MIEDO
Empezó con miedo.
Con ese miedo que te aprieta el pecho
y te hace pensar que todo terminó.
Delante estaba el mar.
Detrás, el pasado persiguiéndolos.
Y el pasado siempre corre más rápido cuando estás cansado.
El pueblo había visto milagros.
Pero ahora solo veía problema.
Y dijeron algo que duele leer:
“Mejor hubiera sido volver”.
Porque a veces preferimos una esclavitud conocida
que una libertad que asusta.
Entonces Dios le dice a Moisés:
“Diles que marchen”.
Pero el mar seguía cerrado.
Ahí está la herida del texto:
Dios pidió movimiento
antes de abrir camino.
La fe no es sentir seguridad.
Es dar el paso con las piernas temblando.
La Biblia dice que el viento sopló toda la noche.
Toda la noche.
Mientras lloraban, soplaba.
Mientras dudaban, soplaba.
Mientras pensaban rendirse, soplaba.
Dios estaba trabajando
aunque ellos no lo veían.
Y cuando por fin el mar se abrió,
no fue solo un milagro.
Fue una decisión.
Caminar entre paredes de agua
era aceptar que no podían volver atrás.
Porque hay momentos en que regresar
es morir por dentro.
Tal vez hoy tu mar no es agua.
Es una deuda.
Es un diagnóstico.
Es una ruptura.
Es ansiedad.
Es una puerta cerrada.
Es una oración que aún no tiene respuesta.
Y detrás sientes que todo te persigue:
errores, culpa, recuerdos, miedo.
Escucha esto:
El mismo lugar que hoy te parece tumba
puede convertirse en camino.
Pero tienes que avanzar
antes de verlo abierto.
No cuando te sientas fuerte.
Ahora.
No cuando entiendas todo.
Ahora.
No cuando desaparezca el miedo.
Ahora.
Porque el mar no se abre para los que se paralizan.
Se abre para los que caminan llorando.
Y si hoy estás frente a tu Mar Rojo,
no estás abandonado.
El viento ya está soplando.
Aunque no lo escuches.
JUDAS
Pero Judas no es solo una historia.
Es un espejo.
Judas no se fue de Jesús de un día para otro.
Se fue por dentro.
Siguió cerca…
pero dejó de confiar.
Siguió en la mesa…
pero ya no descansaba en la presencia.
Y ahí está el punto:
somos Judas cuando el corazón se divide.
Somos Judas cuando:
Seguimos creyendo, pero ya no oramos con honestidad.
Vamos a la iglesia, pero vivimos agotados por dentro.
Decimos “todo está bien”, cuando sabemos que no lo está.
Somos Judas cuando cargamos cosas ocultas:
una adicción que nadie ve
un vicio “pequeño” que nos controla
una doble vida emocional
una dependencia que nos da alivio momentáneo y culpa permanente
Somos Judas cuando el orgullo nos gana:
cuando no pedimos ayuda
cuando no perdonamos
cuando preferimos tener la razón antes que sanar
cuando nos cuesta admitir que estamos mal
Somos Judas cuando fallamos…
y en lugar de volver, nos aislamos.
Cuando pensamos:
“Dios perdona a otros, pero a mí no.”
“Esto ya no tiene arreglo.”
“Ya crucé una línea.”
Eso no es rebeldía.
Eso es desesperanza.
Y aquí está lo que muchos olvidan:
Jesús sabía lo que Judas iba a hacer…
y aun así lo sentó a la mesa.
Le lavó los pies.
No lo expulsó.
No lo expuso.
La tragedia no fue el error.
Fue creer que ya no había gracia.
Este mensaje no es para señalar.
Es para despertar.
Porque muchos no están lejos de Dios…
solo están cansados, divididos y avergonzados.
Y hoy Dios no dice “aléjate”.
Dice:
“Vuelve.
No te condenes.
No te aísles.”
Porque la gracia no es para los perfectos.
Es para los que se atreven a regresar.
Y todavía hay lugar en la mesa.
Referencia
Lucas 22.
20 RAZONES PARA RECHAZAR LOS LIBROS APOCRIFOS DEL CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO
20 razones para rechazar los libros apócrifos del canon del Antiguo Testamento:
1. El consenso histórico y académico sobre la posición de la comunidad judía antigua y las autoridades religiosas que definieron el canon hebreo están de acuerdo en que nunca fueron incluidos en el canon hebreo.
2. Nunca fueron citados por nombre en el Nuevo Testamento por Cristo ni por sus apóstoles, aunque ya existían.
3. Josefo, el historiador judío (100 d.C.), los omite, enumerando solamente los libros que los judíos consideraban ser inspirados por Dios.
4. Filón, el judío, el gran filósofo de Alejandría (20 a.C. hasta 50 d.C.), escribió prolíficamente y citaba muy a menudo del Antiguo Testamento, pero nunca mencionó los libros apócrifos.
5. No se hallan en los catálogos de libros canónicos hechos durante los primeros cuatro siglos d.C.
6. Jerónimo (440 d.C.) declara que el canon hebreo consiste en los mismos 39. Había muchos tárgumes (traducciones del hebreo original), libros que nosotros tenemos en el Antiguo Testamento, y rechaza los libros apócrifos terminantemente.
7. Los mismos nunca reclaman la inspiración ni la autoridad divina.
8. No tienen el elemento profético verdadero, ni hablan como un mensaje de Jehová.
9. Contienen muchos errores históricos, geográficos y cronológicos; se contradicen a sí mismos, a la Biblia y a la historia profana.
10. Enseñan doctrinas y prueban prácticas en contra de las enseñanzas de la Biblia. Por ejemplo, toleran la práctica de mentir, justifican el suicidio y el asesinato, y enseñan la justificación por obras o por limosnas, los encantamientos mágicos, los muertos que oran por los muertos, etc.
11. Se nota en su estilo una rigidez, falta de originalidad y la calidad artificial que nunca se ve en los libros canónicos.
12. Mucha de su literatura es legendaria, de cuentos absurdos.
13. Los milagros que relatan y las descripciones de seres sobrenaturales contienen mucho que es fabuloso, grotesco y necio.
14. Aun lo que podemos llamar su nivel espiritual y moral está muy por debajo del de los libros del Antiguo Testamento.
15. Los libros apócrifos fueron escritos después del Antiguo Testamento, cuando su canon estaba cerrado y, sin embargo, algunos de ellos profesan imitar, si no tomar su lugar.
16. La iglesia primitiva declaraba que algunos de ellos contenían instrucción provechosa, pero nunca los hizo canónicos ni autorizados en cuestiones de doctrina hasta que la iglesia católica romana, en su concilio de Trento (1546 d.C.), por una mayoría pequeña, los incluyó en su canon de la fe y pronunció maldiciones sobre todo aquél que no los aceptase como divinos.
17. La iglesia cristiana, sucesora de la judía, recibió los 39 libros de los judíos y nunca los ha cambiado.
18. De las palabras mismas de Jesucristo y de sus apóstoles, vemos que ellos reconocían el canon ya fijo del Antiguo Testamento y pusieron su sello sobre él. Mateo 23:35 cubre todo el Antiguo Testamento desde Génesis hasta Crónicas (el último libro del Antiguo Testamento en hebreo).
19. Había muchos tárgumes (traducciones del hebreo original en arameo) que los judíos imprimían en los libros del Antiguo Testamento cuando el idioma de Palestina había cambiado
tanto que era necesario interpretar los libros a los lectores y oyentes (véase Nehemías 8:8.). Pero ningún tárgum existe de los libros apócrifos.
20. El estudiante de la historia nunca puede ponerlos al mismo nivel que los libros canónicos, porque siente una diferencia radical y espiritual entre ellos, y los libros apócrifos se condenan a sí mismos.
Podemos creer con toda seguridad que en el Antiguo y Nuevo Testamento tenemos ahora la plena revelación de Dios, que fue escrita y redactada bajo la inspiración directa del Espíritu de Dios, y que constituye la única Palabra de Dios, distinta de todos los demás libros del mundo.
ORACION PARA ROMPER MALDICIONES GENERACIONLES
Rompo todas las maldiciones de la brujería, la
hechicería y la adivinación, en el nombre de Jesús. Rompo y me libero de toda maldición de orgullo y rebelión, en el nombre de Jesús.
Rompo y me libero de toda maldición de muerte y destrucción, en el nombre de Jesús.
Rompo y reprendo toda maldición de enfermedad y malestar, en el nombre de Jesús.
Rompo y me libero de toda maldición de pobreza, carencia y deuda, en el nombre de Jesús. Rompo y me libero de toda maldición de rechazo, en el nombre de Jesús. Rompo y me libero de toda maldición de mente dividida y esquizofrenia, en el nombre de Jesús.
Rompo y me libero de toda maldición de Jezabel y Acab, en el nombre de Jesús.
Rompo y me libero de toda maldición de divorcio y separación, en el nombre de Jesús.
Rompo y me libero de toda maldición de lujuria y perversión, en el nombre de Jesús.
Rompo y me libero de toda maldición de confusión y enfermedad mental, en el nombre de Jesús. Rompo y me libero de toda maldición de idolatria, en el nombre de Jesús.
Rompo y me libero de toda enfermedad que pueda causar accidentes o una muerte prematura, en el nombre de Jesús.
Rompo y me libero de toda maldición de distracción y vagabundeo, en el nombre de Jesús......


























