LA BRUJULA PARA EL MINISTRO EVANGELICO

La brújula es un instrumento que sirve para orientar al hombre cuando viaja por tierra, por mar o por aire. Hemos intitulado esta obra “La Brújula para el Ministro Evangélico”, porque esperamos que en sus páginas se halle la orientación necesaria para desempeñar con más éxito la misión de comunicar el sagrado Evangelio. Cada uno de los escritores de estos capítulos ha ejercido el ministerio evangélico durante muchos años, y escribe con conocimiento de causa. Pero aunque los une a todos un acervo lingüístico y una fe comunes, es posible que por razones geográficas y de otra índole perciban la realidad en forma distinta. Es por ello que este libro solamente aspira a dar orientación. Cada ministro, cada obrero, deberá aplicar los principios enunciados en estos capítulos, a su situación particular.

Mas de 500 años de experiencia se reflejan en este libro, conclusión a que llegamos después de sumar el número de años que cada uno de los autores ha pasado en el ministerio evangélico. Estos siervos de Dios representan muchos países diferentes. Lo que escriben lo han vivido en carne propia en su mundo latino. Conocen a su gente y hablan con el corazón en la mano.

EL SECRETO DE LA ORACION EFICAZ

EN EZEQUIEL 22 30 LAS ESCRITURAS nos dicen sobre la oración: «Y busqué entre ellos hombre [cualquier persona] que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, [del pueblo] para que yo no la destruyese: y no lo hallé [no había intercesores]» (añadido del autor). En el hebreo, la palabra brecha usada aquí es perets. que quiere decir apertura, fisura, grieta, especialmente en una muralla Perets viene del verbo parats que quiere decir romper, abrir, penetrar. Perets aparece unas veinticinco veces en las Escrituras Dos versículos en particular. Isaías 58.12 y Amós 9.11. muestran que las brechas o las grietas deben repararse. En Isaías la referencia es a las ruinas físicas y espirituales de Sion en tanto que la de Amós se refiere a la restauración del tabernáculo de David. 

Aquí en Ezequiel se refiere a la acción ce pararse en la brecha, que es una metáfora que alude a una acción intercesora de parte de una persona en beneficio de otra. En el mundo espiritual hay una muralla, una resistencia satánica Que solamente un intercesor, una persona ce oración podré pararse en autoridad y restaurar las grietas espirituales. Para romper este muro y hacer una brecha entre Dios y nosotros es necesario un entendimiento claro de lo que es necesario para orar con efectividad. La oración es una llave, un arma y una gran herramienta espiritual que abre y nos da entrada en la dimensión del Espíritu para poder penetrar con eficacia en las regiones celestiales y destrozar el poder del diablo Efesios 6.12: «Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, [contra ninguna persona] sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas [autoridades demoníacas] ce este siglo, contra huestes espirituales de maldad (ejércitos satánicos] en las regiones celestes [el segundo cielo donde se encuentra la dimensión y esfera espiritual del diablo]» (añadido del autor). 

El secreto de ¡os grandes hombres y mujeres de Dios de ayer, de hoy y de siempre, y de todos los cristianos victoriosos de todas las épocas fue que descubrieron el secreto de la oración eficaz Toco lo que tenemos que hacer es leer sus biografías y ver cómo Dios los usó grandemente porque ellos vivieron sus vidas en la oración e intimidad con Dios Así como ellos tuvieron grandes experiencias con Dios y obtuvieron importantes resultados, nosotros lo podemos hacer de la misma manera La oración nos hará conocer los secretos profundos de Dios, cómo obtenerlos y cómo aplicarlos en nuestras vidas espirituales. Así como en el ayer la oración trajo grandes bendiciones y resultados extraordinarios, también hoy en El secreto de la oración eficaz.Dios le llevaré a vivir plenamente al recibir el gozo, la victoria y la felicidad en todas las áreas de su vida.

NO HA MUERTO, SOLO DUERME

En Hechos 2:27, dice: Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción.  El Hades, el Seol, es el lugar donde las cosas se consumían, se terminaban.  En el tiempo de los romanos, el Hades era el lugar donde se botaba la basura y se quemaba.  Lo que esto significa no es que no vas a pasar por momentos difíciles y duros en la vida, sino que tu alma no va a quedar abandonada en ese momento difícil, y tu cuerpo no será desgastado.
Jesús pide que remuevan la piedra de la tumba de Lázaro porque, no importando en la condición que se encontrara el cuerpo, sabía que se levantaría.  Marta, la hermana de Lázaro, trata de convencerlo que no removieran la piedra porque llevaba 4 días muerto y el cuerpo ya tenía mal olor.  Pero, aun en descomposición, Jesús le dio vida.  Hay cosas que suceden alrededor de nuestras vidas, que podemos percibir que ya han llegado al punto de corrupción, ya tienen mal olor.
En 2 Corintios 4:16-17, nos dice: No desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día, pues esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.  Es natural que el cuerpo humano día a día se vaya desgastando, pero mientras tú le sirves a Dios y te desarrollas como cristiano, nada ni nadie puede corromper tu hombre interior.  Tu hombre interior debe tener ese peso de gloria de conocer a quien le servimos.
La historia nos muestra cuán crueles eran los romanos, pues era la manera que entendían que influenciaban al mundo para tener el poder.  Una de las cosas que hacían era que, cuando vencían a un ejército, iban caminando en el campo de batalla para ver cual quedaba vivo.  Este hombre herido lo amarraban a un cuerpo ya muerto.  La idea era hacer sufrir a la persona para que la descomposición de ese cuerpo muerto, acabara con la persona.
¿Con cuántas cosas muertas tú estás cargando?  ¿Cuántas ideas, negocios y hasta relaciones estás cargando porque el mundo te ha amarrado a ellos, pero ya están muertos?  Muchos cristianos aceptan cargar con cosas ya muertas, porque piensan que esto es cargar la cruz.  La cruz es entender lo que tienes que dejar y abandonar para que seas libre.  La biblia dice, en Hechos 9, que Jesús nos vino a librar de todas las obras de corrupción, de muerte.  Ser libres de los ritos y las tradiciones que te dicen que solamente de esa manera tienes acceso al Padre, cuando lo único que te da acceso al Padre es la sangre de Cristo.
Tú no fuiste llamado a morir en el campo de batalla amarrado a algo muerto.  Un resucitado vive por encima de las circunstancias que le rodean.  Jesús vino a libertarte y llevarte a un nuevo nivel de victoria y de vida.  No puedes acostumbrarte en tu mente a vivir el estilo de vida del mundo, que es en corrupción y muerte.
¿Cómo vivir no amarrado a lo muerto de la vida y que el hombre interior no vea corrupción?  La biblia dice, en 2 Corintios 4:18: No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.  No mires como mira el mundo.  La manera como miras las cosas, de esa manera tú interior va creciendo.  Jesús, cuando se paró ante la tumba de Lázaro, no vio un cuerpo corrupto, vio a un cuerpo dormido.
Aquello en tu vida para lo que has creído que ya no hay esperanza, solo duerme, y está esperando que, como resucitado, lo llames por su nombre para venir a ti.

EN DONDE PONES TU VIDA?

La satisfacción se consigue depositando tu vida en algo. Cuando lo haces, te das cuenta que la vida tiene un sentido más haya que obtener resultados temporeros.
Para no vivir una vida mediocre, y todos los días derramar nuestra vida hasta la muerte, es necesario entender la diferencia entre estas 3: Vivir tu vida haciendo lo que puedes hacer; vivir por lo que has decidido hacer; vivir haciendo lo que es necesario.
El éxito no se encuentra en todo lo que puedes hacer, ni lo que quieres hacer, sino en lo que tienes que hacer.
La frustración de mucha gente es saber lo que tienen que hacer y no estar dispuesto a hacerlo porque están pensando en lo que pueden y quieren hacer, en vez de dirigir la fuerza que usan en lo que pueden y quieren hacer, hacia lo que tienen que hacer.
Mientras más temprano en la vida sepas lo que es necesario hacer, más rápido invertirás tu vida en todo lo que Dios quiere que hagas. Lo que tienes que hacer, no es siempre lo que quieres hacer.
La satisfacción en la vida de un hombre, los éxitos y grandes resultados, la largura de días, la voluntad de Jehová que prospera tu mano, están cuando eres capaz de identificar, no lo que puedes o quieres hacer, sino lo que tienes que hacer, y estás dispuesto a dar tu vida por ello.
Cristo le dijo al Padre: Si es posible, pasa de mí esta copa; pero, si no, hágase tu voluntad. Cristo dijo: Nadie me quita la vida, si yo no lo decido. Él podía bajarse de la cruz, pero sabía que el estar allí era necesario y, mientras más rápido pasara por lo necesario, más rápido se movía en el plan de Dios para su vida.
Hay un momento en tu vida que debes entender que hay cosas que es necesario hacer. Esas cosas, muchas veces, traen confusión a los que están a tu alrededor, porque te les pierdes a ellos. Cristo se le perdió a sus padres porque ellos no sabían lo que era necesario para Él, pero Él sí sabía lo que era necesario.
Vas a darte cuenta que la gente intentará sacarte de aquello que necesitas hacer en tu vida para alcanzar lo que Dios te ha dicho. Siempre te darán opciones, te dirán que lo puedes hacer después, que no es necesario que vayas tanto a la iglesia; pero solo tú sabes lo que es necesario para ti; ellos no saben lo que es necesario para ti. Tú sabes lo que Dios quiere en tu vida y lo que ha declarado para ti.
Tienes que entender que Dios te llamó porque tienes que poner tu vida por algo. Si no tienes algo que te apasione, por lo que pongas tu vida, nunca tendrás satisfacción. Poner tu vida por algo no te exime de la aflicción, pero la diferencia es que la aflicción de poner tu vida por algo traerá satisfacción y largura de días.

AGARRA LO QUE DIOS TIENE PARA TI

Es importante entender cómo un resucitado debe vivir su vida. Dice la biblia: Si has muerto con Cristo, también juntamente con él has resucitado.  Hoy día podemos ver personas que viven y caminan como si estuvieran muertos, como si fueran “zombies”. Viven sin fe y sin esperanzas.  Si tú has aceptado al Señor como tu Salvador personal, no debes caminar en esta tierra como un muerto.   No fuiste llamado para vivir de la misma manera que vive el mundo.  Fuimos creados para algo más grande, porque dentro de nosotros está el aliento de vida del Espíritu Santo.
A veces pensamos que somos nosotros los que tenemos que alcanzar a Dios; que llegamos al conocimiento de la verdad porque nosotros fuimos a buscarlo, cuando en realidad ha sido Él quien siempre nos ha buscado, ha tomado, agarrado nuestro corazón.
Pablo dice, en Filipenses 3:12: No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asiraquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.  En general, la palabra asir significa tomar, coger, prender o agarrar algo.  Pablo decía: Trato de agarrar aquello que me agarró primero.
No podemos movernos a un nuevo nivel de relación con Dios, tratando que nuestra mente agarre aquello que en nuestro interior ya hemos agarrado.
Si analizas, en las diferentes etapas de tu vida, tus momentos más gloriosos han sido cuando hiciste, no necesariamente lo que entendías, pero sí lo que en tu interior sabías que debías hacer.  Las cosas no parecían lógicas, pero te moviste en fe y se abrió la puerta.
El problema es cuando tratamos de repetir esas experiencias con el entendimiento, cuando la única manera de poderlas vivir es sabiéndolo en nuestro interior.  Pablo dice: Yo lo que hago es tratar de agarrar aquello que no comprendo, pero sé que me agarró a mí primero.  En otras palabras, dice: Hay un Cristo que yo no entiendo ni comprendo, pero tuve una experiencia con él.  Pablo fue enseñado que a los cristianos había que meterlos presos y matarlos, pero de repente su vida tomó un nuevo giro, un nuevo destino.  Lo agarró el Espíritu de Dios y desde ahí en adelante perseguía, no lo que entendía, pero sí lo que lo había agarrado en su interior.
Haz a un lado el razonamiento, haz a un lado aquello que te ha limitado porque, si no, nunca podrás agarrar lo que Dios tiene para ti.  Cuando vas a la iglesia y recibes la palabra de salvación, de prosperidad, de inspiración a seguir hacia adelante, y luego sales, comienzas a ver las malas noticias de que todo está perdido, entonces tratas de comprender lo que agarró tu espíritu, con lo que está en tu mente y se hace difícil de comprender.
No puedes vivir tratando de comprender lo que agarró tu espíritu con lo que está en tu mente.  La información que recibe tu espíritu proviene del soplo del Espíritu Santo.  Tienes que vivir por encima de lo que tu mente trata de comprender, porque tu mente se tarda un poco en poder recibir y procesar lo que es del espíritu.
Aun los mismos discípulos, luego que nuestro Señor Jesús resucita, entonces creyeron en todo lo que nuestro Señor Jesús había declarado.  Aunque sus corazones ya habían sido capturados y sus espíritus habían sido despertados a que había un propósito mayor, sus mentes no habían podido entenderlo.
Pídele a Dios que eso que agarró tu espíritu, tome tu corazón de tal manera que, aunque no lo puedas explicar, sí puedas saber que estás en el camino que Dios tiene para ti.

ESCOGIDOS

Colosenses 3:12 Reina-Valera 1960 (RVR1960) Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y paciencia. 

Uno de los mas grandes impedimentos para tener una adecuada relación con Dios es la culpa, la famosa y bendita culpa, aquella que nos recuerda constantemente nuestro pecado, lo infieles que hemos sido y todas aquellas promesas de intercambio por bendiciones que hicimos a Dios que no hemos cumplido. La culpa nos hace sentirnos no merecedores de la presencia de Dios, de su favor, o simplemente de ir a la iglesia, haciéndonos olvidar que Dios no es un Dios de lugares, sino la iglesia es una funcionalidad del hombre en la que refleja a Dios sobre la tierra. En realidad no es tan difícil de entender, solo es cuestión de recordarlo constantemente, no hay obras en nosotros que nos hagan "buenos" y no son nuestras obras las que agradan a Dios, es decir, por muy "buenos" que querramos aparentar ser, no lo lograremos y aun si lo lográsemos, Dios no toma en cuenta las obras, ya que las obras son frutos y no semillas. 

Que quiere decir esto?, normalmente las obras es el resultado de aquella intención que nació en el corazón, cada semilla o intención fue regada y alimentada por nuestra disposición, por la intención adecuada e incluso por nuestras palabras, y como consecuencia habrá una acción que refleje lo que hay en nuestro corazón. De la misma manera pasa con el pecado, hay quienes creen que el tener malas acciones como el robar, el fornicar o el asesinar a alguien es pecado, pero en realidad no lo es, el pecado sucedió en la mente, en el corazón, el pecado corrompió al alma mucho antes de efectuar el acto del pecado, en decir el acto es el fruto que se cosecha de lo que permitimos fuera sembrado en nuestro corazón. 

Por tanto si tratásemos de sembrar buenas obras para agradar a Dios, es como si estuviésemos entregando frutos que no vienen de una semilla que murió y creció, son frutos estériles que nunca se multiplicarán, por tanto no son agradables a Dios. Ahora bien, habiendo entendido esto, nos damos cuenta que la culpa no puede interponerse entre nosotros y Dios, ya que normalmente la culpa esta relacionada con nuestros actos y no con nuestros pensamientos. Es por eso que Yeshúa (Jesús ) nunca nos habló de nuestros actos, sino siempre habló y lo hizo en parábolas de nuestros pensamientos y nuestros sentimientos, pues es ahí (en el corazón) donde Él pretende habitar y donde suceden a su vez los verdaderos pecados de los cuales debemos pedir perdón y arrepentirnos. Ahora bien, es por eso que Dios nos dejó su palabra, para que no tuviésemos que hacer sacrificios ni mandas para perdón de nuestros pecados, sino nos dejó su palabra en la que nos enseña lo correcto para sustituir cada pensamiento y cada sentimiento equivocados y acabar con el pecado desde la raíz. 

Lo más interesante del asunto es que cada vez que nos encontramos en situación de pecado, alguien viene a buscarnos para llevarnos a Dios y nos escudamos en que no somos dignos y que tenemos que arreglar nuestra vida primero para poder ir de nuevo a la presencia de Dios. Pero ha pensado en esto?, cuando Adán y Eva pecaron, se escondieron y fue Dios quien los buscó y no estaba Abraham sentado a la puerta de su casa cuando vino Dios a buscarle y darle la buena nueva de que tendría un hijo?, de la misma manera fue Yeshúa (Jesús) quien buscó a cada uno de sus discípulos y no ellos a Él, de la misma manera sigue haciendo Dios con nosotros hoy en día, ya que a Él no el importa la condición de nuestro corazón para eso es Él nuestro Tsidkenu (el que nos santifica) y para eso derramó su sangre, para que pudiésemos cumplir con aquel papel que nos designó desde antes de la fundación del mundo para el cual Él nos escogió previamente y no fue porque lo mereciéramos. 

Es por eso que me maravilla la cita de hoy, que nos invita a despojarnos de esas ropas de culpa y de falsa piedad y arrepentimiento, para que nos vistamos de escogidos sabiendo que no hemos hecho ni podremos hacer nada para merecer su amor, su favor y menos ser parte de su plan, todo está dicho por Él y debemos de gozarnos y alegrarnos por ello. Dejémonos de tonterías y regresemos a la iglesia, a formar parte de ese cuerpo que Él nos mando a ser parte de y dejemos nuestro pasado atrás, ya que Yeshúa (Jesús) lo perdonó y lo olvidó, porque interferían con el plan previo de Dios.

DIOS REMUEVE TU PIEDRA

Mateo 27 nos relata el momento en que el Señor fue puesto en la tumba y la piedra puesta a la entrada. ¡Cómo si una piedra lo pudiera detener! Aquella piedra implicaba: De aquí no sales. Pusieron guardias, diciendo: Vamos a velar que nadie se acerque para ayudarte. Pusieron sellos sobre aquella piedra para asegurarse que nadie robara el cuerpo y que no engañaran a la gente, según ellos, diciendo que él había resucitado.
Pero Dios removió aquella piedra, como puede remover tu piedra hoy. Dios remueve aquello que te ha detenido, y nunca más volverás al lugar en que te encuentras.
¿Cómo se vive la vida de un resucitado? ¿Cómo se vive la vida como una persona a la que trataron de limitar, pero no tuvieron éxito?
En Mateo 28, nos narra el momento en que hubo un gran terremoto porque un ángel del Señor descendió del cielo, removió la piedra que había sido puesta frente a la tumba de Jesús, y se sentó sobre ella.
Aquella no era la primera vez que alguien removía una piedra en las escrituras. Jacob, en una ocasión, quería darle de beber a una mujer a la que él amaba y, para esto, mueve una piedra. Lázaro estaba muerto, y Cristo pidió que removieran la piedra, para entonces llamarlo por su nombre para que saliera de aquel lugar.
En el caso de Cristo, él no necesitaba que alguien removiera la piedra para él poder salir de allí. Él salía con la piedra, o sin la piedra. Lo sabemos porque, más adelante, dice la palabra del Señor, que entró en la casa en que estaban los discípulos, sin entrar por la puerta. Cristo atravesó para entrar. No había limitación que pudiera paralizarlo en aquella tumba.
El hecho de que la piedra fuera removida era demostración de que no había sistema de gobierno, ni judíos, ni fariseos, que detuvieran a nuestro Señor Jesucristo.
La vida de un resucitado es aquella en la que no eres tú quien mueve la piedra, sino que es el Dios Todopoderoso quien saca de tu vida todo aquello que fue puesto para tratar de poner límites en lo que él quiere hacer contigo.
Tú no pusiste la piedra de la enfermedad, de la acusación, de la traición; y tú no eres tampoco quien la va a mover, sino que el Espíritu de Dios va a mover lo que sea necesario en tu vida.
Prepárate, porque, cuando se remueven piedras como esas, no es de manera silenciosa, sino que la gente a tu alrededor va a comenzar a temblar. Cuando viene un terremoto, los romanos se asustan, pero a ti lo que eso te dice es que se está abriendo la puerta por donde vas a salir.