UN CORAZON RESUCITADO

Una herida del costado traspasa el corazón de una persona, y se vive por años, y se repite en la mente, y buscamos en todo lugar lo que aparentemente se nos perdió; todo porque el corazón ha sido herido.
A Jacob, sus hijos, un día le dijeron una grande mentira: que su hijo, José, a quien él amaba, estaba muerto. Jacob no había tenido una vida fácil. Peleó desde el vientre de su madre. Peleó con el papá, con su hermano, y terminó peleando con Dios por su bendición. La iglesia debería estar llena de Jacobs; gente que, aunque su vida no sea fácil, siguen luchando todos los días, saben que tienen destino. Jacob caía y se levantaba y echaba hacia adelante, sin importar lo que pasara. Todo esto, hasta que sus hijos le dijeron una mentira. Aquellos que habían salido de sus huesos, le dijeron unas palabras que traspasaron su costado y marcaron su corazón.
Aquel hombre que era apasionado por alcanzar grandes cosas, aquel hombre soñador, que estaba dispuesto a pelear por todo, a tener batallas y a luchar para alcanzar todo lo que Dios le había prometido, de un momento a otro, ya no le importaba nada de lo que pasara en la vida. No tenía deseos de vivir.
Cuando Cristo derramó su sangre, cuando salió sangre y agua de su costado, cuando su corazón fue traspasado, lo que representa es nuestra libertad de todas esas heridas del pasado; representa la restauración de nuestro corazón.
Procura que nada de lo que pase en tu vida dañe tu corazón. Que tú puedas estar ante el pecado, ante la maldad, ante la traición, que puedas llorar, que quizás seas lastimado, pero que tu corazón siga intacto, ante las lanzas de aquellos que quieren asegurarse de que tú estás muerto. Todo el que quiere asegurarse de que tú mueras, no va a lanzar a las piernas o a la cabeza, sino al costado, para atravesar tu corazón, pero aquella sangre derramada en la cruz del Calvario, en vez de traer condenación a tu vida, hoy te trae un corazón restaurado. Dios te levanta y, al igual que Jacob, tu espíritu va a revivir. Recuperas la pasión y la fuerza para vivir una vez más, para entender que hay razón por la que vivir y seguir hacia adelante.
Toda relación que te hirió queda en el pasado. Dios va a traer a tu vida gente que va a hacer lo que otros no estuvieron dispuestos a hacer. Dios se va a meter en el asunto de tu vida.
En ocasiones, estamos dispuestos a dejar todo por ciertas personas y, luego de haber dejado todo por ellas, son esas mismas personas las que traspasan nuestro costado, atravesando nuestro corazón. Pero las heridas de Cristo, él las recibió para que tú entiendas que tu corazón tiene que estar guardado en él.
Dios sabe las heridas que te han causado. Él sabe que hay quienes te han traspasado el costado para asegurarse de que estás muerto. Pero, cuando piensan que estás muerto, es cuando más vida tú tienes, porque es en ese momento en que te preparas para la resurrección más grande de toda tu vida.
Cristo se levantó de la tumba y, cuando lo hizo, fue a buscar a aquellos que lo abandonaron, a aquellos que lo negaron. La lanza fue dolorosa, pero ¿qué peor lanza que la Judas? ¿Qué peor lanza que aquel en quien tú habías confiado te venda y te entregue por treinta monedas de plata? ¿Qué lanza más fuerte que aquel al que le multiplicaste los peces en su barca, aquel al que salvaste cuando se iba a ahogar, niegue quien tú eres para él? ¿Qué peor lanza que aquellos que, por tres años y medio caminaron contigo y estuvieron a tu cuidado, no fueron capaces de estar allí frente aquella cruz? Lo grande de un corazón sanado es que, después que Dios lo resucita, a quienes va a buscar son precisamente a aquellos que lo negaron, aquellos que lo abandonaron. Eso es lo que tú vas a hacer. Dios te va a dar la capacidad de tener un corazón, no de carne, porque un corazón de carne es fácilmente atravesado por las lanzas de que te tiran, sino un corazón resucitado, que es capaz de ir en busca de aquellos que te hirieron en el pasado y te negaron, para bendecirles.
Los que te han negado, cuando los vayas a buscar, van a estar en el mismo sitio donde tiempo atrás los viste: Frustrados, fracasados. No porque tú les desees mal, sino porque, el que vive de esa manera, no le queda más que volver a los mismos lugares de su pasado. Cristo tuvo que ir a buscar a Pedro en el lugar de donde él lo sacó tres años y medio atrás. Lo encontró de la misma manera que lo encontró la primera vez, pero esta vez, no tan solo le llenó las barcas, sino que, cuando Pedro se acercó a la orilla, ya él le tenía un pescado que había estado cocinando para él, y le dijo: Ven y come.
Cristo se presentó a sus discípulos, no con un corazón de carne, sino con un corazón resucitado, vivificado por el Espíritu de Dios.
La sangre de Cristo te habla, vivifica tu corazón. Tu corazón no tiene por qué ser atravesado nunca más.
Hay gente por la que tú has dejado todo, y lo que han hecho ha sido herirte, pero hoy puede comenzar un nuevo tiempo para ti. Pon tu corazón en manos de Dios. Él traerá aliento de vida a tu corazón. Cuida tu mente, cuida tus oídos, cuida lo que ves, pero, más importante aún, cuida tu corazón.

NO TEMER PESE A LOS ATAQUES

Dios nunca le prometió una vida sin problemas. Usted no puede evitar los ataques del enemigo contra su vida. Quiero estar seguro de que comprenda cómo vencer sus amenazas. Hay tres clases de ataques que el enemigo usa para amenazarlos a usted y a su familia. El ataque esperado (el león) En el cántico de Moisés se describe cómo Dios lo protege contra el león. El león es como imagen de una lucha desigual, tal como una enfermedad que amenaza la vida. Pero en el Salmo 91, el león también representa la amenaza de los ataques esperados contra su vida y su familia. Cuando está en presencia de un león, usted espera ser atacado. No hay sorpresas aquí. La vida completa viene con problemas incorporados. ¿Está afrontando problemas de relación en su familia, problemas en sus finanzas, en su salud o en su ministerio? Entonces necesita recibir la protección de Dios para ese ataque esperado del león. 

La Biblia se refiere a Satanás como un león rugiente: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Como creyente, puede esperar que vengan ataques del enemigo, sin importar quién sea usted. No debe sorprenderse ni atemorizarse cuando es atacado, porque la Biblia dice que eso ocurrirá. En lugar de ceder al miedo, usted debe ponerse de pie e invocar el nombre del Señor. Él ha prometido protegerlo cuando usted lo haga. Manténgase firme contra el plan de destrucción del león. “Al cual resistid firmes en la fe” (v. 9). Usted no debe temer el esperado ataque del león. Dios le ha prometido victoria sobrenatural sobre todas las amenazas del enemigo. Corra a su sombra, y use su maravilloso nombre para vencer los ataques esperados del enemigo. El ataque inesperado (la serpiente) Moisés declaró que Dios lo protegería de las serpientes. Una víbora yace quietamente bajo una roca o detrás de un arbusto y lo ataca cuando usted menos lo espera. Esto representa el inesperado ataque del enemigo. Cuando usted es atacado por una víbora, dice cosas como: “¡Guau, no me lo esperaba!”, ya sea ese accidente, esa pérdida de empleo, ese problema relacional. “La serpiente estaba allí debajo de esa roca, y no vi su ataque”. Usted sabe lo aterrador que puede ser ese ataque inesperado. 

De alguna manera el elemento sorpresa lo toma con la guardia baja. Usted siente un temor abrumador en ese momento. Pero no tiene que agitarse cuando la serpiente ataca inesperadamente. Corra a la sombra de El Shaddai. ¡Es necesario que usted sepa que los milagros pueden ocurrir tan repentinamente como las tragedias! ¡Sencillamente invoque el nombre del Señor! Haga lo que hizo el apóstol Pablo cuando la serpiente mortal alcanzó su muñeca y él se la quitó sacudiéndola al fuego. (Vea Hechos 28). Cuando un ataque de serpiente del enemigo lo golpee, no deje que lo muerda, ¡sacúdasela de encima! Si la víbora intenta morder su mente, llenándola de miedo, de resentimiento, de ira o de falta de perdón, sacúdasela de encima. No le permita ganar ventaja sobre usted escuchando sus arteras acusaciones. El diablo tratará de robarle su paz y su gozo, sus relaciones y su fe en Dios. Tratará de golpear a sus hijos, sus finanzas y su futuro. Corra a la tienda de El Shaddai, y permítale que limpie su corazón de la mordida de la víbora. Él destruirá los efectos traumáticos del ataque inesperado sobre su vida. Dios le restituirá todo lo que el enemigo ha tratado de robarle. Satanás es el ladrón del gozo. Sus ataques inesperados pueden quitarle su gozo a mordiscos. Él quiere que cada mañana al levantarse usted deteste su vida. Eso puede pasarle a cualquiera de nosotros. La depresión siempre se cierne sobre nosotros, pero usted no tiene que tomarla. Simplemente declare: “El Señor es mi refugio. El Señor es mi vida. El Señor es mi lugar seguro”. La Biblia dice que a su diestra hay delicias para siempre (Salmos 16:11). Dios quiere que usted sea un hijo feliz y despreocupado que vive en su presencia. Satanás quiere robarle su paz. 

“Solo hay un lugar donde se puede estar seguro. Puede ir a un psiquiatra, pero ellos no pueden hacer que usted esté seguro. Puede tratar de obtener alivio con medicamentos o con alcohol, pero solamente encontrará el verdadero lugar seguro a la sombra de El Shaddai, el Dios todopoderoso”. Yo sé lo que es ser atacado por demonios. Lo he experimentado de primera mano. Pero es entonces cuando corro hacia El Shaddai. Tiro de la cuerda de su tienda e invoco su nombre. En ese lugar de seguridad divina todos los ejércitos y ángeles del cielo se ponen de pie y declaran: “¡Él está bajo la sombra del Omnipotente! ¡Tenemos que rescatarlo!”. El ataque infundado (el dragón) Moisés además describió cómo Dios lo protege a usted del temor al dragón (Salmos 91:13). El dragón, en el idioma hebreo original, se refería a un monstruo marino o terrestre, una ballena, o una criatura serpentina. Cuando yo era niña, en la escuela miraba mapas de la civilización antigua que tenían imágenes de dragones. Los marinos que exploraron el mundo no iban a los lugares donde se encontraban los dragones. Tenían miedo de ir más allá de un cierto punto que no había sido explorado por temor a ser devorados por un monstruo marino. Esa es la forma en que el diablo trata de intimidarlo. Mediante el temor a lo desconocido le impide ir más allá de un cierto punto en su caminar con Dios. “No sueñes más allá de este punto”. “No trates de alcanzar algo más, porque el dragón te devorará”, le sisea para evitar que usted persiga su sueño. Pero con Dios no hay límites, solo posibilidades. Como los hijos de Israel estaban en medio de un desierto, parece sumamente improbable que tuvieran que enfrentarse a un dragón. Sin embargo, Dios quería que supieran que estaban protegidos de una bestia tan amenazante. Esa improbable amenaza del dragón representa sus temores infundados a un ataque. Aunque la posibilidad de ese ataque sea remota, la amenaza del enemigo puede intimidarlo en su mente. Usted sufre las mismas punzadas de preocupación y miedo que si fuera a ocurrir. Ataques infundados. Temores infundados. Usted tiembla por dentro y dice: “Sé que está por ocurrir. Me ha estado yendo bastante bien por un tiempo, pero recuerdo a mi papá. Le fue bien por un tiempo, y después siguió arruinándolo todo. Yo podría ser como él”. 

Satanás trata de plantar en su mente toda clase de infundados temores y preocupaciones sobre cosas que son altamente improbables. Le dirá que usted va a perderlo todo, que sus hijos se están yendo al infierno, o que usted tiene cáncer en algún lugar de su cuerpo. Su objetivo es amedrentarlo con un temor infundado. Pero el poder de Dios es mayor que los temores infundados de Satanás. Solo el 8 por ciento de las cosas que le preocupan tiene siquiera probabilidad de ocurrir. La mayor parte de la preocupación y el temor son en realidad mucho ruido por nada. Pero Satanás es experto en pintar cuadros de desastre inminente. En el noticiero vespertino usted ve por televisión un accidente aéreo, y tiene previsto volar al día siguiente. El corazón le comienza a latir con fuerza, y considera la posibilidad de cancelar el vuelo. O un pariente tiene un ataque al corazón, y de repente usted siente como si su corazón latiera en forma extraña. Es necesario que usted cambie en su mente esa imagen diabólica y corra a la seguridad que tiene a la sombra de Cristo. Sus temores infundados pueden referirse a sus relaciones personales. Usted oye la conversación de alguien o piensa en la forma en que lo miró, y el diablo lo hace pensar que en la habitación todos están hablando de usted. Relájese un poco. Usted no es tan importante para todos. 

Ese es el dragón del miedo pintando infundados cuadros de desastre en su cabeza. Usted tiene que responderle a gritos con la verdad de las Escrituras. Dígale al diablo que usted sabe que Dios lo ama, sin importar lo que la gente piense de usted. Declárele que usted no va a fallar. Use la Palabra de Dios y declare que está siendo “transformado . . . de gloria en gloria” (2 Corintios 3:18). Dígale al enemigo que el Señor es el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2). 

Él es su El Shaddai, ¡y eso lo hace a usted libre del temor! Dios no le prometió que nunca tendría problemas. Pero cuando los problemas vienen, Él quiere que sepa que no debe temer. Usted puede ser valiente en medio de sus problemas. Ningún temor puede existir en el amor de Dios cuando usted mora bajo su sombra. Dios quiere que usted sepa que cuando entra bajo la protección de su sombra, Él hará hasta lo sumo para cuidarlo. No importa si está lidiando con el ataque esperado del león o el ataque inesperado de la serpiente. No importa si está afrontando el temor a un ataque infundado del dragón. Solo tiene que invocar el nombre del Señor, y Él lo rescatará.  

NO TE QUEBRARAS

Cuando vemos el momento en que Jesús fue azotado, vemos al hombre que, en medio de su peor agonía, no abrió su boca.
En Isaías 53, vemos la declaración profética que dice que Dios sanaría nuestras enfermedades físicas, y nuestros dolores e iniquidades, las presiones que están marcadas en nuestro cuerpo, el pecado que marca nuestras vidas a través de nuestras generaciones.
En su primer mensaje, Jesús predicó que él vino para librar a los que han sido marcados con dolor en su vida. No hay nadie que, a través de su caminar, no lleve dentro de sí marcas en el corazón, causadas por grandes heridas. Todos los que vivimos en esta tierra cargamos en nuestras espaldas heridas de nuestro pasado, de gente que nos han hecho daño, que nos han  traicionado, que hacen que lamentemos la manera en que vivimos, que menospreciemos la vida.
Muchos renuncian a sus sueños por que dicen: Si voy a sufrir todo esto para alcanzar mi sueño, entonces ¿para qué tenerlo? Sus heridas se vuelven más grandes que el destino que Dios tiene para sus vidas.
La Biblia nos dice que Jesús vino para libertar a los heridos, a los marcados, a los que viven en dolor, los que caminan con heridas.
No veas tan solo al Dios que sana tu cuerpo, sino al Dios que, por lo que hizo en la cruz del Calvario, vino a darte una enseñanza más poderosa.
Mateo 12:20 dice “La caña cascada no quebrará”, diciendo que Jesús será como una vara herida que no quebrará. No importa lo que venga a tu vida, no vas a quebrar hasta que haya victoria en ti. Los problemas te han querido doblegar, pero no te van a partir.
Hay gente que ha llegado a un punto en su vida de tanta presión que han roto todas las cosas y han salido corriendo. Ha sido tanta la presión que rompiste un matrimonio, una empresa, un negocio, renunciaste, abandonaste todo, decidiste huir.
Pero ahora sabes que las espaldas de Cristo te dicen que él no se va a quebrar hasta que haya victoria. La vida puede seguir trayendo azotes, problemas, pero tú no te vas a quebrar hasta que Dios haga lo que ha dicho que va a hacer contigo. Deja que la gente traiga lo que quiera traer, deja que hablen de ti, que digan lo que quieran decir, que te humillen, que te hagan caminar la vía dolorosa, pero no te van a romper.
Cuando parece que ya no puedes más y que tus problemas son demasiados, que tus espaldas están cargadas, cuando parezca que vas a estallar que todo se va a perder, la sangre de Cristo dice que no te vas a romper hasta que haya victoria en tu vida; no vas a quebrarte, no vas a vivir una vida de derrota.
El problema que estás cargando no va a acabar contigo, hasta que haya victoria en tu vida.

LA BATALLA DE CADA MUJER JOVEN

Los muchachos no son los únicos que pelean una batalla por la pureza. El mundo en el que vives promueve la relación sexual como la respuesta a casi todas las cosas. La presión de ir con la corriente es cada vez mayor, y es fácil ceder a cosas pequeñas que son mucho más dañinas de lo que parecen. 

Puede ser que tú y tus amigos queden atrapados en relaciones destructivas o actividades sexuales sin saber siquiera cómo llegaron allí. Solo quieres ser normal: tener un sitio, ser querida, ser atractiva para el sexo opuesto. 

Sin embargo, ¿estás pagando un precio demasiado alto? Este homólogo del premiado libro La batalla de cada hombre joven puede ayudarte a: Aprender cómo la batalla sexual comienza en tu corazón y en tu mente. Entender tu necesidad de atención por los muchachos. 

Reconocer y evitar las posibles dificultades que le esperan a las jóvenes en el viaje hacia la adultez y el posible matrimonio. 

Descubrir cómo los medios de comunicación, las novelas, la moda, las salas de charla y las obsesiones con el cuerpo y la belleza influyen en tus elecciones sexuales, y lo que puedes hacer al respecto. Proteger tu mente, tu corazón y tu cuerpo contra las concesiones sexuales y emocionales. Desarrollar un nivel de intimidad más profundo y satisfactorio con Dios. 

Ya sea que te hayas protegido hasta ahora en lo emocional y los sexual, que sientas que te han privado de la pureza, o que hayas cedido a la tentación de alguna manera, este libro puede ayudarte a lograr o a recuperar la integridad sexual. 

También puede guiarte a través de las tentaciones y las presiones del comienzo de la vida adulta mientras te demuestra cómo puedes vivir al máximo, sin reproches.

CUENTAME UN CUENTO

La imagen de una madre o un padre leyendo un cuento a su hijo, en la cabecera de la cama, es entrañable y se repite generación tras generación. No obstante, con el auge de la televisión, y el ritmo acelerado de la vida cotidiana familiar, el momento de contar cuentos empieza a ser cada vez menos frecuente. Sin embargo, se han realizado estudios muy interesantes que insisten en subrayar la importancia de leer cuentos a los niños, por el beneficio que de tal costumbre se deriva en su desarrollo del lenguaje y el pensamiento creativo. No debemos perder la sana y tradicional costumbre de contar cuentos. 

A continuación destaco muy brevemente lo que aseguran los especialistas sobre los principales aportes de tal actividad en la formación del niño, así como algunos consejos para sacarle todo el partido posible. 

 ¿QUÉ APORTAN LOS CUENTOS AL DESARROLLO DE TU HIJ@? 

- Aprende a imaginar:Cuando el pequeño ve la televisión, las imágenes le llegan hechas, pero cuando escucha un cuento, necesita imaginar a partir de las palabras que oye. Esa actividad le ayudará posteriormente en el colegio cuando empiece a oír explicaciones orales sobre diferentes contenidos. 
 - Recibe información sobre valores y comportamientos: Es una forma de conversar con tu hijo y de hablarle a través de las historias que le cuentas sobre temas que le ayudarán a entender su entorno y a comprenderse mejor a sí mismo y a los que le rodean. Al ser una actividad lenta y relajada, hay tiempo de volver sobre un mismo hecho, y observar la actitud y la reacción del pequeño ante situaciones emocionales que quedan reflejadas en el cuento. 
 - Combate sus propios temores:En muchos de los cuentos, tu hijo se sentirá identificado con las emociones de los protagonistas, y el conocer el desenlace y lo que le va ocurriendo a lo largo de la historia supone tener argumentos para afrontar sus propios miedos, con una sensación de mayor control. 
 - Fomenta la intimidad y la complicidad entre tu hijo y tú: Además de compartir emociones derivadas de la historia relatada, el niño se percata del tiempo que le dedicas y se siente atendido y mimado. 
 - Le ayuda a crear su propio hábito de lectura:No hay nada más efectivo que el ejemplo, y cuando un niño ha visto a sus padres leer, y ha compartido tiempo de lectura con ellos, crecerá asociando factores positivos a los libros. 

 ¿CÓMO CONTARLES CUENTOS DE FORMA EFICAZ? 

- Procura hacer un rito de tal momento. Algo que el niño y tú esperen con agrado. Sobre todo en niños muy pequeños, es importante repetir varias veces las diferentes escenas del cuento procurando utilizar las mismas palabras. - Interpreta lo mejor que puedas a los personajes que hablan en el cuento. 
 - No te limites a una lectura impersonal. Te está escuchando un niño y su imaginación está receptiva a todos los matices de voz. Deja que se impregne de las emociones que brotan de la historia para que la viva con más intensidad. 
 - Mientras lees pon atención a las reacciones del niño, a sus movimientos, y haz pausas todas las veces que sea necesario para escuchar sus preguntas o para comprobar si está entendiendo el relato. 
 - Déjale participar lo más posible, tanto a la hora de elegir el cuento a leer (te puede dar muchas pistas esa elección, sobre sus intereses o preocupaciones), como a la hora de las interrupciones. Cuando el niño esté cansado no le fuerces a continuar. Es muy importante que sea una actividad gratificante para él, nunca una obligación. 
 - De vez en cuando, cambia la acción de leer cuentos por la de oír cuentos juntos, por ejemplo, en un CD. Será una pequeña aventura también para ti, pues tendrás que ponerte a la altura del niño que escucha y eso creará una corriente afectiva y de gran complicidad entre los dos. 
 - En otro momento del día, pídele que dibuje alguno de los personajes o escenas del cuento que hayan leído el día anterior. Así podrás comprender mejor a tu hijo, pues en su dibujo quedarán expresados los miedos, las expectativas y los intereses que le mueven. 

CUENTOS CON VALORES, HISTORIAS BÍBLICAS... La mayoría de los padres y madres estamos interesados en dar a nuestros hijos buenos principios en la vida. Estoy segura de que todos sabemos que esto supone mucho más que meramente suministrar alimento y ropa, llevar a un buen colegio o a las actividades que consideremos importantes para una buena educación. Para enfrentarse con éxito a la vida, los niños necesitan guía moral, principios por los cuales vivir. Y los necesitan desde sus años más tiernos. En muchos hogares, los padres se van distanciando de sus hijos a medida que estos van cumpliendo años. 

Al ir creciendo, a los padres se les hace cada vez más difícil hablarles de las cosas importantes; este proceso de distanciamiento suele tener su culminación en la etapa de la adolescencia, donde a menudo escuchamos a los padres y las madres expresar que “no reconocen a sus hijos”. 

Por eso es muy importante comenzar con esta actividad de lectura conjunta cuanto antes, mejor; desde la cuna. Los niños lo vivirán como un hábito más de la rutina familiar.  Hay infinidad de libros con historias inspiradas que podemos usar para este fin.

AUTORIDAD

En Lucas 24:36, Jesús se le aparece a los discípulos, y estos se atemorizan, pues piensan que es un espíritu. Jesús les dice que no temieran y que palparan las heridas de sus manos y pies. Cuando estudiamos la biblia, podemos ver que se hace muchas referencias sobre los pies de Cristo. Por ejemplo, en Mateo 15, nos narra que traían a los enfermos y los ponían a los pies de Jesús; el Gadaleno, se tiró a los pies de Cristo; la mujer adultera estaba a los pies del Maestro; María, la hermana de Lázaro, siempre estaba a sus pies escuchándole; cuando Cristo fue a la casa de Simón, le dijo: No me diste nada para lavarme lo pies; Cristo dice que, el que esté limpio de corazón, lo único que hace falta es que alguien le lave los pies.
Hay algo de mucho valor en la actitud de ir a los pies de Cristo.
En el Antiguo Testamento, también podemos ver referencias bíblicas acerca de los pies. En Génesis 3:15, donde menciona la enemistad entre la mujer y la serpiente, entre varias cosas, Dios le dice a la mujer que heriría en la cabeza a la serpiente, y la serpiente la heriría en el calcañar. El calcañar es el talón, donde en realidad se pone la fuerza cuando vas a caminar. También, cuando Dios le habla al pueblo de Israel, le dice que, dondequiera que ellos pusieran la planta de sus pies, todo lo que pisaran sería de ellos. En otra ocasión, cuando van a cruzar el Río Jordán, Dios les dice que, tan pronto los sacerdotes pusieran los pies en el agua, se abriría el Jordán y cruzarían en seco al otro lado.
Los pies representan nuestra autoridad sobre el enemigo y la oportunidad que Dios nos da de salir de todo lugar en que hemos estado esclavizados. Representan el tener autoridad y poseer lo que Dios nos ha prometido. No podemos cumplir el propósito de Dios y poseer, si no tomamos autoridad. Las instrucciones que Dios nos ha dado son: Ir a las naciones, y predicar el evangelio. Y la única forma de cumplir es que te pongas en pie, tomes autoridad, y se abrirán puertas. Por esto, les dijo a los discípulos: Todo el que te recibe, la paz quedará en ese lugar. Pero, el que no te recibe, sacúdete el polvo de los pies y sigue caminando, porque llegarás al lugar donde se te abrirán puertas.
Tienes que sacudirte el polvo de los pies, porque llegó el momento en que vas a entrar a una nueva dimensión en tu vida y, cuando llegues a ciertos lugares, puertas se abrirán delante de ti. Esto es la gracia y el favor de Dios sobre tu vida. No te molestes cuando no te reciban en algunos lugares. Dios te dice: Sacúdete el polvo de los pies y sigue adelante. Por causa de lo que hizo Jesús en la cruz del Calvario, tendrás dominio y autoridad y, dondequiera que vayas, dondequiere que pisen tus pies, será tuyo.
Se acabó el momento de dar vueltas y vueltas en el desierto. Llegó la hora en que entrarás a tu tierra prometida. Gente abrirá puertas delante de ti. Hay dos maneras de dar vueltas en el desierto. La primera, sin saber para dónde vas. Pero la otra manera es dar vueltas alrededor de Jericó, porque se caerán las murallas y entrarás para poseer, porque sabes que Dios te lo ha entregado.
Una cosa es caminar sin saber la autoridad que tienes y sin saber para dónde vas; otra, caminar sabiendo que Dios te ha dado autoridad.
El favor y la gracia de Dios vienen sobre tu vida. Tomarás autoridad y te atreverás a caminar a lugares donde nunca habías ido. Dios comenzará a abrir puertas con gente nueva y, el que no te reciba, te sacudes el polvo de los pies y sigues hacia adelante. No permitirás que ningún rechazo te paralice y te detenga, sigue caminando porque, cada paso que das, Él va contigo. Esta es la única manera de cumplir el propósito de Dios en tu vida; tomando la autoridad y caminando con seguridad.

EXTIENDE TU MANO

En el huerto del Edén, el hombre tenía a su mano todo lo que necesitaba. No tenía que pedir nada. Pero, desde el día en que el hombre extendió su mano para comer del árbol que era prohibido, desde el día que extendió su mano para tomar aquello que Dios no le había dado, desde ese día, la mano del hombre, de la humanidad, se acortó, se secó. Ahora, como vemos a través de la historia, al hombre se le hace difícil alcanzar todo lo que Dios tiene para su vida.
De ahí el sentido de insatisfacción del hombre; porque no está a su alcance todo lo que necesita.
Más adelante, vemos que todo lo que el pueblo de Israel necesitaba ver para tener la victoria en batalla, era las manos levantadas de Moisés. Las manos levantadas eran señal de victoria para el pueblo de Israel. Por eso, en el libro de Hebreos, capítulo 12, dice: Levantad las manos caídas.
Haz señal de victoria. Levanta tus manos en adoración, en señal de que vas hacia adelante.
En Lucas 6, se nos habla del momento en que Jesús sanó a un hombre que tenía la mano seca. Las palabras que Jesús dijo al sanarle fueron: Extiende tu mano. Y, dice la biblia, que su mano fue restaurada. Si fue restaurada, significa que su mano fue devuelta a su estado original. O sea, la mano de aquel hombre había estado extendida anteriormente. Algo le secó su mano, acortándole el potencial de alcanzar lo que Dios tenía para él.
Hay cosas, experiencias en tu vida, que han acortado tu brazo, tu alcance. Esas experiencias han secado tu mano a tal grado que no has podido extenderte hasta alcanzar todo lo que Dios tiene para ti. Pero, lo grande es que, Dios no solo restaura tu mano, sino que, cuando lo hace, no lo hace en secreto. Cuando Dios restaura tu alcance, lo hace delante de aquellos que han hecho que tu mano se seque.
Jesús puso a aquel hombre en medio de todos los presentes, conociendo los pensamientos que tenían. Dios conoce los pensamientos que tiene la gente de ti, y te pondrá en medio de ellos, y será allí que extenderá tu mano y serás restaurado.