NO CREAÍS A TODO ESPÍRITU

La fe cristiana y los nuevos movimientos religiosos. El movimiento evangélico está en crisis. No todo lo que pasa en la iglesia es malo, pero… tampoco es bueno. 

¿Cómo distinguir entre lo bueno y lo malo? 
¿Cómo afectan estos nuevos movimientos religiosos a la iglesia? 

 Uno de los retos más grandes que confronta la iglesia en el siglo veintiuno es aprender a discernir entre las muchas supuestas versiones del evangelio que circulan en nuestro medio. Este reto no es nuevo, ya Juan lo dijo: “No creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus, si son de Dios” 1 Juan 4:1. 

Justo L. González, con su claridad, erudición y sencillez acostumbradas, nos presenta una serie de principios bíblicos y teológicos para distinguir entre el error y la sana doctrina. 

Estos principios ya fueron usados por la iglesia en diferentesmomentos, especialmente cuando se enfrentó a la presencia de “nuevos evangelios”. La invitación es a aprender a probar si el espíritu es de Dios o no lo es. Aprendamos de cómo lo hizo la iglesia en el pasado.

ACERCATE A DIOS

A través de la historia, podemos ver que hay personas que tienen creencias extremistas.  Están aquellos que creen que todo es Dios, por ejemplo un árbol, un animal, etc.  Hay otros que es todo lo opuesto, nada es Dios.  Están aquellos que creen que Dios controla todo, y aquellos que creen que Dios tiene el control de nada.  También hay personas que creen en la suerte y otros en el destino. No podemos vivir en estos extremos.  Debemos buscar el equilibrio y ver cómo entrar en la providencia de Dios en nuestras vidas.
Estas creencias extremistas son las que crean las preguntas más grandes del corazón del hombre y lo limita.  En 1 Samuel 9, el profeta le pregunta a Saúl: ¿Para quién será todo lo que Dios tiene reservado? Y Saúl contesta: Para mí no puede ser, yo vengo de la tribu más pequeña.
Si vives en algún extremo, siempre estarás respondiendo a las cosas que Dios tiene reservadas para ti, basado en tus limitaciones.  Si te dicen que Dios tiene reservado lo mejor para ti, lo primero que puedes pensar es: Si esto es así, ¿por qué me sucede lo que me sucede?  Si respondes esto delante de Dios, automáticamente estás limitando lo que Dios puede hacer contigo.
Hay quienes dicen: Dios no pone cargas que no puedas llevar.  Suena muy bonito, pero no es sobre nuestros hombros; la biblia dice que Dios le dio hombros a Cristo para cargar las cosas.  Sobre sus hombros está el principado.  Tampoco en la biblia dice que Dios pone y quita cargas, lo que dice es que él las recibe.  No lleves cargas porque piensas que es tu destino y lo que Dios quiere para tu vida.  Entrégaselas a Él y vive sabiendo que lo mejor de Dios está reservado para ti.
Mateo 6:25-34 nos dice que no nos afanemos y cada día traerá su propio afán, pero debemos saber que le interesamos a Dios, que él cuida de nosotros y que su mano providente está sobre nuestras vidas.  Dios trabaja incesantemente para nuestro bien.
Cuando te desconectas de Dios, vives bajo la providencia de Dios sobre la humanidad.  Dios dijo que el sol saldrá para buenos y malos.  Ya sea el pecador más grande o el cristiano fiel, ya hay una providencia natural de Dios para la humanidad.  Pero, si te acercas más a Dios, su providencia individual va en aumento.  Cuando oras, estudias la palabra, comienzas a ver cómo la providencia aumenta en tu vida; sales de la providencia general a la individual.
No vivas echando las culpas a Dios –o a otras personas– de lo que ocurrió o no ha ocurrido en tu vida.  Vive acercándote más a Dios.  Por causa de que te acercas a Dios, te darás cuenta que tu vida comienza a tener sentido y significado.  Te darás cuenta que tu vida es más que comida, bebida, y que pagar deudas.  Si te acercas a Dios, tienes la dirección divina y verás cómo se puede vivir en orden.

CARTA A LOS ROMANOS

Este comentario constituye el punto radical de ruptura entre la teología del siglo XIX y la del xx. En contraposición a su postura inicial, tendente a la identificación entre socialismo y reino de Dios, Barth descubre ahora que la Biblia, más que de nuestra relación con la divinidad (propio de la religión o la ética), habla de la relación de Dios con nosotros: del reino de Dios, que no es reductible a un movimiento político o económico, ni siquiera a la religión (o religiosidad) como hecho humano.Su lema será el de una absoluta disociación entre la inmanencia y la trascendencia: «el mundo es mundo, y Dios es Dios» Tesis que se materializará en el Comentario a la Carta a los Romanos. Barth intenta aproximarse a la realidad central, que no es otra que nuestro conocimiento de Dios a través de Cristo. 

Pues no tenemos acceso alguno a Dios como un ser (aunque supremo) entre otros seres, sino sólo desde su presencia libre, creadora y actuante en Cristo, en quien nos sale al encuentro. 

Aparece aquí la paradoja radical que va a definir, en un primer momento, el pensamiento barthiano, que empieza utilizando como clave una metáfora política: la «revolución de Dios» que irrumpe como una ruptura cósmica que adviene no desde el más acá, desde la inmanencia, sino desde el más allá afectando a la humanidad en su conjunto. Algo que no es disociable de la escatología y, por ello, del juicio de Dios y su trascendencia. 

Aparecen aquí, como en germen, claves que Barth utilizará con profusión: la dialéctica, la trascendencia divina en amor-libertad, la radicalidad escatológica que eleva lo divino infinitamente sobre lo humano; la contraposición absoluta entre el Creador y la criatura El Comentario va a romper así con la tesis que contemplaba la santidad como fruto del comportamiento humano religioso o ético y, por ello, como posesión propia. 

En esta obra, Barth «no pretende informar, sino transformar », utilizando fórmulas paradójicas, para desasosegar al hombre y sacarlo de sus casillas.

LO QUE HAY EN TU CORAZÓN

En 1 Samuel 9, se nos narra el momento en que Saúl sale en busca de las asnas perdidas de su padre. Cuando ya estaba por regresar, pensando que su padre estaría preocupado por él, su siervo le dice que había un vidente, o un profeta, que seguro podría darles luz con relación a las asnas. Saúl se presenta, entonces, delante de Samuel y, antes que pudiera preguntarle cualquier cosa, Samuel le dice que suba a comer con él y, en la mañana, le descubriría lo que había en su corazón, el corazón de Saúl. Y añadió: Y de las asnas que se te perdieron hace ya tres días, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado.
¿Qué había en su corazón? Saúl salió buscando las asnas de su padre, y dijo que por esto preguntaría al vidente. Sin embargo, al momento del encuentro, el profeta le dice el paradero de las asnas. Entonces, ¿qué le descubriría en la mañana siguiente?
Lo que Dios le iba a revelar a Saúl no eran las asnas. Las asnas eran la excusa para llevarlo a entender la pregunta que él tenía en el corazón. No es que las asnas se hayan perdido para que todo esto pasara. Dios no tenía que poner en angustia al papá de Saúl para decirle que él iba a ser el próximo rey de Israel. Cuando Dios unge a David, el profeta fue a la casa de Isaí; en el caso de David, nada se perdió. Si Saúl era el ungido, el profeta llegaría hasta él de cualquier manera. La palabra llegaría hasta él de cualquier manera. No es hasta que Saúl decide ir donde el profeta, que entonces Dios le avisa a Samuel que al próximo día vendría a él el próximo rey de Israel; no cuando se le pierden las asnas.
El evento de las asnas no fue lo que llevó a Saúl delante del profeta, ni lo que hizo que el profeta recibiera la revelación de que Saúl sería el próximo rey. Fue la intensión de Saúl de escuchar de Dios, de buscar algo de parte de Dios que estaba en su corazón y que nadie más podía entender.
Hasta que Dios no te descifre lo que hay en tu corazón, estarás persiguiendo asnas perdidas.
Entiende que las asnas son la excusa. Ellas no te van a llevar al profeta y a recibir la revelación de Dios. Lo que te lleva al profeta, a la revelación, es la intensión de recibir dirección de Dios.
El siervo no le dice: Vamos donde el profeta para ver dónde están las asnas. El siervo le dice: Vamos donde el profeta para que nos diga por qué salimos. “Vamos, pues, allá; quizá nos dará algún indicio acerca del objeto por el cual emprendimos nuestro camino.”
El profeta le dice que, en la mañana, le descubriría lo que había en su corazón, y le añade que las asnas ya aparecieron, para que se despreocupara. Esto quiere decir, que puede haber un pensamiento en tu mente que te preocupe, que esté dirigiendo tu vida, pero no es lo que hay en tu corazón.
En tu corazón hay algo más grande que lo que tú estás viviendo.

NUESTROS ALIADOS INVISIBLES

Más allá de nuestro ámbito normal de entendimiento, descansa otra dimensión más real y duradera de lo que podamos imaginar. Los Ángeles son para nosotros esa conexión clave a ese reino.

Estos seres eternos creados por Dios tienen una historia propia. En efecto, los ángeles son sus aliados, son amigos cercanos a: 

* Amar y proteger lo que ama. 
* Enfrentar un enemigo en común. 
* Compartir sus lealtades y fidelidades. 
* Operar secretamente por usted en el terreno del enemigo. 

Con la habilidad de ir y venir entre la dimensión eterna y nuestro mundo, los ángeles nos consuelan, nos hablan, monitorean el clima espiritual a nuestro alrededor, nos enseñan y ayudan. 

Por encima de todo lo demás, los ángeles trabajan para el Maestro del universo y comparten nuestro deseo de adorar a Dios y cumplir su voluntad.

NO PARTICIPES DE LA CRISIS

En Juan 17:14, Jesús dice: Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo.
El mundo te aborrece, cuando intentas vivir por la palabra de Dios.
Hay gente que aborrece despectivamente, hay gente que lo hace acusándote, hay gente que te va a tildar de radical, de fundamentalista como dicen algunos, la gente tiene todo tipo de declaraciones hacia estas personas. Pero aborrecer no es tan solo eso, también es menospreciarte.
Cuando tratas de vivir una vida por la palabra del Señor, el mundo no lo entiende, porque el mundo vive por otros parámetros, vive por otras cosas. Tan pronto recibes la palabra de Dios, ya no eres de este mundo, y ya no participas de todas las cosas que suceden en él.
Sam Walton, fundador de Wal-Mart, decide levantar la compañía en un momento de crisis, y dijo una frase, cuando le preguntaron y le cuestionaron cómo él iba a levantar esta gran compañía en un momento de crisis económica.  Él dijo: Yo sé que hay crisis económica en el mundo, pero yo he decidido no participar de ella.
Se desconoce si Sam Walton fue cristiano, pero, aunque no lo quieran identificar como tal, la realidad es que su declaración fue una de fe, que muchos que dicen ser cristianos ni lo dicen, ni lo creen, sino todo lo contrario. Lo que a veces hacen los cristianos es justificar el motivo por el cual están pasando las crisis, diciendo: Esto te está pasando, porque lo hiciste mal.
Vivimos en una condenación, muchas veces, porque no entendemos la verdad de la palabra de Dios, porque a veces nuestro mundo entra en un caos.  De repente, las cosas que pensábamos estaban ciertas, ya no lo están; lo que pesábamos correcto, ya no lo es.
Pero, sobre todas las cosas, debes entender que fuiste enviado a este mundo y tienes una misión aquí.
A veces, tu mundo se va a ir en caos.  A veces, se saldrá de lo que pensabas como ideal. Van a venir situaciones de repente.  No podemos negar que el mal existe, no podemos negar que hay maldad, que hay gente mala, gente enferma, ignorante. Pero la solución no es sacarte de aquí e irte para el cielo; la solución es permitir que el poder de Aquel que te envío a este mundo te guarde del mal y tú puedas caminar en este mundo en dirección hacia todo lo que Dios te ha prometido.
No importa todo lo que haya pasado, o lo que esté pasando en tu vida, o lo que pueda ocurrir, sigue caminando firme, determinando que el plan de Dios, la misión que tienes que cumplir se va a completar y que Dios se va a encargar de alguna manera u otra, de traer orden a tu vida, y el mal no va a acabar contigo, sino que la victoria te pertenece, en el nombre poderoso de Jesús.

GRANDES NECIOS DE LA BIBLIA

¿Te has sentido alguna vez como un verdadero tonto? ¡Pues, ánimo estimado amigo! Hay otros que han hecho cosas peores: Adán y Eva trajeron el pecado al mundo. Esaú vendió su primogenitura por un tazón de sopa. Jonás huyó de Dios y terminó en la panza de un gran pez. 

El primer libro de las 20 historias más sobresalientes de la Biblia, Grandes necios de la Biblia da un vistazo a 20 personas en la Biblia que tomaron decisiones necias y sufrieron las consecuencias. 

Escrito con una retórica aguda y concisa y sin un léxico cristiano o términos teológicos difíciles, Grandes necios de la Biblia apelará a una audiencia general por medio de su lectura divertida e informativa. 

Repleto de referencias históricas de los tiempos bíblicos y tratando de mantener la exactitud bíblica, Grandes necios de la Biblia se convertirá en un gran material de apoyo para los estudios bíblicos de líderes, miembros o de pastores en sus sermones.