¿Qué imperios marcaron la historia de Israel… y por qué entenderlos ayuda tanto a ordenar la Biblia?
Una de las razones por las que muchas personas se confunden al leer la Biblia es porque mezclan épocas distintas. No todo ocurrió bajo el mismo imperio, ni todos los relatos pertenecen al mismo contexto histórico. Cuando uno empieza a ubicar a Israel frente a Egipto, Asiria, Babilonia, Persia y Roma, la historia bíblica se vuelve mucho más clara.
Egipto aparece como una potencia clave en la etapa del Éxodo. Allí crecen los descendientes de Jacob, allí nace Moisés y desde allí Israel es liberado. Por eso, cuando la Biblia habla de Egipto, no está hablando solo de un país vecino, sino de un escenario fundamental donde Israel pasa de ser una familia numerosa a convertirse en un pueblo liberado.
Después aparece Asiria, un imperio decisivo para entender la caída del Reino del Norte. Samaria cae ante Asiria en el año 722 a.C., y ese evento explica por qué el reino del norte, llamado Israel, deja de existir como estructura política independiente. Este punto es clave, porque no debe confundirse con la caída posterior de Jerusalén.
Luego viene Babilonia, relacionada con la destrucción de Jerusalén y el exilio de Judá. Aquí entran en escena textos como 2 Reyes 25, Jeremías, Ezequiel y Daniel. Babilonia marca una de las heridas más profundas de la historia bíblica: la pérdida de la ciudad, el templo y la tierra. Pero también prepara el escenario para una futura restauración.
Después aparece Persia. Este imperio es importante porque permite el regreso del exilio. Bajo el decreto de Ciro, el pueblo puede volver, reconstruir el templo y reorganizar su vida en Jerusalén. Por eso Esdras y Nehemías no se entienden bien si uno no sabe que el contexto ya no es Babilonia dominando, sino Persia permitiendo el retorno.
Finalmente, en tiempos del Nuevo Testamento aparece Roma. Jesús nace y desarrolla su ministerio en un mundo bajo dominio romano. Eso explica por qué aparecen figuras como César, Herodes, Pilato, gobernadores, tributos y soldados romanos. El contexto de los evangelios no es el de Moisés, ni el de David, ni el del exilio, sino el de Judea bajo Roma.
Aquí está la clave: cada imperio marca una etapa distinta. Egipto se relaciona con la liberación, Asiria con la caída del norte, Babilonia con el exilio de Judá, Persia con el regreso, y Roma con el mundo de Jesús y los apóstoles. Cuando uno ordena esos imperios, ordena también gran parte de la Biblia.
📖 Referencias bíblicas: Éxodo 1–14, 2 Reyes 17, 2 Reyes 25, Esdras 1, Lucas 2:1-7, Juan 18:28-31

