SABIDURÍA VS LOCURA

"Los sabios heredarán honra, mas los necios llevarán ignominia". Proverbios 3 : 35

El texto de hoy dice literalmente: "Los sabios brillarán". La palabra hebrea es ti'parah, que significa recibir una corona brillante. La persona que recibe ti'parah, recibe una distinción especial que lo destaca de las personas comunes. Dios le promete eso a los sabios.
Sabio, en el sentido bíblico, no es la persona que tiene mucho conocimiento, sino el que sabe usar el conocimiento para administrar la vida. La Biblia está llena de consejos que abarcan todas las áreas. La persona que escucha estos consejos, es una persona sabia, que se destacará nítidamente entre la multitud.
Lo contrario de la sabiduría es la necedad. En el versículo de hoy, Salomón se refiere a la locura. Solo una persona sin equilibrio, ni amor por la vida, rechaza los consejos divinos. Con esa actitud, desdichadamente, "llevarán ignominia". El sinónimo de ignominia es "vergüenza".
El camino de la vergüenza es ilógico. Las personas desprecian los consejos de Dios creyendo que son anticuados y obsoletos; y pensando que descubrieron un camino mejor, siguen sus instintos e inclinaciones, racionalizan los conceptos divinos, humanizan los principios establecidos por Dios. Todo eso, en nombre de la felicidad y de la libertad. No obstante, el fin es ignominia y vergüenza.
¡Qué ironía! Querían brillar y son estrellas sin luz. Ansiaban aparecer y andan ocultos en el polvo de sus propios errores. Ambicionaban deslumbrar y envejecieron apagados por la vergüenza que su espíritu de independencia les trajo.
Otro contraste entre los locos y los sabios, es que éstos "heredarán" honra.
Mientras que aquellos "llevarán ignominia". Para heredar tú no necesitas hacer nada. La herencia es el fruto del amor. Los sabios no esperan nada y, sin embargo, reciben todo. Los locos luchan para conseguir todo y solo encuentran ignominia.
Aprende a ser sabio. Ese aprendizaje lleva tiempo. Es un proceso que lleva esfuerzo y, muchas veces, es lento y doloroso, pero vale la pena.
No salgas hoy para enfrentar los desafíos de la vida sin la certeza de que Jesús está en el control de tu vida. Porque "Los sabios heredarán honra, mas los necios llevarán ignominia".

LA RECOMPENSA DEL JUSTO

"Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra". 
Salmo 58 : 11

Hay una pregunta que siempre ha perturbado a la humanidad: "¿Por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él?". Parece que el profeta Habacuc sintetizó en pocas palabras el clamor de mucha gente ante las aparentes injusticias de esta vida.
Si tú eres honesto, es probable que tu futuro sea pobreza, limitaciones y hasta la cárcel. Pero si tú observas a tu alrededor, verás personas sin escrúpulos que crecen, progresan y consiguen lo que quieren. La cultura de la injusticia, tan corriente en este mundo, lleva a veces a las personas a cuestionar si vale la pena ser honesto, puntual, puro, verdadero y abnegado.
El tema central del Salmo 58 es el abuso del poder judicial. Algunos estudiosos creen que este salmo lo escribió David cuando dejó de ser rey, se mezcló con el pueblo y se dio cuenta de la administración errada de la justicia en Israel. Eso rebeló su espíritu. Personas que habían sido colocadas en lugares estratégicos para hacer jus
ticia al pueblo, estaban promoviendo la opresión, vendiendo conciencias y dejando que la corrupción se apoderase de la corte. Era insoportable.
No hay frustración mayor que apelar a un juez por justicia y ante todas las pruebas a favor de su inocencia, ser declarado culpable; o ver que un hombre público se apodera de una gran fortuna, y aprovecha su posición para ser declarado inocente.
David comienza el salmo de hoy, preguntando: "¿Pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?"
Todo el salmo está lleno de indignación, pero en el versículo de hoy el salmista expresa la certeza de que, finalmente, Dios obrará dando la recompensa al justo.
Esta no es una justicia que sucederá en la vida eterna o cuando Jesús regrese. No. Es una promesa para esta tierra; Dios es un Dios justo y vigilante. No hay nada que sea oculto ante sus ojos. Cuando él no interviene es simplemente porque está aguardando el momento más oportuno para recompensarte.
Guarda esta promesa en tu corazón. No permitas que la decepción se apodere de ti ni que el veneno del odio destruya tu alma. Más pronto de lo que te imaginas "dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra"

NO PODEMOS VIVIR RESIGNADOS

No es el deseo ni la voluntad de Dios que vivamos resignados. La Biblia nos dice: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios” (Romanos 8:14-19).
Estos versículos nos hablan de al menos ocho principios que disfrutamos por la libertad que tenemos en Cristo:
1. Somos guiados por el Espíritu de Dios.
2. Somos hijos de Dios.
3. No somos esclavos.
4. No tenemos que vivir en temor.
5. Hemos sido adoptados por Dios.
6. Ya no solo yo, sino que ahora el Espíritu declara que soy hijo de Dios.
7. Soy heredero de Dios y coheredero con Cristo.
8. Y la que me llama más la atención: La creación está aguardando la manifestación de los hijos de Dios.
¡Qué impresionante esta última declaración! Los cristianos no podemos vivir resignados, porque la creación aguarda la manifestación de los hijos de Dios. Alguien en su trabajo, alguien en su familia, alguien en su comunidad está aguardando la posibilidad de ver en usted el poder de Dios manifestado. Por lo tanto, no podemos resignarnos, no podemos dejar para mañana los cambios que tenemos que hacer hoy mismo. Por lo tanto, no podemos seguir declarando que el diablo se levanta contra nosotros para atarnos, sino más bien es posible que le estemos diciendo a Dios: “Mañana”. Mañana oro, mañana leo la Biblia, mañana diezmo, mañana termino con esta relación que no te agrada, mañana cambio de mente, mañana lucho por mi matrimonio, mañana cambio mis comportamientos, mañana, mañana.
Si siente que hay cosas que se van afectando cada vez más, que el matrimonio se va desenfocando, la familia se va devastando, el ministerio se va deshaciendo, las finanzas van de mal en peor... no se resigne, porque Dios nos está gritando: “Yo tengo la respuesta”. Por medio de las Escrituras nos grita: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3). Si la salud sigue empeorando, si la paz mental sigue deteriorándose, si las emociones siguen afectándose, podemos ver a Cristo gritando: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Si se siente sin esperanza, sin consuelo, sin deseos de vivir, sin valor, escuche al Señor declarando: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9).
Mientras nos encontramos atados, Dios se encuentra ansioso por desatarnos para que disfrutemos del privilegio de ser sus hijos, la bendición de ser sus hijos, la herencia de sus hijos. Sin embargo, nosotros le contestamos: “Sí, yo sé que tengo que venir a ti, que tengo que cambiar, pero lo hago mañana”.
Cuando Moisés oró y las ranas se murieron, la Biblia nos dice: “E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos. Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra” (Éxodo 8:13-14). Pero Faraón, luego de que se acostumbró a la peste de las ranas muertas, se volvió a resignar y a endurecer su corazón. Endureció su corazón y no escuchó ni obedeció la voz de Jehová. Durante varias plagas más, Faraón se arrepentía y luego se resignaba, y volvía a endurecer su corazón, hasta que llegó la muerte de los primogénitos.
Cada una de las plagas representaba a un dios de autoridad y adoración de Egipto, y en cada una de ellas las personas murieron y hubo consecuencias. En la última plaga, la muerte de los primogénitos, fue que Faraón finalmente se rindió.
Y yo me pregunto: ¿Por qué esperar a esto? ¿Por qué esperar a que las consecuencias plaguen mi vida, afecten mi destino, terminen con mi familia? ¿Por qué dejar que las consecuencias del pecado, las malas actitudes, el orgullo, la falta de perdón, la depresión, la maldad y todas estas ataduras me afecten de manera tal que tomen lo mejor de mí, mi familia y mi destino? ¿Por qué no arrepentirnos ahora? ¿Por qué no declarar que “con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20)?
Ser libre de nuestras ataduras requiere cambios radicales, requiere entrega, devoción, sacrificio, cambiar de mente, cambiar de corazón, requiere perdonar, obediencia, sometimiento, requiere amor y fe. Como vemos, ser libres de nuestras ataduras emocionales, mentales, físicas, espirituales, carnales, sexuales, de dependencia y de tantas cosas que podemos mencionar puede ser la batalla más grande de nuestra vida, pero no pelear esa batalla traerá lo que pueden ser las consecuencias más devastadoras para nosotros. Ya no se puede decir mañana, tenemos que decir hoy y ahora.

ORANDO POR LOS VIVOS...

Es continua la cadena de tragedias que sacuden nuestra sociedad y nuestro tiempo. Las últimas que hemos publicado son las 50 víctimas de Orlando, la mayor masacre con armas de fuego en EEUU, y el asesinato de 11 miembros de una familia evangélica en México. A ellas se añadirían ríos de sangre que corren cada día por la realidad conocida y no conocida en todo el mundo. Violencia machista. Abortos. Cárteles y mafias. Todo tipo de terrorismo. Son muchas las declaraciones que se realizan y realizarán. 

Nos sumamos a las manifestadas por los cristianos evangélicos de Estados Unidos, de condena a la violencia de todo tipo, a cualquier forma de actividad o actuación que termina con la vida humana respondiendo a un simple acto de voluntad homicida. 

Hay quienes oran por los muertos. Nosotros no, creemos que ya se llegó al punto final de su historia, y está escrito su destino eterno, que responde a sus decisiones en vida. 

Nosotros oramos por quienes matan, para que se arrepientan de su barbarie y vuelvan sus ojos al Asesinado que perdonó. 

Nosotros oramos por quienes sufren, no sólo para que dejen de sufrir, sino para que encuentren a Aquel que está en medio de todo sufrimiento cargando con todo el dolor, todas las culpas y la suma de los odios. 

Nosotros oramos para que unos y otros podamos convivir en el respeto al opuesto, al contrario, al amigo y al enemigo, de forma que la paz no sea la meta, sino el camino. 

Nosotros oramos para que quienes aún estén escribiendo los renglones de su vida sepan elegir su destino eterno, tomar las decisiones adecuadas, encontrar el camino, la verdad y la vida que están en Jesús y sólo en Jesús. 

Sí, oramos por los vivos. Para que se acerque el Reino de Dios, que sólo será pleno en la eternidad. Pero que únicamente podemos hacer próximo en su poder, gloria, justicia, paz y amor acercándonos al Jesús real, histórico, vivo, del Evangelio.

LA BIBLIA Y EL FUTURO

Hay tres principales posiciones escatológicas que difieren en su perspectiva respecto al advenimiento del retorno de Dios. 

El punto de vista utilizado para el presente estudio es aquel que reconoce una distinción entre el `ya` -el estado presente del reino ya inaugurado por Cristo- y el `todavía no` -el establecimiento final del reino que tendrá lugar en la segunda venida de Cristo.

En consonancia con la tesis que la escatología es una realidad que abarca tanto el presente como el futuro, se divide el estudio en dos secciones: escatología inaugurada y escatología futura.

Quiera el Señor utilizar esta obra para ayudarnos a que nos regocijemos en su decisiva victoria sobre el pecado y la muerte, y para que anticipemos con anhelo-la consumación final de dicha victoria en la vida venidera.

MATEO: LA REVELACIÓN DE LA REALEZA DE CRISTO

El Evangelio según Mateo siempre ha ocupado un lugar de especial interés en la vida de la iglesia. 

Su estructura, contenido, sencillez didáctica y sus enseñanzas compactas han hecho de Mateo un libro preferido por muchos cristianos.

Al culminar su estudio de este primer tomo le aseguro dos cosas. 

La primera será un renovado amor por la Biblia, la palabra de Dios. 

Lo segundo, el deseo de tener el tomo segundo con los restantes capítulos de Mateo.

RENDIRSE A LA VOLUNTAD DE DIOS

Por lo general, cuando se habla de adoración, pienso en las canciones que cantamos en la iglesia, pero la realidad es que la adoración a Dios tiene que ver con la rendición. Rendirnos a la voluntad de Dios cuando no se ajusta con la nuestra o cuando somos demasiado impacientes para esperar en Él. Rendir lo más importante que tenemos, y rendir nuestra historia personal para ser parte de los propósitos mayores de Dios. Adorar significa rendir todo a Dios; amar a Dios tanto como para estar dispuestos a renunciar a todo lo demás.
La historia de Abraham refleja una vida llena de enseñanzas sobre rendición. Fue elegido para guiar al pueblo escogido y amado por Dios; pero para que Abraham se convirtiera en aquel líder, Dios le pidió que dejara su país, su pueblo y su familia. En ese momento, confió en Dios e hizo como Él le ordenó. No mucho tiempo después, cuando Abraham y su esposa, Sara, habían emprendido su viaje, le preguntaron si Sara era su esposa. “No, es mi hermana”, dijo. Si bien técnicamente era cierto que tenían el mismo padre, Abraham mintió para protegerse. Dejó de rendirse. 
A pesar del pecado de Abraham, Dios aún prometió protegerlo y recompensarlo por su fe. No obstante, a Abraham lo consumía el hecho de que él y Sara no podían tener hijos. Sabía que Sara era ya de edad avanzada para dar a luz, así que cuando ella sugirió que fuera a ver a su sierva para tener un hijo con ella, Abraham estuvo de acuerdo en ayudar a Dios, al ayudarse a sí mismo. Una vez más, a pesar del pecado de Abraham, Dios fue fiel a su promesa, y Sara dio a luz a un hijo llamado Isaac. Entonces, cuando Dios le pide a Abraham que sacrifique al hijo de la promesa, Isaac (Génesis 22:2), era su oportunidad para demostrarnos lo que había aprendido.
En Génesis 22:3, vemos que Abraham se levantó muy de mañana. Se fue al monte que Dios le mostró y se preparó para sacrificar a su hijo a quien amaba. Después de toda una vida de aprender quién es Dios, Abraham finalmente se rindió ante Él en obediencia. Dejó de insistir en escribir su propia historia de vida; en cambio, sacrificó sus deseos para Dios. Estaba dispuesto a obedecer, porque había entendido que adorar al Dador era mayor que adorar el regalo que le había concedido. Su momento de mayor fe implicó tener que entregar algo en rendición.
¿Qué ha tenido usted que rendir?
Quizás fue algo tangible, como su auto soñado o esa casa en el vecindario ideal en donde todas las personas felices organizan fiestas entretenidas. Tal vez, anhelaba tener hijos y no pudo; o imaginó quedarse en el hogar con sus hijos, pero finalmente tuvo que salir a trabajar. Quizás renunció a su carrera por alguien más. Tal vez alguien lo decepcionó —un esposo engañador, una esposa apartada, un hijo rebelde— y teme que nunca alcanzará la vida que deseó tener. Quizás su matrimonio no es como lo imaginó y ha tenido que sacrificar los sueños que tuvo en el día de su boda; o tal vez sea la opinión que tiene sobre usted mismo, tiene tanto miedo al fracaso que ha dejado de vivir.
¿Cuál es su Isaac que Dios le está llamando a sacrificar?
Todos luchamos por renunciar a algo. Dios está despertando nuestros corazones y animándonos para que confiemos en Él. Tal vez, Él quiere que rindamos nuestro Isaac, que dejemos de aferrarnos al mismo y permitamos que Él lo tome.
Estoy aprendiendo a seguir el plan de Dios para mi vida, tuve que renunciar a muchos sueños. No obstante, creo que los planes de Dios son mejores, que su tiempo es perfecto; y con esa confianza y seguridad, quiero sacrificar mis sueños cuando Él lo requiera, incluso aquellos más dolorosos.
No obtenemos las bendiciones de Dios cuando nos aferramos a nuestros deseos, sino cuando los rendimos.
Y cuando recibimos sus bendiciones es cuando podemos usarlas para bendecir a otros.
No importa lo que Dios me pida, oro para que mis manos sean abiertas y poder cederle el control. Toma todo lo que quieras, y las bendiciones que tú derrames en mi vida, las usaré para bendecir a otros.
Esa oración también la hago por usted.