SI JESUS TUVIERA "FACEBOOK"

En el Nuevo Testamento, vemos que el nivel más grande que puede tener un ser humano es ser hijo de Dios.  Ser hijos de Dios transforma nuestra manera de ver la vida, transforma nuestras expectativas.  En el mundo natural, no existe un padre perfecto, por más que tratemos, pues no existe nadie perfecto.  Y, lamentablemente, esta experiencia distorsiona, en algunas personas, una buena conciencia de la relación como hijos del Padre Celestial.
En Romanos 8:14-16, dice: Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!  El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
De esta escritura se desprende que no hay nada ni nadie que pueda darte testimonio de que eres hijo de Dios, sino el Espíritu Santo que está en ti.  El Espíritu Santo tiene tanta autoridad y cabida en tu vida que solo Él puede hacerlo.  Estos versos también nos enseñan que no tienes que vivir bajo el espíritu que pretende mantenerte esclavizado. 
En su palabra, Dios no te invita a que seas renovado en tu mente, sino en el espíritu de tu mente.  Tu mente procesa pensamientos de influencias externas e internas.  Puedes controlar influencias externas de amistades, de películas, de conversaciones; y puedes controlar la influencia interna de falsas expectativas, de malas experiencias, de condenación.
Cuando logras liberar tu mente de todo aquello que produce esos pensamientos de esclavitud, y acoges el espíritu de adopción que te ha sido dado, que clama ¡Abba Padre!, entonces tu vida es renovada porque puedes tener la verdadera relación, del perfecto amor que Dios quiere tener contigo. 
Los fariseos y los escribas encontraban dos problemas con relación a Jesús. El primero, que Jesús declaraba ser hijo de Dios. Pero esto no hacía dudar a Jesús, sino que, aun así, y siendo Judío, Jesús caminaba y trataba con aquellos que todo el mundo condenaba y criticaba.  Este era el segundo problema que tenían los fariseos y los escribas.  Tan así, que le llamaron “amigo de los pecadores”. 
Hoy día, vemos estos mismos problemas: Líderes y religiones que entienden que solamente a través de ellos puedes tener una relación con Dios.  Asistimos a la iglesia para crecer y entregar nuestros talentos a Dios, pero una relación va más allá.  
Si Jesús tuviera “FaceBook”, probablemente no tendría fotos con alguno de nosotros.  Lo más seguro, tendría fotos con algún vecino que tú no opinas bien de él y con algunos que sus conductas no son dignas.  Lo más seguro, muchos estuvieran escandalizados, como lo hacían los religiosos del Nuevo Testamento. 
Muchos cierran sus círculos de amistades, sus círculos de influencia, simplemente porque se sienten muy espirituales.  No fuimos llamados a juzgar al mundo, sino a encontrar los perdidos y rescatarlos.  Si tienes amistades y familiares que aun están en las drogas, en el alcohol, y viven una vida sin dirección, no los excluyas.  Al contrario, modélale y sé de influencia a su vida. 
Debemos influenciar al mundo y demostrarle que tenemos algo que ellos no tienen, que es nuestra relación como hijos del Padre Celestial.  

TRES MUJERES SABIAS

Casi todas las culturas conocen el arquetipo de la “mujer sabia” que es capaz de resolver los problemas allí donde fracasan los hombres o, mejor dicho, después que han fracasado los hombres. Así lo quiero mostrar escogiendo y resumiendo tres ejemplos claros del libro Mujeres en la Biblia Judía , del que he venido tratando estos días (quien quiera conocer la historia entera acuda al libro):
1. La sabiduría de la vida. Allí donde la dinámica de guerra y violencia de los hombres lleva en espiral infinita a la muerte sin remedio, la mujer (en este caso la Sabia de Tecoa) encuentra un lugar para la vida. Esta mujer está muy cerca de Antígona, pero con una diferencia esencial. Antígona tiene que morir (¡tragedia griega!); esta mujer salva la vida del hijo de David… porque el valor supremo es la vida.
2. La sabiduría de la ley. Allí donde los hombres de guerra, palacio y templo han caído en la espiral de una ley al servicio del engaño y de la muerte, en un momento de reforma necesaria (¡de cambio de Constitución!), el rey y los sabios de Judá acuden a una mujer, llamada Hulda, para que ratifique la nueva ley. Ella sigue abriendo la puerta más clara del Templo de Jerusalén, en el camino del orden de la vida.
3. La sabiduría de la muerte. Al fin de los caminos, la única verdad se alumbra ante el resplandor de la muerte. Saúl y sus hombres no saben qué hacer, y consultan a una mujer que parece prohibida, la “médium” de Endor (imagen). Éste es un caso escalofriante y luminoso de verdad de una mujer, que sabe “ver” en la hondura de la muerte. El tema no es que evoque a un muerto (Samuel) y que venga de las sombras… El tema es que ella es la única persona que sabe decirle a Saúl que encare las consecuencias de su guerra, que sea honesto consigo mismo y que asuma su destino.
Con estos tres casos de mujeres ejemplares, de historias antiguas y actualísimas dejo a mis lectores por hoy y por mañana. No tienen por qué leer las tres historias de un tirón, pueden escoger una y dejar las otras para más tarde… Pueden (y se lo aconsejo) tomar la Biblia en su mano y leer la historia en su original. No se arrentirán. Hay mujeres luminosas y actuales en la Biblia. Buen día.
1. LA MUJER SABIA DE TECOA, SABIDURÍA DE LA VIDA
Mujer experta y sin nombre (¡simplemente una mujer!), cuyo “discurso”, comparable en otro plano al de Natán (Betsabé: 2 Sam 12), forma parte de la historia de David (2 Sam 14).
(1) Problema de fondo. Esta mujer era famosa por sus parábolas, y Joab (general de David) la contrata para que interceda a favor de Absalón, refugiado en Guesur, tras haber matado a su medio hermano Amón, que ha violado a Tamar, su hermana. Su “parábola” (2 Sam 14, 2-16) logra convencer a David que “perdona” a su hijo. Se trata de un discurso pensado por Joab, pero recreado y escenificarlo por ella, logrando que el rey se implique en la trama. Para Joab puede tratarse de mera política: ¡Él es partidario de Absalón en la lucha por el trono de David y por eso le defiende. Para ella es un caso de humanidad: Lo que está en el fondo es el sentido de la vida.
Ella plantea el tema en forma de parábola personal, presentándose como viuda con dos hijos, uno de los cuales ha matado al otro, corriendo luego el riesgo de que maten también al matador, conforme a la justicia del talión, quedando así sin ningún hijo. Ella no se inclina por ninguno de sus hijos, los dos aparecen en su discurso como iguales. Se han enfrentado entre sí, como Caín y Abel (Gen 4). Uno ha muerto, y según ley también debe morir el otro. Se cumplirá así la justicia, pero ella quedará sin ninguna. ¿No tiene esa madre un derecho a la vida de su hijo por encima de la pura ley externa?
(2) Una parábola para David. Si esa ley se aplicara de un modo universal, la misma vida en el mundo se volvería imposible, como sabe el Dios de Gen 4, dejando con vida a Caín, el asesino. La ley de la justicia y la venganza infinita ponen en riesgo la existencia humana; por eso es necesario pararla, detener la venganza, superar el talión. Esta mujer ha presentado el caso en primera persona, no como un principio jurídico general, sino como expresión de su amor de madre, que es capaz de perdonar, superando la ley, a su hijo culpable, pues no quiere que mueran sus dos hijos.
Le ha mandado Joab, pero ella no se limita a repetir sus razones “políticas”, pues lo que quiere, como mujer y madre, es que pueda mantenerse en el mundo la vida. Ella sabe hablar, y el mismo rey David “cae en su trampa” (lo mismo que en el caso de Natán: 2 Sam 12), y de esa forma se deja convencer por su razón, teniendo que “perdonar” él mismo a Absalón, asesino de su hermano Amón.
Este argumento de la mujer sabia de Tecoa nos sitúa ante un problema de defensa de la vida por encima de la pura ley, que no logra garantizarla (en una línea que puede compararla a la de Antígona en la tragedia de Sófocles). Partiendo de aquí y universalizando su experiencia y “teología de madre”, esta mujer de Tecoa ofrece una de las definiciones más profundas de Dios:
«Los hombres somos como agua derramada, que se va sin remedio, pero Dios quiere la vida» (2 Sam 14, 14).
Así entiende ella la historia: Los hombres están dispuestos a derramar la sangre/vida, como agua que se pierde; pero Dios la ama, como esta mujer. De esa forma, ella (la sabia de Tecoa) que puede hablar desde la experiencia de sus hijos, y así rompe la cadena de muertes que exige la ley de la venganza se puede vivir en este mundo.
Ella es como Antígona, en la tragedia griega. Pero resuelve el tema que Sófocles no sabe responde. Desgraciadamente, nuestra cultura occidental ha seguido a Sófocles, no a esta mujer sabia de Tecoa
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2. HULDA, LA SABIDURÍA DE LA LEY
Mujer profeta, cuyo recuerdo se mantiene hasta hoy en el gran complejo del templo de Jerusalén, en una de las puertas que lleva su nombre.
(1) Una mujer de la reforma (cambio de Constitución del judaísmo). Hulda aparece vinculada a la reforma de Josías, en torno al año 621 a.C., con el hallazgo del “libro de la Ley” (y un primer triunfo de la reforma deuteronomista).
Ciertamente, esa reforma supone el rechazo de la figura de un tipo de religiosidad de los dioses y diosas, con la lucha de la vida. Y, sin embargo, esa reforma ha sido ratificada por ella, una mujer muy significativa, cuya palabra y consejo marca el despliegue posterior de la historia israelita. Ella ratifica una ley de justicia, que abre un espacio de vida para todos, hombres y mujeres, en respeto e igualdad.
Hulda puede ser de origen “samaritano”, pues vive en el Barrio Nuevo (2 Rey 22, 14), donde se habían refugiado tras en 721 a.C. muchos refugiado de Israel. Ella es la única mujer-profeta a la que aluden los libros de los Reyes y el hecho de que aparezca aquí y diga la última palabra sobre la caída de Jerusalén resulta muy significativo. Hulda es esposa del “custodio de las vestiduras”, que pueden ser las del rey (sería un funcionario real) o las de los sacerdotes (sería funcionario del templo). Sea cual fuera la función de su marido, Hulda actúa como profetisa oficial de Jerusalén a la que consulta el mismo rey.
(2) Un oráculo en dos partes. La palabra de Hulda interpreta y sitúa la “reforma” deuteronomista en el contexto del pecado y de la esperanza de salvación israelita (2 Rey 22, 3-20; cf. 2 Cron 34, 8-28). El texto base donde aparece ella empieza con una introducción (2 Rey 22, 3-15) donde se habla del “hallazgo” del libro y del mandato del rey Josías, que ordena a sus ministros que consulten el caso con la profetisa Hulda. Siguen después dos oráculos.
(a) El primer oráculo de Hulda (2 Rey 22,16–17) contiene un juicio contra los habitantes de Jerusalén y de Judá, y está formulado en un estilo claramente deuteronomista. Es muy posible que, en su forma actual, sea un añadido posterior en la línea de la teología del libro 2 Reyes.
(b) Por el contrario, el segundo oráculo (2 Rey 22, 18-20) parece auténtico, pues en un sentido estricto no se ha cumplido del todo, ya que Josías, que se ha reunido con sus padres antes de ver la ruina de Jerusalén (esa parte se ha cumplido), no ha muerto en paz, (como Hulda supone), sino como resultado de una derrota en la batalla de Meguido, que significó el fin de sus ideales de reforma yahvista.
A pesar de que no se ha cumplido del todo, la Biblia ha conservado este oráculo de Hulda, en un lugar clave de la historia deuteronomista, para confirmar el “castigo de Dios” contra el templo de Jerusalén y sus adoradores, por no haber cumplido la Ley del Deuteronomio. La Biblia conserva esta palabra de Hulda, no sólo para justificar el "castigo", sino para ofrecer una Palabra de Mujer que ratifica la Nueva Ley, el nuevo pacto de justicia e igualdad para el pueblo de Israel, un pacto que puede abrir un camino de vida para el pueblo.
(3) ¿Otras profetisas? Es muy posible que en los años de la monarquía de Israel y de Judá (del siglo X hasta la caída de Jerusalén, el 587 a. C.) hubiera otras mujeres profetas, como aquellas a las que alude y condena Ezequiel (cf. 13, 17). Pero la Biblia Judía no ha conservado en concreto su memoria, ni ha recogido sus posibles oráculos en libros como los de Isaías o Ezequiel. Por eso es importante conceda aquí un notable protagonismo a Hulda.
3. MEDIUM DE ENDOR, SABIDURÍA DE LA MUERTE
Ésta es la suprema sabiduría. Saber asumir la propia muerte, como dice esta mujer a su rey… Saber asumir el fracaso, las consecuencias de lo hecho… Saber morir, sabiduría suprema, propia de mujer que saber “ver”.
Ésta es una mujer a la que acuda el rey Saul para ponerse en contacto con el profeta Samuel, que ya ha muerte. Se le suele llamar pitonisa o también “hechicera”, pero esos nombre son quizá menos exactos, pues habría que llamarle “nigromante” en el sentido de “médium”. Es una mujer en el borde del gran peligro, allí donde la religión se puede banalizar en puro culto a los espíritus (espiritismo barato)…, pero allí donde los hombre, en especial los reyes y gobernantes, tienen que saber ponerse ante su fracaso y muerta
(1) Una mujer que evoca a los muertos. Al condenar a los hechiceros y evocadores de muertos (Dt 18, 9-15), la Biblia no distingue entre varones y mujeres, pero en otros contexto insiste más en las mujeres (¡no dejarás con vida a la hechicera, mikaspah!, Ex 22, 17), suponiendo que ellas están más inclinadas a conectar con los muertos que los hombres. En ese contexto se sitúa la figura ambigua de la hechicera-nigromante de Endor:
«Saúl había expulsado a los nigromantes y adivinos… Los filisteos se reunieron, vinieron y acamparon en Sunem… Al ver Saúl el campamento de los filisteos, se atemorizó… y consultó a Yahvé, pero Yahvé no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por los profetas. Entonces Saúl dijo a sus servidores: “Buscadme una mujer que sepa evocar (=hacer subir) a los muertos, para que yo vaya a ella y consulte por medio de ella”. Sus servidores le respondieron: “En Endor hay una mujer que sabe evocar a los muertos”. Saúl se disfrazó poniéndose otra ropa, y fue con dos hombres. Llegaron de noche a la mujer, y él dijo: Por favor, evócame a los muertos y haz que suba quien yo te diga. Pero la mujer le respondió: “Tú sabes lo que ha hecho Saúl; cómo ha expulsado del país a los que evocan a los muertos y a los adivinos. ¿Por qué, pues, me pones una trampa para causarme la muerte?”Saúl le juró: ¡Vive Yahvé, que ningún mal te vendrá por esto! Entonces la mujer preguntó: ¿A quién haré que suba? Él respondió: “Haz que suba Samuel”… » (1 Sam 28, 3-16).
(2) Contexto. El texto supone las mujeres saben dialogar mejor con los muertos, mientras los varones son más propensos a matarles. La médium de Endor conoce la ley israelita (en la línea de Dt 18, 9-12 y Lev 20, 6) que prohíbe consultar a los muertos, que son “dioses” o seres divinos con quienes uno se puede poner en contacto, sino simplemente personas que ya han fallecido. El buen creyente sólo puede consultar a Dios. En esa línea se dice que Israel es religión “de vivos” (es decir, de contacto de Dios en este mundo) y no veneración religiosa de los muertos, a diferencia de otras culturas del entorno que han tendido a divinizar a los difuntos (aunque esa afirmación debería matizarse).
Fiel a la tradición yahvista, Saúl había prohibido la veneración y evocación de los muertos. Pero, llegado el peligro, cuando él mismo se descubre amenazado, siente la necesidad de consultar con otros poderes “sobrenaturales”, pues su Dios Yahvé no le responde “ni por sueños, ni por los Urim, ni por los profetas”. Por eso, no pudiendo conectar con Dios a través de los medios normales, admitidos en ese momento por el yahvismo (sueños o suertes sagradas, oráculos proféticos), Saúl acude a una evocadora de muertos, aunque él mismo las haya condenado.
(3) Experiencia y condena de Saúl. La invocación de los muertos se sitúa cerca del “culto” a los espíritus, pues entre muertos (metim) y espíritus (obim) hay una gran continuidad (casi identidad), como saben los “hechiceros” antiguos (Dt 18, 11) y modernos. El texto supone que no se debe evocar a los muertos (¡sólo a Yahvé!), pero que de hecho puede hacerse, como hace la médium de Endor que consigue que el espíritu de Samuel ascienda como un “dios” (un elohim) y converse con Saúl.
El argumento principal del relato no está en que la “médium” evoque al espíritu de Samuel y converse con él, sino que el mismo Saúl, un rey yahvista, pida su ayuda. Esta “conversación” de Saúl con el espíritu de Samuel constituye uno de los momentos más dramáticos de la historia de Israel, interpretada por una mujer (la médium de Endor). El texto no dice si ella es israelita o cananea, no juzga su conducta; simplemente cuenta lo que ha hecho: ha puesto a Saúl en contacto con el “espíritu” de Samuel (que le dirige una palabra de condena).
(4) Una mujer fiel a la historia. Terminado el “rito”, la misma médium conforta a Saúl, invitándole a que asuma su destino: «Acercóse la mujer donde Saúl, y viendo que estaba tan conturbado, le dijo:
“Tu sierva ha escuchado tu voz y he puesto mi vida en peligro por obedecer las órdenes que me diste. Escucha, pues, tú también la voz de tu sierva y permíteme que te sirva un bocado de pan para que comas y tengas fuerzas para ponerte en camino…Tomó harina, la amasó y coció unos ázimos, que sirvió a Saúl y as sus servidores; ellos comieron y levantándose se marcharon aquella misma noche» (1 Sam 28, 21-25).
Esta médium ha sido capaz de poner a los vivos en contacto con los muertos, pero, al mismo tiempo, es realista y sabe decir su palabra de juicio y exigencia al mismo rey abatido, haciendo que asuma su destino. De esa forma, ella se vuelve animadora de vivos.
Cf. J. TROPPER, Nekromantie. Totenbefragung im Alten Orient und im Alten Testament (AOAT 223), Neukirchener V. Neukirchen-Vluyn 1989; A. JEFFERS, Magic and Divination in Ancient Palestine and Syria (Studies in the History and Culture of the East VIII), Brill, Leiden 1996; R. SCHMITT, Magie im Alten Testament (AOAT 313), Münster 2004.

UNA VIDA DE OBEDIENCIA CONCIENTE Y FIEL

Basado en el texto de Salmo 119:57-60, este mensaje expone los elementos esenciales del fiel vivir cristiano. 

En su experiencia pastoral de muchos años, el Pastor Albert Martin explica la fundación sobre la cual la vida obediente y cristiana se edifica, también el contexto en que desarrola y la bendición derivada de ella. 

Desafiándonos profundamente con la enseñanza bíblica, nos dirige a la libertad verdadera y al gozo de vivir la vida autenticamente cristiana

EL PODER DE SU NOMBRE

Juan 15:16 Reina-Valera 1960 (RVR1960) No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. 

Existen dos maneras de hacer cualquier cosa, bien ó mal, no existe tal cosa como medio bien ó medio mal, por más que intentemos darle la vuelta al asunto, la realidad así es y en cuanto empecemos a vivir con la consciencia de que las cosas son así, viviremos mejor. Esto se lo digo, porque muchas personas caminan por la vida entendiendo que tienen una relación con Dios que está medio bien, o que está medio mal y eso tampoco existe, y no es mi intención echar por tierra la relación que las personas dicen tener con Dios, sino darles herramientas para que lo hagan simplemente bien y reciban los beneficios de hacerlo, para que hagan las cosas ahora si "como Dios manda". La cita "todo lo que ates en la tierra será atado en el cielo" y su contra parte, es uno de los términos mas reales de toda la Biblia, todo lo que hacemos hoy en día aquí en la tierra, tiene una repercusión en el Reino de los Cielos, porque ciertamente somos embajadores de aquel lugar de donde venimos, pero muchas veces no tomamos consciencia de ello. 

La Biblia nos enseña que cada vez que Dios habla algo, algo es creado, algo sucede, no es solo una palabra, sino una acción que respalda y que viene como efecto de esa palabra, por tanto, nosotros al entendernos a imagen y semejanza de Dios y como representantes suyos, sucede igual. Por tanto tenemos que entender que si detrás de cada palabra que sale de la boca de Dios hay un propósito, al hablar nosotros también lo debe de haber, ojo, dije lo "debe" de haber y no "lo hay". Como entendemos esto?, sencillo, Dios nos enseña que fue Él quien nos creó desde antes de la fundación de la tierra y nos creó con un propósito y grabó ese propósito en nuestro corazón y en nuestro nombre, por tanto, gran parte de nuestra vida esta regido por ese nombre que llevamos, que no lo escogieron nuestros padres, sino lo eligió Dios y tiene un significado que regirá nuestra vida entera. Si lo nota, es por eso que en la Biblia, se hace tanto hincapié en los nombres, para que podamos vivir de acuerdo a ellos. 

Cuando usted entienda que su nombre no fue una casualidad, y que no fueron sus papás quienes le dieron un nombre que a lo mejor a usted no le gusta, empezará a entender que muchas de las cosas que le han sucedido, no son casualidad, sino que al haber Dios mencionado su nombre, creó en usted una serie de habilidades, aptitudes y de dones que funcionan en el sentido del Reino de los Cielos, y que conforme pretenda usted vivir conforme a ello, se entenderá como parte de un plan perfectamente diseñado. 

Es aquí donde la palabra de Dios se hace verdadera, pues si entendemos que tenemos un propósito en nuestro nombre y nos entendemos bajo la cobertura de Jesús, entenderemos que su nombre (que es lo mismo que su propósito) es sobre todo nombre, sabremos que el propósito de Jesús es el que hace que todos nuestros propósitos vayan en un sentido y sean eternos. La cita de hoy nos recuerda que Jesús nos invitó a que oremos al Padre en nombre del Hijo, para que todo nos sea dado, y esto n o significa otra cosa que el nombre de Jesús nos va a ayudar no a que Dios cumpla nuestros caprichos, sino a que toda oración vaya alineada al propósito eterno y dejemos de hacer oraciones vacías que a lo mejor sean respondidas o a lo mejor, no, sino que son garantía y que nos enseñarán a hacer igual que Dios, a abrir nuestras bocas y a tener la seguridad que cada vez que digamos algo, algo sea creado en el nombre de Jesús. De esta manera haremos las cosas siempre bien y nunca mal, pues dejamos de vivir por nosotros y empezamos a vivir por nuestro propósito, como ve?

INTIMIDAD CON DIOS

La Biblia nos dice en Éxodo 33 que Moisés hablaba con Dios cara a cara, como habla cualquiera a su compañero.  Entre las cosas que le dice  Moisés a Dios es, si tu presencia no va con nosotros, entonces no nos saques de aquí.  Dios le contesta haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre.  Continúa Moisés hablándole y entonces dice: Te ruego que me muestres tu gloria.  Dios le contesta, No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.   
Es importante entender que hay una diferencia en estas expresiones.  Una cosa es hablar y otra es ver.  Primero se nos dice que hablaba con Dios cara a cara, pero luego se nos dice que Moisés le pide ver su rostro.  Entonces es cuando Dios le dice que nadie podrá ver su rostro y quedar vivo.   
Qué gran privilegio tenemos tú y yo hoy, que podemos experimentar lo que ninguna persona en el Antiguo Testamento experimentó. En 1 Corintios 13 se nos dice que mirando cara a cara somos transformados.   Es el amor ágape de Dios.  El amor todo lo puede, todo lo cree, todo lo soporta, etc., el amor nunca dejará de ser.
El amor de 1 Corintios 13, no es el amor entre un hombre y una mujer.  Esta expresión ocurre en el capítulo por excelencia del amor de Dios hacia nosotros.  Porque el ser humano no ama como Dios ama.  Es el amor de Dios que todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.  Él es la fuente del amor y nunca dejará de ser.  Así es el amor de Dios, incondicional y misericordioso.
Hoy, tú y yo podemos tener una experiencia mayor de la que tuvo Moisés.  Podemos verle cara a cara porque Su amor fue derramado hace dos mil años en la cruz del Calvario,  es este amor el que nos da acceso.  Aunque le veamos, no moriremos porque su amor nos cubre y podemos ser transformados a la imagen del hijo de Dios.
Tu relación con Dios puede cambiar y entrar en un nuevo nivel de intimidad y conexión.  Una intimidad donde los secretos del Dios Todopoderoso pueden ser revelados a tu vida.  Es un nivel de excelencia donde puedes experimentar el hablarle cara a cara como un hijo.  

EL MINISTERIO DE LA MUJER

Quienes se oponen al ministerio de las mujeres en la Iglesia, generalmente pasan por alto una de las enseñanzas más importantes de Cristo: Su condena de las estructuras de poder y de la jerarquía. 

Esta enseñanza era clave en Su ministerio, porque se repite en los cuatro Evangelios, y en ocasiones se menciona más de una vez: "Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 

'MAS ENTRE VOSOTROS NO SERÁ ASÍ', sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos". 

Aquellos que defienden la subordinación de la mujer raramente mencionan esta importante enseñanza de Cristo en los debates acerca de las mujeres en la Iglesia y en el hogar. Tales personas casi siempre se inclinan por la jerarquía, dicen que en la Biblia la encontramos en muchísimos lugares (cuestionable), y nunca se enfrentan a la rotunda condena que Jesús hizo de la jerarquía. 

Ellos argumentan que encontramos jerarquía en el listado que Pablo hace de los nombramientos de Dios para la Iglesia. El listado es el siguiente: apóstoles, profetas, maestros, milagros, sanidades, ayudas, administraciones, lenguas. Si esto es una jerarquía (algo que el texto NO indica), ¿dónde están entonces los pastores? Ni siquiera están en la lista. Los pastores aparecen en la lista de Efesios 4:11 después de los apóstoles, profetas y evangelistas. Los profetas aparecen en segundo lugar en ambas listas. 

En el Nuevo Testamento tenemos mujeres profetisas, las hijas de Felipe y Ana que estaba en el Templo cuando Jesús fue presentado. Ahora bien, si se sigue la teoría de los opositores al ministerio femenino en la Iglesia, las mujeres profetas están en la escala jerárquica por encima de los pastores y los maestros. Es improbable que Pablo estuviera pensando en una jerarquía, pues conocía demasiado bien las enseñanzas de Jesús. El propósito de 1 Corintios 12, era más bien, enfatizar la unidad y la interdependencia de los miembros del Cuerpo de Cristo: lo opuesto a la jerarquía. 

No obstante, quienes se oponen al ministerio de la mujer en la Iglesia señalan que la profecía es diferente a la predicación o a la enseñanza porque la profecía no es el resultado de la preparación o el pensamiento del ponente. 


Por tanto, las mujeres profetisas del Antiguo y Nuevo Testamento no violan la "interpretación" que ellos hacen de 1 Timoteo 2:12, que dicen niega el permiso a las mujeres de enseñar a los hombres. Pero, ¿acaso profetas como Moisés, Isaías, Miqueas, Débora, Hulda y otros profetas no utilizaron su razonamiento cuando profetizaban? Si interpretamos sus profecías con sentido común, veremos que sí lo utilizaron. Miqueas escribe en 3:8: "Yo, en cambio, estoy lleno del poder del Espíritu del Señor, y de juicio y de valor, para dar a conocer a Jacob su rebelión y a Israel su pecado". Sabía por qué estaba profetizando y en el poder de quién hablaba. 

Esto no suena como si Dios le "dictara" las palabras que debía decir sin dejar lugar a la capacidad pensante de Miqueas. Más bien, muestra que el Espíritu de Dios le llenaba de energía para proclamar el mensaje de Dios. Los que se oponen al ministerio de la mujer en la Iglesia dicen que no hay ejemplos bíblicos de mujeres que enseñaran en la asamblea, o a un grupo de personas. No obstante, en el Antiguo Testamento, Hulda la profetisa llevó el mensaje de Dios 'AL SUMO SACERDOTE Y A VARIOS HOMBRES QUE ESTABAN CON ÉL'. Las mujeres que fueron al sepulcro "enseñaron" el mensaje de la Resurrección al grupo de discípulos reunidos, que no les creyeron porque las mujeres no eran consideradas testigos creíbles en la cultura judía de aquellos tiempos. 

Quienes adversan el ministerio de la mujer en la Iglesia dicen que no hay mujeres evangelistas en el Nuevo testamento. Pero la mujer samaritana parece ser la primera mujer evangelista de la Historia: "Y en aquella ciudad, muchos de los samaritanos creyeron en Él por la palabra de la mujer, que daba testimonio" (Juan 4:39). Su testimonio estaba dirigido a un grupo de personas (4:28). Por otra parte, Hechos 9:2 indica que Saulo quería arrestar tanto a hombres como mujeres creyentes. ¿Por qué se iba a preocupar de las creyentes si no evangelizaban ni extendían el Evangelio? 1 Corintios 14 parece decirnos lo mismo en cuanto a los profetas del Nuevo Testamento. En el versículo 3 dice: "El que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación". 

Los versículos 24-25 parecen mostrar los efectos evangelizadores de la verdadera profecía, porque cuando un no creyente entra en la asamblea y oye a alguien profetizar "los secretos de su corazón quedarán al descubierto, y él se postrará, y adorará a Dios, declarando que en verdad Dios está entre vosotros". La disminución que quienes se oponen al ministerio de la mujer en la Iglesia hacen de la profecía no dice mucho de los profetas del Antiguo y del Nuevo Testamento, pero indica hasta dónde son capaces de llegar algunos para apoyar una "interpretación" tan particular de 1 Timoteo 2:12. 


El concepto de mantener a las mujeres en un lugar restringido va en contra de la "libertad en Cristo" que Jesús demostró y que Pablo predicó. Invalida el evento de Pentecostés, que se suponía que iba a inaugurar la "nueva vida" que Cristo vino a traer: una vida en la que la discriminación de clases, raza, sexo y edad NO tendrían lugar. La Iglesia cristiana NO nació para ser una versión revisada del judaísmo. Tenía que ser "vino nuevo" en un odre nuevo. Por desgracia, algunas congregaciones se parecen más a las sinagogas judías dominadas por los hombres que a la Iglesia de Jesucristo llena de Su espíritu, que honra y utiliza todos los dones de TODOS los creyentes. 

En Gálatas, Pablo proclamó la libertad en Cristo para todos los hombres y mujeres. Advierte a sus lectores que tengan cuidado con los que quieren imponer el yugo del legalismo judío. Ilustró esta idea haciendo referencia a Sara (la madre del libre) y a Agar (la madre del esclavo). Escribe: "Así que, hermanos, no somos hijos de la sierva (Agar), sino de la libre (Sara). Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced libres y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud" (Gálatas 4:31, 5:1). 

Las restricciones legalistas como las que quienes se oponen al ministerio de la mujer en la Iglesia proponen frecuentemente, son un yugo de esclavitud para las mujeres cristianas y para la Iglesia de Cristo. Jesucristo vino a liberarnos de toda atadura, incluso la atadura machista que ha perjudicado a la Iglesia a través de los siglos.

DIOS BUSCA TU DISPOSICION

Dios usa métodos inusuales, fuera de lo común, incluso insignificantes ante los ojos de algunos, para hacer lo que él quiere hacer en tu vida. Eso que otros podrían menospreciar es lo que Dios usa para provocar la transformación que tiene que haber en ti.
En Hechos 9, vemos el momento del encuentro de Saulo con Dios. Este hombre tenía cartas que le autorizaban a perseguir a los cristianos. Lo que hacía, lo hacía entendiendo que era lo correcto. Pero, en el camino, mientras él no buscaba a Dios, Dios lo estaba buscando a él; Dios se encontró con él, y su vida cambió para siempre. Dios le dio un nuevo destino.
Lo interesante es que Dios usa a una persona que, ante los ojos de algunos, podría ser alguien insignificante, Ananías, para que llegara hasta donde estaba Saulo. Ananías sabía quién era Saulo; sabía que perseguía a los creyentes, por lo que tenía miedo. Aún así, Ananías obedeció.
En el verso 10, se nos presenta a Ananías como un discípulo. No se nos presenta con un gran nombre, con un gran título, con una gran posición, pero se nos presenta a un hombre que estaba dispuesto a ir a tocar la vida de alguien que estaba experimentando un giro de 180 grados.
Cuando Dios fue a ungir a Saulo, no buscó a un apóstol para ungirlo. Y esa es una de las cosas que les molesta a los religiosos, que creen que son ellos quienes tienen que ungirte y quienes pueden decirte que van a hacer contigo. Tú no tienes que esperar por una autoridad más grande aquí en la tierra. Dios quiere hacer contigo lo que él quiere, como él quiere y cuando él quiere.
Dios le envió a Saulo, a un simple discípulo que estaba orando.
Dios va a comenzar a enviar a tu vida gente simple, en los momentos precisos, para mostrarte el camino hacia donde Dios quiere llevarte y, más aún, tú debes convertirte en un Ananías. Debes buscar a aquellos que han estado caídos en el camino, los Saulos de la vida.
Cuando Ananías llegó donde Saulo, se refirió a él como “hermano”. No llegó con grandes profecías o palabrerías, sino que le dijo: Hermano. En los momentos de un giro 180, tú lo que necesitas es un hermano.
¿Has sido tú un hermano para alguien? Seguramente, hay alguien en tu vida que no está viendo lo que Dios quiere hacer en su vida, y todo lo que necesita es que tú puedas acercarte y decirle: Hermano.
Saulo era un hombre de autoridad. Tenía pasión, tenía poder; pero tiene una experiencia en el camino que lo hace dependiente de otro. No podía ver bien lo que pasaba. Dice la biblia que lo llevaban de la mano. Y así lo llevaron hasta Damasco y, ya en aquel lugar, Dios lo que envió fue un hermano.
Las cosas más grandes en tu vida no necesariamente van a llegar por el pastor, sino que pueden llegar por los hermanos. No hace falta que el pastor vaya a tu casa para que tu vida cambie. Si va el hermano correcto, tu vida puede cambiar.
Para que el llamado de Dios se manifieste en ti, lo que hace falta es alguien con corazón de hermano.
De la misma manera, Dios te va a hacer a ti un Ananías para otro. Tú vas a poder tomar de la mano a alguien y explicarle lo que le está pasando, porque tú lo pasaste ya un día. Un día tuviste que caer rendido a los pies del Señor. Tu vida iba hacia una dirección y, de repente, ya no sabías para dónde ibas, quedaste ciego, pero te encontraste con Dios y él cambió tu vida. Te convertirás en ese Ananías que levantará los nuevos Saulos que cambiarán la historia.
La pregunta es: ¿Estarás tú en la disposición de que Dios te use?