EL ESPIRITU SANTO ES DIOS

Comienzo con esta impactante verdad porque es lo más importante que se puede decir acerca del Espíritu Santo: que Él es Dios. Plenamente Dios. El Espíritu Santo es completamente Dios, así como el Padre es Dios y Jesús, el Hijo, es Dios. Sabemos que el Padre es Dios; esta es la suposición que aceptamos sin sentido crítico; es como decir que Dios es Dios. Y como cristianos igualmente creemos y confesamos que Jesús es Dios. “En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). La Palabra se hizo carne (v. 14) y aun así permaneció siendo completamente Dios. Jesús fue (y es) Dios como si no fuera hombre, y es al mismo tiempo hombre como si no fuera Dios. Dios mismo llama a Jesús Dios, porque le dijo al Hijo: “Tu trono, oh Dios, permanece por los siglos de los siglos” (Hebreos 1:8). Como Juan resumió en su epístola general: Jesucristo “es el Dios verdadero” (1 Juan 5:20).

Por lo tanto en la misma exacta manera el Espíritu Santo es verdaderamente, totalmente y plenamente Dios; como Dios es Dios.

Cuando Ananías le mintió al Espíritu Santo le mintió a Dios. Pedro le dijo a Ananías: “¿Cómo es posible que Satanás haya llenado tu corazón para que le mintieras al Espíritu Santo [...]? [...] ¡No has mentido a los hombres sino a Dios!” (Hechos 5:3-4). Como consecuencia, Ananías (y luego su esposa, Safira) murieron de inmediato. El Espíritu Santo estaba presente en la primera iglesia en un nivel sumamente alto. Estaban en una “situación de avivamiento” que es algo que la iglesia tristemente no está experimentando en el momento. Así que cuando Dios se manifieste con tanto poder como en esa época, se volverá peligroso mentir en su presencia. Mentirle al Espíritu Santo era como jugar con electricidad de alto voltaje con las manos mojadas.

Pablo también demostró la deidad del Espíritu Santo cuando dijo que somos el “templo” de Dios. El templo es el lugar donde Dios mismo mora. “Si alguno destruye el templo de Dios, él mismo será destruido por Dios” (1 Corintios 3:17). Además: “¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios?” (1 Corintios 6:19). Esta es otra manera de declarar que el Espíritu Santo es Dios. Pablo también dijo: “Ahora bien, el Señor es el Espíritu” (2 Corintios 3:17).

Por lo tanto, debemos hablar de la deidad del Espíritu Santo —de que Él es Dios— porque lo es. No sentimos la necesidad de hablar de la deidad del Padre, ¿o sí? Parecería redundante. ¡Y aun así algunas veces pienso que me gustaría predicar sobre la divinidad de Dios! El miembro de la Trinidad más descuidado en estos días es Dios el Padre. Hay más libros escritos por autores cristianos sobre Jesús y el Espíritu Santo que sobre Dios Padre. 

Dicho lo cual, jamás subestime o dé por sentada la deidad del Espíritu Santo. El Espíritu Santo que está en usted es Dios en usted. Usted puede adorar al Espíritu Santo; usted puede orar al Espíritu Santo; usted puede cantar al Espíritu Santo. Y aun así hay algunos cristianos sinceros que no sienten la libertad de orar o de cantarle al Espíritu Santo. Esto es a causa de una traducción defectuosa de Juan 16:13, lo cual examinaré adelante. Tales cristianos bien intencionados no tienen problemas con cantar los primeros dos versos de un conocido coro que habla de glorificar al Padre y al Hijo, pero cuando llega el momento de glorificar al Espíritu, ¡algunos temen continuar cantando! ¡Como si el Espíritu no quisiera ser adorado o venerado! ¡O como si el Padre y el Hijo no quisieran que lo hiciéramos!

Estos cristiano se sienten incómodos de cantar sobre adorar y venerar al Espíritu porque la versión Reina-Valera Antigua tradujo Juan 16:13—en referencia al Espíritu Santo—como: “Porque no hablará de sí mismo”, un versículo que debería haber sido traducido como: “Porque no hablará por su propia cuenta”, como muestro más adelante en este libro. No obstante, yo de hecho me identifico con estas personas. Sé por lo que están pasando. Yo solía tener el mismo problema hasta que vi lo que el griego decía literalmente. Y aún así los himnarios tradicionales durante muchos años han incluido, sin vergüenza alguna, himnos con letra como: “Espíritu Santo, Verdad divina, amanece sobre esta alma mía”, “Espíritu Santo, disipa nuestra tristeza”, “Señor Dios, el Espíritu Santo, en esta hora aceptado, como en el día de Pentecostés, desciende con todo tu poder” o “Espíritu de Dios, desciende sobre mi corazón”. Me encantan las palabras del siguiente himno:

Te adoro, Oh Espíritu Santo,

Me encanta adorarte;

Mi resucitado Señor, porque estaríamos perdidos

Sin tu compañía.

Te adoro, Oh Espíritu Santo,

Me encanta adorarte;

Contigo cada día es Pentecostés,

Cada noche Navidad.

Uno no podría dirigirse al Espíritu Santo de esa manera si no fuera Dios. No tenga miedo de hablarle directamente al Espíritu Santo. O de cantarle. No hay celos ni rivalidad en la Trinidad: el Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Padre está feliz y el Hijo está feliz cuando usted se dirige al Espíritu Santo en oración. Después de todo, el Espíritu de Dios es Dios el Espíritu. ¡Lo que es más, la Trinidad no es Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios la Santa Biblia! Que esto se apodere de usted.

Jamás lo olvide: el Espíritu Santo es Dios. Por lo tanto, piense en esto: usted puede ser lleno de Dios. Quiero ser apasionado por Dios. Considere todos los atributos de Dios. “Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos” (Salmos 19:1). Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que allí fijaste, me pregunto: «¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?»” (Salmos 8:3-4). Medite en esto: ¡Dios su Creador y Redentor está en usted! Usted puede ser lleno de Él. Y esto sucede porque usted puede ser lleno del Espíritu Santo, que es Dios.

Para mayor estudio: Hechos 5:1-13; 1 Corintios 3:16-17; 1 Corintios 6:19-20; 2 Corintios 3:12-18

Ven, Espíritu Santo, ven. Ven como viento. Ven como fuego. Que seamos llenos, facultados y limpiados. En el nombre de Jesús, amén.

EL SHEMITÁ

Es bien sabido que, para la nación de Israel, cada séptimo día era denominado “el Sabat”, o día de reposo. Se le ordenó a los israelitas que lo mantuvieran separado y distintivo de los otros seis días de la semana. Era santo. En el Sabat, todo trabajo regular y toda tarea mundanal debían cesar para ser dedicado únicamente al Señor.

Pero lo que no se conoce bien es que el Sabat no era solamente un día, sino también un año. Al igual que cada séptimo día era el día de reposo, así también cada séptimo año era el año de reposo. “Jehová habló a Moisés en el monte de Sinaí, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra guardará reposo para Jehová. Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos. Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña” (Levítico 25:1-4).

El año de reposo de igual manera debía ser apartado y distintivo de los seis años que lo precedían. Había de ser un año santo, un año dedicado especialmente al Señor. Durante el año de reposo no debía hacerse trabajo alguno en la tierra. Toda siembra y cosecha, todo arado y plantado, toda recogida y cosecha tenían que cesar al final del sexto año. “Seis años sembrarás tu tierra, y recogerás su cosecha; mas el séptimo año la dejarás libre” (Éxodo 23:10-11).

Durante el año de reposo tenían que descansar no sólo las personas, sino también la tierra. Los campos se dejaban libres, los viñedos desatendidos, y no se mantenían los huertos. La tierra misma observaba su propio reposo para el Señor.

Durante el año de reposo, el pueblo de Israel debía dejar sus campos, viñedos y huertos abiertos para los pobres. Durante la duración de este año la tierra pertenecía, en efecto, a todo el mundo. Y todo lo que creciese por sí solo se denominaba hefker, que significa “sin dueño”. Por tanto, durante el año de reposo la tierra, en efecto, pertenecía a todo el mundo y a nadie al mismo tiempo.

Igual de sorprendente que lo que sucedía a la tierra durante el año de reposo era lo que le sucedía a la gente el último día de ese año:

 “Cada siete años harás remisión. Y esta es la manera de la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión de Jehová” (Deuteronomio 15:1-2).

 “Cada siete años” se refiere al último día del año de reposo. Elul era el último día del año civil hebreo y el día veintinueve era el último día de Elul. Por tanto, el 29 de Elul, el último día del año de reposo, se producía una generalizada transformación en la esfera económica de la nación. Todo aquel que tenía una deuda quedaba liberado. Y todo acreedor tenía que liberar la deuda que se le debía. Por tanto, el 29 de Elul todo el crédito era borrado y toda deuda era cancelada. Las cuentas económicas de la nación eran, en efecto, canceladas. Era el día de anulación y remisión económica de Israel.

En la forma hebrea de considerar el tiempo, cada día comienza no con la mañana sino en la noche. Esto se remonta a Génesis 1, cuando el relato de la creación registra que hubo primero oscuridad, noche, y después el día. Por tanto, cada día hebreo comienza con la noche anterior a ese día. Y como la noche comienza con la puesta de sol, cada día hebreo comienza en la puesta de sol. Por tanto, el momento en que todas las deudas habían de ser o eran canceladas era la puesta de sol del 29 de Elul.

En español, el mandato del 29 de Elul ordena que todo acreedor “otorgue una remisión”. Pero el hebreo original ordena que todo acreedor haga un “shemitá”. En estos dos primeros versículos de Deuteronomio 15 la palabra shemitá aparece no menos de cuatro veces. Al final del segundo versículo está escrito: “porque es pregonada la remisión de Jehová”. En hebreo se denomina el “Shemitá” del Señor.

La palabra shemitá se traduce con mayor frecuencia como “la liberación” o “la remisión”. La palabra española remisión se define como “la cancelación o reducción de una deuda o un castigo”. El Shemitá de la antigua Israel se refiere no sólo a la liberación de la tierra, sino también a la anulación de la deuda y el crédito ordenada por Dios y realizada a escala masiva y nacional.

Shemitá llegó a ser el nombre del último día del año de reposo, 29 de Elul, el día de Remisión; pero también llegó a ser el nombre del año de reposo en su totalidad. El séptimo año llegaría a conocerse como el año del Shemitá, o simplemente el Shemitá. El año del Shemitá comenzaba con la liberación de la tierra y terminaba con el día de Remisión, cuando las personas mismas eran liberadas.

Por tanto, la palabra shemitá cubre tanto el séptimo año como el último día de este año. Hay motivo para eso. Ese último día, el 29 de Elul, es el crescendo del año, su cúspide y culminación: la remisión del año de Remisión. En cierto sentido, todo acerca del año del Shemitá se desarrolla hacia ese día final, cuando todo es liberado, remitido y cancelado en un día; o más concretamente, el anochecer de este día, la última puesta de sol.

La idea de que una nación cese todo el trabajo en su tierra durante un año entero es una proposición radical. No menos radical es la idea de un día en el cual todo el crédito y la deuda son cancelados. Las repercusiones de estos dos requisitos son tan grandes, que surgieron preocupaciones en generaciones posteriores en cuanto a las consecuencias económicas y financieras del Shemitá. Esas preocupaciones fueron intensificadas cuando el pueblo judío regresó a la tierra de Israel en tiempos modernos.

A fin de resolver esas preocupaciones, los rabinos buscaron idear maneras de evitar los requisitos más radicales del Shemitá. Una de ellas estaba basada en la idea de que el Shemitá se aplicaba principalmente a tierras cuyos dueños eran judíos. Por tanto, en el año del Shemitá, los agricultores judíos vendían sus tierras a personas no judías y seguían trabajando. La venta se hacía bajo un acuerdo en el cual la tierra regresaría al agricultor judío al final del año del Shemitá.

De la misma manera, los rabinos idearon maneras de evitar la cancelación de deudas. El sabio rabínico Hillel desarrolló un sistema mediante el cual las deudas podrían ser transferidas a un tribunal religioso. Ya que un tribunal no es un individuo, la deuda sobrevivía al año del Shemitá. Otros idearon otras estrategias igualmente. Por tanto, el Shemitá se seguía observando, de una forma u otra, pero esas formas llegaron a ser cada vez más simbólicas.

No todos aceptaron esos métodos. Judíos ortodoxos en Israel cuentan historias de agricultores judíos que fielmente guardaron el requisito del Shemitá sin ninguna alteración y terminaron con una cosecha extra abundante al año siguiente. Independientemente de la controversia que les rodeaba, el hecho de que esos métodos fuesen ideados por rabinos revela dos cosas que demostrarán su importancia a la hora de desentrañar el misterio del Shemitá:

1. El Shemitá tiene consecuencias que afectan concretamente el ámbito financiero y económico.

2. Los efectos del Shemitá tienen similitudes clave con los efectos de un desplome económico y financiero.

 ¿Cuál fue el motivo del Shemitá en un principio? Hay varias respuestas, y todas ellas tocan el ámbito espiritual.

El Shemitá da testimonio de que la tierra y, efectivamente, el planeta tierra, le pertenece a Dios y sólo le es confiado al hombre como mayordomo. Dios es soberano. Su soberanía se extiende también a los ámbitos del dinero, las finanzas, la economía y las posesiones. Esas cosas son confiadas al cuidado del hombre pero en definitiva pertenecen a Dios.

El Shemitá declara que Dios es primero y está sobre todos los ámbitos de la vida y, por tanto, debe ser situado primero y por encima de cada ámbito. Durante el Shemitá, Israel era, en efecto, impulsado a alejarse de estos ámbitos terrenales y acercarse a lo espiritual.

El Shemitá limpia y elimina, pone fin a desequilibrios, equilibra cuentas y anula lo que ha sido edificado en los años anteriores: una limpieza masiva de la situación financiera y económica. Pone fin a los compromisos y trae liberación. Su liberación se aplica no sólo a la tierra y a las cuentas financieras de la nación, sino también a algo mucho más universal. El Shemitá requiere de las personas que liberen sus apegos a la esfera material: sus posesiones, sus finanzas, sus bienes y sus deseos y búsquedas con respecto a tales cosas. Es romper vínculos. Y quienes liberan son de igual manera liberados, al no ser ya poseídos por sus posesiones, sino libres.

El Shemitá es un recordatorio de que Dios es la fuente de todas las bendiciones, espirituales y físicas igualmente. Pero cuando Dios es apartado de la escena, finalmente seguirá la eliminación de bendiciones. Así, el Shemitá aborda un defecto en particular de la naturaleza humana: la tendencia a divorciar las bendiciones de la vida del Dador de esas bendiciones, divorciar el ámbito físico del espiritual. Entonces busca compensar la pérdida de lo espiritual aumentando sus deseos sobre el mundo físico, persiguiendo así cada vez más cosas, aumento, ganancias: materialismo. Este aumento de cosas, a su vez, deja aún más apartada la presencia de Dios. El Shemitá es el antídoto para todas esas cosas: la eliminación de afectos materiales para permitir que entren la obra y la presencia de Dios.

La observancia del Shemitá es un acto de sumisión y humildad. Es el reconocimiento de que todo lo bueno proviene de Dios y en última instancia no puede ser poseído, sino sólo recibido como una encomienda. Las posesiones son soltadas, las cuentas son canceladas, aquello que se ha acumulado es eliminado. El Shemitá humilla el orgullo del hombre.

Por último, el Shemitá comparte los atributos del día de reposo, todo un año dado a reposar y dejar reposar, a liberar y ser liberado, a descargar a otros y dejar las cargas propias, a hacer borrón y cuenta nueva con los demás y con uno mismo, el tiempo designado por Dios para el reposo, la renovación y el avivamiento.

UNA NUEVA POSICIÓN

En 2 Corintios 5:17-20, dice: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas.  Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación: Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
Cuando recibes al Señor como tu Salvador personal, eres una nueva criatura en el mundo espiritual, y el Espíritu Santo mora dentro de ti.  Tu espíritu interior gime por algo más, por alcanzar el máximo potencial para lo cual Dios te creó.
El que ha sido bautizado por el Espíritu Santo, vive agradecido de donde Dios lo sacó, pero no se conforma y siempre desea alcanzar lo nuevo de Dios.  Siempre desea algo más espiritualmente y emocionalmente.  Pero lo nuevo de Dios no es lo que tú y yo conocemos como nuevo.
La nueva vida no viene porque lo externo sea nuevo, sino porque tu interior es transformado al Espíritu de Dios, que provocará, eventualmente, que tu futuro sea transformado.
¿Qué es la nueva vida en Cristo?  La promesa de la nueva vida es la reconciliación con Dios, que es un cambio de ubicación, para alcanzar la transformación de Dios en tu vida.  Todo el mundo quiere saber: ¿Quién soy yo? Y ¿para qué fui hecho?  Lamentablemente, cuando los que te conocen te contestan, es basado en quien ellos piensan.
Cuando te definen los demás, vives limitado.
Dios desea es que sepas dónde tú estás, para que descubras quién eres.  En otras palabras, tu ubicación define quien tú eres.  Génesis 3 dice que, luego que Adán y Eva pecaron, se escondieron, y Dios dice a Adán: ¿Dónde estás?  Y es que, si definimos dónde estamos, definimos quienes somos el uno para el otro.
Fíjate que lo primero que Dios preguntó no fue: ¿Qué hiciste?,  sino: ¿Dónde estás?  Si tratas de decirle a alguien que hizo algo incorrecto, siempre va a pelear y no lo va a aceptar.  Cuando la persona se ubica, cuando sabe en dónde se encuentra, entonces reconoce que se encuentra en ese lugar por causa de lo que hizo.  Y cuando entiende esto, entonces busca la transformación y la nueva ubicación.
Adán respondió: Oí tu voz en el huerto y tuve miedo, porque estaba desnudo; por eso me escondí.  Entonces Dios le preguntó: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del cual yo te mandé que no comieras? En otras palabras, ¿quién te habló que, con sus palabras, provocó que tu ubicación en relación a mí, cambiara?
Lo Nuevo de Dios es la posición que te ha dado, que te ha reconciliado con Cristo Jesús. Cuando estás ubicado en el lugar correcto espiritualmente, entonces puedes ver la transformación de tu vida.
Esa es la nueva vida en Cristo. Dios quiere darte una nueva posición en el espíritu para que el resto de tu vida se ponga en orden con esa nueva ubicación.

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INVOCA EL NOMBRE DE DIOS

Al final del capítulo 43 del libro de Isaías, Dios le dice al pueblo la condición en la que se encontraba, condición de pecado. Pero, en versos anteriores, en ese mismo capítulo, podemos ver cómo crear la atmósfera correcta para alcanzar lo nuevo que Dios tiene preparado para ti.
En ocasiones, nos preguntamos si será posible hacer algo nuevo, con todos los problemas que tenemos encima, pero aquí vemos que Dios nos da la salida.
Lo que nos lleva a la posibilidad de que haya algo nuevo en nuestra vida es la manera en que Dios se presenta. En muy pocas ocasiones vemos versos que registren tantos nombres de Dios, para él hacer una declaración sobre el pueblo de Israel. En Malaquías 3, por ejemplo, Dios se presenta como Jehová de los ejércitos. Cuando Moisés estaba levantando sus manos, Dios se presenta como Jehová Nisi, tu estandarte, tu bandera. En cada ocasión, vemos un nombre de Dios relacionado con lo que está ocurriendo.
Pero, en los versos que estudiamos, en Isaías 43, cuando Dios quiere que veas la posibilidad de que él va a hacer algo nuevo en tu vida, Dios usa varios nombres, para preparar la atmósfera para que tú creas que él puede hacer algo nuevo en ti.
El pueblo de Israel tenía varios problemas que no permitían ver lo que Dios tenía para ellos. La primera queja que Dios tiene de ellos, es que no habían invocado su nombre. ¿A quién tenían que haber invocado? A los nombres que Dios menciona en los versos anteriores.
Invocar no es tan solo hacer una oración, sino que es reclamar la intervención divina en un momento dado. Invocar fue lo que hizo David, cuando se paró frente a Goliat y declaró que, en nombre de Jehová de los ejércitos, en nombre del Dios de Israel, él derribaría a aquel gigante.
Cuando aprendas a invocar el nombre de Dios, entonces podrás ver las cosas nuevas que Dios quiere hacer en tu vida.

DISPENSACIONALISMO HOY

Dispensacionalismo sigue provocando un acalorado debate dentro del mundo cristiano. El aclamado teólogo Dr. Charles Ryrie aborda esta cuestión crucial desde el punto de vista del dispensacionalismo clásico. 

Él se enfrenta a los puntos de vista de la teología del pacto, el premilenialismo histórico, ultradispensacionalismo, y en esta edición revisada, el dispensacionalismo progresivo cada vez más popular.

En su exitoso libro Dispensacionalismo , escrito hace más de treinta años, el Dr. Ryrie hecho de este complejo tema más comprensible para decenas de miles de personas en todo el mundo. 

Esta versión revisada y ampliada de este libro demostrará ser una herramienta de referencia de gran valor para su biblioteca.

AGENDA GAY ATAQUE CONTRA LOS NIÑOS EN LAS ESCUELAS

La Asociación Nacional de Educación, aprobó en su reciente reunión anual de Denver, una lista de libros acerca de lo que ellos denominan “LGBTQ”. Llenos de lecciones real o imaginarias de homosexuales.  California trae Historia Gay al aula California ha sido obligaba a cumplir tal adoctrinamiento durante unos años, Pero hoy en día no solamente California esta metida en esto de la enseñanza gay sino casi todo Estados Unidos. Van a venir libros que hablen a favor del matrimonio Gay, aborto,y hasta libros que hablen en contra del derecho de Israel defenderse. 

La mayoría de estudiantes iniciaron el nuevo año escolar en Estados Unidos, Sin embargo, pocos padres se dan cuenta de lo que está a punto de descender sobre esas cabezas inocentes. Los directores del sistema educativo de Estados Unidos preparan lecciones más esenciales con contenido “LGBT” (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales).

La mayoría serán embalados con insidiosas mentiras anti-Bíblicas que presenta un gran riesgo para el futuro espiritual de todos los niños. Muchos padres frustrados están tratando de parar este tipo de adoctrinamiento, Sin embargo los educadores están haciendo lo posible de tratar el tema “gay” en frente de tantos niños como sea posible. 

the-princes-and-the-treasureEn la Web “Voces gay” Huffington Post, aparece un profesor de una escuela secundaria, declarado anteriormente “gay”, dándole instrucciones a otros profesores para que hablen libremente acerca del ‘LGBT”, como si todo fuera normal. Pero, ¿Por qué pintan el logo de identidad “gay” con los colores del hermoso arco iris, y no el color oscuro de pecado que merece? Solo es un engaño más para que los niños crean que es bueno, bonito y normal ser Lesbiana, Gay, Bisexual y Transexual. Cualquier estudiante puede ser obligado a leer la literatura que normaliza la homosexualidad. 

Puede de que un joven con sabiduría, rechaze, cualquier imagen, idea o situación producida por los adultos motivados por la perversión / avaricia / Fama / ateísmo / anarquismo, Pero un niño inocente puede captar y dejarse adoctrinar mas fácil. 

Por eso tenemos que tomar a nuestros hijos y adoctrinarlos con la palabra de Dios, enseñándoles, lo que es bueno y malo. Un libro publicado recientemente por un hombre homosexual “casado” “su marido”, aparece en muchas bibliotecas escolares, llamado “Los príncipes y el tesoro.” Promueve las relaciones homosexuales y el “matrimonio” de las personas del mismo sexo, Así de sencillo. the-princes-and-the-treasure (OJO) Hay una Agenda gay en la escuela de tu hijo, No te asombres si tu hijo te dice que en su centro educativo se hablo de estos temas: 

1) La historia “gay”, que trata de normalizar y exaltar las preferencias homosexuales de personajes históricos famosos. 

 2) La promoción “LGBT”, disfrazado de “derechos civiles.” 3)Las familia del mismo sexo: Enseña a los niños que tener 2 madres o 2 padres es igual que tener 1 madre y 1 padre. 

3) La Educación de la”Salud”, defiende la homosexualidad sin problemas, pero omite mencionar los 30.000 nuevos casos de VIH entre los hombres homosexuales cada año en los EE.UU., y que la tasa entre el segmento de los jóvenes solo se ha duplicado en la última década. “La homosexualidad no es confiable pero sigue siendo la mejor opción”. 

4) Alianzas “Gays”: como clubes escolares, cuya existencia crea la falsa impresión de que la homosexualidad y el cambio de género son aceptables.

Eduquen a sus hijos, para que cuando ellos escuchen algo que valla contra de moralidad, estén preparados y sean maduros, llenos de sabiduría y temor de Dios.