NO ES ADULTERIO, ES ABUSO









No es adulterio. Es abuso. 🟣

Cuando un líder cristiano usa su posición para acceder a la intimidad de mujeres que estaban bajo su cuidado, las palabras importan. Llamarlo «adulterio» o «caída moral» reparte la culpa entre dos personas que nunca estuvieron en pie de igualdad.

Un pastor tiene autoridad espiritual. Por eso el «sí» de una mujer de su congregación no es un «sí» libre: es un consentimiento viciado. Y la responsabilidad de guardar esa frontera es entera de quien tiene el poder.

Ante los procesos de «restauración» hechos a puerta cerrada, nos hacemos preguntas: ¿quién forma ese equipo?, ¿hay mujeres en él?, ¿se ha escuchado a las afectadas?, ¿quién firma el alta?

La restauración de una persona no es la restauración de su ministerio. Y un arrepentimiento verdadero no tiene prisa por volver al púlpito.

Seguimos alzando la voz por la dignidad e igualdad de las mujeres en la iglesia. Las víctimas, primero: creídas, escuchadas y nombradas.

💬 ¿Tu iglesia tiene protocolos claros ante el abuso de poder? Te leemos en comentarios.