EL ENDEMONIADO GADARENO

¿Sabías que el endemoniado gadareno que vivía entre los sepulcros era el caso de posesión más extremo registrado en los cuatro evangelios, y que su historia contiene detalles que los lectores modernos casi nunca notan?

La imagen captura la escala de lo que Jesús enfrentó en esa orilla. Un hombre en cadenas, con el cuerpo marcado, se interpone entre Jesús, que camina hacia él con calma, y una entidad monstruosa de tamaño colosal construida de docenas de rostros y formas fundidas, levantándose desde el mar como si emergiera de las profundidades del abismo. Las cadenas que el hombre lleva ya están rotas en sus muñecas. Nadie pudo retenerlo. Pero algo en la figura blanca que camina hacia él lo detiene antes de que Jesús llegue.

Los evangelios de Marcos y Lucas describen a este hombre con un detalle clínico que resulta perturbador: vivía entre los sepulcros, nadie podía atarlo ni siquiera con cadenas, las había roto todas, nadie podía domarlo, y noche y día gritaba y se hería con piedras. Cuando vio a Jesús de lejos, corrió y se postró ante Él. No lo atacó. Se postró.

Lo que siguió fue el único diálogo registrado en los evangelios donde Jesús pregunta el nombre a un espíritu. La respuesta fue Legión, porque somos muchos. Una legión romana era una unidad de entre tres mil y seis mil soldados. El nombre que los espíritus dieron era una declaración de la magnitud de la ocupación que ese hombre llevaba.

Hay un detalle que casi nunca se menciona en los sermones sobre este pasaje: los espíritus rogaron a Jesús que no los enviara fuera de aquella región. Tenían un territorio. Tenían una zona. Y después pidieron permiso para entrar en una manada de cerdos, lo que indica que necesitaban un huésped físico y que no podían simplemente ir donde quisieran sin autorización. Jesús se los concedió. Los cerdos se arrojaron al mar.

Después de la liberación, el hombre estaba sentado, vestido y en su juicio. Esas tres palabras son el resumen de lo que la liberación produce: quietud donde había agitación, cobertura donde había desnudez, claridad donde había confusión.

Las cadenas rotas que el hombre lleva en la imagen son la evidencia de que ningún poder humano pudo contenerlo. Solo hay una cosa que lo detuvo, y no fue una cadena más fuerte.

¿Sabías que los espíritus le pidieron permiso a Jesús antes de moverse? Ese detalle revela que el adversario no actúa con autonomía total. Hay límites que no puede cruzar sin autorización. Eso cambia la manera de entender la batalla espiritual.

JESUS ERA PALESTINO O HEBREO?

¿JESÚS ERA PALESTINO O HEBREO?

___________________

1. Ninguna de las dos. Jesús era JUDÍO. Los PALESTINOS son un reducto de semitas árabes musulmanes que ya estaban ahí en ese territorio llamado Palestina aún antes de la formación del Estado de Israel, impuesto por el Reino Unido y USA en 1948; los HEBREOS eran el pueblo ancestro de los judíos desde la época de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob.


2. En los tiempos de Moisés, lo hebreos ("los que atraviesan la tierra") eran nómadas, y su lengua, el hebreo, que es el idioma del Antiguo Testamento. En ese sentido Jesús era hebreo, sí, pero en realidad, Jesús era JUDÍO, por que DESCENDÍA DE LA TRIBU DE JUDÁ, uno de los 12 patriarcas, hijos de Jacob. Además, Jesús nació en Belén de Judea como lo profetizó Miqueas: "Pero tú, Belén Efrata, eres la más pequeña entre los miles de Judea, de ti saldrá hacia mí aquel que será el gobernante en Israel. Y su avance será desde el principio, hasta el día de la eternidad" (5:2).


3. Ademas los padres de Jesús también eran judíos, ambos, María y José, y Jesús participó de todas las tradiciones judías que estaban en la Torá y las cumplió de manera perfecta, como ordenanzas de su tiempo, siendo circuncidado a los ocho días de nacido, como ordenaba la Ley mosaica, así lo dice el evangelio de Lucas: "Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuera concebido", visitando el templo a los 12 años como lo dicen los evangelios.


5. En la genealogía de Mateo se muestra que la madre de gestación y crianza de Jesús, María, desciende de David, por la linea de Salomón; su padre de adopción y crianza, José, según la genealogía de Lucas, desciende de Natán. Ambas ascendencias le dan a Jesús el derecho legal al trono de David.