitido nombrar a continuación las más representativas, aunque existieron muchas más.

Marie Dentière (Bélgica, 1495-1561). Hace ya casi siete años, el 3 de noviembre de 2002 se añadieron más nombres al Monumento Internacional de la Reforma en Ginebra, entre ellos el de Marie Dentière, quien habiendo sido monja agustina, abandonó el monacato y se adhirió a la Reforma gracias a una predicación de Martín Lutero. Para lograr salir y escapar del convento de Tournai tomó 500 ducados del tesoro de la abadía. Fue perseguida como muchos otros protestantes y se refugió en la ciudad de Estrasburgo.

Marie creía importante reformar las doctrinas religiosas de su época, pero también fue una gran feminista al proponer que se ampliara el papel de las mujeres en la religión. Ella decía que hombres y mujeres estamos igualmente calificados para interpretar las Sagradas Escrituras y los aspectos de la fe. Para cualquiera de sus debates teológicos o predicaciones usaba directamente el texto bíblico, siempre interpretando pasajes donde las protagonistas eran mujeres, defendiendo el ministerio femenino y volviendo sus argumentos en contra de sus detractores normalmente reformadores en contra del ministerio de la mujer:

¿Qué predicadores han hecho más que la mujer Samaritana que no se avergonzó de predicar a Jesús y su palabra, confesándole abiertamente a todo el mundo, tan pronto como oyó de Jesús que uno debe adorar a Dios en Espíritu y en verdad? O ¿Hay otra como María Magdalena, de quién Jesús sacó 7 demonios, capaz de presumir de haber tenido la primera revelación del gran misterio de la resurrección de Jesús? Y ¿Por qué no la otra mujer, a quién, en lugar de a hombre su resurrección fue anunciada por su ángel, recibiendo el mandamiento de hablar, predicar y declararla a los demás? 

Marie Dentière fue una teóloga reformadora. Desempeñó un papel activo en la religión y política de Ginebra, participo activamente en el cierre de conventos y era predicadora a la par de Calvino y Farel. Redactó una serie de escritos muy revolucionarios para su tiempo, los cuáles son considerados hoy día como una defensa de la perspectiva femenina.

Fue considerada por Calvino y algunos otros reformadores como una mujer que ejercía mala influencia sobre su marido con una personalidad radical. Aun hoy son habituales este tipo de concepciones respecto a las mujeres que desean acceder al ministerio femenino.

Marie no sólo sufrió persecución e incomprensión por parte de la Iglesia Católica, también de parte de la iglesia protestante. Muchos de sus escritos y cartas fueron prohibidos, y destruidos como La Epistre, carta suya escrita a Margarita de Navarra hermana del Rey de Francia donde alentaba fuertemente a la expulsión del clero católico en Francia y criticaba la estupidez de los protestantes por obligar a Calvino y Farel a abandonar Ginebra. Aun dentro del círculo femenino, Dentière no gozó de popularidad.(5) En la Epistre tresutile también se refiere al escaso papel que las mujeres desempeñaron para realizar la Reforma, dice: ¿Tenemos dos evangelios: uno para hombres y otro para mujeres? Tampoco los calumniadores y enemigos de la verdad tienen el derecho de acusarnos de excesiva arrogancia, ni puede un verdadero creyente decir que las mujeres están traspasando sus derechos cuando hablamos a otra acerca de la sagrada escritura”. 

El pensamiento feminista de Dentière puede notarse en una de las cartas dirigidas a Margarita de Navarra, exponiendo sus argumentos sobre el ministerio femenino: “no debemos no más que los hombres, cubrir y enterrar con tierra lo que Dios nos ha dado y revelado a nosotras las mujeres”. Marie no compartía la idea de su época y de los reformadores como Calvino, de ser una buena esposa sumisa y abnegada, buena ama de casa, receptora y pasiva de la doctrina, mencionaba: “Pareciera que la “alianza” que colocamos en nuestra mano el día del matrimonio fuera como el anillo de Giges, que tenía la propiedad de hacerla invisible; pero en nuestro caso no para protegernos de nuestros enemigos sino para arrebatarnos el derecho al tiempo y al espacio, para impedirnos el acceso al ágora”.

Llegó a ser una participante activa de la Reforma Protestante, predicaba en oposición al celibato y a favor del papel activo de las mujeres en la nueva iglesia. Ella fue un agente dinámico en la reforma. Su esposo Froment tampoco estaba de acuerdo con ver a la mujer desde esta perspectiva, fue él quien le ayudó a publicar su obra la Epistre con el impresor ginebrino Jean Girard(10). Marie esperaba el mismo apoyo de parte de Calvino del cual no lo recibió jamás, sino todo lo contrario.

Una de las controversias entre Marie Dentière y Calvino fue acerca de su dura crítica contra las vestiduras grandes y pomposas de los ministros, pues veía sus ropajes como exagerados y prefería algo menos ostentoso(11). Calvino fue muy duro y despectivo ante los reclamos de Marie Dentière y sus esfuerzos para que la voz de las mujeres fuera escuchada. Los propios reformadores en Ginebra prohibieron la publicación de todo texto escrito por una mujer durante el siglo XVI, así la reformadora más importante de su época tuvo que refugiarse en los pseudónimos para que sus escritos llegaran hasta nosotros.

Muchos de sus escritos se le atribuyeron a su esposo quien gozaba de fama de buen predicador, algunos editores se han dado cuenta de la gran diferencia que existía entre los textos de Marie y los de su esposo. “Tanto uno es vivo y lleno de astucias retóricas- se refiere a Marie- como el segundo es pesado… las frases de Marie son sueltas y bien construidas, a menudo entre cortada y lacónica. Ella aprieta el paso y Fromet se arrastra”. Con habilidad manejaba sus argumentos teológicos, su orientación teológica estaba más influida por Farel y Zwinglio que por Lutero. Considerada por muchos una de las primeras teólogas laicas feministas, defendió con gran convicción las ideas de la Reforma y el papel de las mujeres en la Iglesia.

El incorporar el nombre de Marie Dentière al muro de la Reforma Protestante en Ginebra y retomar la historia para mostrar al mundo a esta teóloga y a otras más es un paso muy importante en el reconocimiento y la valoración de las mujeres en la Reforma Protestante.

Argula von Grumbach (1492-1553). Fue la primera mujer que se atrevió a hacer una defensa de Lutero, ante el desconcierto de los inquisidores. En 1523 escribió al cuerpo académico de la Universidad de Ingoldsadt para defender a Alsacius Seehofer, joven de 18 años arrestado por ser luterano. Se atrevía a desafiar a sus autoridades eclesiásticas y civiles como el Duque de Bavaria al cual le mandó decir en una carta que ella no era ni débil ni estúpida. Incitaba a la gente a leer libros en contra de la religión católica. De ella decía Lutero: “Me regocijo de ver como una hija del pecado de Adán se ha convertido en una buena hija de Dios”. Escribió varios libros entre ellos una sátira dirigida a un teólogo católico llamado Schatzgeyer. Fue todo un símbolo de confusión, perplejidad e inquietud femenina. De ella escribe Joana Ortega:

Argula afirmaba que los inquisidores habían sustituido a Cristo por Aristóteles, además de manifestar su desacuerdo con San Pablo por imponer sobre las mujeres el silencio en la iglesia. Esta mujer se convirtió en un símbolo de la “confusión, perplejidad e inquietud” femenina que se suscitó en toda Europa a través de los textos de Lutero. Los procesos femeninos de la Inquisición revelan que esta inquietud ya era importante, debido a las lecturas de Erasmo y de Savonarola.

Catarina Von Bora. Nació el 29 de enero de 1499, fue consagrada monja del convento Cisterciense de Marienthron donde realizó votos de pobreza, obediencia y castidad. En 1523, cuando tenía 24 años se fuga del convento junto con otras monjas en barriles de basura. Ella misma fue la que sugirió casarse con Martín Lutero. Administró los recursos y el dinero del monasterio de los agustinos que les cedió el príncipe Juan. No fue una teóloga como Marie Dentière, la importancia de su persona radica en formar parte de la primera generación de mujeres casadas con pastores protestantes y junto con ellos lucharon por la fe(15). Dio abrigo a monjes y monjas que habían abjurado de su fe y no tuvo miedo de los riesgos que esto y ser esposa de Lutero significaba.

Úrsula Münstenberg. Nació entre 1491-1495 y murió en 1534. Era una monja en el Convento de la orden de María Magdalena de la penitencia en Freiberg Sajonia. Encabezó el movimiento para infiltrar la doctrina luterana en su convento para tal efecto metía libros de Lutero de contrabando. Huyó del convento en 1529. Rechazó la vida de enclaustramiento de las monjas gracias al texto “Id por todo el mundo y predicad el evangelio”.(16)

Elisabeth Cruciger (1500-1535). Su boda fue la primera de acuerdo con los principios protestantes. Participó en discusiones teológicas con Lutero y Melanchton quien la consideraba una mujer inteligente. Escribió un himno, “El hijo único del cielo”, lo cual causó controversia pues las mujeres no escribían himnos en ese tiempo y normalmente se le atribuye por error a Andrew Knoepken.

Elisabeth Von Brandenburg (1485-1555). En 1517 recibió por primera vez la eucaristía de manos de un ministro luterano lo cual enfadó grandemente a su marido Joachim I quien la quería encarcelar a cadena perpetua. Elisabeth huyó defendiendo la postura de que una mujer debe decidir por sí misma su propia religión. Sufrió pobreza y soledad. Influyó en la Reforma protestante de Dinamarca.

Elisabeth de Brunswick (1510-1558). Se convirtió al protestantismo después de escuchar un sermón del pastor luterano Antonio Covinus. A la muerte de su esposo fue nombrada regente y promulgo como religión oficial de su ducado el luteranismo defendiéndolo en la dieta de Augsburgo.

Catherine Zell (1497-1562). Fue de las pocas mujeres que en la Reforma Protestante desarrollaron un papel fuera de lo común. Predicaba junto a su esposo. Escondió a refugiados y escribió algunos ensayos e himnos. Después de la muerte de sus dos hijos se dedicó a predicar y apoyar la fe anabaptista. Escribía de sí misma: “Siempre, desde que tenía diez años de edad, he sido estudiosa y una especie de madre de la iglesia, muy dada a asistir a los sermones. He gustado y frecuentado la compañía de hombres de saber, y he conversado mucho con ellos del Reino de Dios”.

Margarita de Navarra (1555-1572). Interlocutora directa de Calvino. Tradujo al francés la Meditación sobre el Padre Nuestro de Lutero. Autora de varios poemas, entre ellos Prisiones. Su hija Juana de Albert había visto a su padre golpearla por rezar oraciones protestantes. Durante el reinado de Margarita de Navarra, Francia se convirtió en refugio y vivero de la Reforma. Escribió y publicó poemas, tenía un carácter abierto, mucha cultura e hizo de su corte un centro del humanismo.

Tuvo fuertes desavenencias con Calvino debido a que albergó a Poque y Quentin, a quienes Calvino llamaba Libertinos Espirituales. Ellos creían que el ser humano podría ser divinizado y ella lo creía también. Creían que un ser humano deificado no puede pecar, porque Dios no puede pecar. Tal era la indignación de Calvino que se dirigió a Margarita con estas palabras: “Como un perro debe ladrar para defender a su maestro, de igual forma debería denunciar a estos seductores del honor de Dios”.

Juana de Albret (1528-1572). Hija y sucesora al trono de Margarita de Navarra, siguió en los pasos de su madre y bajo sus auspicios se llevó a cabo la traducción del Nuevo Testamento a la Linguæ Navarrorum, rompió totalmente con el catolicismo. Al igual que su madre escribía uno de sus poemas, “Jesús es mi esperanza”. Fue excomulgada por el papa. Declaró su reino oficialmente protestante aun cuando permitió que continuara el catolicismo. Para ella, la Reforma era oportuna y necesaria, tanto que pensaba que sería una cobardía y deslealtad a Dios dejar que el pueblo permaneciera en un estado de suspenso e indecisión.

El matrimonio de Juana de Albret, con Antonio de Borbón reunió varios territorios bajo su control. Dada la identificación de Juana de Albret y Antonio de Borbón con la Reforma, esos territorios se convirtieron en zonas de refugio para numerosos protestantes.

Renata de Ferrara (1510-1575). Conservó su fe protestante después de casarse con un duque católico y trasladarse a su corte en el norte de Italia. Tuvo problemas religiosos ya que albergó a Calvino durante un mes, protegió a los herejes protestantes y se negó a asistir a misa. Fue confinada a su palacio por su esposo por presiones de la inquisición(25). Debido a los devastadores efectos de la inquisición la reforma protestante en España no tuvo un gran auge.

Muchos hombres y mujeres sufrieron persecución y hasta la muerte, como fue el caso de María de Cazalla, quien había logrado acceso a los libros de Erasmo y Lutero. Después de estas lecturas cuestionó la validez de los sacramentos católicos. Fue inspiración espiritual de amas de casa y profesores de la Universidad de Alcalá a quienes ofrecía consejería pastoral y estudios bíblicos. Fue detenida por la Inquisición y torturada en 1534. Muchas mujeres más en España y toda Europa fueron encarceladas, torturadas y quemadas en la hoguera por luchar a favor de la Reforma protestante.

No fueron muchas reformadoras, pero cada una desde su lugar pudo de una manera u otra influir para que se diese el movimiento de la Reforma. Es justo y necesario reconocer y nombrar no solo a los hombres que hicieron posible la Reforma Protestante, este movimiento no solo tiene padres, también tiene madres. La historia de la Reforma Protestante también tiene rostro y nombre de mujer.

Estos son algunos de los nombres de mujeres que se comprometieron y lucharon a favor de los cambios urgentes que necesitaba la iglesia en el siglo XVI. La Reforma protestante no ayudó en la práctica a reivindicar el papel de sumisión que tenía la mujer, limitándola al marco doméstico sin poder acceder al marco eclesiástico en el reconocimiento de sus ministerios o la ordenación a los mismos. Pero sentó las bases de doctrinas tales como el sacerdocio universal de los creyentes y la soberanía de Dios. Mismas que dejan de lado la tradición patriarcal opositora del reconocimiento y ordenación de la mujer.