FE Y GOBIERNO

Deuteronomio 11:24 Reina-Valera 1960 (RVR1960) 

Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio. 

Estamos en un año en el que Dios nos ha hablado de gobernar, y cuando hablamos de gobernar, no hablamos de hacerlo como en el mundo sucede, donde un pueblo le da autoridad a una persona para administrar a un pueblo, sino donde un amo le da autoridad a un mayordomo de administrar, engrandecer y cuidar sus bienes, por tanto el gobernar para Dios se convierte en un acto de fe, pues tiene que ver con el creer. 

Y pareciera que creer es una cosa fácil, ya que todas las personas dicen creer en Dios, pero la fe no tiene con el creer en Dios, sino con el creerle a Dios, es decir, si no conocemos a Dios y no sabemos que es lo que ha dicho y las instrucciones que nos ha dado, no podemos creerle y por tanto nos es difícil tener fe. Esto se lo cuento, porque la fe nos tienes que llevar a la acción, es decir, una fe que solo es pasiva no tiene efecto, es estéril, no da fruto y termina por conducir a la locura, pues quien dice tener fe, se frustra por no recibir respuestas de ese dios en el que dice creer. Hay muchas personas que dicen tener fe en las cosas que Dios va a hacer, y por lo general esas cosas que esperan que Dios haga, están mas relacionadas con ellas que con Dios, por tanto lo más probable es que no sucedan y no porque Dios no las quiera hacer, sino porque el Reino de Dios que está descrito en la Biblia funciona de manera distinta y no como muchos de nosotros quisiéramos. 

En otras palabras, la fe se trata de la palabra de Dios, es decir, en lo que debemos de creer es en lo que está escrito y el Dios de la Biblia es un Dios congruente, quien no hace excepciones, porque todo lo que pudiéramos necesitar en nuestra vida esta considerado ya en nuestra voluntad, por ello su palabra (la de Dios) incluye miles de promesas que solo tenemos que conocer y reclamar, pero que a su vez tienen siempre una condición que es la que nos lleva a la acción, para que al prepararnos para recibir una promesa, primeramente regresemos a esa imagen y semejanza de Dios y seamos activos y dinámicos como Dios lo es y no pasivos como lo solemos ser. Una de las características más interesantes de Dios es que Dios es un Dios territorial, y así como los reinos de la antigüedad que las historia nos cuenta, Dios está a la constante conquista y siempre está buscando expandir sus territorios y busca que seamos nosotros sus hijos quienes nos encarguemos de eso, de ir a todo lugar establecer su Reino, reclamar todo lugar para su gloria y hacer que las cosas funcionen en la tierra, como funcionan en aquel lugar donde Dios habita y esto requiere de mucha fe, como de muchas acciones, no es solo un acto de apretar nuestros ojos y alguna otra parte de nuestro cuerpo para "creer". 

Por tanto nuestra fe debe de incluir el acto físico de ir y pisar aquel lugar que queremos conquistar para Dios y también incluye que conozcamos lo que Dios ha dicho de los lugares en los que habita para que sepamos que esperar que suceda ahí una vez que hayamos conquistado ese lugar para Dios. Dios es un conquistador y espera que nosotros lo seamos también, Dios espera que gobernemos la tierra para Él, para que un día se la podamos entregar, por tanto Dios espera que conquistemos la tierra con el conocimiento de su Reino, para que seamos capaces de distinguir sus obras en todo tiempo y portadores de su gloria por ende. 

Este año en el que Dios nos pide que gobernemos y pone en nuestras manos su poder, su autoridad y su gracia, tenemos que empezar por reclamar nuestras casas, nuestros lugares de trabajo y todo lugar que Él nos indique y propiciar en ellos el ambiente necesario para que la voluntad de Dios sea hecha siempre y podamos vivir en ese Reino que Dios nos promete aquí en la tierra y no tener que esperar a morirnos para averiguar como es que era la cosa.

TODO OBRA PARA BIEN

Lo que más tortura al corazón de una persona, cancelando el potencial y el propósito de Dios en su vida, es pasar toda una vida tratando de entender y darle significado a las cosas que le han sucedido. Tienes que dejar que sea Dios el que haga la definición correcta de las cosas que te han pasado.
Pablo decía, en Romanos 8:28: Sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien. La pregunta en el día de hoy es si tú lo sabes. No se trata de que te lo hayan dicho, ni que lo hayas leído solamente. Pablo decía: Sabemos; en otras palabras: Estoy convencido; ya lo sé. Había algo dentro de él que le decía que todo iba a salir bien. Dios lo hizo con Abraham, con José, con Moisés, con David, con Pedro, con Jesús, y esto nos da referencia que no importa lo que el mundo haga, ni que piense que estás en las últimas, porque es ahí donde está tu mayor victoria.
Cuando el mundo pensaba que había enterrado a Cristo, lo que hicieron fue que lo sembraron para que se multiplicara al tercer día. Jesucristo es el mayor ejemplo de que, por encima de toda circunstancia adversa, todo, todo, todo va salir bien. No importa cuán difícil lo veas, Dios se va a glorificar.
Hay quienes se pasan pensando si tal situación proviene de Dios o no. No se trata de quién lo trajo, se trata de que Dios va a utilizarlo para su gloria. Muchos preguntan por qué están en una situación tan difícil. Quizás no sepamos el por qué estás en esa situación, no sabemos por qué la gente te hizo lo que te hizo, pero sí sabemos que todo va a obrar para bien. Ahí es que debe estar puesta tu confianza. Deja de buscar explicación para lo inexplicable.
Muchos van a cuestionar cómo es que sigues sirviendo a Dios, si aún sigues en esa situación. Y tu respuesta debe ser que tú sabes que todo va salir bien. Que si lo tienes a él, tu final será diferente, tu final será de victoria. La traición que te hicieron, el despido del empleo, la quiebra, el error que cometiste, el abandono de tus padres, el fracaso que tuviste, todo, todo, todo va a obrar para bien. Aun los peores capítulos de tu vida, Dios los va a utilizar para tu mejor historia.
Pablo decía: Sabemos que todas las cosas… En medio de todas las cosas hay alguien que está obrando a favor tuyo. La biblia dice que no duerme el que guarda a Israel. Aunque no veas nada, confía; Dios está obrando. Él no descansa, hasta ver que todas las cosas obren para tu bien. Ese es el Dios al que le servimos.
Para alcanzar el propósito de Dios para tu vida, tienes que tener la certeza de que, en medio de todo lo que ocurre en tu vida, él está obrando a tu favor. Si verdaderamente sabes esto que Pablo sabía, no hay razón para vivir en ansiedad, ni con preocupaciones, ni peleando con personas innecesarias, ni hay razón de cuestionar el por qué de las cosas.
Muchos piensan que lo que nos quiere decir la palabra en Romanos 8:28 es que debemos aceptar los problemas, o que estas plabaras son base o licencia para cuestionar a Dios con cinismo, para vivir irresponsablemente, o vivir conformándose. Pero Romanos 8:28 es para aquellos que aman a Dios, que saben que están bajo la providencia del Dios Todopoderoso, que saben que todo va a obrar para bien porque él les tiene guardados en sus manos y todo, todo, todo va a obrar para bien.

ENTENDAMOS LA PALABRA

En Romanos 8:28, dice que, a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien; esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Nunca podrás entrar en el llamado de Dios para tu vida, sino hasta que estés claro, consciente de que no importa las circunstancias que lleguen, todo va a obrar para bien.
Hasta que no tengas la confianza de que todo va a obrar para bien, no trates de hacer nada en tu vida; ministerios, matrimonio, negocio, etc.  Tienes que tener la seguridad de que no importa la dificultad que encuentres en el camino, puedes estar tranquilo, porque todo va a obrar para bien.
Seguramente, has tenido la experiencia de que algo parece bueno, y lo has aceptado como bendición, pero luego resulta ser la peor pesadilla.  De la misma manera, todos hemos tenido la experiencia de que, cosas que no parecían tan buenas, de repente se ponen muy bien.  Por un momento, reusaste aceptar esas cosas, pero era lo que Dios quería para ti.
El problema es que el ser humano se deja llevar por lo que percibe; pero los cristianos no debemos dejarnos llevar por lo que percibimos naturalmente, sino por nuestra fe en el Señor; por lo que creemos: Que todo va a obrar para bien.
No hemos sido llamados para aceptar los problemas como nuestro final.  No fuimos llamados para anestesiarnos y que no experimentemos lo que Dios tiene para nosotros.  No fuimos llamados para ser irresponsables.  Fuimos llamados para vivir con fe y con expectativas de que, de una forma u otra, todo será para gloria y honra de nuestro Dios; expectativas de que, cuando termine la carrera, podamos decir: Dios usó todo en mi vida para darme victoria y él llevarse la gloria.
El problema está en que, sin darnos cuenta, queremos tomar la posición de Dios.  Vemos a José, que pasó por momentos difíciles, pero cumplió todo el propósito de Dios.  En Génesis 50, cuando muere Jacob, padre de José, sus hermanos tuvieron temor de que él tomara venganza, pero este estaba tan claro de que Dios había hecho que sus circunstancias le ayudaran a bien, que les contesta: ¿Acaso estoy yo en el lugar de Dios?  Ustedes pensaron mal de mí, pero Dios lo encaminó a bien, para preservar a mucho pueblo.
Cuando el hombre no toma la actitud correcta ante las circunstancias adversas de la vida, trata de controlar todas las cosas, trata de tomar la posición de Dios, trata de controlar el destino de los que le rodean, trata de manipular la situación.
En Romanos 8:28, no dice que todo lo que pasa lo trajo Dios a tu vida y que por esto lo aceptes.  Dios no es la causa de todas las cosas que pasan.  El no causó que tomaras malas decisiones y entraras en ciertos problemas.  Él no causó que envidia entrara a cierta gente y te hiciera daño.  Es un error decir que Dios tiene el control de todo; pero todo lo que pasa, él lo está mirando, y está esperando que alguien se pare y diga: Señor, yo sé que tú puedes ayudarme a cambiar todas las cosas a mi favor.
La palabra de Dios es clara, y dice que todo obra para bien para aquellos que están en Cristo Jesús.  No importa lo que esté sucediendo o haya sucedido, el llamado de Dios para tu vida es seguro, si crees en la providencia del Dios Todopoderoso.
¿Ha sido lo suficientemente clara la palabra de Dios en tu vida, como para que tengas la misma certeza que José tenía, de que Dios lo había encaminado todo a bien?

QUE DICE MI BOCA?

Proverbios 18:21 Reina-Valera 1960 (RVR1960) 

La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos. 

En muchas ocasiones pedimos cosas a Dios y en realidad vemos imposible el que cumpla nuestra petición por tal decidimos darle una "ayudadita" a Dios e incluimos en nuestra oración las instrucciones de cómo es que Dios debe de proceder para cumplir eso que pedimos, le ha sucedido? Esto no es algo anormal, es algo que sucede de manera continua y lamentablemente no es otra cosa que una pérdida de tiempo, ya que no es esa la manera que Dios procede, Dios no cumple caprichos y mucho menos sigue instrucciones, Él es el todopoderoso, el que todo lo sabe y quien sabe mejor que nosotros lo que necesitamos. 

Lo que nos lleva a un segundo plano, cuando no recibimos lo que pedimos, a pesar de las instrucciones específicas que le dimos a Dios, nos conformamos con la idea de pensar que Dios nos da las cosas que necesitamos y no las cosas que queremos, y tendemos a pensar que Dios tiene algo en fila para nosotros, pero pocas veces nos preocupamos por aquello que pensamos que Dios sabe que necesitamos, y poco nos cuestionamos el hecho de por qué Dios no habría de decírnoslo, lo ha pensado? Por qué Dios habría de tener planes ocultos para nosotros?, por qué Dios sabe lo que necesitamos y nosotros no?, por qué seguimos pidiendo equivocadamente a un Dios que parece cada vez más ajeno y mas lejano?, que es eso que necesito que no sé? 

Si lo pensamos detenidamente, esto que vivimos a diario no esta descrito en la Biblia, por el contrario, continuamente Dios habla con los hombres y mujeres de la Biblia y les revela el futuro para que puedan actuar adecuadamente, nunca se ha puesto a pensar que en ningún pasaje esta mencionado que Abraham pidiera a Dios un hijo?, es más, creo que los hombres y mujeres de la Biblia no pedían, y sabe por qué?, sencillo, ellos escuchaban la voz de Dios, conocían la voluntad de Dios y sabían que así como Dios lo declara, antes de que abramos nuestra boca, Él ya sabe lo que diremos, por tanto, invertían más tiempo en orar (escuchar la voz de Dios) que en pedir. Ahora bien, el detalle importante es saber que hacer con aquello que Dios nos hable, eso si viene reflejado en la Biblia, pero solemos ignorarlo, cada vez que Dios revelaba algo a los hombres y mujeres de la Biblia, lo siguiente es que estos tenían que hablarlo ellos también, tenían que usar la autoridad que Dios les Dios para posteriormente declarar las cosas que habrían de suceder. 

 Y esto es muy fácil de entender, si recordamos que fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios, tenemos que entender que las cosas que Dios hará por medio de nosotros, las hará de la misma manera que las hace Él, y Él todo lo hizo, todo lo hace y lo seguirá haciendo por medio de su palabra a la cual Él es fiel. Por tanto, debemos de cuidar nuestra boca, pues es el instrumento que Dios quiere usar en nosotros y la verdadera fuente del poder de Dios, es ahora donde hacen sentido todas las citas de la Biblia que hablan acerca de la boca, como aquella que dice que de una misma fuente no puede salir maldición y bendición, o bien que cuidemos nuestro corazón, ya que de lo que abunda en el, es de lo que hablará nuestra boca. Podemos entender ahora cuantas oraciones no han obtenido respuesta, por no entenderlas de la manera adecuada y por no utilizar los medios y los canales adecuados, todo lo que Dios espera que hagamos es que funcionemos como Él funciona y que hagamos las cosas como Él las hace, así de sencillo. 

Por tanto, debemos de hacer un alto en nuestro caminar y reflexionar acerca de lo que sale de nuestra boca, y también de como esperamos interactuar con Dios, ya que si mantenemos nuestra boca en limpieza y santidad y además de esto nos preocupamos por escuchar la voz de Dios antes de hablar o declarar algo, estaremos siempre al 100% seguros de que todo lo que hablemos será hecho, tal y como sucede cuando Dios habla, y seremos un reflejo de Él en esta tierra y tendremos sus beneficios y su estilo de vida, gobernemos con nuestras palabras e imitemos a Dios para que pueda venir pronto!

LO QUE NO ES

En 1ra. Corintios 1:26-29, dice: Mira tu vocación, no tienes mucha sabiduría, no eres muy poderoso, ni tienes influencia política, sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios de este mundo. Y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.
Ante el llamado de Dios, siempre lo primero que viene a la mente es “¿Cómo lo voy a hacer?” y “Yo no puedo”.  Pero dice la biblia que Dios precisamente nos escoge con todas nuestras debilidades para que nadie se jacte.
En estos versos, hay una frase que se repite tres veces: Escogió Dios.  Tu poder viene de que alguien te escogió.   Tu seguridad no viene de quién tú eres, ni de tus habilidades, sino de quién te escogió.  No se trata de ti; se trata de Él.  Él te escogió y te llamó, por encima de otras personas.   Aunque haya personas más preparadas, él te escogió a ti.
La escritura continúa diciendo: Pero por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención, para que, como está escrito: «El que se gloría, gloríese en el Señor.»  No se trata de tu habilidad ni de tus talentos.  Dios te llama por tus debilidades, porque se trata de él en tu vida.
Por encima de lo que el mundo opine de ti, él te escogió a ti.  Él sabe tu pasado, de dónde vienes y todos los problemas y, con todo eso, te escogió para que la gloria sea toda de Él.  No se trata de ti, sino que se trata de que, en medio de tus debilidades, su poder se perfecciona en ti.  Se trata de que, en medio de tu debilidad, cuando dices no puedo más, él dice,ahora es porque no es con espada ni con ejército, sino con su Santo Espíritu.
Para que entres en el llamado de Dios para tu vida, es necesario entender que no se trata de tu potencial sino que se trata de lo que él va a hacer contigo y a través de ti.  Se trata de que, en medio de tus debilidades, el poder de Dios se perfecciona.  En medio de tu necedad, Dios va a mostrarse para avergonzar a los sabios de este mundo.
Deja la frustración ante el llamado de Dios para tu vida.  Hasta hoy.  Alcanza lo que Dios ha dicho, por encima de tu poco talento porque, al fin y al cabo, él se va a llevar la gloria.  Cuando los que te rodean vean, tendrán que decir: Solamente Dios puede hacer algo así.  No se trata de que te sientas bien contigo mismo, se trata de que entiendas lo que Cristo hizo por ti en la cruz del Calvario, cuando nadie daba un centavo por ti.
Muchos tendrán que reconocer lo que Dios ha hecho en tu vida.  No sigas más frustrado.  No pretendas que el mundo lo entienda.  No se trata de ti; se trata de que él.  En medio de tus debilidades, él se va a llevar toda la gloria.  Dios va a orquestar todo, de tal manera que tendrán que reconocer que ha sido él quien lo ha hecho.

BAJO AUTORIDAD

Lucas 7:8 Reina-Valera 1960 (RVR1960) 

Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.


Es interesante ver como cada persona hace sus propios mitos acerca de lo que es Dios y sin darse cuenta se pierden de la mejor parte de Dios, ya que prefieren vivir apegados a su propia fantasía que a la verdad. Hay personas que tienen miedo a conocer a Dios porque pareciera ser un "cambio de religión", siendo que no entienden de lo que trata, religión, viene del vocablo latín "religare", que significa reconciliarse con Dios, por tanto si su religión no le funciona y no está usted constantemente recibiendo los beneficios del Reino de los Cielos y escuchando la voz de Dios todo el tiempo, le urge un cambio de religión, es decir, tiene que encontrar otra manera de reconciliarse con Dios, pues la que tiene, no le funciona, pero el cambiar de religión, no tiene que ver con el ir a otra iglesia, la iglesia y la religión no tienen nada que ver la una con la otra. 

Existe otro grupo de personas que tienen miedo a aprender cosas nuevas acerca de Dios por miedo a traicionar a su familia y aquello que les "inculcaron", como si la tradición familiar pudiera salvarles y darles vida eterna o pudiera perdonar los pecados que solo Jesús a su único y particular modo puede hacer, que dista mucho de lo que a esas personas les "inculcaron". Esto me lleva a pensar a esa famosa frase de "te prefiero en la cárcel o en las drogas a que seas cristiano", y no termino de entender que es eso tan malo que tiene el acercarse a Dios que las familias tradicionales tanto repelen. Y por favor no piense que estoy hablando de hacerse cristiano, ni defendiendo a los cristianos, lo que le quiero compartir va mucho, pero mucho mas allá de eso, recuerde que estamos hablando acerca de gobernar para Dios en esta serie, sea paciente y vamos a llegar al punto en un momento. La cita de hoy habla de un Centurión Romano, traducido a términos actuales, algo así como un General del Ejercito, el cual estaba muy angustiado por su siervo judío que estaba muy enfermo y decidió acudir a Jesús para que le sanara, pero había un pequeño detalle, no llevó al siervo consigo, por tanto Jesús asumió que el Centurión pretendía que Jesús fuera con el para sanarle, pero la respuesta del Centurión es aquello de lo que le quiero hablar. Piense en esto, los Romanos no creían en Dios, ellos tenían entre otros dioses a Nimrod (dios del sol y originalmente nieto de Noe), y el Centurión no tuvo mas que escuchar a su siervo y ver las obras de ese Dios vivo (Yahvé) en el para poder creer no solo que era un Dios vivo, sino para empezar a hacer aquello que estaba escrito en su palabra y por tanto también creyó en Jesús quien habitaba la tierra en ese tiempo. El detalle no es creer en Dios, sino creerle a Dios, aún los budistas, los musulmanes y muchos otros creen en Dios, mas eso no los pone en bajo sus efectos, el beneficio se recibe cuando se le cree al Dios que todo lo puede. 

El Centurión no tuvo que cambiar de religión (probablemente le hubiera costado la vida si lo hacía), pero tuvo el interés de buscar a Dios por medio de su palabra y creerle a la palabra de Dios para que esta tuviera efecto en el, de modo que aprendió que Dios no nos hace independientes y él mas que nadie supo que NADIE puede tener una relación con Dios "a su manera", ya que Dios nos dio un modo y un orden para tener una relación con Él, para que los beneficios de ese modo y ese orden se manifestaran en su vida. Y fue cuando eso le quedó claro, que se dio cuenta que Jesús no necesitaba ir físicamente a sanar al siervo, sino solo tenía que hablar sanidad y esta iba a suceder, ya que tanto el Centurión como el siervo se entendían bajo la autoridad de Dios y esta tendría su efecto en ellos por ende. Hay muchas personas que oran, rezan o piden cosas que por lo general no saben si las recibirán, y sabe por qué es esto?, sencillo, porque oran, rezan y piden sin saberse bajo la autoridad de Dios, ya que piden cosas que les interesan a ellos, pero que por lo general no glorifican a Dios, no se dan cuenta que lo que piden por lo general ya está contenido en alguna promesa de la Biblia, la cual tiene una condición y que Dios estará más que gustoso en cumplir en cuanto nos entendamos bajo su autoridad. Por tanto el secreto no está en cambiar de religión como muchos lo entienden, sino en cambiar de religión como lo entiende Dios, en reconciliarnos con Él, ya que nuestro pecado nos enemista con Él y solo su palabra nos asegurará el no caer de nuevo constantemente como hacemos hoy. 

La Biblia nos promete poder, el cual estará contenido en nuestras bocas, seremos capaces de declarar y decretar cosas todo el tiempo, milagros, sanidades, finanzas, y qué se yo, pero siempre y cuando tengamos a Dios quien nos respalde agradándose de nosotros por vivir como Él lo dicta, tal como hizo el Centurión, quien entendió que la autoridad que salía de el, no tenía poder si no estaba el bajo la autoridad de Dios de quien sale el verdadero poder de la eternidad.

VIVE BAJO EL PODER DE DIOS

La razón por la cual mucha gente queda paralizada en la casa de Dios, y no completa el llamado de Dios en su vida, es que, ante un gran llamado, experimentan frustración porque lo que se hace más presente en su vida no es su potencial, sino sus debilidades.  Muchos dicen: Yo podría hacer tantas cosas, pero no han hecho nada.  Y es que los cristianos no debemos vivir bajo el potencial, sino bajo el llamado que Dios nos ha dado.
Vivir bajo el potencial es explotar tus habilidades naturales, espirituales y emocionales para alcanzar lo que crees que puedes alcanzar.  Vivir bajo el llamado de Dios hace que uses tus debilidades para su gloria.
La persona que se enfoca en potencial, se enfoca en lo que puede hacer para sentirse bien.  Y comienza a hacer un inventario de habilidades y debilidades en su vida, un inventario de lo que puede hacer y lo que no.  Pero lo grande es que Dios no nos llama basado en nuestro potencial.
Está bien que sepas cuáles son tus habilidades, debilidades y fortalezas.  Debes saber tus fortalezas, porque son las que te van ayudar a vivir el llamado de Dios en tu vida.  Pero no hagas de tus fortalezas tu llamado, porque entonces serían tus  fortalezas las que determinarían el destino de Dios para tu vida, y estas siempre son limitadas.  Estarías viviendo bajo tu potencial, y no bajo el poder de Dios.  Tu vocación, tu llamado, no se cumple por tu potencial, sino por lo que Dios puede hacer contigo, con esas partes que ti mismo que no crees que sirvan para algo.
En la biblia, vemos que siempre que Dios llamó a alguien para hacer algo grande, estas personas siempre presentaron a Dios sus debilidades.  Dios le dice a Abraham: Serás padre de multitudes; y este le contesta: ¿Cómo, si no tengo hijo?  Dios llama a Gedeón: Varón esforzado y valiente.  Y Gedeón le contesta: ¿Cómo yo, siendo el más pequeño de la tribu, de la familia?  María vas a quedar embarazada, y María contesta: ¿Cómo, si no conozco varón?
Hasta que no te atrevas a salir en fe y caminar en autoridad para vivir, no bajo tu potencial, sino bajo tu llamado, no alcanzarás el destino que Dios tiene para ti.  Hasta hoy, has vivido lo que has podido hacer, pero no has alcanzado todo lo que Dios puede hacer contigo, y no es lo mismo.  El gran reto es hacer lo que Dios ha dicho que hagas, aunque en tu mente creas que no puedes hacerlo.
Dios llama a Moisés y la primera pregunta que Moisés le dice es: ¿Quién soy yo?  Moisés quería que Dios lo definiera.  Dios le contesta: Ve; Yo estaré contigo.  Dios no le dijo a Moisés quién era.  Este ha sido el problema del hombre; que siempre quiere saber quién es.  Para cumplir el llamado de Dios, no es importante saber quién tú eres, sino saber que Dios va contigo.  Luego, Moisés le dice: Señor, no me van a creer, porque no tengo marca de que me has hablado.  Dios le contesta: ¿Qué tienes en tu mano?
La marca está en tus manos.
Lo que hay en tu mano, que también está en las manos de otra gente, no funciona con los demás como va a funcionar en tu mano.  La marca de que Dios está contigo y de que se te apareció son los resultados que Dios va a dar a través de tus manos.  Tienes que creerle a Dios que, con lo que hay en tu mano, él va a mostrarle al mundo que él te llamó y te escogió.
Continúa Moisés diciéndole a Dios: Es que no sé hablar.  Vemos cómo se magnificó la debilidad de Moisés.  Cada vez que Dios te llama, la presión está en tus debilidades.  Dios no te llama por tus habilidades, por tu potencial, ni por tus talentos.  Tienes que entender que Dios sabe quién tú eres, lo que puedes o no puedes hacer.  Y, por encima de lo que no puedes hacer, él te escogió.
Es importante entender que no se trata de tu potencial, sino el saber que Dios irá contigo.