VIRUS Y ANTIVIRUS



Hay muchas cosas que vemos y oímos a diario. Muchas veces ni siquiera sabemos qué son, pero igualmente le abrimos la puerta de nuestro disco duro (corazón).
Fue entonces que pensé en la música latinoamericana.
Cuando nos ponemos a analizar nuestra música latina, nos damos cuenta que estamos en graves problemas. Hablamos de adulterio, de fornicación, de borracheras.

Las letras de las canciones dicen cosas como: “Le tiré tres balazos porque me robó a la Juanita.”. O: “Te fuites, me dejates y no volvites.”

El otro día escuché una canción increíble, la letra decía así: “Es un merengue sin letra. Es un merengue sin letra.” Ni siquiera pudieron hacer una canción que no dice nada. No me pude aguantar la risa al escuchar esa canción. Después de escuchar tanta música que predica valores tan torcidos y huecos, no debería ser un secreto el porqué muchas veces nos encontramos batallando en campos de nuestra vida.

Tenemos que tener cuidado de lo que entra por la puerta de nuestros oídos. Si eres una de esas personas que siempre mira programas televisivos sensacionalistas, amarillistas, rojos y de diferentes colores, cuando te preguntes por qué estás como estás, la respuesta se encuentra en las cosas que permites que entren en tu corazón (disco duro).

En México había una revista que se llamaba “Alarma”. Era impresionante ver cuánta sangre había en ese medio de prensa. Cuanta más sangre había, mejor era el periodismo de la revista, según ellos. Si estás leyendo ese tipo de revistas, y después te preguntas por qué luchas con el temor y la angustia, necesitas entender que el enemigo está metiendo cosas dentro de tu corazón a través de lo que estás viendo y oyendo.

Jesucristo enseñó que vino a darnos vida y vida en abundancia. El enemigo no desea que conozcamos esa clase de vida. Èl desea siempre tenernos bajo su yugo de engaño, tristeza y pecado. Satanás ha diseñado, con astucia, una serie de situaciones, acontecimientos y hechos para impedir que la vida abundante de Jesús se manifieste en nuestra vida. Usa personas, palabras, acontecimientos, noticias y cualquier otra cosa que se le ocurra, con el fin de mantenernos bajo su yugo de esclavitud.

Virus de inferioridad

Toda mi vida he luchado con ciertos complejos de inferioridad. El enemigo ha usado esto en mi contra, acusándome una y otra vez. En momentos, me ha hecho sentir que no sirvo ni siquiera para seguir viviendo.

Hubo un tiempo en mi vida donde sus mentiras y acusaciones me llevaron a vivir bajo un terrible yugo de depresión y soledad. Por fuera, todo el mundo veía a un Marcos sonriente, pero por dentro estaba sintiendo muchas emociones muy encontradas. Me sentía totalmente solo, a pesar de estar rodeado de muchísima gente.

A las actividades llegaban cada vez más personas, los conciertos eran cada vez más concurridos y por todos lados la gente me decía palabras de admiración y afecto.

Me preguntaba por qué me sentía tan mal por dentro si pareciera que mi vida era un sueño. A decir verdad, en muchísimas ocasiones sentí que el enemigo había convertido mi vida en una gran pesadilla. Ahora puedo entender que Satanás utilizó un hecho de mi niñez y adolescencia para introducir un “virus” que me afectó poderosamente.

Nunca me acostumbré a las burlas ni a los apodos que me pusieron. Me dolía profundamente y el enemigo empezó a usar esto para introducir un virus que cambió mi percepción acerca de mi mismo.

Empecé a pensar que no era especial. Comencé a creer las mentiras que me susurraba el enemigo diciéndome que no podía hacer nada bien. Me decía que lo único que sabía hacer bien era ser fracasada. Por años creí esta mentira. Esa mentira (un virus) cambió el programa original que Dios había escrito en mi disco duro. Tomó tanta fuerza en mi mente esa manera equivocada de pensar, que la realidad de la victoria se hacía cada vez más distante.

Años después, un virus que pensé haber erradicado de mi vida comenzó a mostrarse de nuevo, llevándome a pensamientos de tristeza, soledad y angustia. En esos años, el dolor se manifestaba de maneras distintas a cuando era niño, pero entendí que el origen del problema era el mismo. Tenía que hacer algo al respecto. Tenía que “reprogramar” el disco duro para que regresara a su estado original, como Dios lo había hecho.

En ocasiones el proceso de restaurar el disco duro no es algo sencillo ni fácil, sobre todo cuando hemos permitido que una gran cantidad de basura entrara en nuestro corazón y nuestra mente (“disco duro”). Habrá momentos en los que tendremos que tomar decisiones muy fuertes con respecto a restaurar el disco duro a su estado original.

Tendremos que enfrentar, confesar y abandonar pecados en nuestra vida. Tendremos que llenarnos de la Palabra. Tendremos que cambiar de manera de hablar, vivir y pensar. Satanás es muy astuto en enviar sus “paquetes” de virus. Lo que usa con más frecuencia para borrar los archivos de triunfo y victoria en nuestra mente es el rechazo.

Sabe que si logra hacernos pensar que no servimos para nada, no serviremos para nada. Sabe que como el hombre PIENSA en su corazón, así es él (Proverbios 23:7). Si puede lograr cambiar nuestra percepción acerca de quiénes somos, logrará afectar nuestro disco duro.

Entonces, él y su equipo de trabajadores se encargarán de mandar personas que nos menosprecien y rechacen, hablando mentiras acerca de nosotros, causando dolor en nuestro corazón y daño a nuestro pensamiento. En efecto, al permitir entrar ese dolor y al “abrir” ese archivo infectado, le damos una entrada a nuestro pensamiento para que cambie y mueva los archivos originales que Dios escribió en nuestro corazón.

El virus del temor

Otro paquete popular que le da muy buenos resultados es el temor. Él es el maestro del terror. Le fascina tener a las personas temerosas y espantadas. Le gusta cuando la gente tiene miedo de la noche, de las cucarachas, de los perros, del mañana o de cualquier otra cosa que los mantenga bajo su reinado de terror. La Biblia dice que Dios no nos ha dado un espíritu de temor (2 Timoteo 1:7), entonces el único que pudo habernos enviado ese espíritu es nuestro enemigo satanás.

El programa original contenía estas palabras: “amor, poder y dominio propio” (2 Timoteo 1:7). Sin embargo, hace mucho tiempo, quizá a través de un acontecimiento, un evento, algunas palabras o una vivencia desagradable, satanás se encargó de enviar un virus que cambió el programa original y ahora te encuentras viviendo en el temor, teniendo muchísimos deseos de salir de esa mentalidad. ¡Qué bueno! Porque vamos a salir.

El virus de condenación y culpabilidad

Otro virus muy popular que usa satanás para cambiar el programa original es la condenación y la culpabilidad. Esta es una de sus armas principales para mantenernos en derrota. La forma más común de entrar este virus es a través del pecado. ¡Oh, cómo el enemigo usa el pecado para atrapar y encarcelar a sus victimas!

El pecado lo mercadea como algo muy y aceptable. Lo pinta como un manjar delicioso. En aquella primera ocasión en la que entró el pecado al mundo, le dijo a Eva: “Mira lo que te estás perdiendo. Dios no quiere lo mejor para ti. Este pecado resolverá tus problemas y te hará tan brillante, inteligente y grande como es Dios mismo.”

La mordida que le dio Eva a esa fruta prohibida fue la acción requerida para cambiar el programa original. Una vez consumado el pecado, satanás se queda con la risa en la boca y el pecador se queda con el engaño, la vergüenza y la consecuencia de su error. ¿Cuántos hemos caído en el engaño del pecado y ahora nos preguntamos por qué nuestra mente y corazón no funcionan como es debido? Somos millones. Miles de millones que necesitamos regresar al programa original.

Necesitamos arrepentirnos del pecado y pedir que el Señor vuelva a recordarnos los principios y las verdades que nos llevarán a la victoria y al triunfo. En otras palabras, que nos devuelva el programa inicial. No pierdas de vista que su deseo original fue y sigue siendo nuestro triunfo.

Dios nos programó para triunfar.

Si nos pusiéramos a escribir todos los virus que tiene es diablo, no terminaríamos nunca. Existen, literalmente, millones de maneras que usa para cambiar los programas originales en nuestro corazón. Nunca se cansa de estar buscando nuevas formas de atacarnos y limitar nuestra eficiencia y triunfo.

Podríamos hablar de sus virus de mentira, desilusión, traición, engaño, abandono, ofensa, tristeza, soledad, enojo, codicia, enfermedad, calumnia, amargura, duda, lástima propia, odio, preocupación y muchos más que podríamos escribir. Satanás es el autor de la destrucción. La Biblia dice que él solo vino a matar, robar y destruir (Juan 10:10). No tiene ninguna otra agenda más que destruir tu disco duro, robarte las bendiciones que Dios preparó para ti antes de la fundación del mundo y de matarte.

Su deseo es que vivas como muerto. Que no tengas deseos, sueños, visiones ni ilusiones. Desea que andes como sonámbulo, de aquí para allá sin dirección ni rumbo. Dios, desde nuestra concepción, puso dentro de cada uno un sentido de propósito, de conquista, de triunfo. Por lo tanto, no deberíamos aceptar una vida de derrota y angustia cuando nos han PROGRAMADO PARA EL TRIUNFO. Nos hace falta conocer más a fondo el restaurador de discos duros. Dios ha escrito un antivirus poderoso que nos ayudará a mantener el programa original. ¿Cómo podemos restaurar todos esos archivos dañados?

El antivirus perfecto

Un virus es simplemente un programa diseñado para destruir otro programa. Por eso escriben otros programas para RESTAURAR el programa a su condición original.

Tomando este ejemplo de analogía, nuestra mente se escribió con un idioma y con archivos originales que garantizan una vida de triunfo y victoria. El programador original puso todo dentro de nosotros para lograr todas las cosas que Él planeó para nuestra vida. Sin embargo, pronto llegó el enemigo y comenzó a meter una gran cantidad de mentiras (virus) que borraron, removieron y destruyeron la funcionalidad del programa original. Por eso vivimos frustrados y esclavos a las mentiras de satanás. Hasta que descubrimos el Antivirus.

Una vez que conocemos el poderoso Antivirus que escribió Dios, somos capaces de comenzar a ordenar de nuevo nuestros pensamientos y a regresar al estado original de victoria que Dios desea para nosotros. Podríamos verlo de esta manera: Después que Dios escribió el programa original, nos dejó el manual de funcionamiento para sacar el mayor provecho posible a la computadora.

En el manual nos dejó las instrucciones para rescatar archivos dañados y restaurar programas destruidos por el enemigo puesto que el Señor sabía que tendríamos un enemigo que desearía nuestra destrucción y muerte. En el manual nos dejó instrucciones claras de cómo podemos vencer y restaurar el orden en nuestro pensamiento y corazón.

ENFRENTANDO EL MIEDO


Hace algunos años leí la historia de un joven, al que llamaré Washu, quien era lanzador en las ligas menores en el fútbol americano. Su sueño era ser un jugador profesional y participar en los juegos del Súper Tazón, por lo que el día que el entrenador le dijo que era pésimo en el campo, le cayó como un “balde de agua fría”. Así que debía tomar una decisión: renunciar al fútbol, su sueño o triplicar su compromiso.

Entonces recordó la siguiente frase: “La verdadera tragedia es la del hombre que nunca en su vida se impulsa para hacer un esfuerzo supremo, nunca utiliza todo su potencial, nunca llega a su plena estatura”, y fue cuando decidió esforzarse más, dar lo mejor de sí.

Este joven narra que, luego de haber decidido comprometerse con su sueño, durante las siguientes semanas peleó una guerra en su mente enfrentándose a temores y grandes dudas. Pronto se dio cuenta que estaba asustado, que temía hacer el intento y quizás fracasar.

¿Te ha pasado algo similar? Te das cuenta que has pasado mucho tiempo en la barca y cuando decides salir a caminar sobre el agua, justo antes de colocar el pie sobre el mar, observas como se levantan grandes olas de dudas y de temor… En tu corazón hay pasión, sabes lo que quieres, sabes a lo que Dios te ha llamado y cuando decides ir por ello, una situación, un comentario “bien intencionado” hace retroceder tus pies de nuevo a la barca y temes intentarlo.

Ahora bien, piensa por un momento todo lo que has podido perderte por no querer salir de tu zona de comodidad. ¿Estás dispuesto a continuar así?

Definitivamente no es fácil, es mucho más cómodo estar en la seguridad de la barca y vivir conformándonos con pequeñas bendiciones. Pero, ¿por qué no atreverse a ir por más?, ¿por qué no hacer un esfuerzo supremo, enfrentar el temor, las dudas y caminar sobre el agua?

Me llama la atención que Dios, cuando le dijo a Josué que el dirigiría el pueblo de Israel para entrar a la tierra prometida, le repitió una y otra vez: “Esfuérzate y se valiente”. Para los israelitas era como caminar sobre el agua, porque se había corrido la noticia que esa tierra la habitaban gigantes a quienes sería imposible vencer. Pero Josué decidió creerle a Dios, quizás por eso fue el escogido para dirigir al pueblo. Además tenía la promesa: “…estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré…” (Josué 1)

Ha llegado el momento de, no sólo creer en Dios, si no de creerle a Dios. Santiago 1: 6-7 “quien duda es como las olas del mar,… Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor”. Si estás dudando, no te atreverás a salir de la barca, por lo tanto no recibirás lo que Dios tiene para ti.

Quiero animarte a que te atrevas a salir de la barca, enfrenta tus dudas, aparta el temor y créele! ¡Esfuérzate y se valiente! Dios ha prometido estar a tu lado.
Probablemente te critiquen, te señalen. Recuerdo que hace algunos días alguien me dijo que a Pedro lo critican por haber desviado su mirada de Jesús al salir de la barca y haber visto la tormenta a su alrededor, lo que hizo que empezará a hundirse. Pero, ¿quién fue el único que se atrevió a salir? Así que probablemente, aún cuando no te hundas, te dirán que estás loco… pero, ¡bendita locura!

No puedes seguir perdiéndote de las grandes cosas que Dios tiene para ti. Quizás tendrás que dejar ciertos hábitos y actitudes, romper con algunos paradigmas y hacer mejor uso de tu tiempo. Si quieres la victoria, ya es tuya, pero debes dar mucho más de ti para alcanzarla.

Washu, finalmente decidió arriesgarse y vencer sus temores. Posteriormente, este joven logro ser el lanzador principal en un importante juego contra el equipo de la Fuerza Aérea Estadounidense, donde fue nombrado por la famosa cadena televisiva de deportes ESPN como “El jugador más valioso del partido”. Muchas personas lo felicitaron por el desempeño y el triunfo obtenido, pero nadie sabía que la verdadera victoria no era la que había logrado ese día en el campo, si no la que había alcanzado meses antes cuando decidió esforzarse y enfrentar sus temores.

¿Estás dispuesto a hacer un esfuerzo supremo? ¡Bienvenido a la acción! Sal de tu barca, deja ya de contemplar como los demás logran sus sueños y ve por los tuyos.

SEMBRANDO LA FE EN NUESTRAS GENERACIONES

Instruye


“Instral al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6)

Más allá de cuán bien enseñemos y demos ejemplo de vida cristiana a los pequeños, llega un momento en la vida en que deben apropiarse ellos mismos de esa fe. En algunos ocurre cuando todavía son muy jóvenes en otros, la promesa de Proverbios 22:6 no llega a concretarse durante muchos años, posiblemente hasta décadas.

Timoteo fue criado en la fe y viendo el modelo de su abuela y su madre, de adolescente estaba “listo” para la conversión cuando el apóstol Pablo viajó a Listra aproximadamente en el año 46. Cuando Pablo le presentó a Timoteo el evangelio y lo invitó a recibir a Jesús, el adolescente respondió entregando su corazón y su vida a Cristo.

¿Puede imaginar usted el gozo que estalló en los corazones de esta madre y abuela fieles? Sus años de educarlo y darle ejemplo de vida piadosa habían valido la pena. Timoteo había asumido su fe como propia, haciéndola personal y real, y dándoles a Loida y Eunice la seguridad de ser salvo. Esta madre y abuela fieles y piadosas le habían pasado exitosamente la antorcha.

Aunque sus corazones se regocijaron con la salvación de Timoteo, también tuvieron que aceptar que su etapa de enseñanza y formación había terminado. Era tiempo de que Timoteo siguiera adelante, tiempo de asumir el manto del ministerio y cumplir el llamado de Dios para su vida.

¿Puede ser ésa una tarea fácil para cualquier mujer que haya amado y criado a un hijo? Aunque queremos verlos crecer hasta ser adultos responsables que aman y sirven a Dios con todo su corazón, sabemos que eso significa que muy bien pueden dejarnos cuando ingresan al área del servicio. Y eso duele. Pero ¿no es ese soltarlos para el servicio de Dios exactamente lo que quería decir Ana cuando declaró en 1 Samuel 1:28: “Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová”?

Si hemos hecho nuestro trabajo, formando a nuestros pequeños en la manera en que deben andar, podemos confiar en que Dios, que los ama infinitamente más que nosotras, los llevará a través de todo lo que tiene planeado para ellos.

Estoy completamente segura que Loida y Eunice fueron capaces de sentar un ejemplo piadoso para Timoteo. Además, fue la razón por la cual el apóstol Pablo pudo expresar tal confianza en la tarea que estas dos mujeres habían realizado para llevar y guiar con éxito a Timoteo a caminar como un firme creyente. Ése es realmente el significado de Proverbios 22:6, que las vidas de Loida y Eunice ejemplifican con claridad.

¿Cuántas veces, como madres o abuelas, hemos orado y meditado en ese versículo, reclamando esa gran verdad y promesa para nuestros hijos o nietos, particularmente cuando se apartan de la fe? Sin embargo, la clave para verlo hecho realidad en las vidas de nuestros jóvenes, es que nosotras mismas lo hayamos vivido primero, tanto de palabra como de obra.

¡Cómo deben haber conocido y amado Loida y Eunice las Escrituras para ser capaces de inculcar ese mismo amor en Timoteo!

No había manera de que estas dos mujeres pudieran haber sabido lo que esperaba a Timoteo, pero fueron obedientes a la Palabra de Dios para “educarlo” en el amor y la amonestación de las Escrituras, preparándolo para enfrentar fielmente cualquier cosa que pudiera sobrevenirle en los días por venir.

No hay mayor ocupación o propósito al cual nosotras, como madres, abuelas, o madres de la comunidad podamos dedicarnos, que educar apropiadamente a los pequeños que nos han sido confiados, enseñándoles y dándoles diario ejemplo de la única fe verdadera y de la manera en que debe ser vivida. Si hemos hecho eso, podemos estar seguras de que Dios honrará su Palabra y guiará a nuestros hijos y nietos en el servicio a Él.

SIGUE TUS SUEÑOS


Dios ha puesto anhelos en nuestro corazón y sueños que hemos llevado toda la vida. Ha puesto dones, habilidades y talentos en nosotros que nos llevan a cumplir el propósito que él tiene para nosotros desde antes que naciéramos.

En la naturaleza de Dios como Padre está el soñar y ha puesto este sentido de soñar también en nosotros como hijos para anhelar lo que él anhela en su corazón.

Al compartir con nosotros lo que él es y lo que desea como Dios, también busca que compartamos con todos lo que nos da. Nos dice “De gracia recibiste, da de gracia”. Las bendiciones, la unción, los talentos, los anhelos, las habilidades que ha depositado en nuestras vidas las hemos recibido para llevarlas y compartirlas con aquellos que están a nuestro alrededor.

Todo esto que hay en nuestro corazón son llaves que nos ha dado para abrir puertas en la vida de otros. Lo que recibimos de Dios no es para que nos lo quedemos solo para nosotros, pues cuando bendecimos la vida de alguien más es entonces cuando activamos en ellos algo de parte de Dios.

Cuando compartimos con otros lo que escuchamos de Dios, cuando compartimos con otros lo que aprendimos en su Palabra, cuando compartimos con otros el talento que puso en nosotros, cuando compartimos palabras de aliento y de fortaleza en la vida de otros, es entonces cuando fluye en nosotros el agua que refresca sus vidas. Cuando compartimos esas llaves con los demás, es entonces cuando se abren puertas en la vida de ellos que Dios ya las tenía preparadas. Tu vida, como llave, puede influenciar y ser de bendición de una manera tan especial y tan diferente de cualquier otra persona.

No te quedes con los dones que Dios ha puesto en ti, sino úsalos para ser de bendición en la vida de otros. No te quedes con los sueños que ha puesto en tu corazón, pues al hablar de ellos entonces harás que otros sueñen contigo.

QUIEN INFLUYE TU VIDA?


Unos soldados que eran amigos fueron juntos a la guerra, y solo uno de ellos regresó:
-Mi amigo no volvió del campo de batalla, Teniente. Solicito permiso para ir a buscarlo-, dijo un soldado a su superior.
-Permiso denegado, -replicó el oficial-, No quiero que arriesgue su vida por un hombre que probablemente ha muerto.

El soldado no hizo caso a la prohibición, salió, y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo.

El oficial estaba furioso: -¡Ya le dije yo que había muerto! Dígame, ¿merecía la pena ir allá para traer un cadáver? Y el soldado, moribundo, respondió:

-¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: ‘¡Estaba seguro que vendrías!’.

¡Cuán importante es escoger bien con quienes vamos a hacer el viaje de nuestra vida! Muchas veces estamos rodeados de personas que influyen negativamente en las circunstancias que nos rodean, en los pensamientos, en las maneras de hablar y de hacer las cosas. Tenemos que escoger bien con quiénes vamos a transitar el camino de la vida. TU eres la única persona que puede decidir acerca de quién influenciará tu vida. Si estas rodeado de personas altaneras y orgullosas, al tiempo tu también serás igual. Es importante escoger bien a nuestros amigos. Ten cuidado con las influencias que estás dejando entrar a tu espíritu y a tu corazón.

Job se llevó una sorpresa con los amigos que tenía. El consejo que recibió de ellos fue: «Abandona a Dios». Cuando tus amigos te aconsejan algo en contra de Dios, es tiempo de cambiar de amigos. Las malas compañías corrompen los buenos hábitos. Cuanto más tiempo pasemos con ellos, más nos pareceremos a ellos.

Para saber cómo escoger amistades debes responderte algunas preguntas:

1. ¿Cómo hablan mis amigos? «El ungüento y el perfume alegran el corazón, y el cordial consejo del amigo, al hombre» (Pr 27:9). Si las palabras que tu amigo habla son de bien es porque hay cosas buenas en su corazón Si tu amigo habla mal es porque algo anda mal en su corazón. Jesús declaró esto al decir: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mt 12:34). Reúnete con amigos que tienen el bien en su boca.

2. ¿Traen mis amigos un buen informe? Cuando estoy con ellos, ¿me hablan cosas buenas o negativas? . Si no me edifican y exhortan, y solo me traen chismes, cosas negativas y superficiales, debo replantearme seriamente si es de eso que quiero llenar mi corazon, pues es lo que me sustentara a la hora de la prueba.

3. ¿Manifiestan mis amigos la paz de Dios? Cuando tus amigos llegan a tu casa ¿traen consigo tranquilidad y paz o vienen acompañados de una nube negra con rayos y centellas? Tu conoces esa gente que entra a tu casa y al instante empieza a tronar y relampaguear. Si cuando tu abres la puerta para que ellos entren, junto con ellos entra una brisa fresca de paz a la sala de tu casa, esa es la gente con la que tu debes reunirte. Esa es gente buena.

4. ¿Cómo puedo saber qué clase de amigos tener? La respuesta la hallarás en Mateo 7:17-20. Jesucristo dijo: «Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego, Así que, por sus frutos los conoceréis».

Reúnete todas las veces que te sea posible con gente de paz que tiene los frutos del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, mansedumbre, templanza, es con quienes tienes que juntarte. Esa gente es buena influencia. Tal vez hay gente de la que necesitas tomar distancia. Pídele al Señor que te dé la oportunidad de poder hacerl
o.

EL JESUS QUE NUNCA CONOCI


Contenido
Primera parte: Quien fue El
1. El Jesús que creía conocer
2. El nacimiento: El planeta visitado
3. El trasfondo: Raíces y tierra judías
4. La tentación: Confrontación en el desierto
5. El retrato: ¿Qué hubiera visto en Él?

Segunda parte: Por qué vino
6. Las bienaventuranzas: Afortunados son los desafortunados
7. El mensaje: Un sermón ofensivo
8. La misión: La revolución de la gracia
9. Los milagros: Instantáneas de lo sobrenatural
10. La muerte: La semana definitiva
11. La resurrección: Una mañana increíble

Tercera parte: Lo que dejó tras de sí
12. La ascensión: Un firmamento azul vacío
13. El reino: Trigo en medio de la cizaña
14. Lo que Él cambia

AZUSA STREET


En éste libro, se relata los sucesos acontecidos en la obra misionera de la Calle Azusa por ahí de principios del siglo XX. Donde se llevó a cabo un acontecimiento no sucedido tal vez en un tiempo: El derramamiento del Espíritu Santo en la Iglesia. Aunque en realidad ésto se había llevado a cabo en lugares como Gales, en la vida de un ministro el cual trajo el fuego de Gales a América, había muchos "escépticos" y por ello mismo, el Espíritu Santo se derramaba más en personas de quien no se creía que "fueran a recibirlo" como hermanos Bautistas, entre otros.
La verdad es que ya hace unos meses que lo leí y no recuerdo PERFECTAMENTE las cosas que dice, pero compartiré un poco de él.
Este libro es tomado básicamente del diario del hermano Frank Bartleman, quien fue un testigo primario de éste acontecimiento, vida de la cual El Señor Jesucristo se valió para poder llevar a cabo todas estas cosas. El hermano llegó a fungir como pastor, intercesor, evangelista, entre otras cosas. Sufrió en sobremanera, por su salud, por el hambre, por el dinero, pero en todo momento encomendó su vida al Señor, él y su esposa, que fue fundamental para éste ministerio.
Dice el hermano Frank "inicié este ministerio con nada de dinero y lo terminé igual", impresionantemente EL SEÑOR suplía cada una de sus necesidades por medio de hermanos, sin necesidad que el hermano Frank les pronunciara palabra alguna acerca de las necesidades y no sólo familiares, sino ministeriales. Así que el hermano podía decir con certeza YHWH Yireh.
Varias personas estuvieron involucradas en éste MAGNO evento de renovación, que rompió en sobremanera varias barreras interdenominacionales, pero como siempre, el enemigo intentaba causar división en sobremanera, y hubo personas que se quisieron atrever a opacar la obra del Señor, los cuales vieron el fruto de sus actos o eran quebrantados en ese mismo momento.

Ciertamente es una obra que, sin ánimos de presumir o intentar hacerme ver súper-espiritual, hizo que derramara varias lágrimas debido a la belleza, sencillez, hermosura de las vidas de los hermanos, los sufrimientos y la obra del Señor Jesucristo, el amor del Padre y el PODER del Espíritu Santo en cada una de las vidas.

Más que nada me gustó el último capítulo del libro, el cual se llama "Un Ruego por la Unidad", donde el hermano Frank se dedica a hacer un estudio de la gran necesidad que tenemos los cristianos de olvidarnos de varios prejuicios y establecer la paz que nos concierne a TODOS LOS HIJOS DE ELOHIM.