COMO ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS

Hebreos 3:15 Nueva Traducción Viviente (NTV) 

Recuerden lo que dice: «Cuando oigan hoy su voz, no endurezcan el corazón como hicieron los israelitas cuando se rebelaron» 

Uno de los más comunes errores de las personas que pretenden tener una relación con Dios, es el pensar que todo se trata de ellas. Como lo hemos comentado en las pasadas semanas, nuestro desconocimiento de Dios nos orilla a que solamente nosotros y nuestros asuntos sean tema de conversación entre Dios y nosotros, ya que no tenemos otra cosa de qué hablar, pero Dios si tiene mucho de qué hablarnos, porque no solo conoce el universo y la creación, sino nos conoce a nosotros y el papel que jugamos en su Reino y es justo de eso de lo que nos quiere hablar. Pero es cuando no escuchamos "esa" respuesta que queremos, que decimos no escuchar su voz y nos cerramos a todo hasta no recibir la respuesta anhelada y solemos incluso negar el que nos hable. 

Creo que no hay día que alguien me pregunte "cómo escuchar la voz de Dios?", mi respuesta es en todos los casos "cómo no escuchar la voz de Dios, si es lo más fuerte y mas evidente que hay?", solo que debemos de entender que la voz de Dios no se trata de nosotros, se trata de nuestro papel y nuestra función en el Reino de Dios. Es justo ahí donde la famosa cita de Mateo 6:33 se hace verdadera "buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás les será dado por añadidura", esto es algo similar a ir a trabajar todos los días, en nuestros trabajos, velamos por los intereses de nuestro amo o patrón y éste se preocupa por entregarnos regularmente un salario que cubra nuestras necesidades económicas, y con Dios sucede algo similar, ya que no estamos trabajando para alguien ajeno y no es un intercambio lo que hacemos con Él, sino trabajamos en y para el Reino del cual somos coherederos. 

Por tanto solo debemos de procurar momentos de tranquilidad a lo largo del día y conocer la palabra de Dios y nos daremos cuenta que la voz de Dios está ahí todo el tiempo, y que todo el tiempo Dios tiene palabras de vida para nosotros como lo promete en su palabra, pues cada vez que actuamos conforme a la voz de Dios, nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestro espíritu se vivifican, ya que están haciendo aquello para lo que fueron creados. Hay quienes pierden la noción de quienes son y creen que Dios está ahí para convencerles ó rogarles y se atreven a decir "dame una señal para comprobar que existes", como si tuvieran derecho a ello, y es probable que Dios se las de, ya que nada es imposible para Él, y su amor va más allá de nuestro entendimiento, la pregunta del millón, es que haremos una vez que hayamos recibido la señal, ya que todo lo que sale de la boca de Dios, tiene un propósito y ese propósito es eterno, de modo que solo dará señales a aquellos que estén dispuestos a ser transformados por su voz y su señal, quienes no, son simplemente necios que no tienen idea de quienes son, ni el Dios que tienen, sus corazones están endurecidos a causa de su necedad. 

Por tanto, la respuesta a la pregunta "cómo hago para escuchar la voz de Dios?" es simple, debemos de estar abiertos a que Dios nos habla todo el tiempo, pero no nos hablará de nosotros, nos hablará de sus propósitos y de aquello en lo que nos hacemos parte de su Reino, ya que necesita que confiemos en Él para que a su vez Él pueda cumplir lo que ha prometido, y para saber que es lo que espera de nosotros y qué es lo que nos ha prometido, debemos de conocer su palabra, para que no confundamos su voz con nuestros pensamientos y nuestros sentimientos, ya que es algo común entre las personas. 

Hay quienes viven bajo el moto de "nadie escarmienta en cabeza ajena", Dios opina diferente, y precisamente por eso no dejó su palabra, para que aprendiéramos de los errores y aciertos de los hombres y mujeres de la Biblia y vivamos una vida de acuerdo a su plan, que es siempre en crecimiento y siempre hacia adelante, es su decisión si vive como Dios manda, o si prefiere como necio experimentarlo todo por usted mismo y tardar mucho tiempo en entender algo que Dios le puede revelar en segundos para que viva usted mejor.

LOS 10 MANDAMIENTOS DE FACEBOOK


Los principios éticos de Dios son vinculantes para todas las esferas de la vida. Aquellos de nosotros que nos llamamos discípulos de Cristo debemos estar dispuestos a someternos a las exigencias del Señor tanto en lo público como en lo privado.

Hoy quiero aplicar los Diez Mandamientos a nuestra actividad en Facebook.

1-. No tendrás dioses ajenos delante de mí.

¿Te ocupa Facebook más tiempo que tu comunión espiritual con el Señor? ¿Se han convertido las redes sociales en algo más estimulante para ti que la presencia de Dios? De ser así, el Espíritu te llama al arrepentimiento. Nada debe tomar el lugar de Dios en el corazón del creyente.

2-. No te harás imagen, ni ninguna semejanza.

Hacerse una imagen de Dios tenía que ver con desvirtuar el carácter del Todopoderoso. A los israelitas se les prohibió hacerse imágenes físicas del Señor. Estas imágenes eran una distorsión de lo que el Señor realmente era. De la misma manera, muchas veces el  Dios Facebook  de hoy día nos hace tropezar pues no hay nada en él que tenga que ver con el Soberano del relato bíblico. La deidad de las redes sociales es un  Jesús Barbie  o un  Jesús osito de peluche  que sólo te quiere abrazar y besar y acariciarte todos los días de tu vida. Este – me temo – no es el maravilloso Señor de la Escritura.

3-. No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano.

El nombre del Señor es tomado en vano durante horas en Facebook. ¿Cuántas veces al día se puede leer de gente frívola que sube comentarios diciendo: “Dios me ha dicho...” cuando Dios nunca dijo una palabra? Eso es falsa profecía. El nombre de Dios también puede ser burlado por esos carteles sin sentido que manipulan a la gente a hacer clic en  Me gusta  diciendo, “Haga clic en 'Me gusta' y envíe esta imagen a diez personas para que Dios te bendiga”, etc. No es otra cosa que blasfemia.

4-.Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

El cuarto mandamiento nos muestra que debemos descansar del ordenador. ¡Demasiado tiempo sentado frente al portátil no es bueno para ti! Nuestros cerebros y cuerpos necesitan un descanso de estímulos electrónicos. ¿Cuándo fue la última vez que tomaste un poco de tiempo libre para pasar el día con tus seres queridos y mirarles a los ojos para mostrarles lo mucho que los quieres? ¡Ciertamente las personas son más importantes que las máquinas! ¿O me equivoco? No sacrifiques las relaciones de la vida real por las cibernéticas.

5-.Honra a tu padre y a tu madre.

Voy a ser muy directo: Facebook no es el lugar para lanzar ataques a tu familia. No me lo puedo creer cuando mis contactos dicen cosas terriblemente dañinas a través de sus estados para que todo el mundo los vea. Asuntos familiares privados se suponen que deben seguir siendo privados. Es ser un verdadero cobarde publicar algo humillante acerca de tu familia para que todo el mundo lo vea. ¿Por qué no ser un verdadero hombre o una mujer de verdad y hablar las cosas cara a cara antes de llegar a tu teclado? Debes reconocer a tu familia también en la red y difundir las cosas buenas de ellos a los demás. ¿Te gustaría que tus seres queridos subieran comentarios hirientes acerca de ti para que todos lo vieran?

6-. No matarás.

Jesús explicó que el asesinato es odiar. Los cristianos, no sólo debemos estar en guardia a fin de respetar a nuestras familias, sino que también estamos llamados a respetar todos los hombres y mujeres, independientemente de su condición. Todo ser humano está hecho a imagen de Dios y ese hecho teológico por si solo significa que son dignos de nuestra paciencia, amor, perdón y bondad. ¡Incluso cuando vierten insultos para hacernos daño! Siempre debemos estar listos para perdonar y no para matar a los demás con nuestras lenguas.

7-. No cometerás adulterio.

Por desgracia, uno de los mayores problemas de las redes sociales tiene que ver con las fotos. Algunas de ellas simplemente rayan en lo pornográfico. Con los años he borrado varios contactos por subir basura a la red. Se vistieron como un pedazo de carne y compartieron la foto en internet para así obtener la atención de los perros. ¿Por qué una persona que se precie (por no hablar de una persona que teme a Dios) actuaría de esa manera? Debes ser celoso de tu cuerpo. A fin de cuentas, no es tuyo, sino de Dios. Estás llamado a glorificarlo con tus miembros, no a llamar la atención sobre ti mismo. Ninguna de nuestras fotos debe provocar pasiones impías en otros.

8-. No robarás.

“Robar” significa tomar lo que no es tuyo sin permiso. Creo que es un buen principio ético “dar honor a quien honor merece” o “dar al César lo que es del César”. Si una cita en particular atrapa nuestra atención, entonces siempre es una buena idea hacer mención de la persona que estamos citando (y lo mismo podría decirse de cualquier otra cosa).

9-. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

Falso testimonio es mentir, chismear y calumniar. Este tipo de actividades se encuentran siempre entre los perezosos (Pablo hizo esta conexión en 2ª Tesalonicenses 3:11-12). No hay que malinterpretar las palabras de las personas sin entender el contexto en el que se expresaron. Y también hay que tener cuidado con las noticias espurias de última hora que están totalmente fabricadas por los alborotadores. Cada creyente debe verificar las fuentes de cada historia para asegurarse de que son dignas de confianza y auténticas.

10-. No codiciarás la casa de tu prójimo.

Y, por último, la codicia. Hay algunas personas en internet que sólo quieren conseguir ser conocidos y hacerse un nombre. En lugar de regocijarse cuando otra página cristiana progresa y utiliza su influencia para las Buenas Nuevas, alguna gente se vuelve locamente envidiosa e inventan asuntos artificiales para conseguir que sus propios nombres brillen. Dios nos exige que nos conformemos con lo que tenemos. Facebook es para la interacción social, no para la auto-glorificación.

Autores: Will Graham

CREYENTES ATORMENTADOS

En Mateo 15, Cristo salió del circuito de su ministerio para dirigirse a dos ciudades costeñas en el norte: Tiro y Sidón, ubicadas en las cercanías del Líbano, un área gentil fuertemente pagana. A pesar de ello, se topó con una mujer cananea que parecía haber escuchado del ministerio de Cristo, pues lo llamó “hijo de David”, una frase que los judíos devotos asociaban con el Mesías, quien descendería del linaje de la tribu del rey David. Su petición no era para ella, sino para su hija, quien estaba siendo “atormentada por un demonio”. “Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio”. (Mateo 15:22). 

En el Nuevo Testamento se usan tres palabras para identificar la obra del diablo o de los demonios en las vidas de las personas. 1. El nivel de control más fuerte es la posesión demoníaca, que proviene de la palabra griega daimonizomai, que significa “ser poseído o controlado totalmente por un demonio”. 2. La Biblia usa la palabra diablo, la cual proviene del griego diabolos, que significa “acusador” o “calumniador”. 

El diablo es un nombre que le queda perfecto a Satanás (Lucas 4:2–6). Sin embargo, la misma palabra griega también se usa para identificar a espíritus malignos e impuros individuales (Mateo 9:32; 12:22; Lucas 8:29). Hay un diablo, pero también muchos diablos individuales que actúan bajo la autoridad directa de Satanás. Para los griegos de la antigüedad, un daimon era una deidad inferior, tanto buena como mala. Algunos sugieren que la palabra daimon proviene de la raíz da, que significa “genio”. Cuando un individuo está “poseído”, pierde el control sobre sí mismo y es como una marioneta que cumple los pensamientos y deseos del demonio que lo posee. 

Una de las descripciones más gráficas de una persona poseída, es la del gadareno en Marcos 5. Este hombre era atormentado al punto de que no podía dormir en las noches, y de cortarse a sí mismo, tal vez inducido por el demonio para que cometiera suicidio. Gritaba en medio de su tormento. Nadie podía someterlo físicamente, y la comunidad le temía (Marcos 5:1–9). Estaba poseído por un espíritu llamado “Legión”. Esta palabra era la que se utilizaba para describir a un escuadrón grande de soldados romanos que en esa época se dividían en grupos, siendo el mayor una legión de entre cinco mil y seis mil hombres. La palabra legión viene del latín legio que significa “reclutamiento”. Durante los primeros tres siglos, el ejército romano tuvo de veinticinco mil a treinta mil legiones. 

La décima legión romana fue la que finalmente rodeó y destruyó Jerusalén en el año 70 d. C. Cuando los espíritus impuros fueron expulsados del hombre, entraron en una manada de dos mil cerdos, los cuales reaccionaron inmediatamente lanzándose violentamente al mar y ahogándose. Esto sugiere que el espíritu de este hombre estaba invadido por dos mil espíritus malignos. Su vida estaba arruinada, su mente era atormentada, y su cuerpo abusado. Vivía entre los sepulcros, un lugar de muerte y de recuerdos. ¡Cuando Cristo pasó por allí, este hombre fue liberado y finalmente pudo salir de su sepulcro!  
La posesión demoníaca es el nivel de dominación más fuerte. La segunda forma de ataque es la opresión demoníaca. Hechos 10:38 dice: “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. La palabra traducida como oprimidos en griego significa “ejercer poder sobre algo”. Posesión demoníaca es cuando el espíritu mora en el espíritu humano, mientras que la opresión demoníaca es también un control del espíritu, pero se trata más de un control de la mente y los pensamientos. Quienes lo han experimentado lo describen como tener una banda apretada alrededor de la mente que no deja pensar claramente, o como una sensación de desesperanza, oscuridad y desesperación. En la narrativa de Mateo 15, la hija de la mujer estaba siendo “gravemente atormentada” por un demonio. En Lucas 6:18, muchos estaban “atormentados” por espíritus impuros. La palabra traducida aquí como atormentados es ocleo, que significa “perturbar, angustiar”. Este tormento puede ser espiritual, mental o físico, ya que todo ser humano está compuesto de cuerpo (físico), alma (su mente) y espíritu (1 Tesalonicenses 5:23). 

Si es físico, el espíritu impuro puede ser un espíritu de enfermedad, cuya presencia causa padecimientos en el cuerpo (Lucas 13:11– 13). Si el ataque es mental, afectará su razonamiento, originando pensamientos negativos y depresivos. Desde una perspectiva espiritual, a los espíritus se les ha ordenado mantener a los individuos alejados de la luz y de la verdad del evangelio. La razón para revelar las diferentes formas de acoso espiritual, mental o físico es entender que tanto creyentes como no creyentes pueden estar bajo los ataques y la opresión de espíritus malignos. Esto es importante, especialmente cuando tratamos el asunto de la indisposición al perdón en la vida de un creyente. 


En la parábola de Cristo del siervo que no estaba dispuesto a perdonar, cuando el rey se enteró de que el siervo a quien él le había perdonado una enorme deuda no le quiso perdonar una pequeña deuda a un compañero, el rey se enojó y mandó a que lo arrestaran y lo echaran en prisión, no solo hasta que aprendiera cómo perdonar, sino hasta que perdonara. “Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas”. (Mateo 18:34–35). 

La Nueva Versión Internacional de la Biblia dice que el hombre fue entregado a sus “carceleros” para que lo “torturaran”. En el contexto en que fue enseñada esta lección, la gente que escuchaba a Cristo habría entendido el significado de ser entregado a sus “carceleros”. En el sentido más severo, el carcelero que torturaba era aquel que en la prisión usaba látigos o cualquier herramienta que fuera necesaria para obtener la verdad de la persona a quien estaba torturando. Esto lo hacía colocando a la persona en un armazón o cepo, y golpeándola hasta que confesara el crimen o revelara la información que se le exigía. 

La palabra que se usa en esta cita particular del Nuevo Testamento es basanistes, y solo se usa en Mateo 18. No olvide el contexto de la historia de Mateo 18. Un siervo que había sido perdonado por el rey se niega a perdonar a otro siervo igual a él. El siervo indispuesto a perdonar es entregado para que sea torturado hasta que pague por el error que ha cometido. Creo que hay una manera en la que una persona que no está dispuesta a perdonar podría experimentar una consecuencia similar. Cuando un cristiano creyente en la Biblia se niega a actuar, sabiendo que debe perdonar, está renunciando a su cerco de protección espiritual.

LOS PELIGROS DE NO PERDONAR

Usted habrá oído decir, “Trata a otros como quieres que te traten. Perdona a otros para ser perdonado" Sin embargo la brecha entre conocer y vivir de acuerdo a estos simples principios es enorme. 

¿Tiene dificultad de volver a amar después de una decepción? 
¿No ha podido volver a sonreír, ni reír luego de experimentar una ofensa? 
¿Le ofenden las palabras "La sangre es más espesa que el agua", luego que un ser amado le traiciona? 

Si su respuesta a estas preguntas es, “¡sí!”, este es el libro que puede mostrarle como volver a amar, sonreír y reír. Los peligros de no perdonar le ayudara a reparar su corazón quebrantado, le mostraran como vivir la vida a plenitud y como arreglar esa parte que fue desbaratada por las ofensas de otros: su corazón. 

Cada capítulo es un viaje de revelaciones. Permítase usted mismo la oportunidad de descubrir la verdad oculta detrás de su dolor mientras reconquista el poder de amar libremente.

HONRA Y VALORES

En Levítico 19, dice: Delante de las canas te levantarás y honrarás el rostro del anciano. Padre y madre merecen honra; el hombre tiene que darle honra a la mujer; la mujer tiene que dar honra al hombre; y todos les debemos honra a las personas mayores.
Las canas se respetan. La experiencia de una persona se respeta. Dice la biblia que te levantarás delante de las canas.
1 Timoteo dice que debemos dar honor a las viudas, y que los ancianos que gobiernan sean tenidos por dignos de doble honor. ¿Quiénes son estos? Tu jefe; el gobernador que, aunque tú no hayas votado por él, merece todo tu respeto, y no tan solo una dosis, sino doble porción de honor.
Tenemos que enseñar respeto y honor. La iglesia tiene que levantarse y enseñar lo que dice la palabra del Señor acerca de la honra que debemos.
Puedes diferir de la opinión del Gobernador, pero no le puedes faltar el respeto. Puedes diferir de la orden que estás recibiendo de tu jefe, pero no le puedes faltar el respeto. Puedes diferir de la opinión de tus padres, pero no les puedes faltar el respeto.
Exigir tus derechos, no significa que tengas que faltar el respeto.
Quizás, en alguna ocasión, tuviste una mala experiencia con un maestro, porque no todos los maestros son perfectos, pero los maestros se merecen respeto. Y muchos jóvenes no respetan a sus maestros.
En el verso 17, dice que más respeto aún se debe tener por aquellos que nos enseñan la palabra del Señor. Tu pastor merece respeto. Cuando tengas un problema que quizás el gobierno no te vaya a poder resolver, y que quizás en tu casa no se pueda resolver, probablemente, ese problema se va a resolver desde el altar. Más vale que tú hayas guardado la estima y hayas enseñado a tus hijos a respetar el altar.
Las personas que Dios ha puesto en autoridad en nuestras vidas, los que predican, lo que nos enseñan, merecen respeto.
La sociedad se burla de aquellas cosas que la palabra nos dice que merecen respeto. En una comedia, en una parodia, ¿de quién se burlan? De los padres, de los políticos, de los pastores. ¿O acaso no es esto lo que vemos y nos produce gracia? Pues no debería causarnos gracia, porque la deshonra tiene consecuencias que hacen que un hogar se destruya.

AUTORIDAD Y HONRA

Cuando la palabra habla al hombre acerca de honrar a su mujer como vaso más frágil, continúa diciendo: Para que tus oraciones sean sin estorbo. Hay estorbo, hay interrupción, hay un corte de comunicación entre Dios y tú, cuando falta honra. Quizás tú no lo puedes ver, pero, cuando uno es irrespetuoso, cuando faltamos en dar honor a quien honor merece, se interrumpe la comunicación, hay estorbo en nuestra relación con Dios. Y, ¿cómo se restituye esa relación? Con honra.
En Isaías 61, vemos la escritura que Cristo citó cuando entró a aquella sinagoga en Nazaret: Yo he venido para traer buenas nuevas a los pobres, para levantar a los quebrantados, al cautivo, para sanar a los enfermos. Y, en esa misma escritura, más adelante, dice que, en lugar de confusión y deshonra, “os alabarán en sus heredades, por lo cual en sus tierras poseerán doble honra.”
Una de las cosas que Jesús vino a hacer fue, no tan solo a restaurar la honra, sino a darnos una doble porción.
Esta escritura dice: Reedificarán las ruinas antiguas. A veces, nos encontramos con ruinas en nuestra familia, con cosas que han sido destruidas. Y, cuando miramos, la destrucción ha sido por pecado, por malas decisiones que, generalmente, están ligadas con el honor. Quizás te encuentras con ruinas, pero Dios te dice: Esas ruinas pueden reedificarse.
La escritura continúa, diciendo: Levantarán los asolamientos. La falta de honra trae soledad a nuestra vida. Puedes ser la persona más inteligente, pero, cuando te expresas con deshonra hacia los demás, vas a terminar solo. Nadie quiere andar con alguien que habla mal de otro. Si hablas mal de tu jefe, un día hablarás mal de tu compañero. Si te comportas mal con tus padres, un día le fallas a algún amigo. Y todo esto trae consecuencias de maldición sobre nuestra vida.
El asolamiento es una consecuencia de maldición, pero Dios dice que se va a acabar, que se levantarán de los asolamientos y restaurarán ciudades. Mucho más que la restauración de un hogar, Dios tiene restauración de ciudades completas para los hogares que traen honra.
Cuando se levanta una iglesia que sabe honrar a Dios, que sabe honrar a los ministros, que sabe honrar a las autoridades, a la familia, a los cristianos, ciudades completas son restauradas. Y, dice la biblia que, para ellos hay doble honra.
En Isaías 61, dice que, cuando se reedifica, cuando se levanta y se restaura, no hay más confusión, sino que hay doble honra.
La confusión llega a los hogares, cuando no tenemos claras las líneas de autoridad, cuando no tenemos clara la honra que debe haber. La confusión viene cuando no hemos sido enseñados correctamente, o cuando no hemos enseñado correctamente.
Quizás hoy puedas reconocer las consecuencias que tu familia ha vivido por la falta de honra. Pero los que creemos en el Señor no estamos sin esperanza, sino que hay una palabra que nos dice que seremos reedificados, levantados y restaurados, que no habrá más confusión, y que habrá doble honra.
Dios puede levantar tu hogar. Dios puede quitarte ese sentimiento de soledad que te hace pensar que no tienes a nadie con quien puedas contar, y Dios puede restaurar tu familia completa, cuando la honra está en el lugar correcto.

EMPECEMOS POR SER OVEJAS

Juan 10:27 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen



Muchas personas se confunden cuando piensan en tener una relación con Dios, pues a menudo recurren a los atributos de Dios como un "amuleto" y asegurar su participación (la de Dios) en dicha relación y usan sus atributos como halagos en vez de reconocer quien es Él y que difícilmente encontraremos en todo el universo alguien o algo que se le compare a Dios.

Uno de los puntos más importantes a contemplar cuando pensamos en nuestra relación con Dios, es el tener bien clara nuestra identidad al momento de acercarnos a Él, pues no es que Dios sea elitista y no se junte con pecadores, sino que Él ya lo hizo todo lo que necesitamos para que nos podamos acercar y que lleguemos delante de Él en la identidad correcta a su imagen y semejanza.

Esto quiere decir lo siguiente, tenemos que vivir conscientes del pecado que hay en nosotros y que no importa cuantas excusas tengamos, somos nosotros los pecadores, segundo, que basta tan solo un segundo en verdadera y auténtica intimidad para quitar nuestro pecado y hacernos dignos para no solo entrar, sino permanecer en la presencia de Dios y tercero, que cada vez que entramos a la presencia de Dios, no vamos a pedir cosas, sino a ser transformados por Él para vivir una vida gloriosa como Él la planeó para nosotros desde un principios.

Por tanto debemos de entender cada uno de los principios bíblicos, para poder entender nuestra identidad y el papel que habremos de jugar en cada una de las situaciones de nuestra vida, ya que hay ocasiones que lejos de comportarnos como hijos con Dios, nos comportamos bastardos y lejos de entrar delante del Rey de Reyes, pareciera que entramos en casa de cualquiera que está ahí para servirnos y tolerarnos, pues al final de cuentas "Él nos hizo así", siendo que con ello nos perdemos los beneficios de ser hijos y de estar en la presencia de Dios.

Pero como todo, hay que comenzar por el principio y jamás podremos ser hijos de Dios y  comportarnos como tales si no hemos pasado por el ser ovejas.

Me encanta que Dios usa los ejemplos naturales (ya que Él se manifiesta por medio de la naturaleza) para expresar el como es que espera que sucedan las cosas entre Él y nosotros, y es justo por eso que se describe a sí mismo como Pastor y a nosotros como sus ovejas.

Las ovejas son animales hasta cierto punto limitados, no tienen mucho entendimiento, pero saben ser obedientes y guiadas, son animales dependientes y sobreviven de la confianza que depositan en su pastor, de hecho es impresionante ver como cuando dos rebaños de ovejas se mezclan, los pastores no tienen problema con ello, pues las ovejas de cada uno seguirán solo a su pastor y no a otro, pues reconocen su voz, tal como nos lo enseña la cita de hoy.

Por tanto, le pregunto a usted, reconoce usted la voz de Dios?, la ha escuchado, está usted dispuesto a dejar sus ideas propias y seguir a aquel que le va a llevar a pastos más verdes y más frescos?

Obviamente el secreto está en la voz, al día de hoy, hay demasiadas personas que no han escuchado a Dios y ni siquiera se imagina como es que habría de hablarle.

Y aunque Dios puede (si Él quiere) hablarnos audiblemente, no es tanto el cómo le escucharemos, sino el saber de qué temas nos habrá de hablar, para que si escuchamos a otro pastor que hable en un tono similar, lo reconozcamos por la diferencia del tono y el contenido de lo que nos dice.

Es precisamente por ello que Dios nos dejó su palabra, pues todo lo que tenga que decirnos durante esta vida y en esta tierra, tendrá que ver con lo que está escrito en la Biblia, de modo que aprendamos a escuchar su voz, a diferenciarla de la de otros pastores y sepamos de qué hablar con Él que no seamos nosotros.

Por tanto, antes que otra cosa, debemos entendernos como ovejas, e incluso si le es posible investigar acerca de su comportamiento y naturaleza, para que podamos saber como es que debemos de comportarnos al principio de nuestra relación con Él para que podamos posteriormente ser sus siervos, sus amigos, sus hijos y coherederos.