IGLESIA CENTRADA

A muchos pastores les cuesta un gran esfuerzo convertir sus principios teológicos en un ministerio fructífero en los lugares que han sido llamados a alcanzar. No les es suficiente saber lo que se debe creer (la teología), o la forma en que se debe trabajar en el ministerio (la metodología). Necesitan algo que se halle entre ambos extremos. 

Necesitan ayudar a pensar en función del ministerio dentro de una cultura que ha dejado de creer que el cristianismo sea una fuerza beneficiosa, sin mencionar siquiera que en la Persona de Cristo se encuentre la fuente máxima de la verdad revelada. Iglesia Punto Central, una colección de doce ensayos escritos por Timothy Keller, esboza una visión teología del ministerio que está organizada alrededor de tres compromisos básicos:

• Centrarnos en el Evangelio: El Evangelio de la gracia en Jesucristo lo transforma todo; desde nuestro corazón hasta nuestra comunidad y el mundo entero. Le da una forma totalmente nueva al contenido, la tonalidad y las estrategias en todo lo que hagamos. 

• Centrarnos en la ciudad: Con un acercamiento positivo a nuestra cultura actual, aprendemos a proclamar que las ciudades son lugares maravillosos y estratégicos que no nos merecemos, y en los cuales podemos desarrollar el ministerio del Evangelio. 

• Centrarnos en el movimiento: En lugar de edificar nuestra propia tribu, buscamos la prosperidad y la paz de nuestra comunidad, dirigidos por el Espíritu Santo.

LA SOLEDAD DEL LIDERAZGO

Hay muchos líderes solitarios, marcados por la dureza del ministerio, pero sobre todo por la imposibilidad de compartir con la gente que les rodea sus alegrías y sus penas.

Los líderes necesitan momentos de soledad con Dios, pero también necesitan una comunicación fluida con su familia, sus colaboradores, su congregación, con otros pastores y con sus mentores. Cuando los puentes de comunicación se rompen, surgen el aislamiento, la depresión, el sentimiento de culpa, frustración, desánimo y soledad. ¿Quién cuida al cuidador? Muchas veces nadie. Cada día cientos de líderes abandonan el ministerio, son expulsados de sus denominaciones o quedan rotos por el peso de su soledad.

La soledad del liderazgo aborda este difícil tema con sencillez, sin prejuicios y ofrece una guía práctica mostrando personajes bíblicos que tuvieron estos mismas retos y cómo los superaron.  

LA MILLA EXTRA

“38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.” Mateo 5:38-41
El capítulo 5 del libro de Mateo, comienza con las bienaventuranzas. En este sermón, el sermón del monte, Jesús describe el carácter que, como hijos de Dios, nosotros debemos tener, y los beneficios que acarrea esto para nuestras vidas.
Más adelante, en los versos 38-41, Jesús comienza a retar los pensamientos que habían sido establecidos en la ley, específicamente en el área de la restitución. Hoy día tenemos una manera diferente de resolver nuestras diferencias, pero, en el aquel entonces, la ley de restitución establecía cuál era la venganza que se tomaría ante una acción incorrecta.
Aquella ley decía: Ojo por ojo, y diente por diente. Era una ley fuerte, pero era una ley que aseguraba que el pago no fuera más grande que la ofensa. Se aseguraba de hacerles justicia a los más pequeños, a los inocentes. Pero sabemos que Jesús vino a retar muchos de los sistemas establecidos por el legalismo, por la religiosidad.
Cuando Jesús está hablando las palabras que vemos en estos versos, cambia el contexto de la ley de restitución.
Jesús estaba hablando a los judíos. En aquel momento, el imperio romano dominaba políticamente aquel lugar. Lo que decía la ley de los romanos era que el más pequeño de los romanos tenía autoridad sobre el más grande de los judíos para que, caminando, le dijera: Toma mi carga, y llévala por una milla. Y, el judío que recibiera esta orden, estaba obligado a llegar aquella carga por una milla.
Seguramente, para los judíos, aquel sermón de Jesús iba muy bien, hasta que dijo que llevarán la carga del que se lo pidiera, no por una milla, sino por dos. Jesús pudo haber dicho: Y a los romanos les digo: Lleven ustedes sus propias cargas. Pero eso no fue lo que Jesús dijo.
Aquellos judíos deben haberse disgustado. Pero, ¿cuál es el objetivo de Jesús cuando hace estas expresiones? Esta parte del sermón del monte, es también una enseñanza, y trabaja con un área específica de nuestro carácter.
Cuando hacemos las cosas por obligación, por más que queramos disimular, nuestra actitud se deja ver. Quizás te obligaron a practicar algún deporte, a aprender a tocar un instrumento. Y es que hay ocasiones en las que se nos obliga a hacer algo, no por mal, sino por nuestro bien, porque es de beneficio para nuestro carácter.
Eso es exactamente lo que Jesús estaba haciendo. Él sabía que estaba diciendo algo difícil de digerir, pero sabía también que sería de beneficio para el que lo escuchara, lo recibiera y lo aplicara. El que lo hiciera, recibiría los beneficios de aquella instrucción.
A veces, no entendemos la lógica detrás de la instrucción, pero no es hasta que obedecemos que entonces podemos apreciar y disfrutar de los beneficios de aquello que en un principio no entendimos.

APOCALIPSIS: LA CONSUMACIÓN DEL PLAN ETERNO DE DIOS

Como conclusión de la revelación escrita de Dios para el hombre, el libro del Apocalipsis es vital para comprender las escenas finales de la historia tal como las conocemos, y el inicio de la soberanía absoluta en el reinado de Dios como Rey de reyes y Señor de Señores.

Aunque no se puede dimensionar la importancia de este libro canónico para los creyentes de todos los siglos, su mensaje sigue siendo enigmático para la gran mayoría, aún en los tiempos de hoy.
La variedad de interpretaciones y controversias, al igual que la abundante simbología de profundizar en el mensaje apocalíptico.

Esta confusión es legítima puesto que si explicar la historia como conjunto de hechos ya acontecidos es difícil, mucho más lo es dar significado a hechos que están aún por venir.
El autor se centra en la gramática griega original, presentando una obra seria y, sin embargo, fácil de comprender, y con un magnífico glosario basado en las palabras, frases y temas claves del libro de Apocalípsis.

El propósito del libro es ayudar al lector a hacer una exégesis del mensaje apocalíptico desde un enfoque histórico-gramatical, cultural y contextual.

Dicho análisis conducirá a una interpretación equilibrada y a una proclamación clara de cómo Dios consumará su plan para este mundo. 

CONEXIONES DIVINAS

“Oyó Abraham que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan. Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco. Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente.” (Génesis 14:14-16)
Esta porción de la palabra nos muestra el poder de la conexión divina. La historia de Abraham y de Lot comienza cuando Abraham sale de la tierra de su padre y de su parentela con Lot.  Llega un momento donde se tienen que separar porque Lot no puede mantener la paz entre sus siervos y los siervos de Abraham. Dice la biblia que ambos habían prosperado tanto que ahora sus siervos peleaban porque no había suficiente espacio. Abraham le dice a Lot: Tenemos que separarnos. Cuando Abraham le dice esto a Lot, se lo dice para ver la reacción de Lot, para ver si Lot tomaba la decisión de calmar a sus siervos, de resolver el asunto, pero Lot prefiere tomar la decisión de separarse de la conexión divina que Dios le dio y que había provocado aumento, incremento, poder, finanzas.
Lot se separa de Abraham y se acerca a Sodoma y a Gomorra. Cuando hace esto, lo pierde todo; su familia es influenciada por las cosas negativas y, lamentablemente, tiene que ir Abraham a rescatarlo en ese momento. Si Lot hubiera permanecido en conexión con Abraham, esto no hubiese ocurrido. Aunque es cierto que fue Abraham quien pidió que se separaran, Lot pudo haber dicho: Abraham, ¿sabes qué? Vamos a resolver el problema de los siervos; yo no me puedo separar de ti; eres una persona que tiene una bendición especial; Dios nos unió en el camino, tenemos que mantenernos juntos.  En vez de intentar resolver la situación, Lot decide separarse.  Y, aun así, Abraham se hace presente en el momento de dolor de Lot.
Abraham no solo intercedió para que Dios protegiera a Lot y a su familia, sino que puso en riesgo todo lo que tenía para ir a rescatarlos. Por supuesto, en medio de una mala decisión, Lot tiene pérdidas; eso es lo que pasa cuando se toman ciertas decisiones, se tienen ciertas pérdidas en la vida. Pero no se perdió la vida de Lot, y pudo rescatar el dinero y parte de su familia. Abraham fue hasta allí e hizo lo que podía hacer para sacar a Lot de aquel lugar; ese es el poder de una conexión divina.  Abraham intercedió y tomó acción.

INTENSO

¡CRUCIFICADO PERO VIVO! 

Desde el punto de vista natural, la vida crucificada está cargada de contradicciones. Desde luego, la contradicción más grande es la frase en sí misma: vida crucificada. Si una vida está realmente crucificada, está muerta, no viva. Pero, ¿cómo puede una persona estar muerta y viva al mismo tiempo? 

En este libro, A. W. Tozer presenta el camino hacia la profundidad en Dios. Ese camino lo denomina: la vida crucificada. 

Desde los días de los apóstoles, una variedad de frases han sido usadas para definir este tema: la vida profunda, la vida en las alturas, la vida completamente santificada, la vida llena del Espíritu, la vida cristiana victoriosa, la vida cambiada. Pero después de observar algo de la literatura producida sobre este asunto, nada parece ser más profundo, más alto, más santo o más lleno del Espíritu que el cristianismo común, corriente y crucificado. 

En esta lectura aprenderá acerca de la dinámica, la profundidad, los riesgos y las bendiciones de vivir esta vida que Jesucristo preparó y dispuso para cada uno de los seguidores. 

LA CRUZ COMO ESPADA

Cuando usted piensa en la cruz de Cristo, sin duda le llegarán muchas palabras a la mente, pero espada seguramente no es una de ellas. Sin embargo, creo que la cruz tiene el poder de hablarle de manera diferente a cada una de nosotras a medida que atravesamos por las diferentes etapas de la vida. Así que paremos un momento y pensemos en lo que la cruz significa en este momento para usted.
Una Pascua planteé la siguiente pregunta en las redes sociales en las que hago presencia: “En una palabra, ¿qué significa la cruz para ti?”. 
Fui bendecida con un caudal de respuestas. Entre la plétora de palabras usadas para describir la cruz, estaban: amor (la respuesta más popular), gracia, libertad, perdón y redención; además de: Jesús, vida, misericordia, sacrificio, etcétera. Se contaban muchas muestras de enorme gratitud entre las hermosas definiciones, aparte de las que puse aquí.
Permítame aclarar rápidamente que no hay una sola palabra que defina de manera única y completa a la cruz. La cruz vino a cerrar la brecha que había entre el cielo y la tierra para reconciliar a Dios y la humanidad; y transformó lo que parecía ser una terrible derrota en un asombroso triunfo. Esta fortalecedora esperanza de transformación ha permanecido a lo largo de los años. Ninguna otra victoria fue lo suficientemente decisiva como para abarcar a toda la humanidad e iluminar su oscura historia, y al mismo tiempo extender sus rayos hacia el futuro. Así que dudo que la amplitud y el significado de lo que ocurrió en la cruz pueda ser captado y plasmado en palabras humanas. La conquista de la cruz es más que perdurable. Es eterna.
Cierre sus ojos un instante e imagine una cruz de madera. Quiero que visualice aquello que en el pasado fue un hermoso árbol lleno de vida, ahora convertido en un inerte instrumento de muerte. Despojado de su corteza y de todas sus ramas, la madera muerta es toscamente tallada y astillada. Las ásperas piezas son unidas artificialmente para formar una cruz de madera, que cuando es levantada, luce curiosamente como una espada con su punta clavada en la tierra.
Imagine ahora a Jesús, la Palabra hecha carne, y el glorioso Hijo de Dios, con su cuerpo desnudo y magullado, estirado a lo largo de esta horrible espada. Unos clavos de veintidós centímetros mantienen sus manos pegadas a la cruz de la espada, y detrás de la cabeza del Maestro está la empuñadura de madera. Tal vez en el cielo las cruces y las espadas son una misma cosa.
Así como Adán robó el fruto del árbol prohibido, causando que todo adentro de él muriera; Jesús murió en un árbol estéril y se convirtió en su fruto, para que todos en Él puedan vivir.
Hace poco estudiaba el libro de Hebreos, y me topé con unas palabras familiares que cobraron nuevo significado después de mi corta expedición en el mundo de las espadas:
“Cuando Dios hizo la promesa a Abraham, este la apoyó hasta la empuñadura, poniendo su propia reputación en riesgo. […] Cuando Dios quería respaldar sus promesas, daba su palabra, una garantía sólida. Dios no puede romper su palabra. Y como su palabra no puede cambiar, la promesa es inmutable” (Hebreos 6:13, 17–18, traducción libre de la versión de la Biblia en inglés “The Message”, aún sin una traducción oficial en español, itálicas añadidas).
Al leer este pasaje, llegó de repente una imagen vívida a mi mente. Dejé de ver la cruz como un seco árbol de muerte, y comencé a verla como una espada de madera con su cruel punta clavada en la maltrecha tierra. Vi el cuerpo de Jesús a lo largo de la hoja de la espada. Sus brazos abiertos abarcaban toda la cruz de la espada, como dándonos la bienvenida incluso en la agonía de la muerte.
Lo que cambió la imagen que tenía de la cruz fue mi estudio de las espadas y su terminología, lo cual me hizo entender de manera diferente la frase “hasta la empuñadura”. Antes de mi investigación, yo pensaba que esta frase tenía un sentido figurado, significando: “completamente, hasta el límite”, o “sin que falte nada”. Pero ahora entiendo que hay un sentido literal en ella, porque la empuñadura es una de las partes de la espada.
La empuñadura es la pieza por donde se toma la espada, y comienza donde termina la hoja. La empuñadura incluye la cruz de la espada, el pomo, la guarnición.
Cuando una espada es impelida “hasta la empuñadura” sobre el oponente, hay muy pocas posibilidades de que la víctima escape de la muerte. La espada es solo retraída cuando el atacante siente que su victoria es segura. Atravesar a alguien hasta la empuñadura es un movimiento cruel realizado por oponentes agresivos que disfrutan el contacto directo con el dolor de la víctima. El agresor está seguro de su victoria porque ha cerrado completamente la distancia entre ellos. No hay un espacio seguro entre él y el enemigo.
Al ofrecer a su Hijo Jesús, Dios usó la cruz como una espada para acabar con la hostilidad entre Dios y el hombre.