LAS BUENAS NUEVAS DE LA CREACION



La creación es un tema constante y de central importancia a lo largo de las Escrituras. Evidentemente, es un eje decisivo del pensamiento bíblico. A la luz de este hecho, parece obvio que la teología de la creación debe desempeñar un papel parecido y proporcional en la teología evangélica hoy. 

Sin embargo, aparte de la polémica antievolucionista, en el grueso del sector protestante la creación parece ser un tema olvidado. Las buenas nuevas de la creación intenta corregir ese problema ofreciendo al lector las conferencias que el autor pronunció en la Cátedra Manuel Figueroa en el Instituto Teológico Bautista de Santa Ana, El Salvador, y la ponencia que presentó en el III Congreso Latinoamericano de Evangelización (CLADE III) en 1992. 

El libro muestra la estrecha vinculación entre creación y salvación en el Antiguo Testamento (cap. 1) y en el Nuevo (cap. 2), reflexiona sobre el significado de la visión bíblica de la creación para una misión integral (cap. 3) y finalmente enfoca, desde esa misma perspectiva, temas tan álgidos como la dignidad humana, los derechos humanos, la responsabilidad ecológica y el compromiso cristiano con la justicia y la reconciliación con miras a una auténtica shalom (cap. 4). En resumidas cuentas, ofrece un magistral bosquejo de la teología bíblica de la creación y del papel decisivo que le corresponde a ésta en nuestra comprensión del evangelio, el discipulado y la vida y misión de la iglesia.

AMBIENTE HISTORICO-CULTURAL DE LOS ORIGENES DEL CRISTIANISMO

Desde sus orígenes, y esto define uno de sus típicos rasgos fisonómicos, el cristianismo ha estado en muchos y no secundarios aspectos vinculado a la cultura de los diversos ambientes con los que fue entrando en contacto. Y se ha nutrido de ellos, no como un poste inerte, sino como una planta viva arraigada en tierra; como por osmosis, que es de por sí una señal de vida. Así, la semilla del evangelio prendió en la historia, primero sobre el suelo judío, después en el ancho campo de la sociedad grecorromana, justamente porque anidó profundamente en su terreno. Y no es que se trate de un mero resultado de factores histórico-culturales. 

El cristianismo siempre ha alentado una polémica contra el ambiente, o mejor, una crítica respecto a él. Lo que no nos puede impedir constatar cómo, sin dejar de marcar las debidas distancias, siempre ha asumido y compartido muchas cosas de esos ambientes, no sólo en el ámbito del lenguaje. Entre el cristianismo y la historia se da, pues, una relación dialéctica. Pero una relación que, de cualquier modo, no ha surgido ni se ha desarrrollado en tierra de nadie, sino inculturándose en momentos y espacios precisos, preñados de antiguos y nobles ideales heredados.

QUE SE SABE DE... LAS MUJERES EN LOS ORIGENES DEL CRISTIANISMO

¿Quiénes fueron las primeras mujeres cristianas? 

¿Es posible realmente conocer algo de ellas?

¿Cómo vivieron y participaron en las primeras comunidades de los siglos I y II? 

¿Cómo creció y se alimentó su fe en Cristo y cómo se comprometieron con el Evangelio? 

Estas y otras preguntas son las que constituyen la trama de este volumen. 

De una manera sencilla, a la vez que sistemática y profunda, la presente obra presenta una visión general de las mujeres cristianas en los dos primeros siglos y pone de relieve los principales descubrimientos y aportaciones que han visto la luz sobre esta temática en los últimos cuarenta años.

RUMORES

Mateo 27:62-66 nos narra el momento en que crucifican a Jesucristo. El capítulo 28 enfatiza cuando Jesucristo se levanta de aquella tumba. Aquella piedra es removida y ahora el ángel se sienta sobre la piedra y comienza a predicar, a dar las buenas nuevas de que Jesucristo había resucitado. El ángel dice a las mujeres: Él no está aquí, Él ha resucitado.
En el verso 11, los guardias que habían estado en aquel lugar fueron a contar lo que había sucedido y los religiosos, los principales, lo que hicieron fue darles dinero a los soldados para que mintieran diciendo que los discípulos habían robado el cuerpo de Jesús. La biblia dice que ese rumor está hasta el día de hoy y hay gente que dice que el cuerpo de Jesús fue hurtado.
Es interesante que los programas que ocupan los primero lugares de audiencia en la televisión son los programas de rumores. En el día de hoy cualquiera es un analista, fiscal, cualquiera puede coger un micrófono y empezar a repartir rumores. Esto ha pasado a través de la historia, aun con el evangelio. Se ha regado muchas mentiras de lo que nuestro Señor Jesucristo ha hecho, de lo que pasa en el evangelio y de lo que pasa en una iglesia. Y la gente constantemente asume cosas que no son la realidad.
El primer intento de detener el poder de la resurrección fue mentir. La razón: Sembrar el pensamiento de duda. Cuando el mundo no puede terminar con lo que Dios ha hecho contigo mintiendo, siempre buscará una segunda manera de hacerlo. No ha sido suficiente las mentiras que han dicho de ti para acabar lo que Dios ha hecho contigo. Todos nos hemos enfrentado a que alguien diga una mentira de nosotros, gente capaz de pagar a alguien para que mienta, tratando de detener lo que hemos vivido, experimentado y creído.
Por eso era tan importante el anuncio de aquel ángel a aquellas mujeres, porque ahora ellas tenían la verdad de primera mano. Habían visto que la tumba estaba vacía, ahora los rumores de lo que la gente iba a decir estarían guardados en silencio en la mente y el corazón de ellas, porque habían tenido una experiencia. Por eso es tan importante que tengamos una experiencia con el Dios Todopoderoso, para que las mentiras que el mundo intenta poner en nuestra vida, se detengan y no tengan ningún tipo de poder por causa de la verdad de la experiencia de Cristo.
La vida de un resucitado se basa en el poder de la verdad. Un resucitado cree fielmente en el poder de la verdad, cree que la verdad lo va a hacer libre del problema en el que está.  Un resucitado cree que, cuando recibe una verdad, su vida es transformada para siempre.

AYUDA IDONEA

El verdadero ataque del enemigo en contra de la mujer nunca ha sido contra la vida de la mujer, sino contra su potencial. El enemigo sabe que si una mujer desarrolla su potencial, los hijos salen hacia adelante, el matrimonio está a salvo, la familia está guardada.

En Génesis 3, vemos que Dios dijo que pondría enemistad entre la serpiente y la mujer, y entre sus simientes. La mujer la heriría en la cabeza, y la serpiente en el calcañar.

De la mujer iba a salir Aquel que vencería al enemigo, Aquel que le aplastaría la cabeza. Por eso, el enemigo trató de detener el potencial de la mujer. Porque en una mujer está el potencial de dar a luz aquello que te hace libre, que te liberta, que trae bendición. No podemos tomar por poco lo que Dios ha depositado en nosotras.

Cuando vamos al Génesis, vemos que Dios le dio autoridad a Adán sobre toda la creación. Le dio autoridad sobre los animales; fue Adán quien les puso nombre a todos los animales que hay sobre la faz de la tierra. Dios le dio autoridad incluso sobre la tierra misma. Pero todo esto pasó antes de que la mujer fuera creada, porque Dios nunca le dio al hombre la autoridad sobre la mujer.

Si bien es cierto que Dios dijo también a la mujer que su marido se enseñorearía de ella, no es menos cierto que el señorío de hombre sobre la mujer es consecuencia de la maldición.

Cuando el hombre pecó, se desalineó su relación con Dios, y por ende todas sus relaciones. Se desalineó su relación con los animales, su relación con la tierra. Ahora cosecharía de la tierra cardos y espinos, con el sudor de su frente. Y el hombre se desalineó también en su relación con la mujer. El producto del pecado fue un desbalance.

Todo se salió del lugar donde debía estar, y una de las cosas que se salió de orden fue la posición de la mujer. Ahora, igual que Dios nunca le dio autoridad al hombre sobre la mujer, Dios nunca le dio autoridad a la mujer sobre el hombre. Dios le dijo que fuera ayuda idónea. La labor de una mujer es siempre contribuir. Y, cuando una mujer no está contribuyendo, no está siendo de bendición, de ayuda, sino que está siendo piedra de tropiezo, si hay alguna Dalila que lo que hace es sacar los ojos, es una mujer que está desalineada.

El propósito de Dios sobre la mujer es ser bendición, ayudar, contribuir.

En la creación, Dios vio que los cielos eran buenos, que la tierra era buena, que las lumbreras eran buenas, que los animales eran buenos, que las aves eran buenas, que los peces eran buenos, que la separación de las aguas eran buenas, que el día era bueno, que la noche era buena, que el hombre lo había hecho bueno, pero lo único que vio que no estaba bien era que el hombre estuviera solo, y puso algo que llenó ese vacío.

Adán tenía una relación perfecta con Dios y, aún así se sentía solo. Cuando Dios buscó ayuda idónea, no buscó ayuda idónea solo para Adán; Dios buscó ayuda idónea para sí mismo, porque fue con la mujer que él pudo resolver lo único que no le salió bien en la creación, que fue que el hombre estuviera solo.

Una mujer que entiende su propósito, no solamente es ayuda para su familia, es ayuda también para su Dios.

LA CULPA DE LA MUJER

La sociedad en la que vivimos siempre busca culpar a la mujer. Eso fue lo que sucedió en Génesis, cuando el hombre pecó; lo primero que hizo fue señalar con el dedo a la mujer. Sucede hoy en día con muchos de nuestros problemas sociales donde el hombre, en vez de tomar la responsabilidad que le corresponde diciendo: Yo hice mal; lo que hace es señalar al más frágil. Por esto, hay muchas mujeres que cargan con culpas que no le pertenecen. Es triste vivir en una sociedad que, buscando una solución para un problema inmediato, lo que hace es acusar y responsabilizar a su madre, a su esposa, a sus hijas.

La mujer no puede seguir cargando con las culpas sociales del mundo.
Juan 8:1 nos relata sobre una mujer adúltera que es juzgada por la sociedad, queriendo apedrearla, a pesar de no haber cometido el acto por sí sola. Esta es una estampa de lo que se vive en el día a día, aunque no vivamos en una sociedad donde se apedrea a la gente.

Imagino a aquella mujer frente al Maestro, bajando su cabeza, su rostro quizás llorando, no solo por la vergüenza, sino porque, en más de una ocasión, ella tuvo que haber visto una acusación similar.

¿Cuánto tiempo puede durar el cuerpo de una mujer siendo apedreado vilmente por una sociedad que no se daba cuenta que aquello era un acto de crueldad? Lo que nos relata la biblia no es muy diferente a lo que vemos hoy. Ponemos una responsabilidad sobre la mujer que no le corresponde.

Vemos familias completas sostenidas financieramente por una mujer, porque hay un hombre que abandono el hogar. Hijos educados 100% por una mujer, porque hay hombres que no se ocupan de sus hijos, porque no tienen la oportunidad, ni la sabiduría, porque no han tenido al Señor. Esa es la sociedad donde vivimos, donde hay grandes sentimientos de abandono, de abuso, de rechazo, de frustración natural y espiritual.

Muchas veces, las mujeres entregamos nuestros sueños para ver cumplidos los de nuestros esposos y los de nuestros hijos. Todos conocemos alguna mujer que trabajó hasta el cansancio para sacar adelante a sus hijos. Muchos somos producto de una mujer que se encargó 100% de nosotros.

En toda historia de éxito, siempre hay una mujer, una mamá, una hermana, una esposa, una abuelita, una hija. Todos nuestros éxitos están atados a nuestra relación con una mujer. De la misma manera que, lamentablemente, nuestras más grandes frustraciones están atadas a nuestras relaciones disfuncionales con los hombres.

Dios nos da la sabiduría para alinearnos, para volver al balance, para volver al lugar que nos corresponde con Él. Dios levanta hombres que entienden que tienen un trabajo que hacer con su familia. Se levantarán hombres que entienden que tienen un deber con su esposa, sus madres, sus hermanas y sus hijos.

QUE HERENCIA QUIERES?

1 Pedro 2:9 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

En ocasiones me asombra como los medios y las personas nos han acostumbrado, nos han orientado y nos han enseñado a ver siempre lo malo y siempre lo peor, hemos aprendido que el engaño se paga con divorcio y que el perdón hace mucho que dejó de ser una opción, ya que nos están transformando en una generación de víctimas.
Si lo pensamos detenidamente todo el tiempo hay alguien quien nos quiere hacer daño, ya sea los roba chicos, el gobierno, las empresas multinacionales y no se que tantos más, pero siempre hay alguien dispuesto a afectarnos y siempre estamos dispuestos a ser la víctima de alguien, como si eso nos diera identidad.
Hoy en día hay asociaciones y fundaciones que se dedican a agrupar a todo tipo de víctimas, desde los adictos a alguna droga o a algún hábito, hay asociaciones para los parientes y personas cercanas a estos adictos, las personas que sufren se juntan y lo hacen en grupos y muchas personas dedican largo tiempo a ver siempre lo malo, con la esperanza de salir adelante por medio del sufrir en grupo.
Y por favor no me mal entienda, para nada estoy en contra de este tipo de grupos, pero si me preocupa el hecho de quienes pasan mas tiempo encontrando a otros que sufren igual que ellos que la solución a sus problemas.
Por alguna extraña razón todo lo externo es un factor de riesgo hoy en día y para nuestra salud ni se diga, cuando no es un alimento el que nos ocasiona cáncer, o alguna otra enfermedad, lo más probable es que sea hereditario.
Y es justo cuando pienso en las herencias que tengo que hacer un alto en el camino y hablar de aquello que pocos hablan, ya que por tanto hablar de aquello que es malo y aquello que nos afecta aún la palabra herencia ha perdido su significado y su trascendencia.
Ayer veía una serie de televisión en la que una persona estaba predispuesta a enfermarse de lo que fuera, ya que había antecedentes de todo tipo de enfermedades en su familia y pareciera que no estaba dispuesta a salir del hospital donde se desenvolvía la trama con menos que un diagnóstico fatal, ya que su herencia genética así se lo indicaba.
Y sabe, esto que le cuento no es poco común y no es tampoco algo aislado ni tampoco algo falso, es un hecho que tanto las enfermedades, como los malos hábitos e incluso las maldiciones se pueden heredar y en la mayoría de los casos no tenemos que hacer nada en lo absoluto para hacernos acreedores a ellas, solo esperar a que se manifiesten, pero si caminamos por la vida con esa expectativa fatalista, nuestro motivo de vivir se reduciría a nada, y es por eso que debemos de conocer la palabra de Dios, para saber que creer y que esperar y sobre todo cual es nuestra verdadera herencia, la cual nos dará identidad.
En el capítulo 20 del libro de Éxodo, Dios nos dice que todo pecado que cometamos y del cual no nos pongamos a cuenta con Dios, será heredado hasta la 3ra y la 4ta generación, eso nos hace pensar mas detenidamente lo que haremos ya no tanto por nosotros, sino por el bienestar de nuestros hijos y nietos, también nos hará entender de donde vienen todas esas cosas que nos acosan y que no tenemos nada que ver con ellas, pero sabe, el mismo mandamiento expresado en el capítulo 20 del libro de Éxodo, nos dice que nuestra fidelidad y las bendiciones que generemos y recibamos a causa de ella, será heredado por mil generaciones, es decir, nuestras buenas acciones y nuestra obediencia tendrá una trascendencia aún mayor que nuestro pecado, y que también hay cosas buenas que nos vienen por herencia y no porque estemos "bien" con Dios.
Y sabe, el único club o asociación que agrupa a las personas que se identifican a raíz de sus herencias positivas es la iglesia, es ahí donde predicamos todo el tiempo las buenas nuevas, es ahí en donde le recordamos a las personas de sus generaciones previas y su identidad, es ahí donde reclamamos aquello que aún hombres como Salomón, Oseas, Moisés o muchos otros nos heredaron y que podemos hacer porque ellos lo hicieron.
La cita de hoy nos dice que somos pueblo de Dios, quienes?, sencillo, todos somos hijos de la casa de Adán, pero los que se hacen hijos por adopción, es decir por el decidir nacer de nuevo y quienes por medio de ello, nos hacemos acreedores al ADN espiritual de grandes hombres que tuvieron una vida extraordinaria digna de ser documentada por el mismo Dios quien les dio identidad en el libro llamado "La Biblia", por tanto podemos entender que si Dios les dio la capacidad a los hombres de escuchar su voz y por medio de ello aprender de las cosas que pasarían en su futuro, usted y yo lo podemos también por medio de entendernos como parte del mismo linaje y si Elías pudo hacer milagros e incluso hacer que dejara de llover, por qué no lo habríamos de hacer nosotros?, partir el mar en dos debería de ser pan comido, todo es cuestión de entendernos como parte de ese linaje y entender el propósito en cada una de las cosas que haremos.
Es justo en ese momento, cuando recuperemos nuestra identidad y reclamemos nuestra herencia, que cosas como las enfermedades serán curadas por la imposición de manos  y las maldiciones y los demonios serán echados fuera de nosotros como Jesús nos exhorta a hacer (Marcos 16:15-18) y que no importará lo que los medios nos digan o lo que el internet y el facebook nos pronostiquen, viviremos una vida como herederos de Dios y no como herederos del mundo, todo es cuestión de decidir que herencia queremos recibir, y si queremos ser víctimas o victoriosos, así de sencillo.