Pero su historia merece ser contada.
Era una mujer rica, de un pueblo llamado Sunem.
Cada vez que el profeta Eliseo pasaba por allí, ella le ofrecía comida.
Hasta que un día, le propuso a su esposo:
"Hagamos un pequeño cuarto para él, con cama, mesa, silla y candelero".
No buscaba nada a cambio.
Solo quería honrar al hombre de Dios.
Pero Eliseo notó su generosidad y quiso recompensarla.
Su criado Giezi dijo:
"Ella no tiene hijo, y su marido es viejo".
Entonces Eliseo la llamó y le dijo:
📖 "El año que viene, abrazarás un hijo."
Ella no pidió el milagro.
Pero el milagro llegó.
Al año siguiente, dio a luz un varón.
Todo era perfecto.
Hasta que un día, el niño salió al campo con su padre, sintió dolor en la cabeza, y murió en el regazo de su madre.
Cualquiera se hubiera derrumbado.
Cualquiera habría maldecido el día en que recibió la promesa.
Pero ella no.
Lo llevó al cuarto del profeta, lo puso sobre la cama, cerró la puerta y dijo:
📖 "Todo está bien."
Llamó a su esposo, pidió un asno y un criado, y dijo:
"Necesito ir al profeta. Volveré pronto".
Su esposo preguntó: "¿Por qué vas hoy? No es luna nueva ni sábado".
Ella respondió: "Todo está bien".
Cabalgó sin descanso hasta el monte Carmelo.
Cuando Eliseo la vio, envió a Giezi a preguntar: "¿Estás bien? ¿Tu esposo? ¿Tu hijo?"
Ella respondió siempre lo mismo:
"Todo está bien".
Pero al llegar ante Eliseo, se postró y lo abrazó.
Y dijo:
📖 "¿Pedí yo un hijo a mi señor? ¿No dije: No te burles de mí?"
Su dolor era inmenso.
Pero su fe era más grande.
Eliseo entendió.
Dios no podía dejar ese final así.
Fue a la casa, entró al cuarto, oró, se tendió sobre el niño, y el pequeño volvió a la vida.
Cuando Eliseo llamó a la mujer, ella entró, se postró a sus pies, tomó a su hijo… y salió.
Ella sabía algo que muchos olvidan:
Cuando recibes una promesa de Dios, ni la muerte puede detenerla.
No se rindió.
No se desesperó.
No se hundió en el lamento.
Corrió al que le había dado la palabra.
Porque el mismo que da la promesa…
es el único que puede restaurarla.
Hoy, si algo que Dios te prometió parece muerto,
no lo entierres.
Llévalo al lugar donde nació.
Y di, como ella:
"Todo está bien".
Porque para Dios, nada ha terminado.🔥

