DE TIERRA DESOLADA A TIERRA FERTIL

En ocasiones, culpamos a Dios de las circunstancias por las que estamos pasando, sin darnos cuenta de que la condición de nuestro corazón es la que ha provocado que el lugar que Dios nos había dado como promesa se convierta en un lugar estéril.  Muchos se preguntan qué es lo que Dios está haciendo con ellos, mientras Dios, mirando su corazón pregunta: ¿Qué estás haciendo con el lugar que te di? Dios está esperando un cambio de actitud, un cambio de corazón, para que puedas restaurar el lugar donde él te había dicho que te iba a prosperar, que te iba a bendecir.
En Lamentaciones 5:18, nos habla de Sion desolada. Desolada quiere decir en opresión, abandonada, perdida.  En el mundo espiritual, la desolación es el nivel emocional en que pueda estar una persona por circunstancias adversas en su vida. 
Para los habitantes en la antigüedad, la tierra era muy importante.  Dios saca a Abraham de casa de sus padres prometiéndole que le daría una tierra y le haría una gran nación.  Dios le promete a Isaac que le daría una tierra.  También le promete a Jacob que lo llevaría al lugar donde estaba establecida la promesa de Dios para él.  La lucha de Josué fue por un pedazo de tierra que Dios le había prometido.
Sin embargo, hoy día los únicos que no quieren tierra son los cristianos porque solo anhelan el cielo prometido en la vida eterna.  Hoy día el mundo está en guerra por pedazos de tierra.  Aquellos que entienden que hay un lugar para sus vidas son gente que aprende a vivir ubicada.  Uno de los problemas que tiene el ser humano es la falta de ubicación. La gente desubicada es gente que no sabe el tiempo ni espacio en que vive.  Hay personas que, aun en la iglesia, viven desubicados porque siguen aferrados a un pasado.  Para que Dios haga algo contigo, tienes que llegar a un lugar espiritual y emocional donde te ubiques y, cuando te conectes, entonces es allí que Dios te bendice.
Aun Dios se ubicó en la tierra para que el hombre habitara junto a él.  Cuando el hombre peca, Dios mora en una carpa con Moisés, luego mora en el templo de Salomón.  Es su deseo habitar en nosotros.  Por eso nos dice que va a preparar moradas.  En el contexto original, nos dice: Yo me voy hacer moradas para habitar en cada hombre, en cada corazón, que me lo permita.  Moraré en él, y él en mí, eternamente.
Comenzamos a tener problema cuando no nos damos cuenta de que, aunque hay un lugar prometido para nosotros, nuestra condición espiritual y emocional puede hacer de este lugar un lugar desolado. A veces, por la desolación de nuestro espíritu, hacemos de nuestros lugares de promesa lugares estériles.  En Génesis, si miramos la historia de Abraham, Isaac y Jacob, los tres pasaron momentos difíciles de hambre, y vivieron en la misma tierra. Pero el único que logró tornar el lugar estéril en un lugar de bendición fue Isaac. Por el contrario, Jacob, por la condición de su corazón, no podía disfrutar de las bendiciones de Dios.
En Lamentaciones, vemos que el pueblo de Israel no tenía el corazón correcto e hizo de Sion un lugar desolado.  Dios le había dicho que no trabajaran la tierra en el séptimo año para que la tierra descanse, pero no fueron obedientes y convirtieron esa tierra en una tierra infértil. Entonces, tuvieron que irse a Babilonia por 70 años, en lo que la tierra se recuperaba.  Ya en Babilonia, se quejaban de Dios, preguntando: ¿Qué hace Sion desolada? Cuando la pregunta debió ser: ¿Qué hicimos para convertir el lugar que Dios nos había prometido, en un lugar desolado? 
¿Qué has hecho para llevar el matrimonio, la familia, el negocio, el ministerio, a la desolación?
Medita, busca en tu interior, qué es lo que se has hecho, para que el lugar que Dios te había prometido lo hayas convertido en un lugar desolado.   Matrimonios desolados, negocios desolados, relaciones desoladas, hasta ministerios desolados, simplemente porque no hay un corazón correcto. 
Tórnate a Dios.  Di: Señor transforma mi corazón, no quiero desperdiciar el lugar que tú me has posicionado y malgastar la bendición que me has dado.   Y Dios cambiara tu tierra estéril, en una tierra fértil de bendición.

HABLAR CON EL RESPALDO DE DIOS

Deuteronomio 5:11 Reina-Valera 1960 (RVR1960) No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque Jehová no dará por inocente al que tome su nombre en vano. 

Cuando yo estaba pequeña, me enseñaron que no debía de "jurar" en el nombre de Dios, pues era pecado, y crecí con ese pensamiento durante años, la verdad, nunca entendí bien eso de "jurar", pero por si acaso, mejor no lo usaba. Empecé a notar que muchas personas usaban el nombre de Dios para obtener credibilidad, aun cuando sus caras denotaban otra cosa, avalaban sus palabras con un "te juro por Dios" y con ello parecía que sellaran el que lo que decían era verdad, era un tiempo en el que muchas cosas parecían confusas para mi. 
Conforme fui creciendo, cada vez fue menos necesario avalar las cosas que decíamos, no se si tenía que ver con el hecho de que la gente estaba más acostumbrada a decir la verdad o si simplemente con el crecer las personas cambian su modo de hablar, pero el hecho es que aquella advertencia de no "jurar" por el nombre de Dios en vano, seguía ahí. Con el paso del tiempo empecé a leer la Biblia y me di cuenta de que la frase que tanto me decían de niño no aparecía tal cual como me la habían dicho, pero había otras versiones y que ahora las personas empezaban a llenar su lenguaje con frases como "Dios me dijo". Es interesante pensar que normalmente solemos tener una relación con Dios como la tenemos con nuestros Padres, por tanto cuando hablamos de Dios, en muchas ocasiones, si no es que en la mayoría, reflejamos la relación y la intimidad que tenemos en casa, es decir, hacemos de Dios un Padre como lo conocemos, no como Dios espera que lo hagamos. Y todo esto se lo digo, pues de niños, había cosas que no estábamos seguros y hablábamos de ellas porque las habíamos escuchado y como no teníamos manera de comprobarlo, le poníamos un estándar alto y no comprobable para que nadie nos desmintiera, para todos Dios era algo grande e incuestionable, tal como nuestros Padres. 
Hoy en día es distinto, a nadie nos gusta que cuestionen su relación con Dios, por tanto, las personas hablan de Él como si fuera alguien cercano y que les habla todo el tiempo, y no se dan cuenta que no solo se nota que no es así, sino que incluso transparentan la falta de intimidad en casa o con aquel Padre que es un anciano, o ya no está. Obviamente no puedo generalizar, pero le puedo decir sin miedo a equivocarme que en una gran mayoría de los casos es así y las personas viven y crecen sin la afirmación de un Padre íntimo, firme, tierno y sabio que las lleve por la vida y que haga valer su propia palabra y no tener que usar a alguien más para que la avale. 
Que interesante, justo de eso trata el mandamiento, justo de eso quería y sigue queriendo Dios que nos demos cuenta, que si nos acercamos a Él y de que si vivimos una vida verdaderamente de acuerdo a lo que nos enseña, sus beneficios serán más que evidentes, por tanto, no habrá necesidad de usar el nombre de nadie para avalar lo que decimos, simplemente lo diremos y lo que hay en nosotros nos respaldará y punto. Dios anhela que seamos verdaderos representantes del Reino de los Cielos en la tierra, que verdaderamente expresemos el poder que ha puesto en nosotros y que seamos capaces de hacer discípulos que nos sigan y que quieran tener una relación íntima con Él por el puro hecho de ver lo que hace en nosotros y por medio de nosotros, pero para ello tenemos que aprender a ser como Jesús, a quien precisamente envió para ponernos ejemplo de lo que habríamos de hacer y de como nos habríamos de conducir, para que luego viviéramos una vida tan gloriosa e incluso mayor que la suya. Hoy en día escucho poco el famoso "te juro por Dios", pero todo el tiempo escucho el "Dios me dijo" y como le decía previamente, no es que cuestione yo el que lo haya hecho o no, sino la entonación y la intención con que muchos usan la frase, para avalar algo que es propio y darle una dimensión superior. 
Dios nos dijo que hablaríamos en su nombre, lo dijo a lo largo y ancho de la Biblia, pero también dijo que lo haríamos con autoridad y que Él nos avalará de manera que nadie lo dude, por tanto es preferible pasar un poco mas de tiempo en la intimidad de manera que podamos usar menos palabras que tengan mas poder y su efecto sea mayor, no lo cree?

DIOS NO HA TERMINADO CON NOSOTROS

Beerseba es un lugar donde las naciones han sido tocadas por Dios.  Es un lugar especial porque allí Abraham, Isaac y Jacob tuvieron encuentros con Dios y las generaciones futuras sabían que ese lugar era el lugar en que, por generaciones, Dios seguía hablando.
Gloria a Dios por los padres que marcan un lugar de encuentro con Dios para que, cuando no estén presentes, sus hijos  sepan que hay un lugar donde pueden ir en confianza sabiendo que allí Dios les va a hablar.  Tú no estarás siempre presente para hablarles a tus hijos o nietos, pero tus hijos y nietos deben saber que, cuando tenías que tomar una decisión, había un lugar al que tú ibas y Dios te hablaba.  Porque en Beerseba, cuando te presentas con sacrificios, Dios habla.
Beerseba también era el lugar donde el miedo desaparecía de tu vida.  En este lugar Dios detenía el miedo en tu vida para que puedas dar seguro el próximo paso que tienes que tomar.  Por esto, vemos en la biblia una y otra vez en Beerseba como Dios les decía, no temas… no temas… no temas.  Es necesario desarraigar el miedo para que, cuando lleguen las plagas a Egipto, tú ya no tengas temor y sepas que estás seguro en Gosén. 
¿A cuántos lugares has dejado de ir, y cuántas cosas has dejado de alcanzar, porque el temor te ha detenido?  Si hay algo que Dios te dice hoy es: No temas.  No temas, tu matrimonio no se va a perder; no temas, tus hijos no se van a perder; no temas, el negocio no se va a perder; no temas, no serás destruido.  Dios va contigo, y él va a hacer lo que ha dicho que va a hacer contigo.
Beerseba también es el lugar donde Dios te establece y te confirma que a pesar de todo el tiempo que ha pasado delante de ti, su promesa sigue vigente y no te dejará hasta que haya hecho lo que te ha dicho.  A este lugar debemos llegar, cuando tengamos sentido de vida, de promesa de Dios. 
Aunque los años han pasado, la promesa de Dios sigue vigente.
Jacob sale de la casa de su papá huyendo con un decreto de muerte sobre su vida.  Cuando decide ponerse en orden, lo engañan.  Su esposa, dando a luz, muere.  Sus hijos lo engañan diciendo que su hijo ha muerto.  Jacob, un soñador, ya no soñaba; tenía 130 años de espera.  Una vida llena de sufrimientos, de engaños, de traiciones, de luchas y de caminar en el desierto.   Pero llega el momento en que Dios le dice: No temas, porque yo haré de ti una gran nación.
Dios le recordó la palabra que le había dado a su mamá cuando estaba Jacob en el vientre, donde le dice a ella: Dentro de ti hay 2 naciones, y el menor será el más grande y en él estará la promesa.  Dios le recuerda a Jacob que no importa los errores que hayas cometido y lo que hayas pasado, lo que él promete no se cancela, nada lo elimina, porque a Dios nada lo detiene de hacer lo que él dijo que haría.
El problema de muchos cristianos es que no saben mantener la promesa viva por un largo tiempo.  Muchos se cansan de esperar y desean las cosas muy rápido.  Ve al lugar del sacrificio y, sin importar las traiciones, los problemas y los conflictos que hayas tenido, Dios no ha terminado contigo y tus ojos no se cerrarán hasta que veas la promesa cumplida.

PREPARARLOS CON PRINCIPIOS

El Señor sabía lo que hacía cuando decidió que todo lo que necesitamos para esa “lámpara para nuestros pies” puede encontrarse dentro de las páginas de la Escritura, incluso para problemas modernos como el entretenimiento actual. No encontraremos un versículo que diga: “No usarás la página de Facebook para murmurar o verter comentarios sobre tu prójimo”, pero encontraremos lo suficiente sobre amar a nuestro prójimo para saber que murmurar sobre él o ella es claramente una violación de los mandamientos y la bondad de Dios. Ya sea que la murmuración se extienda cara a cara o computadora a computadora, las instrucciones del Señor siguen siendo las mismas.
Eso es cierto también sobre elegir las películas que vemos. No, no encontraremos: “No verás ninguna película calificada para mayores", pero encontraremos muchos principios que se aplican a lo que permitimos que entre en nuestra cabeza y nuestra mente.
A continuación hay ocho que puede compartir con sus hijos, y aplicarlos juntos a las decisiones en cuanto a medios de comunicación.
Principio 1: Evitar la corrupción
Santiago, el medio hermano de Jesús mismo, explica cómo se ve la verdadera religión: “La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo. . .  ” (Santiago 1:27, NVI). Santiago está diciendo que la religión verdadera implica mantenerse alejado de ciertas cosas para así poder lograr la meta de no ser contaminados por la maldad.
La aplicación al entretenimiento es obvia, pero no siempre fácil. La separación puede llevarse a extremos poco sanos; no debemos ser del mundo, pero aun así debemos vivir en él (véase Juan 17:14-16). La parte de “no de él” nos llama a ser diferentes, negarnos a disfrutar de la oscuridad que a otros puede resultarles divertida.
Principio 2: Escoger los amigos con cuidado
El Salmo 1:1-4 (NVI) dice: “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera! En cambio, los malvados son como paja arrastrada por el viento”.
Ser cuidadoso con quién influye en nosotros requiere tiempo y reflexión. ¿Sabe su hijo cómo evaluar a posibles amigos? ¿Qué de los músicos, actores, personajes y quienes surfean la red y con quienes él o ella puede pasar horas? Ayude a su hijo a entender por qué el escritor de Proverbios nos aconseja que escojamos nuestra compañía con cuidado. Él lo expresa de este modo: “No te hagas amigo de gente violenta, ni te juntes con los iracundos” (Proverbios 22:24, NVI).
Principio 3: Escapar de la cautividad
Otro potente principio que puede preparar a sus hijos para aprender discernimiento sobre los medios se encuentra en Colosenses 2:8 (NVI) : “Cuídense de que nadie los cautive con la vana y engañosa filosofía que sigue tradiciones humanas, la que va de acuerdo con los principios de este mundo y no conforme a Cristo”.
Toda película y guión de televisión, toda historia de un juego de video y toda canción están basados en la filosofía de alguien. No todo el entretenimiento es “vano y engañoso”, desde luego; pero gran parte sí lo es, y muchos jóvenes de buena gana se permiten a sí mismos ser cautivados. El proceso se produce lentamente: una insensibilización gradual. Para esos jóvenes, disfrutar de algo que pueden ver y oír ahora parece mucho más real que las cosas invisibles de Dios. Venden su primogenitura, por así decirlo, por la sopa actual de los medios; porque lo segundo parece tener más gusto que el sabor de hacer las cosas a la manera de Él.
Principio 4: Descubrir las alegrías de la abnegación
Al Señor sí le importa nuestra felicidad y bienestar. Sin embargo, en definitiva llegamos hasta ahí no al divertirnos a nosotros mismos sino al tomar nuestra cruz, negarnos a nosotros mismos y seguirle a Él. Nuestros hijos necesitan entender esto y ver que somos ejemplo de abnegación.
Principio 5: Poner guarda al corazón 
Proverbios 4:23 (NVI) nos recuerda: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”. Se necesita acción para guardar nuestro corazón; no sucede porque sí. Por espiritual que pueda sonar, no podemos solamente orar para llegar a tener un corazón guardado: “Dios, estoy a punto de ir a ver esta película calificada para mayores, así que por favor protege mi mente”. No funciona de esa manera.
Guardar algo significa escoger con cuidado las cosas que permitimos entrar. Eso es extra difícil con el entretenimiento, ya que a menudo nos bombardea a nivel emocional, un nivel en el que somos más vulnerables.
 Mucho antes de la invención de la televisión, los teléfonos celulares con pantalla táctil o los proyectores de cine, el rey David observó sabiamente: “No pondré delante de mis ojos cosa injusta” (Salmos 101:3, RVR60). ¿Puede imaginar cómo cambiaría el mundo si los creyentes en todo el planeta aplicaran este pasaje a los entretenimientos que escogen?
Principio 6: Hacer de la sabiduría su meta
Una noche en un sueño, el Señor se apareció a Salomón y le dio la fantástica oportunidad de pedir cualquier cosa que quisiera (1 Reyes 3:4-10). En lugar de pedir fama, fortuna o la derrota de sus enemigos, Salomón pidió un corazón entendido y la capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo. El Señor se agradó tanto con la petición de Salomón que le dio no solo discernimiento sino también las otras cosas.
El primer paso para llegar hasta ahí es pedir, como hizo Salomón. ¿Podría usted sugerir esta petición de oración a sus hijos? Quizá ellos no tengan porque no han pedido.
Principio 7: Pensar de modo distinto
Quitarnos nuestra vieja naturaleza y tener una nueva mente se hace más difícil cuando prestamos poca atención a nuestras decisiones sobre entretenimiento. O dicho de otra manera, es mucho más fácil lograr esas metas cuando nuestra mente está saturada de las ideas de Dios y no de las ideas de Hollywood.
La idea de tener una nueva actitud era tan importante para Pablo que la sacó a la luz cuando le escribió a los romanos: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:2, NVI).
Principio 8: Esperar una batalla
No creo que lleguemos nunca al dominio total de los inquietantes pensamientos, inspirados por los medios o no, que invaden nuestra mente. Según el mismo Pablo admitía, también estaba confundido, y sin duda frustrado a veces, con las cosas que se encontraba haciendo y no haciendo (lea Romanos 7:14-15, 18). Nuestros hijos necesitan saber eso. También necesitan saber que la historia de Pablo no termina ahí. Él también encontró esperanza y libertad. Pelear esa batalla interior no evitaba que Pablo mantuviera y fomentara normas.
¿Batalla usted con las decisiones sobre el entretenimiento? No permita que sus imperfecciones eviten que aborde este tema con sus hijos. Sea el mejor ejemplo que pueda, pero no tire la toalla cuando resbale. Sea sincero acerca de sus errores, y siga señalando a sus hijos (y a usted mismo) hacia las normas de la Biblia

CANSADO DE DAR VUELTAS

¿Alguna vez te has sentido cansado de dar vueltas?   Jacob tenía 130 años y estaba cansado de dar vueltas.  Por muchos años, había estado triste, llorando, sin esperanza, creyendo que su hijo José estaba muerto.  Un hombre que era soñador, por una mentira, dejó de soñar.  Le llegó la gran noticia de que José estaba vivo y que estaba en Egipto, y lo quería ver.  Aunque aquello era algo tan anhelado, Jacob decide esperar un momento más e ir a Beerseba.
Muchos, cuando reciben la noticia de que se acerca el cumplimiento de lo que han esperado por muchos años, no se atreven a esperar un momento más, pero hay momentos en que tienes que esperar.  Hay momentos en la vida donde llegan oportunidades y a veces nos desenfocamos a tal gado que nos tiramos a actuar, sin esperar.  Antes de actuar y dar un paso, debemos detenernos y consultar a Dios, para asegurar si ese paso es con su bendición.  Si no es con la bendición de Dios, no vayas a Egipto. Si no es con la bendición de Dios, no firmes el contrato. Si no es con la
 bendición de Dios, no debes hacer negocios. 
Esto hizo Jacob; se detuvo e hizo sacrificio delante de Dios.  Ofrendas y diezmos son sacrificios que presentas en el altar.  Cuando diezmas y ofrendas, estás posponiendo – muy seguramente – aquello que deseabas comprar.  Ante el altar, le estás diciendo a Dios: Puedo comprarlo, pero decido posponerlo, por el momento, porque me he dado cuenta que, si no recibo tu bendición en todo lo que hago, entonces no tendré paz en lo anhelado.
Beerseba es un lugar especial que tiene un gran pasado.  La biblia reseña de Beerseba en varias ocasiones anterior a esta ocasión. Beerseba significa “lugar del pacto” y también significa “el pozo de los siete”.  En este lugar, fue donde Abraham sacrificó siete corderos para hacer pacto con Abimelec, quien era el rey de Egipto para aquel entonces.  Aquel fue un pacto de paz, de no más conflictos para las próximas generaciones de Abraham.   También fue en este lugar que habitó Abraham con su hijo Isaac, luego de subir al monte dispuesto a sacrificarlo ante Dios.
En cada decisión, en cada lugar al que vayas, asegura un Gosén en tu vida. Aún a tu familia, a tus hijos, enséñale que, antes de ir a Egipto y entrar a Gosén, deben detenerse en el camino y rendir sacrificio a Dios, para asegurar que él descenderá con ellos. 
No te muevas, hasta que Dios te diga: Voy contigo.  No tomes una decisión más en tu vida, sin ir al lugar divino, donde puedes conectarte con él y permitirle te hable y ratifique el pacto contigo, y te asegures que Él ira contigo. 

UNA META TANGIBLE

Filipenses 3:14 Reina-Valera 1960 (RVR1960) Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. 

El hombre fue hecho y se ha acostumbrado a vivir cumpliendo metas y alcanzando sueños, no solo los sueños y metas "estándar" como casarse, tener hijos y formar una familia, sino todo tipo de sueños y metas desde pequeños hasta grandes. Hablando de sueños y metas estándar, es interesante platicar con las personas al respecto, hay quienes aún no tienen planes de casarse o de formar una familia, pero tienen la certeza de que llegará el día que lo hagan y sus ojos se llenan de un un brillo que reflejan la certeza de que así sucederá aunque no saben aún cómo es que esto sucederá y es de algo similar de lo que le quiero hablar. 
Todas las personas tienen una consciencia y tienen la idea de que deben de tener una mejor relación con Dios, sin embargo, la mayoría de las personas no tienen una idea de cómo es esto y siempre lo posponen, aquí es donde ese brillo que genera la certeza de cumplir un propósito como casarse o tener hijos se ausenta, pues no existe tal certeza y a veces falta incluso el interés de que así suceda. 
La fe de las personas se ha llenado de mitos, y muchos de esos mitos ni siquiera tienen una explicación dentro de la mente de las personas, alguien les dijo que todo va relacionado con la famosa "eternidad" y ante no ver esa eternidad alguien decidió que la eternidad comienza el día que muramos y muchas personas han decidido adoptar esta idea, de modo que todo se trata del día que muramos y que recibamos la gran recompensa de ver de nuevo a la abuela que tanto extrañamos ah!, y de paso ver a Dios. Fue precisamente eso lo que Jesús vino a enseñarnos que no es así, obviamente llegará el día que muramos y durmamos para despertar hasta el día que Jesús venga de nuevo, pero la meta a alcanzar no es el famoso Armagedón y luego saber cual fue nuestra suerte si nos fuimos al cielo o al infierno (que de paso eso tampoco dice la Biblia), existe una meta, una medida y una garantía de vivir realmente como viviremos en la famosa "eternidad" desde hoy si así lo decidimos, solo que nadie nos lo ha contado y además tenemos pereza de leer la Biblia que es donde dice esto. 
Pablo el Apóstol sabía esto, y hablaba de ello constantemente, mas muchos tienen la idea de que Él sólo se veía en el cielo para dejar de estar en la cárcel y que anhelaba con los tiempos "celestiales" para dejar de vivir esta vida, pero no podemos dejar de entender que su llamado era distinto, él estaba fundando la Iglesia junto con el resto de los Apóstoles, su meta era diferente y aquello que veía en su futuro, no era a Dios dándole la bienvenida al Reino de los Cielos en algún lugar extraño, sino veía a las personas como usted y como yo viviendo una vida gloriosa desde aquí en la tierra y siendo parte de esa famosa "eternidad" desde ahora, sin necesidad de morir físicamente para ello. Pedro el Apóstol escribió detalladamente sobre esa vida, Pedro no solo la alcanzó, sino la describió, para que tuviéramos un parámetro de a donde llegar y cómo vivir de esa manera, en otras palabras, dejó la meta mas clara, para que no nos confundiéramos, pero para eso, tenemos que pasar del libro de Génesis en nuestros famosos intentos por encontrarnos a nosotros mismos en la Biblia en vez de a Dios. 
Cuando nos quede claro esto, el convertirnos en verdaderos hijos de Dios y parte del Reino de los Cielos, será una meta tan clara como casarnos, como tener hijos y ser parte de una sociedad productiva, solo alguien tiene que ponernos el ejemplo y aclararnos que tenemos que encontrar esto en nuestra intimidad con Dios y no solo reflejado en los demás para que sea aspiracional, no lo cree?

ORQUIDEAS

En una oportunidad visité una casa decorada con muy buen gusto, entre tantas cosas bonitas que allí podían observarse me llamó la atención una enorme planta orquidácea ubicada sobre el alféizar de una ventana. Sus flores eran hermosas y su tamaño se imponía sobre el resto de las plantas que acompañaban la decoración de aquel rincón.
Pero lo atractivo de esas orquídeas no era solo su belleza, sino también su historia.
La dueña de casa me contó que había comprado esa planta en el sector de rebajas de un establecimiento comercial. Su condición inicial era pobre, sin atractivo, de tamaño normal, nada fuera de lo común, ¡y encima en el sector de rebajas! Nada hacía suponer que esa “plantita” podría ser la belleza que hoy es; excepto que alguien se detuviera a observarla, considerarla y verle el potencial, como lo hizo su dueña a la hora de pagar el precio para su adquisición.
Al escuchar la frase: “la compré porque le vi potencial”, no pude evitar relacionarla con la obra que Dios hace en nuestras vidas.
Dios nos ha regalado la Salvación en Cristo Jesús porque nos ama (no por mérito alguno) y Él es el primero que ve potencial en cada uno de nosotros, sea cual fuere nuestra condición.
Aunque nos sintamos interiormente como en el sector de las rebajas no debemos desesperarnos, pues Él, mejor que nadie, conoce nuestro potencial:
“Yo te formé (...) yo no te olvidaré” (Is 44:21,NVI).
“Así dice el Señor, el que te hizo, el que te formó en el seno materno y te brinda su ayuda” (Is 44: 2, NVI).
La dueña de esas preciosas orquídeas se ha encargado de cuidarlas y regarlas con diligencia. Dios, quien no solo pagó el precio de nuestra Redención en Cristo y nos ve potencial, también nos cuida con celo para que crezcamos espiritualmente saludables y con raíces profundas: “El Señor cuida a todos los que lo aman” (Salmo 145:20,NVI). Nos alimenta a través de Su Palabra y nos fortalece en la hermandad en Cristo.
“¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! ¡Son más dulces que la miel a mi boca!” (Salmo 119:103,NVI).
“Más bien, al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo. Por su acción todo el cuerpo crece y se edifica en amor, sostenido y ajustado por todos los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro” (Efesios 4: 15-16, NVI).
Cada uno de nosotros tiene tal vez alguna historia vivida en el sector de las rebajas, ese sector donde parecería que la luz de la esperanza no llega, ese sector casi olvidado o visitado por pocos (recordemos que era el sector de las plantas y no el de indumentaria femenina). Soledad, desesperanza, frustración y olvido podrían ser algunas palabras con las que podríamos pintar ese cuadro. Pero un día esa historia cambió al penetrar la luz de Jesucristo en nuestros corazones, Él nos dio la oportunidad de tener una nueva vida y de desarrollar nuestro potencial. Por tal motivo,te invito a reflexionar sobre todo lo que Dios ha hecho en tu vida y seguro no podrá hacer otra cosa más que darle Gloria, Honra y Alabanza.