VIVE POR ENCIMA DE LAS CIRCUNSTANCIAS

Hoy en día vemos cómo las relaciones familiares se han corrompido. Muchos lo han vivido por tanto tiempo que se ha convertido en un problema común en su diario vivir.  Vemos familias afectadas emocionalmente por la mentira, el engaño, la avaricia y decisiones que rompen con el círculo familiar.   Pero hay una gran promesa de parte de Dios.  Hay posibilidad de cambios y de que una familia vuelva a entrar en el estado espiritual que Dios quiere que vivamos. 
Hay circunstancias naturales que son irreparables y, cuando escuchamos que Dios va a restaurar la familia, pensamos que es volverla al mismo lugar que estaba antes del problema.  Pero realmente, lo que Dios quiere hacer es sanarte y restaurarte.
En Génesis 46:28-31, la biblia nos relata el reencuentro de José con su padre y hermanos.  Luego, en Génesis 50, vemos que Jacob muere, y los hermanos de José tenían temor de cómo reaccionaría él contra ellos.  Ellos juzgaron conforme a la manera en que ellos actuaban.  José les ha demostrado por años que los quiere y los protege, pero el corazón de sus hermanos no había recibido esto.  José les dice que no les juzgaba, porque todo el proceso por el que él pasó fue necesario para preservarles. 
Una de las expectativas que debes tener como bendición de Dios dentro de Gosén es la promesa de la reconciliación y restauración.  Por supuesto, muchos quieren manipular este concepto de reconciliación y restauración pensando que todo volverá a ser igual que antes del rompimiento familiar.  Pero lo que encuentras es un nuevo futuro de hoy en adelante.  La sanidad del corazón permite la restauración de la familia y, de esta manera, puedes ver a dónde Dios te va a llevar.   No es igual, ni debería ser igual, porque, si estas igual, actuarías igual y sucedería el mismo rompimiento.  Por esto, el corazón debe ser restaurado.  
No todo el mundo tiene la misma madurez de tener la paciencia suficiente para que se logre la restauración.  Esto no se logra con una varita mágica.  El tiempo sólo no reconcilia ni restaura, pero sí toma tiempo reconciliarse y restaurarse.  ¿Por qué no tienes paciencia con los demás, si Dios ha tenido tanta paciencia contigo?  Hay que tener la paciencia suficiente, la esperanza divina, de que se puede llegar al nivel de reconciliación y restauración.  No es cambiar lo que pasó, sino proyectarnos a un nuevo futuro de victoria en el que Dios pueda cumplir en nosotros lo que siempre quiso cumplir.
Muchos toman el problema familiar para justificar el detenerse y no seguir hacia adelante.  Lo grande de José – que debe ser lo grande en nuestras vidas – es que no permitió que el problema familiar detuviera lo que Dios quería hacer para él y a través de él. 
La realidad es que en este mundo en que vivimos estaremos expuestos a heridas de amistades y familiares.  Hay momentos en que estás más vulnerable que en otros a ser herido, pero que esto no detenga el plan de Dios.  Lo más grande que debes hacer por tu familia, aunque ellos no lo entiendan, es llegar a hacer lo que Dios quiere que tú hagas.  Cuando esto suceda, entonces estarás en posición de extenderles las manos. 
Tu vida será transformada, a pesar de todos los problemas que has experimentado.  Ya sea que estés sólo o acompañado, herido o no herido, sigue caminando hacia el sueño que Dios te dio.  Vive por encima de todo maltrato, vive por encima de la traición, vive por encima de la falta de amor, para que logres el Gosén en tu vida y alcances lo que Dios quiere para ti y para los tuyos.   

ENEMIGOS



Son tres los enemigos que tiene un fiel cristiano y contra quien deberá luchar hasta el fin de su Vida, pero con la ayuda del Espíritu Santo, la victoria será total. El primero es un enemigo INTERIOR, y los otros dos son enemigos EXTERNOS. Ahora, veamos que cosas son estas que amenazan a nuestra fe:


1 – LA CARNE (PASIONES DEL CUERPO)


Una de las consecuencias de la caída del hombre en pecado es que este se volvió carnal (o sea, un ser pecaminoso materialista Génesis 5:1,3 y 6:3). La Biblia llama "carne" a la parte pecaminosa del hombre, a la naturaleza humana contaminada con el pecado. Es el conjunto de todos instintos humanos corrompidos. Una inclinación heredada para lo malo, lo sucio y lo prohibido. El cristiano debe estar atento, pues siempre habrá un conflicto entre su consciencia y las voluntades carnales (Romanos 7:7-25.) Hasta nuestra muerte nos tocará convivir con eso (1 Corintios 15:42, 53-54), pero es posible dominar a la carne con el poder del Espíritu Santo (Romanos cap.8) y librarse del poder del pecado. Las Obras de la carne (Gálatas 5:19) están divididas en 4 partes:


1 – Relacionadas con la sexualidad: La sexualidad es algo natural y bueno en el ser humano creado por Dios, sin embargo, con el pecado de Adam, lo que era natural y bueno se volvió contaminado. Por eso, surgió la Prostitución, Impureza, Lascivia, y otras suciedades sexuales.


2 – Relacionadas con la espiritualidad: El hombre es un ser “religioso” que posee desde la Creación la tendencia de buscar y relacionarse con lo Divino. Después de la Caída, los seres humanos también distorsionaron esta necesidad pura. Fue entonces cuando nació la idolatría, hechicería, las falsas religiones y derivados.


3 – Relacionadas con el prójimo: El hombre no fue creado para vivir solo, él necesita de alguien más, de amistad, de compañía, amor humano, pues es un ser básicamente "social". Pero con la naturaleza contaminada, el hombre se vuelve un ser egoísta y lleno de sentimientos malignos contra su prójimo, como: Enemistades, celos, envidias, pleitos, odio…


4 – Relacionadas con uno mismo: El hombre perdió el respeto propio y transmitió eso genéticamente a sus descendientes. Ahora, sin el control divino somos seres viciosos y descontrolados. Somos esclavos de pasiones y sentimientos de un corazón corrupto.


Además, la carnalidad humana también provoca: Conflicto contra la Voluntad de Dios (Gálatas 5:17, Romanos 8:7); es la fuente del pecado (Jeremías 17:9, Marcos 7:21-23); desvío constante de Dios (Jeremías 8:4-5); disgusto por el sacrificio y oración (Mateo 16:21-23 y -26:39-41); siempre quiere jalarnos a lo prohibido (Romanos 7:5-8, 14-25).


Y hay un gran peligro de vivir en la carne: (Gálatas 5:21; Romanos 8:6-8; 1 Corintios 15:50).


CÓMO VENCER A LA "CARNE" Y SUS PASIONES DESORDENADAS:


1- Una constante vida llena del Espíritu Santo (Gálatas 5:16; Efesios 5:18);


2- Sujetar a las obras de la carne (Romanos 8:13; 1 Corintios 9:27; Gálatas 5:24; Colosenses 3:5);


2.1 – Cortar todo alimento que fortalezca lo carnal (Romanos 13:14) y


2.2 – Abortar todo impulso de la carne (Génesis 4:7; Mateo 16:23; Santiago 1:13-15);


2.3 – La práctica de oración y abstinencias (ayunos).


2 – EL MUNDO


El mundo se refiere a la sociedad en que vivimos. Es el ambiente que ya estaba armado cuando nacimos. A esto se incluye el tipo de vida, las ideas, voluntades, opiniones, propósitos, creencias, cultura, modismos, y todo lo que moldea a la gente contemporánea.


El mundo siempre fue un sistema de valores contra Dios y Cristo (1 Juan 4:3-5) que odia a Jesús y a sus discípulos, pero, ama a los que son suyos y a los hijos de sus obras (!!!) (vea Juan 15:18-19 y Juan 7:5-7).


Dios creó al mundo “bueno” (Génesis 1:31); y lo amó sobremanera (Juan 3:16); dió su autoridad al ser humano (Génesis 1:26-31, Salmos 115:16); que al obedecer a la "serpiente antigua" (Satanás) (Apocalipsis 12:9 y 20:2); entregó el dominio de este mundo a satanás – Lucas 4:6. Por ahora, el mundo está bajo maldición por causa del pecado, y bajo el maligno el príncipe del mundo – 1 Juan 5:19, Juan 14:30. Sin embargo, en el reino Milenario de Cristo (Apocalipsis 20) eso cambiará. Este mundo llegará al fin (2 Pedro 3:10,12; Mateo 28:20; Mateo 24:35; Isaías 34:4). Y Dios creará nuevos cielos y nueva tierra (Apocalipsis 21).


La Biblia ordena a: Salvarnos de esta “perversa generación” (Hechos 2:40). No asociarnos con incrédulos, sino separarnos de ellos (2 Corintios 6:14-18). No oírlos (1 Juan 4:5-6). Nuestro involucramiento es apenas para predicar y mostrar a Dios a las personas a fin de que se puedan salvar algunos (1 Corintios 9:22; Marcos 2:17-17).


Los que aman a este mundo: No son de Dios (1 Juan 2:15); son Sus enemigos (Santiago 4:4-5); son controlados consciente o inconscientemente por demonios (Efesios 2:2; 2 Corintios 4:4).


Otras Referencias: Romanos 1:18-32; Juan 17:14-16; Juan 14:27; Juan 16:33; 2 Corintios 4:17; 1 Juan 5:4-5; Juan 1:10, 14:17; 1 Juan 2:15-17


CÓMO VENCER AL MUNDO:


1) Permitir que Dios nos de una firme personalidad para no seguir a la mayoría (Éxodo 23:2) y para no ser moldeados a la mentalidad de este mundo (Romanos 12:2).


2) Tener cada dia un verdadero y genuino encuentro personal con Dios (1 Juan 5:4).


3) Considerarse totalmente muerto para el mundo y el mundo para uno (Gálatas 6:14).


4) Siempre dedicar un tiempo para congregarnos entre cristianos (Hebreos 10:25).


3 – EL DIABLO


Dijo Cristo: "Yo veía a satanás caer del cielo como un rayo"
Dios no creó al diablo, Dios creó a un ángel querubín que (con su libre albedrío) se rebeló y fue expulsado del cielo con la tercera parte de los ángeles rebeldes (Lucas 10:18; Isaías 14:12-20; Ezequiel 28:11-19; Apocalipsis 12:4, 7-9). Ya no hay perdón para el y su fin será en el “lago de fuego” con todos aquellos que lo obedecen (Colosenses 1:20; Ezequiel 28:19; Mateo 25:41; Apocalipsis 20:10,15). En este mundo ellos forman a un ejército organizado (Mateo 12:25-26; Efesios 6:12) y, debido a que el hombre le dio de su autoridad sobre la Tierra por causa de su pecado, este se ha vuelto el “dios de este siglo” y de todos los que no aceptan al Gobierno de Dios, controlándolos consciente o inconscientemente (2 Corintios 4:4; Efesios 2:2; Lucas 4:5-6; Juan 14:30). Su actuación contra la raza humana es de 3 maneras:

Tentación: La tentación es un ataque contra los que pertenecen a Dios (Lucas 4:1-13). El diablo se aprovecha de las debilidades del hombre para provocarlo a pecar contra Dios y separarse de Él. Jesús nos advierte y nos llama a velar y orar para “no entrar en tentación” (Mateo 26:41), pues cuando eso acontece, se vuelve como una obsesión mental para el pecado.

Opresión: Es la influencia externa de los demonios sobre un cristiano. Es lo que pasa a uno al ser controlado mentalmente por el mal. Es el ser cegado en su entendimiento e intelecto. Y aunque el cristiano no puede ser "poseído" en su parte espiritual, pero si puede ser oprimido, en este grado, la víctima se encuentra bajo fuerte atadura en su parte física carnal a la cual solo Dios puede salvar (Hechos 10:38).


El cristiano tiene que tener mucho cuidado con estos tres enemigos potenciales pues su batalla será permanente y de el resultado de su lucha dependerá cuan cerca este de Dios para alcanzar su meta final.

EL PECADO Y EL SER HUMANO


PERMANENCIA

Basta con hacer una recorrida rápida de los títulos más populares de las ferias de libros de nuestra ciudad, o indagar en las propuestas con trasfondo espiritual para combatir el estrés y “energizar el alma” que se ofrecen en la sección de “salud” de las revistas y diarios que llegan a nuestros hogares, o hacer un repaso de las series de moda para niños y adolescentes. No tardaremos demasiado en percibir que algo anda mal.
Vivimos en una cultura en profunda crisis, donde la mentalidad postmoderna nos hace propuestas bien maquilladas para parecer nuevas cuando en realidad conservan raíces bien antiguas que se remontan al jardín del Edén. La estrategia sigue en vigencia, tan fresca hoy como en aquel evento que cambió el destino de la humanidad y de toda la creación en el infortunado encuentro entre Eva y la serpiente.
Se buscan soluciones y respuestas a problemas sociales, ecológicos, personales y religiosos desde el único lugar en donde el hombre se siente cómodo: la explotación del gran potencial humano y las innumerables posibilidades de auto-realización que el hombre como criatura posee.
Bajo estas condiciones no es de extrañar que la Nueva Era, por nombrar alguno de los movimientos con más vigor de nuestro tiempo, haya filtrado lentamente pero con paso firme muchas de las áreas de desarrollo del ser humano.
El entretenimiento por medio del cine, la música y la literatura New Age, la salud proponiendo una medicina naturalista energética ajena a todo fundamento científico, la espiritualidad animándonos a trascender el “yo” y adentrarnos en prometedoras dimensiones místicas y cómo no podía faltar a quienes planean una apuesta fuerte: comprometiendo a las generaciones futuras en el socavo a las tradiciones educativas probadas colando conceptos nocivos para la formación de nuestros niños.
Sin ley, estructuras o normas, la verdad y la mentira, lo bueno y lo malo se definen por medio de conceptos relativistas, limitados por la percepción, dependientes del punto de vista y la moral más conveniente para cada uno.
En contraposición a esta mirada desordenada del mundo que pretende la paz y la armonía mundial con la sola ayuda de una supuesta potencialidad divina latente en todo ser humano, la Biblia nos enseña que hay una sola enseñanza que puede hacernos libres de toda esclavitud y engaño de falsas doctrinas: y esa es precisamente la Palabra de Dios.
“Jesús les dijo los judíos que habían creído en él:
—Si ustedes se mantienen fieles a mi palabra, serán de veras mis discípulos; conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” Juan 8:31-23
En contraste a un modelo que se autodefine en temas de moral y justicia, llamando a lo malo bueno y a lo bueno malo, afirmando que la verdad no existe y que todo concepto debe considerar el momento y el contexto de su definición, la Biblia nos enseña que la Palabra de Dios es verdadera, su verdad y su justicia no se someten a tiempo ni contexto, pues poseen vigencia eterna.
“En tu palabra se resume la verdad; eternos y justos son todos tus decretos.” Salmo 119:160
La Palabra de Dios nos provee luz en medio de la oscuridad y como bien la define el salmista es lámpara a nuestros pies y una luz en el camino. (Salmo 119:105)
Abrazar la palabra de Dios nos permite construir nuestras vidas presentes y esperanzas futuras sobre la roca firme, no importa cuánta lluvia descienda, ni cuántos ríos crezcan, ni cuán fuerte soplen los vientos, porque no podrán desestabilizarla. Cuidémonos de construir nuestro presente y el de nuestros hijos sobre la arena pues ante la primera tempestad se convertirán en ruina. (Mateo 7:24-29)
Sólo en la Palabra de Dios podemos encontrar certezas y verdades, de ella emana vida y poder, sólo por medio de ella podemos adquirir sabiduría y discernimiento. Lo bueno, lo agradable y perfecto descansa en la soberana voluntad del Dios de la Biblia. Sólo en conocimiento de esa verdad podemos vivir conforme a principios que albergan verdadera libertad y justicia.
En estos tiempos en donde la única contante es el cambio, aprendamos a aferrarnos a Aquel que nunca cambia y cuya Palabra permanece para siempre.
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” Lucas 21:33
Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.” Isaías 40:8

Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” 1 Juan 2:17

 
   

DIOS TE HARA

Si hoy te encuentras en un territorio o en situaciones que jamás pensabas estar, no te frustres, ni te deprimas, porque Dios puede usar los lugares más extraños, hasta personas inusuales, para cumplir lo que te ha prometido.   En Génesis 46:2, vemos cómo Dios le dice a Jacob que, en Egipto, haría de él una gran nación. 
Dios quiere hacer de ti una gran nación.
Jacob sabía, por su padre, que Dios había prometido que haría de ellos una gran nación.  Pero ahora se encuentra en una situación difícil, porque en la tierra prometida hay hambre y la única solución es ir a Egipto.  Si se quedaba en Canaán, moría de hambre; si llegaba a Egipto, tenía temor de contaminarse y que no se cumpliera la promesa.  Por eso es que Dios le dice: No te preocupes, ve a Egipto, que allí te haré una gran nación.  Y es que, cuando te encuentras entre la espada y la pared, una de las cosas que llega a tu mente es el miedo de que la promesa de Dios no se cumpla. 
Todo ha cambiado.  Por ejemplo, la economía.  Siempre se hablaba de ciclos de la recesión a la abundancia, pero se ha demostrado que la economía no está cambiando, sino evolucionando.  El mundo está evolucionando a nuevos tiempos.  Es tiempo de evolucionar, hasta la iglesia, tu trabajo, tu familia, tus hijos, todo en ti debe transformarse para lo nuevo de Dios.  En los tiempos de incertidumbre, no sientas temor.  Dios te lleva a un nuevo lugar y, aunque no lo entiendas, confía; si él va contigo, lo que prometió se cumplirá.   
Esta promesa comienza en génesis 12, cuando Dios le dice a Abraham: Haré de ti una nación grande. La versión en inglés dice: I will make you…, que en español sería: Yo te voy a hacer.  O sea, no se trata de nuestra voluntad sino de la voluntad de Dios en nuestras vidas.   
Así que, aunque tengas que caminar por territorios desconocidos, no debes confiar en tus habilidades ni en tus talentos, sino solo debes confiar que es Dios quien va a hacer. 
Si lo has intentado todo, y no sabes que más hacer, dale gloria a Dios, porque mientras creas que está en tus talentos o en tus habilidades, habrás detenido el mover de la mano de Dios en tu vida, pero, cuando ya reconoces que no se trata de lo que puedas hacer, sino que es él quien va a hacer de ti una gran nación, entonces las cosas comienzan a suceder.    
Puede ser que lleves mucho tiempo en el evangelio, y hasta seas un líder o pastor, y te encuentres en un lugar o en una etapa en tu vida que jamás pensabas. Si  estás experimentando tristeza, amargura y hasta la depresión ha llegado a tu vida,  hay buenas noticias para ti: Nada ni nadie podrá detener lo que Dios dijo que iba hacer contigo.  El enemigo no podrá detener lo que Dios ha prometido. Ni aún tú mismo podrás detener lo que Dios va a hacer contigo. 
Si has pecado, quítate el pensamiento de culpabilidad. Entiende que el poder de Dios va por encima de tus errores.  Dios le dijo a Jacob: No te voy a dejar hasta que haga lo que te he prometido.  Y hoy Dios trae a tu memoria lo que te ha dicho, y más vale que aprendas rápido que, aunque tengas cien años, él hará lo que te dijo que iba a hacer.  No te rindas. No se trata de tus fuerzas, se trata de él en ti, porque es él quien te capacita.

COBERTURA SOBRENATURAL

En Éxodo 9, se nos narra uno de los momentos en que Moisés va frente a Faraón para pedirle, en nombre de Dios, que dejara ir a su pueblo. De no dejar ir al pueblo, Egipto enfrentaría una plaga que atacaría al ganado, y especifica la palabra que Jehová haría separación entre el ganado del pueblo egipcio y el ganado del pueblo de Israel. Nada moriría de todo lo de los hijos de Israel.
Luego de esto, vino también el granizo, que hirió todo aquello que estaba en el campo, y dice la biblia que solamente en donde estaban los hijos de Israel no hubo granizo.
Puede que en Egipto esté cayendo granizo, pero que solamente tu negocio sobreviva, que solamente tu casa siga hacia adelante, que solamente lo que Dios ha puesto en tus manos sea protegido.
En Éxodo 11, se nos dice que, en aquella ocasión, sería el ángel de la muerte quien pasaría, y que todo primogénito moriría. Los primogénitos representan el futuro, la esperanza del mañana.
De todas esas cosas, Dios protegió a su pueblo. De hecho, la protección divina fue la marca más importante en el momento en que el pueblo de Dios se preparaba para salir de Egipto.
Todo esto que vemos en estos capítulos es una transición por la cual Dios va pasando a su pueblo, mostrándole que él habría de proteger todo, desde lo más simple, hasta lo más poderoso.
Todos, de alguna manera u otra hemos sido afectados por las malas noticias, por los problemas a nuestro alrededor, por los robos, por las situaciones que hay en la calle; vemos un mundo de inseguridad total. Si nos volvemos víctimas de los terrores que hay a nuestro alrededor, perdemos el disfrute de aquellas cosas que Dios ha preparado para nuestra vida, por no ser capaces de verdaderamente entender que el Dios al que nosotros le servimos es capaz de proteger, es capaz de cuidar, es capaz de hacer una cobertura especial sobre nuestras vidas.

10 LEYES DEL PECADO

Primera ley: El pecado te llevará más allá de donde pensabas llegar Decimos: “es que solo pienso llegar hasta aquí”, o, “créeme,que esto está bajo control”. Lo que estaba bajo control, termina controlándote a ti. Controla tu vida; controla tu mente y no te deja descansar. Controlará tu corazón, y lo que controla tu corazón,controlará también tus emociones.


Segunda ley: El pecado te alejará por más tiempo de lo que habías pensado… “Es solo un par de días”… Y los días se convierten en semanas y las semanas en meses y en muchas ocasiones, en años. En el caso de los israelitas…400 años.


Tercera ley: El pecado te costará más de lo que querías pagar. Te costará tu integridad, tu reputación; tu paz… te puede costar la esposa; los hijos, los amigos, el trabajo, el ministerio; la iglesia. Y aún dinero.


Cuarta ley: Pecas a tu manera; pero tienes que regresar a Dios a su manera. Dios determina los términos de tu regreso; y sus caminos pueden ser largos, difíciles y restaurarse del pecado es un proceso.


Quinta ley: El pecado engendra pecado… con un pecado tendemos a cubrir otro pecado.


Sexta Ley: El pecado te lleva a justificar cuanto has hecho, con lo cual cometes otro pecado: el pecado de la auto – justificación.


Séptima Ley: El placer es efímero, temporal, pasajero pero las consecuencias del pecado son duraderas.


Octava Ley: No hay pecado oculto que Dios no ponga de manifiesto; de hecho Jesús lo dijo exactamente de esa manera en Mateo 10:26, Marcos 4:22; Lucas 8:17 y 12:2.


Novena Ley: Mi pecado comienza cuando yo quiero, pero las consecuencias comienzan cuando Dios lo determina. Incluso Dios puede visitar la iniquidad de los padres hasta la tercera y cuarta generación.


Décima Ley: Nadie se burla de Dios. (Gálatas 6:7).


Si usted ha pecado recuerde está frase: El arrepentimiento y la confesión, despejan el camino para que andemos con Dios.


Si no ha pecado recuerde está frase: El pecado nos conduce a la esclavitud, la santidad nos conduce a la libertad.