Cuando hablamos de lujuria, solemos reducirla a lo sexual. Pero en la Biblia hebrea, la lujuria es mucho más profunda: es un deseo desordenado que secuestra el corazón y desenfoca el llamado.
No es solo lo que hacés.
Es hacia dónde se inclina tu interior.
La Escritura lo deja claro:
“Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Mishlé / Proverbios 23:7)
Cuando el corazón se desordena,
el propósito se posterga.
¿EXISTE LA PALABRA “LUJURIA” EN LA BIBLIA HEBREA?
No, aparece como concepto griego o medieval. Pero el principio espiritual atraviesa toda la Escritura.
Una palabra clave es:
תַּאֲוָה TAAVÁ deseo intenso, apetito, anhelo…
pero también deseo que no reconoce límites.
La taavá no es pecado en sí. El problema aparece cuando el deseo gobierna al hombre, en lugar de que el hombre gobierne su deseo
El texto no habla solo de actos externos,
habla de dirección interna. Cuando el deseo no es sometido, el llamado queda en pausa.
JEZABEL NO GOBERNABA SOLO CON PODER… GOBERNABA CON SEDUCCIÓN
Jezabel no es solo una mujer histórica.
Es un sistema espiritual.
Un sistema que:
seduce en lugar de confrontar
debilita el dominio propio
mezcla placer con rebelión
y anestesia la conciencia espiritual
Por eso su figura reaparece siglos después:
“Toleras a esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, y enseña y seduce a mis siervos…” (Apocalipsis 2:20)
La seducción siempre fue una estrategia. No para destruir de golpe, sino para desconectar lentamente del propósito.
LOS QUE ENFRENTARON LA LUJURIA… Y SUS CONSECUENCIAS
La Biblia no oculta la verdad:
Sansón: fuerza sobrenatural sin dominio propio → terminó ciego y esclavo
(Jueces 16)
David: un corazón conforme a Dios, pero una noche de deseo → años de dolor y fractura
(2 Samuel 11–12)
Israel en el desierto: apetito sin freno → muerte, plagas y atraso espiritual
(Bamidbar / Números 11:4–34)
La lujuria no elimina el llamado,
pero lo retrasa, lo debilita, lo desvía.
YESHÚA Y LA BATALLA INTERIOR
Yeshúa fue tentado en todo,
pero nunca gobernado por el deseo.
Por eso llevó la discusión más profundo:
“Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:28)
No habló solo de conducta externa.
Habló del lugar donde nacen las decisiones.
Porque el Reino no se pierde por una caída,
sino por una mente cautiva y desenfocada.
LA LUJURIA HOY: MÁS ACCESIBLE, MÁS SILENCIOSA, MÁS ADICTIVA
Hoy no hace falta un palacio como el de Jezabel.
Basta con un teléfono.
Pornografía.
Hipersexualización.
Acceso ilimitado.
Placer sin pacto.
Consumo sin vínculo.
Todo está diseñado para:
drenar tu energía espiritual
apagar tu sensibilidad
erosionar tu dominio propio
y mantenerte distraído
La Escritura ya lo advertía:
“Todas las cosas me son lícitas, pero no todas convienen… no me dejaré dominar por ninguna”
(1 Corintios 6:12)
Un creyente dominado por impulsos no puede caminar en propósito.
Un creyente distraído es un creyente inofensivo.
¿POR QUÉ LA LUJURIA BLOQUEA EL PROPÓSITO?
Porque:
rompe el dominio propio
fragmenta la identidad
acostumbra al placer inmediato
vuelve intolerable el proceso
Y la Biblia es clara:
“Mejor es el lento para la ira que el fuerte, y el que se domina a sí mismo que el que conquista una ciudad”
(Mishlé / Proverbios 16:32)
No hay propósito sin proceso.
Y no hay proceso sin dominio propio.
DOMINIO PROPIO: MESIRUT NEFESH, LA ENTREGA DEL ALMA
Cuando Pablo habla del fruto del Espíritu, incluye algo que solemos minimizar:
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz… dominio propio” (Gálatas 5:22–23)
Pablo no pensaba como un griego moderno.
Pensaba como judío.
En hebreo existe un concepto fundamental:
מְסִירוּת נֶפֶשׁ MESIRUT NEFESH entrega del alma, devoción total, rendición interna
No es represión.
No es fuerza humana.
No es “aguantarse”.
Es entregar el deseo al propósito.
Es decirle al alma: “no mandás vos, manda Dios”.
“Amarás al Señor tu Dios con toda tu alma (nefesh)”
(Devarim / Deuteronomio 6:5)
La lujuria dice: “yo quiero ahora”.
El Reino dice: “yo vivo para algo mayor”.
Sin mesirut nefesh, el llamado se diluye.
Con mesirut nefesh, el Espíritu gobierna.
UN LLAMADO DE ÁNIMO
Si llegaste hasta acá y sentís que esta lucha es real en tu vida, esto no es condena. Es amor que advierte.
La lujuria no define quién sos.
No cancela tu llamado.
No anula tu destino.
Pero sí puede retrasarlo si no es confrontada.
Hoy es tiempo de volver al enfoque.
De ordenar el deseo.
De entregar el alma nuevamente a Dios.
“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8)
Hay gracia para levantarte.
Hay Espíritu para fortalecerte.
Hay propósito esperando que vuelvas a alinearte.
No negocies tu llamado por placer pasajero.
No cambies destino por distracción.
Hay demasiado de Dios en tu vida como para desperdiciarlo en deseos que no llenan. Todavía estás a tiempo!!!

