SECRETOS QUE LOS MORMONES NO QUIEREN QUE USTED SEPA

La mayoría de los cristianos sólo ven el rostro "público" del mormonismo, gracias a sus persuasivas campañas de relaciones públicas: jóvenes de apariencia agradable, padres comprometidos a valores familiares, y templos espectaculares. 

Pero, ¿qué creen realmente los mormones? En este revelador libro conocerá sus asombrosas doctrinas, como: 

... Está bien mentir... para proteger a la iglesia. 
... Hay millones de dioses. 
... Dios antes era hombre y llegó a ser dios. 
... Nosotros también podemos ser dioses. 
... Jesús y Lucifer eran hermanos espirituales. 
... Todos tenemos una “Madre Eternal”. 
... Dios es polígamo. 
... El Jesús de la Biblia era polígamo. 
... El Jesús del cristianismo NO es el Jesús del mormonismo. ... Los pecados son perdonados por medio de buenas obras. 
... La salvación por fe en Jesús es una “necedad total”. 
... Dios maldijo a la gente de raza negra. 
... Un grupo de dioses ayudaron a Jesús a formar la tierra. 
... Algunos pecados requieren el derramamiento de su propia sangre. 

También leerá el conmovedor testimonio de una ex mormona, Cindy Benson. En base a su experiencia personal, ella revela el lado oculto y terrible del mormonismo. Cuando ella tenía 11 años de edad, su padre, de 53 años, anunció que una jovencita de 15 años debía ser su segunda esposa. Después de conocer lo que los mormones realmente creen, usted estará mejor capacitado para evangelizarlos.

IDOLOS

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.”
Proverbios 4:23

Cuando escuchamos la palabra “ídolo” los cristianos inmediatamente evocamos al becerro de oro que el pueblo de Israel se hizo en ausencia de Moisés durante su peregrinación por el desierto. También pensamos en el paganismo y su adoración a dioses falsos; el culto a las cosas creadas por Dios, los astros, la naturaleza misma.

Muchos nos han advertido del dios de este siglo: el dinero y nos han inculcado no rendirnos ante él sino buscar el verdadero valor de las cosas en lo simple y sencillo, en lo despreciado y dejado de lado.

La definición de ídolo en su concepto más amplio incluye a todo aquello que ocupe el lugar de Dios.

Los profetas del Antiguo Testamento denunciaron enérgicamente siglo tras siglo cualquier actitud del pueblo de Dios que lo llevara a depositar su afecto o su confianza en algo distinto del Señor.

La Biblia nos relata como las grandes potencias de la época: Asiria, Egipto, Babilonia, se habían convertido de manera sutil en dioses e ídolos para Israel, pues veían en ellos, y en las alianzas estratégicas que podían pactar, la seguridad, la protección y la provisión que no estaban dispuestos a esperar del Dios verdadero.

Los objetos de nuestra idolatría, es decir aquello en lo que depositamos nuestra confianza y de quien esperamos recibir algo anhelado carecen de carácter divino en sí mismos, constituyen realidades neutrales, indiferentes. Adquieren su carácter de ídolo a partir de la actitud del corazón del hombre, que les atribuyen características que sólo le pertenecen a Dios.

¿Quién otro sería el sustentador de Israel, el protector, la roca firme, el refugio sino el mismo que los sacó de Egipto? Si el pueblo podía salir airoso de la dificultad presente la atribuirían entonces a la intervención de otros “dioses”, no a la del Señor. Tal necedad tuvo un alto precio para Israel.

¿Qué cosas ocupan hoy el lugar de Dios en tu vida? ¿Cuál es tu punto de apoyo y lugar de refugio? ¿Cuáles son tus alianzas estratégicas? ¿Tal vez un nuevo socio comercial, tu carrera universitaria, un nuevo trabajo, un médico y su nueva medicina, la asignación de un crédito, el esposo ideal para compartir la vida, la llegada de un hijo que se demora? En otras palabras, ¿en dónde tienes puesto tu corazón?

Hagamos una clara distinción entre cosas y situaciones, neutrales en sí mismas, de la actitud del corazón humano que las convierte en ídolos.

No hay nada de malo en expandir tu negocio, en elegir y seguir una carrera universitaria, desear un nuevo trabajo, paliar la enfermedad del cuerpo con las posibilidades que brinda la ciencia médica, tomar un crédito responsable para construir la vivienda familiar o iniciarse comercialmente, tampoco en buscar un compañero para la vida y anhelar la llegada de un hijo. Pues en todas estas cosas, de maneras diferentes para cada uno, podemos glorificar, alabar y servir a Dios. Pero seamos astutos en vigilar constantemente las intenciones de nuestro corazón, la actitud de fondo, muchas veces inconsciente y escondida que hace que estas cosas, ni buenas ni malas, se conviertan en el depósito de nuestra seguridad y confianza, se erijan en ídolos que tarde o temprano demandarán de nosotros sus víctimas y ofrendas.

Los dioses no existen, es el corazón del hombre el que les da vida.

“Lo que entra por la boca del hombre no es lo que lo hace impuro. Al contrario, lo que hace impuro al hombre es lo que sale de su boca.”
Mateo 15:11

LA TRAICIONERA ESTRATEGIA DE LA CABRA DE JUDAS

Cristo usó la figura de un pastor que separa sus ovejas de los cabritos en la parábola en la que él separa las naciones de los buenos y de los malos. Las ovejas fueron puestas a la derecha y los cabritos a la izquierda, mientras que estos últimos fueron excluidos del reino (Mateo 25:32–46). En la parábola, las naciones buenas son las naciones de las ovejas. Bajo una perspectiva bíblica, desde el tiempo del Éxodo, el cordero fue el símbolo del Mesías (ver Éxodo 12). 
El profeta Isaías usó la metáfora de un cordero yendo al matadero para ilustrar el sufrimiento del Mesías. Escribió: “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (Isaías 53:7). Cuando una oveja es llevada al matadero, ignora completamente lo que está a punto de ocurrir. Cuando una oveja es esquilada por su lana, o matada por su carne, el animal permanece en silencio. Cuando Cristo el Mesías estaba siendo interrogado por Herodes, rechazó responder sus preguntas, cumpliendo así la profecía de Isaías de no abrir su boca (Lucas 23:7–9). La cabra de Judas simboliza a aquellas personas que entran en el círculo íntimo de una familia, iglesia, o ministerio; y que lucen bien, actúan bien, adoran bien, y dedican parte de su tiempo y sus ofrendas. Ilustra perfectamente a alguien que aunque se ve y actúa un poco diferente, es visto como un buen miembro del rebaño. Estas personas terminan ganándose la amistad de los líderes, y van adquiriendo reconocimiento y confianza. Pueden formar parte activa de la congregación durante muchos años. Pero cuando llega el momento de decidir entre ser leales al ministerio (o al ministro), o escoger lo mejor para ellos, siempre escogen el camino que los beneficia, sin importarles en lo más mínimo las pequeñas ovejas y corderos que puedan salir afectados por su decisión. 
Atraviesan su propia puerta de escape hacia pastos más verdes, dejando perplejas a las ovejas, que se preguntan: “¿Cómo pudo ocurrir esto?, ¿Cómo pudieron hacernos esto?”. Las cabras de Judas han hecho más para ahuyentar a la gente de la Iglesia que cualquier otro grupo o situación. Distinto es cuando los creyentes identifican a un hipócrita, que es llamado así por su doble cara o su doble estilo de vida. La palabra griega para hipócrita es hupokrites, que describe a un actor de teatro que habla detrás de una máscara con un mecanismo que aumenta el volumen de su voz para la audiencia. Cristo usó esta palabra quince veces en Mateo, especialmente cuando expuso a los fariseos por no practicar sus propias enseñanzas, que sí les exigían seguir a los demás. 
Una cabra de Judas, por el contrario, suele ser difícil de identificar hasta el día en que aparecen los problemas en la iglesia y las ovejas están siendo esquiladas y al mismo tiempo abusadas con propósitos egoístas. A lo largo de mi vida tuvimos nuestras propias cabras de Judas en las iglesias en las que mi papá fue pastor. Mi padre, Fred Stone, comenzó su ministerio como evangelista, pero asumió luego el cargo de pastor cuando llegamos los niños. Recuerdo claramente a mi papá realizando sus actividades como pastor en las comunidades rurales de Big Stone Gap, Virginia; Alexandria, Virginia; y Salem, un pueblo del valle Roanoke, en Virginia. Fueron cerca de diecinueve años de servicio pastoral durante mi niñez y adolescencia. En cada iglesia había miembros excelentes, consagrados, y fervorosos de los que cualquier pastor habría estado orgulloso de llamar sus ovejas. Sin embargo, especialmente en el norte de Virginia, habían unos pocos hombres que con sus actitudes y opiniones agresivas parecían más cabras que ovejas. Durante esos años de ministerio, hubo muchas ocasiones en las que los miembros de la iglesia traicionaron sus promesas y compromisos verbales, causando mucho daño al marcharse de la iglesia. Apoyaban la iglesia solo cuando podían hacer lo que querían y mientras tenían autoridad, pero cuando sus cuernos les eran recortados, comenzaban a darse cabezazos contra las ovejas, dejándolas aturdidas, mientras ellos buscaban otros pastos para marcharse. Una cabra agresiva es como la cizaña en un sembradío de trigo. En la parábola del trigo y la cizaña, el trigo representa a los hijos del Reino, y la cizaña a los hijos del mundo dominados por el pensamiento de Satanás (Mateo 13:24–30). Cristo aconsejó dejarlas crecer juntas, no sea que al arrancar la cizaña, se dañe la raíz del buen trigo que rodea a la cizaña (v. 30). 
De la misma manera, las cabras deben permanecer en la grey, y será el Señor mismo quien las apartará en el tiempo del fin. Las ovejas deben ser amadas, atendidas y alimentadas con alegría; y las cabras vigiladas atentamente y atadas si es necesario. El deber del pastor y de aquellos con autoridad espiritual en la iglesia es el de coger a la cabra por los cuernos, y tomar el control de cualquier situación que se esté suscitando o que esté siendo instigada por las actitudes negativas y los espíritus controladores de las cabras de la iglesia. 

 —Extracto tomado del libro La cabra de Judas de Perry Stone.

ASESINOS DE SUEÑOS

José enfrentó el dolor de la falta de reconocimiento. Su don había hecho que liberaran al copero. Los soñadores son dotados, creativos y productivos. Con el objetivo de proteger su corazón del dolor de la falta de reconocimiento, tiene que recordar quién le dio su sueño y por qué lo tiene. No se trata de usted, sino que se trata de los otros a los que servirá. De todas formas, el verdadero reconocimiento no nos pertenece; le pertenece a Dios. Tiene que caminar en humildad para proteger sus emociones. Haga lo que sea sin esperar nada, sin ninguna otra motivación y sin el deseo de que lo reconozcan. Recuerde las palabras de nuestro Señor: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40). 
En cada situación, de alguna manera José no desaprovechó su dolor. Creo que José era un adorador. La Biblia dice: “Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano” (Génesis 39:3). Pero José no solo tuvo favor en los buenos tiempos; lo tuvo también en los malos. "Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel. 
Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel. Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía. No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba" (Génesis 39:20–23). El favor viene a aquellos que están en comunión con el Señor. 
El favor viene a la vida de aquellos que adoran incluso cuando están heridos. La Biblia dice que el Señor habita en la alabanza (Ver Salmo 22:3). José tenía la habilidad de tomar su dolor y convertirlo en alabanza. Su alabanza estuvo presente cuando lo echaron a la cisterna, cuando lo vendieron como esclavo, cuando mintieron acerca de él, cuando lo acusaron de violación, cuando lo lanzaron a la prisión y cuando lo olvidaron y lo dejaron abandonado. 
Yo llamo a esto adoración herida. José no desaprovechó su dolor. Permaneció firme en la crisis y el caos. Permaneció fiel a su sueño a pesar del desaliento y la desesperación. Miró hacia arriba cuando todo iba hacia abajo. Convirtió su dolor en alabanza y sus heridas en adoración. Un verdadero adorador es alguien que puede adorar cuando todo va mal, incluso cuando él o ella lo ha hecho todo bien. Creo que una de las adoraciones más preciosas que puede ofrecer a Dios es la adoración herida. Esta clase de adoración declara: “Señor, estoy herido y no comprendo esta temporada. Soy un adorador herido, pero te traeré lo que tengo”. Esa es la clase de adoración que confunde al infierno y conmueve al cielo. La prueba más verdadera de un adorador es cómo alaba en medio de su dolor. No desaproveche su dolor. 
Tome cada situación y comience a alabar mientras sale de ella. Las palabras y las canciones fieles que salen del corazón traerán sanidad, esperanza y felicidad. Cuando sabe que Dios todavía está con usted, podrá vencer todos los obstáculos que encuentre en el camino. Dios merece su alabanza a pesar de sus circunstancias. La Biblia dice: “Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad” (Salmo 29:2). Eso significa que, a pesar de lo que sea, Dios ha sido bueno con usted y debe alabarlo hasta ese nivel. Su nivel de alabanza dependerá de su visión; ¿qué ve? Eso fue lo que Dios le preguntó a los profetas Jeremías (Jeremías 1:11) y Ezequiel (Ezequiel 37:1–2). Necesita ver las flores en cada temporada. Necesita ver los huesos secos como personas restauradas. Compare su situación con su sueño. Su sueño hará que la alabanza se mantenga en su boca cuando el dolor trate de destruirle el corazón. Su visión determinará su victoria. En su cisterna, vea su salida. En su dolor, vea su potencial. En su temporada de sequía, vea una nube cargada de lluvia del tamaño de la mano de un hombre. En su rechazo, vea su aceptación. En su prisión, vea su palacio. En su desesperación, vea al Señor sentado en su trono, alto y elevado. Comience a declarar la bondad de Dios basándose en lo que Él ha prometido, no en lo que le dicen sus circunstancias presentes. 
No permita que su dolor determine su posición. ¡No desaproveche su dolor; adore al Señor en medio de su desastre y vea cómo Dios lo levanta en el debido momento!

A QUE VAMOS A LA IGLESIA

Ezequiel 20:12 Reina-Valera 1960 (RVR1960) Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico. 

Hay quienes creen que el ir a la iglesia los acerca a Dios, siendo que están muy equivocados, el ir a la iglesia tiene un sentido mucho más profundo y significativo. La gran mayoría de las personas limitan su relación con Dios a estar simplemente "bien", para poder aspirar a una vida sin problemas y con cierta tranquilidad, y a esto llaman paz, aunque el término paz signifique algo muy distinto, a veces pienso que las personas antes de leer la Biblia, deberían de leer un diccionario. 
Me topo con personas que no pueden tener una relación adecuada con Dios y que dicen batallar para escuchar su voz, porque simplemente tienen un mal entendimiento de los conceptos básicos de la fe, tienen su propia definición de palabras que en su estado original significan otra cosa. La primera instrucción que Dios dio en la Biblia, fue honrar el día de reposo y con esto no se refiere al día que nosotros descansamos y no vamos a trabajar, sino al día en el que Él descansa en (ojo! "en" y no "de") su creación, es decir, cuando disfruta de ver a toda su creación funcionar adecuadamente. 
Cuando hablamos de día de reposo, estamos hablando de un período de 24 horas, que dedicamos a funcionar de acuerdo a nuestro diseño y no solo a el tiempo que vamos a la iglesia y que luego andamos buscando en donde la misa o el servicio son mas cortos, le suena familiar? Se que sueno amargo al comentar esto, pero no entiendo a quienes dicen amar a Dios y no tienen idea de qué es lo que dice en su Biblia ni como es que debemos de actuar de acuerdo a sus instrucciones, para cumplir el propósito específico que nos encomendó. En la cita de hoy, Dios nos recuerda el propósito del día de reposo, nos enseña que debemos de actuar y funcionar como comunidad y hacia Dios, es decir, el día de reposo no lo podemos hacer por nuestra cuenta y en "intimidad", sino debemos de hacerlo como pueblo y con toda la intención de dar, lejos de recibir o ir a aprender algo, el día de reposo es el día que funcionamos como Dios lo planeo y donde nos damos a nosotros mismos a Dios, y con ello le honramos. 
Hay quienes van a la iglesia a acercarse a Dios, cuando en realidad y entendiendo la cita de hoy, el día que vamos a la iglesia es donde demostramos nuestra cercanía, y no la demostramos a los hombres, sino a Dios y a nosotros mismos y es cuando los demás nos vean funcionando que querrán imitarnos y hacer como nosotros. 
Aquel que va a la iglesia a pedir, o a orar, pierde su tiempo, hay un tiempo y un lugar para cada cosa, el tiempo de Dios es bendito y no podemos ni debemos de profanarlo con nuestra necesidad, siendo que su voluntad debería de ser mas importante. Sé que probablemente lo que le comento el día de hoy vaya en contra de lo que le enseñaron o le inculcaron, pero no dice la Biblia que conoceremos la verdad y esta nos hará libres?, pues lejos de tomar estas líneas como un ataque a su tradición, véalo como una exhortación y una oportunidad a dejar de hacer las cosas mal y a agradar el corazón de Dios al grado que el favor de su mano sea algo constante y evidente en su vida a causa de su conocimiento y obediencia, como ve?

EL CRISTIANISMO: OBJETO DE PERSECUSION


Y Saulo estaba allí, aprobando la muerte de Esteban” (Hch 7:60, 8:1)
“Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?... Yo soy Jesús, a quien tú persigues…” (Hch 9:4-5)

Las noticias que se dan a conocer en relación a los atentados que sufren los cristianos en diferentes lugares del mundo nos hacen pensar y reflexionar.“Esta agresión no se limita a intimidar personas, expulsarlas y recortarles sus derechos, sino que llega al asesinato” [1] 

Un informe reciente de una organización cristiana enfocada en el Medio Oriente y Norte de África nos informa que “hay unos260 millones de cristianos que enfrentan discriminación y hasta persecuciones por causa de su fe. Aproximadamenteuno de cada cuatro países pone restricciones de distinto tipo para la libertad religiosa. Millones de niños sufren por la persecución contra sus padres y familiares” [2] .

“La persecución toma muchas formas; desde la opresión y la discriminación hasta la negación tajante de las libertades constitucionales o reconocidas internacionalmente. La persecución religiosa es la supresión deliberada del derecho de una persona o comunidad de retener y manifestar sus creencias religiosas

Algunos han sido encarcelados, torturados o incluso asesinados por su fe en Jesucristo. Frecuentemente su dolor y sufrimiento ha sido silencioso. Ellos son aislados de su familia y de la comunión cristiana. Son vulnerables al abuso de las fuerzas de seguridad del Estado, de grupos extremistas, de sus comunidades y de sus familias. Los cristianos son llamados no sólo a esperar que haya persecución, sino también a luchar contra la injusticia. Responder a la injusticia de la persecución es parte de nuestro llamado como cristianos” [3] 

El poder abusivo y autoritario de los regímenes gobernantes nos recuerda el caso de Esteban que relata el capítulo siete de Hechos de los Apóstoles. La intolerancia y persecución están a la vista. Lucas en su evangelio expresa las palabras del Señor Jesucristo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23:34).

Jesús rogó por aquellos que le crucificaban y este Señor está dispuesto a perdonar a los enemigos de su iglesia. Esteban en su grito final exclamo: “¡Señor no les tomes en cuenta este pecado!…

Lucas en los primeros capítulos de Hechos nos muestra un contraste muy interesante entre el pueblo y sus jefes. Los últimos son los que oprimían y perseguían a los cristianos no solo por motivos religiosos sino también de poder y control. En el capítulo nueve de Hechos el representante de esos jefes era Saulo. Se encontraba persiguiendo a la Iglesia pero el Señor le dice: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues…”.

La relación entre Jesús y la Iglesia implicaba que perseguirla a ella era perseguirle a él. Se produjo entonces un encuentro con el poder transformador del Señor que tocó la vida de Saulo. Nuestros enemigos pueden transformarse en hermanos en Cristo.

Lo cierto es que lo sucedido en el comienzo del cristianismo también está pasando hoy. Países en que los poderosos persiguen a los cristianos o buscan modos de que su voz no se oiga. En estas situaciones algunos pueden estar tentados a pensar que debe haber una destrucción total de los malos antes que ellos nos destruyan. Esas palabras serían de condenación odiando a los malos y convencerse que para ellos no hay esperanza de salvación. Pero justo aquí se interpone el relato de la conversión de Saulo que muestra el poder transformador del evangelio. El evangelio de Jesucristo nos ha alcanzado a nosotros y ahora puede alcanzarles a ellos.

Nuestra oración en este momento es por aquellos que persiguen a su iglesia, maltratan, excluyen, descalifican y matan. Orar para que tengan un encuentro con el Señor como lo tuvo Saulo. Que el Mesías se les aparezca en medio de su camino y lo que parece ser un poderoso e implacable enemigo caiga al suelo como cayo Saulo. Que se quite el abuso del poder, la injusticia y la persecución.

El Compromiso de Ciudad del Cabo 2010 (Movimiento Lausana) en su segunda parte nos dice: “El amor de Cristo nos llama a sufrir y a veces, a morir por el evangelio (IIC2) El sufrimiento podría ser necesario en nuestra participación misionera como testigos de Cristo, como ocurrió con sus apóstoles y con los profetas del Antiguo
Testamento(2 Co 12:9-10; 4:7-10). Estar dispuestos a sufrir es la prueba de fuego de la autenticidad de nuestra misión. Dios puede usar el sufrimiento, la persecución y el martirio para hacer avanzar su misión.

El martirio es una forma de testimonio que Cristo ha prometido honrar de manera especial. Muchos cristianos que viven en la comodidad y la prosperidad necesitan volver a oír el llamado de Cristo para estar dispuestos a sufrir por él; porque hay muchos otros creyentes que viven en medio de tales sufrimientos como el precio de dar testimonio de Jesucristo en una cultura religiosa hostil. Tal vez hayan visto a seres queridos martirizados, o hayan soportado torturas o persecución por su obediencia fiel, pero siguen amando a quienes los han lastimado tanto.

Escuchamos y recordamos con lágrimas y oración los testimonios de quienes sufren por el evangelio. Junto con ellos oramos por gracia y valentía para “amar a nuestros enemigos” como nos ordenó Cristo. Oramos para que el evangelio pueda dar fruto en lugares que son tan hostiles a sus mensajeros. Mientras nos afligimos, como corresponde, por quienes sufren, recordamos el dolor infinito que siente Dios por quienes resisten y rechazan su amor, su evangelio y a sus siervos. Anhelamos que se arrepientan y sean perdonados, y que encuentren el gozo de estar reconciliados con Dios” [4] .

Este compromiso también afirma que“El amor trabaja en favor de la libertad religiosa para todas las personas (IIC6). Apoyar los derechos humanos mediante la defensa de la libertad religiosa no es incompatible con seguir el camino de la cruz cuando somos confrontados por la persecución. No existe ninguna contradicción entre estar dispuestos a sufrir personalmente el abuso o la pérdida de nuestros propios derechos por el bien de Cristo y estar dedicados a defender y hablar por los que no tienen voz ante la violación de sus derechos humanos.

Debemos distinguir también entre defender los derechos de personas de otras creencias y avalar la verdad de sus creencias. Podemos defender la libertad de los demás, de creer y practicar su religión, sin aceptar esa religión como verdadera.

· A- Esforcémonos por alcanzar la meta de la libertad religiosa para todas las
personas. Esto requiere una defensoría ante los gobiernos a favor de los cristianos y también de las personas de otras creencias que son perseguidas.

· B- Obedezcamos a conciencia la enseñanza bíblica de ser buenos ciudadanos, de
buscar el bienestar del país donde vivimos, de honrar a los que están en autoridad y orar por ellos, de pagar los impuestos, de hacer el bien y de tratar de vivir quieta y reposadamente. Los cristianos somos llamados a someternos al Estado, a menos que el Estado nos ordene lo que Dios prohíbe, o prohíba lo que Dios ordena. En consecuencia, si el Estado nos obliga a escoger entre la lealtad a él y nuestra lealtad superior a Dios, debemos decir “no” al Estado, porque hemos dicho “sí” a Jesucristo, como Señor (Jer 29:7; 1 P 2:13-17; 1 Ti 2:1-2; Ro 13:1-7; Ex 1:15-21; Dn 6; Hch 3:19-20; 5:29)

En medio de todos nuestros legítimos esfuerzos en favor de la libertad religiosapara todas las personas, el anhelo más profundo de nuestro corazón sigue siendoque todos lleguen a conocer al Señor Jesucristo, pongan libremente su fe en él ysean salvos, y entren en el reino de Dios.” [5] .

El apóstol Pablo expreso: “Anteriormente, yo era un blasfemo, un perseguidor y un insolente; pero Dios tuvo misericordia de mí porque yo era un incrédulo y actuaba en ignorancia. Pero la gracia de nuestro Señor se derramó sobre mí con abundancia, junto con la fe y el amor que hay en Cristo Jesús. Este mensaje es digno de crédito y merece ser aceptado por todos: que Cristo Jesús vino al mundo a salvar los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero precisamente por eso Dios fue misericordioso conmigo, a fin de que en mí, el peor de los pecadores, pudiera Cristo Jesús mostrar su infinita bondad. Así vengo a ser ejemplo para los que, creyendo en él, recibirán la vida eterna” (1 Ti 1:13-16)

Oramos por una transformación radical en las personas, los gobernantes, las naciones y que se experimente el nuevo nacimiento en Jesucristo. Oramos por la iglesia y por todos aquellos que están pasando situaciones de persecución. Nuestra responsabilidad y desafío es que “toda la iglesia” trabaje en unidad, solidaridad y cooperación a favor de los más débiles y desprotegidos, llevando el evangelio de la paz, justicia, verdad y amor.

Renovemos nuestra confianza en el Señor que nos dice: “Edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella” (Mt 16:18). Llevemos “todo el evangelio” a “todo el mundo” hasta que el Señor vuelva.

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN
· ¿Qué implica ser testigo de Jesucristo?
· ¿De qué manera práctica podemos estar en comunión (koinonia), solidaridad y cooperación con la iglesia perseguida y ayudar a nuestros hermanos?
· ¿Qué significa e implica que debemos amar a nuestros enemigos?



 

 
   [1] Fuente: Diario La Nación, Argentina. Ver en:  http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1340156
 
   [2] Middle East Concern, MEC
 
   [3] Daniel Bianchi por medio de MEC, Middle East Concern
 
   [4] Movimiento Lausana. El compromiso de Ciudad del Cabo 2010, Una confesión de Fe y Un llamado a la Acción, Segunda parte:IIC Vivir el amor de Cristo entre personas de otras creencias religiosas, “El amor de Cristo nos llama a sufrir y a veces, a morir por el evangelio” (IIC2)
 
   [5] Ibíd., El compromiso de Ciudad del Cabo 2010, “El amor trabaja en favor de la libertad religiosa para todas las personas (IIC6).

TOMA TU LUGAR

Efesios 1:14 dice: Despiértate tú que duermes, y te alumbrará Cristo. Y, dice también la palabra, en Miqueas 7:8: Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.
El que está dormido, necesita levantarse. De la misma manera, necesita levantarse aquel que se ha caído. Ahora, ¿quiénes son los que están dormidos?
Cuando dormimos, el mundo no se detiene, sino que siguen pasando cosas a nuestro alrededor, con la diferencia de que no nos damos cuenta. Espiritualmente, el que está dormido es precisamente esa persona que un día llega a su casa y se encuentra con que el matrimonio se terminó. Un matrimonio no termina de un día para otro, sino que van pasando cosas a nuestro alrededor y no nos damos cuenta, si estamos dormidos.
El segundo grupo de personas que necesita levantarse son aquellos que se han caído. El problema con el caerse es que, aunque quisiéramos decir que todo el que se cae se levanta, la realidad es que todo el que se cae puede levantarse, pero no todos se levantan. Y, algunos que se levantan, no se levantan con la misma fuerza con la que se cayeron.
El fracaso tiene diferentes efectos ante diferentes personalidades. Hay quienes necesitan un empujón más grande para levantarse de un fracaso, mientras que hay otros que, ante un fracaso, se levantan sin mayores complicaciones y lo vuelven a intentar. Esto tiene mucho que ver con la personalidad, con la forma de crianza. Pero, cuando entiendes el deseo de Dios para tu vida, cuando entiendes sus planes y su llamado, cuando entiendes que su destino para tu vida es a pesar de tus tropiezos y que él es un Dios de oportunidades, aunque te hayas caído, si tienes el pensamiento correcto, un pensamiento acorde con la palabra de Dios, y si tomas la acción correcta de levantarte, aunque tu intención sea presentarte delante de Dios y decirle: No soy digno; él va a abrir sus brazos y te va a recibir.
No hay fracaso en tu vida del que Dios no pueda levantarte.
Si fracasaste en tu negocio, Dios puede restaurar tu negocio. Si fracasaste en tu matrimonio, Dios puede restaurar tu matrimonio. Si tienes algún hijo que se haya alejado de la casa, Dios puede regresar a tus hijos, y los puede regresar sanos física y emocionalmente. Si has tenido un tropiezo en tu salud, Dios puede sanarte.
Cuando haces uso de tu fe y de la palabra de Dios, no hay situación de la que no puedas levantarte.
Si te has caído, entiende hoy que tu lugar no es el suelo. Tu lugar es levantarte porque Dios quiere llevarte a un nuevo nivel y, la piedra con la que te has tropezado y te has caído, será el escalón para el próximo nivel al que Dios quiere llevarte.