CUATRO LUNAS DE SANGRE



El próximo 15 de abril podrá visualizarse un eclipse total de Luna, de acuerdo con la información anunciada por la Nasa, será todo un espectáculo. La cara lunar se torna roja mientras el eclipse se desarrolla -llamada luna de sangre en la antigüedad. Esto debido a la refracción de los rayos solares en la atmósfera terrestre. Este eclipse es el primero de cuatro que se esperan. El próximo ocurrirá el 8 de octubre 2014, luego el 4 de abril 2015, y el último, el 28 de septiembre 2015. Este fenómeno es conocido como tétrada —es decir, eclipses lunares totales consecutivos que ocurrirán en intervalos de seis meses—. Esta tétrada es la segunda que se espera en este siglo, la primera ocurrió entre el 2003 y el 2004. Y la próxima ocurrirá hasta el 2032-2033. Y podrá ser perfectamente visible en América del Norte, y el occidente de América del Sur.



En el libro Cuatro lunas sangrientas: algo está a punto de cambiar, de John Hagee, se advierte de que la tétrada es la marca del Apocalipsis escrita en la Biblia. El autor escribe que cuando se trata de señales en la Tierra como hambre, maldad, pestes y guerra, ya la humanidad las ve como problemas de siempre, pero cuando hay señales en el cielo tienen un significado divino. Su argumento es que en los últimos 500 años, los tres eclipses lunares totales se produjeron en el primer día de la Pascua. Y están conectados con hechos en la tierra relacionados con el pueblo judío.

1492: el último año de la inquisición española, cuando los judíos fueron expulsados de España.
1948: proclamación del Estado de Israel.
1967: inicio de la Guerra de los Seis Días.
Por ello hace énfasis que estas señales apuntan a la segunda venida de Jesús. “El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que llegue el día grande del Señor”. Joel 2:30-31
Debo mencionar que para las religiones monoteístas más grandes del mundo, sobre todo para el cristianismo, la segunda venida de Jesucristo es un hecho que se espera desde hace más de dos mil años. Muchas de las profecías de las que habla la Biblia se han cumplido ya, ante el asombro de muchos, mas la parusía sigue siendo la reina de todas las esperas.
A la luz de estos acontecimientos apocalípticos, sería sensato buscar la verdad, no haciéndose un religioso más, sino estableciendo una relación íntima con Dios, certificada por el amor hacia el prójimo, aprovechando bien y prudentemente el tiempo, porque los días que vienen son de gran angustia. Ya que el mismo Jesús dijo: “Que nadie los engañe, porque vendrán muchos en mi nombre y harán grandes maravillas, pero el día y la hora, nadie lo sabe, solo mi Padre que está en los cielos”. Aunque teológicamente ya estamos viviendo el “final de los tiempos”, podría ser hoy mismo si usted muere ahora.
Por lo tanto, el deber de cada ser humano en este mundo es estar vigilante, en búsqueda de una verdad que trasciende a religiones o personas, investigando la razón de nuestra propia existencia y procurando una relación directa con Dios, porque un día todos daremos cuenta de nuestro actuar en este mundo.

NOE, EL DE LA BIBLIA...


Casi como oculto detrás del evento, aparece la figura de Noé. El diluvio, el arca, la paloma y el arco iris son elementos que por su fuerza simbólica y teológica han hecho que ni siquiera los mismos cristianos tengan una imagen clara de quién fue este hombre que la Biblia describe como “justo e íntegro” y al que el profeta Ezequiel señala como uno de los grandes hombres de la historia antigua, junto a Job y Daniel.

1 ¿Cuál era su familia?

Su padre fue Lamec, y la Biblia no menciona el nombre de su madre. Fue el mayor de sus hermanos. Su abuelo, Matusalén, es conocido como el hombre más longevo de la humanidad: vivió 969 años, y murió el mismo año que sobrevino el diluvio. El relato de Génesis vincula claramente la línea genealógica de Noé con el primer hombre, Adán, y la descendencia que no procedía de Caín, que cometió el primer acto de violencia de la historia de la humanidad, matando a su hermano Abel.

2 ¿Qué significa su nombre?

Noé o 'Noah' significa “cómodo” o “fácil de llevar”, una palabra que según los especialistas da la idea de “descanso”. Su padre le puso el nombre con un sentido profético: “Éste -dijo Lamec- nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que el Señor maldijo”.

3 ¿Dónde vivía Noé?

La Biblia no lo especifica, aunque se supone su localización en el área de Mesopotamia.El arca, después del diluvio, acabó posándose sobre los montes de Ararat, en la Turquía actual. Allí es posible que desarrollara su vida posterior al diluvio.

4 ¿A qué se dedicaba?

No se especifica cuál fue su profesión. Algunos han señalado la posibilidad de que siguiera la línea nómada y pastoral de los patriarcas y que entronca con el hijo de Adán, Abel. Sin embargo, después del diluvio se le ve plantando viñedos y se le llama “labrador”. La construcción del arca, por otra parte, le ocupó mucho tiempo de trabajo: en concreto, 120 años. Durante ese tiempo predicó sobre el juicio que vendría sobre la tierra.

5 ¿Cómo fue su carácter?

Dice el relato de Génesis que era “justo e íntegro (o perfecto) en sus generaciones”. Justo se refiere a sus acciones. Íntegro, a su fe en Dios. Y se dice que “caminaba con Dios”, como uno de sus antecesores, Enoc, que no murió sino que Dios “se lo llevó”. “¿Qué significa caminar con Dios? -dice el pastor y profesor Shai Shemer- Que iba por sus caminos”, lo que en la enseñanza bíblica significa “amar a Dios y al prójimo”.

6 ¿Cuál fue su descendencia?

Tuvo tres hijos: Sem, Cam y Jafet. De ellos procederán todas las familias de la tierra.Shai Shemer apunta a la formación de la identidad del pueblo de Israel, que la Biblia identifica en la línea de Sem, y su oposición a Cam, identificado con los enemigos de Israel: Egipto y los cananeos que habitaban la tierra que luego conquistarían.

7 ¿Cómo era la sociedad en la que vivió?

Antes del diluvio, el panorama descrito en Génesis es de “maldad” y “violencia”. La palabra correcta, dice Shemer, es “rapiña” o “injusticia extrema”. Es “una prostitución total del comportamiento. Por eso cuando Dios le habla a Noé, no invoca a la corrupción y a la injusticia juntas, sino sólo a la injusticia. Cuando el expolio, el derramamiento de sangre, la falta de respeto por la vida ajena llega al punto de acabar con ella, se produce este juicio exterminador”. Hay diferencia, por tanto, del juicio hacia Babel que se describe poco después en el Génesis, donde se presenta una generación opuesta a Dios pero “que tenía armonía, no practicaba la agresión de todos contra todos”.

8 ¿Qué hizo después del diluvio?

Noé, tras sobrevivir junto a su familia, salió del arca con todos los animales. Practicó el culto a Dios y recibió su bendición. El relato de Noé en Génesis concluye con su borrachera tras beber el vino que había elaborado, revelando la semilla del fracaso en la misma identidad humana. Una situación que le llevó a estar desnudo en su tienda, lo que provocó reacciones distintas en sus hijos -dos de ellos con respeto y compasión hacia su padre, uno con burla-, por lo que pronunció palabras de bendición para Sem y Jafet, y de maldición para Canaán, el hijo de Cam.

9 ¿Dónde se cuenta su historia?

La historia de Noé se cuenta en el Génesis, el libro de los orígenes, que forma parte de la colección de cinco tomos que conocemos como Pentateuco y los judíos llaman 'Torá'. Un relato cuyo autor sería Moisés, según afirmaron los profetas, salmistas y posteriores autores de las crónicas de Israel, y así también lo recogió la iglesia en los escritos que formaron el Nuevo Testamento. Este detalle tiene una gran importancia a la hora de entender todo el relato de los orígenes, entre ellas la historia de Noé. “Dios se reveló a sí mismo, sus obras anteriores, la historia de las familias de Israel y su papel en su plan de redención para la humanidad”, explica el teólogo John MacArthur en su Introducción al Pentateuco.

10 ¿Qué enseñanzas teológicas se dan en la Biblia sobre la vida de Noé?

Ya hemos citado el relato de Ezequiel, uno de los últimos profetas del Antiguo Testamento, que de hecho escribe en Babilonia, junto al pueblo que había sido llevado cautivo, lejos de su tierra. La mención a Noé se encuentra en medio de una profecía de destrucción hacia la añorada Jerusalén, un juicio que muchos de los exiliados judíos no podían imaginar. La advertencia de Ezequiel concluye, sin embargo, con la esperanza de “un remanente”que quedará. “Seréis consolados del mal que hice venir sobre Jerusalén”, dice el Señor por boca de Ezequiel. Una situación semejante a la que vivió, por tanto, Noé y su familia.

Jesús también recuerda “los días de Noé” en medio de una advertencia profética de juicio. “Como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca, y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó a todos. Así será la venida del Hijo del hombre” (Mt. 24.37-39).

Los primeros cristianos también lo mencionaron. Lucas lo incluye en la genealogía de Cristo. El autor de Hebreos habla de su fe, destacando su obediencia ante el encargo de hacer el arca. “Por esa fe condenó al mundo y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe”, dice el escritor.

El apóstol Pedro es el último en hacer mención de Noé. Primero, en un contexto que habla sobre la salvación que tenemos en Cristo, en uno de los pasajes de más complicada interpretación, según muchos exégetas, en el que se dice que Jesús predicó “a los espíritus encarcelados que en otro tiempo desobedecieron” en los días de Noé. En su segunda carta, Pedro afirma que Noé fue “guardado” del juicio del diluvio, y le llama “predicador de justicia”, poniéndolo como ejemplo a seguir para los primeros cristianos.

TU CRUZ

En Mateo 27:62-66, sacerdotes y fariseos aconsejan a Pilato que selle y ponga guardia frente a la tumba de Jesús, no fuera que sus discípulos robaran el cuerpo y dijeran que había resucitado de entre los muertos. Jesús, aun muerto, era peligroso.
Aun en los peores momentos de nuestra vida, somos peligrosos para alguien. Cuando piensas que todo ha terminado, sigues siendo una grande amenaza. Aun cuando no hay mucho que puedes hacer, en tu circunstancia, en tus problemas, hay gente que se siente amenazada con lo que Dios ha prometido que va a hacer contigo y con lo que has declarado que va a ocurrir en tu vida.
Por eso es que hay gente que quiere asegurarse que no salgas del lugar en que estás, que no te levantes del problema en que te encuentras. Hay gente que quiere que te metan en la tumba y asegurarse que la sellen para que nadie te pueda sacar de allí y nadie pueda dar testimonio de lo que Dios va a hacer contigo.
Si estás pasando por tu vía crucis, lo único que debe salir de tu boca es: Dentro de tres días, me voy a levantar; la tumba no va a ser mi último lugar de descanso. La tumba y el momento de descanso que estás viviendo en el día de hoy van a ser el punto de transición para lo más grande que Dios va a hacer contigo. Si fuiste una amenaza mientras estuviste vivo, ahora que estás muerto serás más peligroso.
¡Que se prepare la gente, porque amenaza serás cuando Dios te saque de esta y haga todo lo que te prometió que iba a hacer!
Cuando nos comparan con Cristo, nos comparan de manera errónea, nos comparan de manera negativa, utilizando solo un pedazo de lo que verdaderamente fue la vida de Cristo. El que estudia la palabra sabe que, a dondequiera que Cristo fuera, era una amenaza y creaba un problema. Dondequiera que fuera, había gente que quería apedrearlo, acusarlo, gente que no lo querían; ni en su casa y ciudad lo amaban. Jesús hizo milagros en muchos lugares, menos en su ciudad, porque allí no creían en él.
Queremos proyectar un Cristo que se sentaba con los niños y amaba a la gente, que andaba pobre, caminando descalzo y que no tenía donde dormir. Se nos olvida que la figura de Cristo era una controversial para todos. Los fariseos, los romanos y los judíos se sentían amenazados por él. Si quieren comparar al Cristo que está en uno, deberían comparar la amenaza que siente el mundo ante cualquiera que está seguro de sí mismo, de lo que Dios ha hecho en él y para lo que ha sido llamado.
Nunca podrás vivir una vida como la que Cristo vivió, sin ser amenaza para alguien. El éxito en tu vida siempre será amenaza para alguien; aunque intentes ser lo más humilde posible, de no vestirte de cierta forma e intentes pasar por desapercibido.

TE VAS A LEVANTAR

Cuando estudiamos la Biblia podemos ver, en Mateo 27, que era tan grande el miedo de que Jesús resucitara, que Pilato envió guardias para que sellaran la tumba y la vigilaran. Pilato no estaba seguro si era cierto o no aquello de lo que acusaban a Cristo, ni estaba seguro en crucificarlo, pero luego sí estaba convencido de que resucitaría porque envió a unos guardias para sellar y velar la tumba. Históricamente, cuando sellaban, era con dos sellos, el de Pilato y el de Roma.
En tu momento más difícil, ¿cuántos sellos han puesto sobre tu vida? ¿Cuánta gente se ha querido asegurar que no te levantes y que no salgas del problema en que te encuentras hoy? ¿Cuántos se han sentido amenazados y han puesto el sello, y hasta lo han puesto en las páginas Internet para que todo el mundo sepa que de ese problema no te vas a levantar? ¿Cuántos han puesto guardias que no duermen vigilando? Hasta has tratado de llamar a alguien para que te dé la mano y te encuentras que no te atienden, porque ya alguien le llamó primero para hablarle mal de ti. Este es el llanto de muchos. Y es que, aun muerto, eres una amenaza para el enemigo.
Aún en tus momentos difíciles, eres una amenaza porque tienen más fe que tú mismo en el poder de Dios a través de ti. Por esto, quieren poner sellos en tu mente, en tu corazón y siempre te recordarán el pasado para asegurarse de que no te levantes. Pero te tienes que asegurar que, por encima del sello que te han puesto, en tres días te vas a levantar. Te vas a levantar de la crisis económica, te vas a levantar de ese problema en tu matrimonio, con tus hijos, del fracaso. Te vas a levantar. Decláralo: Me voy a levantar.
Dile a los enemigos: Ponme el sello que quieras ponerme, pero, al tercer día, mira cómo Dios me levanta. Ponme el sello del pasado, de la traición, de bancarrota, del problema financiero, de pobreza, de mentiroso, del pecado, saca las fotos viejas que tengas de mi pasado, pero observa bien cómo Dios me levanta. En tres días me voy a levantar. Me has puesto el sello de que no sirvo para nada, de que nadie me va a amar, de que no soy capaz, pero Dios me va a levantar. Declara: De esta, me voy a levantar, en el nombre de Jesús.
La biblia relata que los romanos decían: Este, viviendo aún, decía: Me levantaré. Tú tienes vida, pero ¿qué estás diciendo? Deja ya de decir: No puedo más; de ésta no me levanto; no lo voy a lograr; me acabaron; me vencieron. Comienza a decir: A pesar de que me han sellado, al tercer día, me voy a levantar.
La palabra de Dios dice que fuimos sellados con la promesa del Espíritu Santo. También dice que el sello del mundo ya no está en nuestras vidas. El día que aceptaste al Señor como tu Salvador personal, se rompió el sello del pecado y se ha puesto el sello del Espíritu Santo que te asegura que al tercer día te vas a levantar. No significa que no van a venir problemas, pero Jesús dijo: En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. Cree, confía que te vas a levantar.
Mateo 27:66 dice que al tercer día hubo un gran terremoto porque un ángel del Señor removió la piedra, y se sentó sobre ella. ¿Quién tapa una tumba nuevamente, luego de que el ángel de Jehová se sienta sobre la piedra?
Busca un bolígrafo y papel. Escribe todo los sellos que han puesto sobre tu vida y que te han marcado. En un acto de fe, rompe ese papel que representa esos sellos y declara que al tercer día te vas a levantar, en el nombre de Jesús. Si eras una amenaza anteriormente para el enemigo, que se preparen porque aún no han visto nada. El terremoto del Espíritu Santo viene sobre tu vida y serás sellado para Su gloria. El ángel de Jehová se sienta sobre esa piedra y, mientras vives, lo único que vas a repetir es: Me levantaré, en el nombre poderoso de Jesús.

UN CORAZON RESUCITADO

Una herida del costado traspasa el corazón de una persona, y se vive por años, y se repite en la mente, y buscamos en todo lugar lo que aparentemente se nos perdió; todo porque el corazón ha sido herido.
A Jacob, sus hijos, un día le dijeron una grande mentira: que su hijo, José, a quien él amaba, estaba muerto. Jacob no había tenido una vida fácil. Peleó desde el vientre de su madre. Peleó con el papá, con su hermano, y terminó peleando con Dios por su bendición. La iglesia debería estar llena de Jacobs; gente que, aunque su vida no sea fácil, siguen luchando todos los días, saben que tienen destino. Jacob caía y se levantaba y echaba hacia adelante, sin importar lo que pasara. Todo esto, hasta que sus hijos le dijeron una mentira. Aquellos que habían salido de sus huesos, le dijeron unas palabras que traspasaron su costado y marcaron su corazón.
Aquel hombre que era apasionado por alcanzar grandes cosas, aquel hombre soñador, que estaba dispuesto a pelear por todo, a tener batallas y a luchar para alcanzar todo lo que Dios le había prometido, de un momento a otro, ya no le importaba nada de lo que pasara en la vida. No tenía deseos de vivir.
Cuando Cristo derramó su sangre, cuando salió sangre y agua de su costado, cuando su corazón fue traspasado, lo que representa es nuestra libertad de todas esas heridas del pasado; representa la restauración de nuestro corazón.
Procura que nada de lo que pase en tu vida dañe tu corazón. Que tú puedas estar ante el pecado, ante la maldad, ante la traición, que puedas llorar, que quizás seas lastimado, pero que tu corazón siga intacto, ante las lanzas de aquellos que quieren asegurarse de que tú estás muerto. Todo el que quiere asegurarse de que tú mueras, no va a lanzar a las piernas o a la cabeza, sino al costado, para atravesar tu corazón, pero aquella sangre derramada en la cruz del Calvario, en vez de traer condenación a tu vida, hoy te trae un corazón restaurado. Dios te levanta y, al igual que Jacob, tu espíritu va a revivir. Recuperas la pasión y la fuerza para vivir una vez más, para entender que hay razón por la que vivir y seguir hacia adelante.
Toda relación que te hirió queda en el pasado. Dios va a traer a tu vida gente que va a hacer lo que otros no estuvieron dispuestos a hacer. Dios se va a meter en el asunto de tu vida.
En ocasiones, estamos dispuestos a dejar todo por ciertas personas y, luego de haber dejado todo por ellas, son esas mismas personas las que traspasan nuestro costado, atravesando nuestro corazón. Pero las heridas de Cristo, él las recibió para que tú entiendas que tu corazón tiene que estar guardado en él.
Dios sabe las heridas que te han causado. Él sabe que hay quienes te han traspasado el costado para asegurarse de que estás muerto. Pero, cuando piensan que estás muerto, es cuando más vida tú tienes, porque es en ese momento en que te preparas para la resurrección más grande de toda tu vida.
Cristo se levantó de la tumba y, cuando lo hizo, fue a buscar a aquellos que lo abandonaron, a aquellos que lo negaron. La lanza fue dolorosa, pero ¿qué peor lanza que la Judas? ¿Qué peor lanza que aquel en quien tú habías confiado te venda y te entregue por treinta monedas de plata? ¿Qué lanza más fuerte que aquel al que le multiplicaste los peces en su barca, aquel al que salvaste cuando se iba a ahogar, niegue quien tú eres para él? ¿Qué peor lanza que aquellos que, por tres años y medio caminaron contigo y estuvieron a tu cuidado, no fueron capaces de estar allí frente aquella cruz? Lo grande de un corazón sanado es que, después que Dios lo resucita, a quienes va a buscar son precisamente a aquellos que lo negaron, aquellos que lo abandonaron. Eso es lo que tú vas a hacer. Dios te va a dar la capacidad de tener un corazón, no de carne, porque un corazón de carne es fácilmente atravesado por las lanzas de que te tiran, sino un corazón resucitado, que es capaz de ir en busca de aquellos que te hirieron en el pasado y te negaron, para bendecirles.
Los que te han negado, cuando los vayas a buscar, van a estar en el mismo sitio donde tiempo atrás los viste: Frustrados, fracasados. No porque tú les desees mal, sino porque, el que vive de esa manera, no le queda más que volver a los mismos lugares de su pasado. Cristo tuvo que ir a buscar a Pedro en el lugar de donde él lo sacó tres años y medio atrás. Lo encontró de la misma manera que lo encontró la primera vez, pero esta vez, no tan solo le llenó las barcas, sino que, cuando Pedro se acercó a la orilla, ya él le tenía un pescado que había estado cocinando para él, y le dijo: Ven y come.
Cristo se presentó a sus discípulos, no con un corazón de carne, sino con un corazón resucitado, vivificado por el Espíritu de Dios.
La sangre de Cristo te habla, vivifica tu corazón. Tu corazón no tiene por qué ser atravesado nunca más.
Hay gente por la que tú has dejado todo, y lo que han hecho ha sido herirte, pero hoy puede comenzar un nuevo tiempo para ti. Pon tu corazón en manos de Dios. Él traerá aliento de vida a tu corazón. Cuida tu mente, cuida tus oídos, cuida lo que ves, pero, más importante aún, cuida tu corazón.

NO TEMER PESE A LOS ATAQUES

Dios nunca le prometió una vida sin problemas. Usted no puede evitar los ataques del enemigo contra su vida. Quiero estar seguro de que comprenda cómo vencer sus amenazas. Hay tres clases de ataques que el enemigo usa para amenazarlos a usted y a su familia. El ataque esperado (el león) En el cántico de Moisés se describe cómo Dios lo protege contra el león. El león es como imagen de una lucha desigual, tal como una enfermedad que amenaza la vida. Pero en el Salmo 91, el león también representa la amenaza de los ataques esperados contra su vida y su familia. Cuando está en presencia de un león, usted espera ser atacado. No hay sorpresas aquí. La vida completa viene con problemas incorporados. ¿Está afrontando problemas de relación en su familia, problemas en sus finanzas, en su salud o en su ministerio? Entonces necesita recibir la protección de Dios para ese ataque esperado del león. 

La Biblia se refiere a Satanás como un león rugiente: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Como creyente, puede esperar que vengan ataques del enemigo, sin importar quién sea usted. No debe sorprenderse ni atemorizarse cuando es atacado, porque la Biblia dice que eso ocurrirá. En lugar de ceder al miedo, usted debe ponerse de pie e invocar el nombre del Señor. Él ha prometido protegerlo cuando usted lo haga. Manténgase firme contra el plan de destrucción del león. “Al cual resistid firmes en la fe” (v. 9). Usted no debe temer el esperado ataque del león. Dios le ha prometido victoria sobrenatural sobre todas las amenazas del enemigo. Corra a su sombra, y use su maravilloso nombre para vencer los ataques esperados del enemigo. El ataque inesperado (la serpiente) Moisés declaró que Dios lo protegería de las serpientes. Una víbora yace quietamente bajo una roca o detrás de un arbusto y lo ataca cuando usted menos lo espera. Esto representa el inesperado ataque del enemigo. Cuando usted es atacado por una víbora, dice cosas como: “¡Guau, no me lo esperaba!”, ya sea ese accidente, esa pérdida de empleo, ese problema relacional. “La serpiente estaba allí debajo de esa roca, y no vi su ataque”. Usted sabe lo aterrador que puede ser ese ataque inesperado. 

De alguna manera el elemento sorpresa lo toma con la guardia baja. Usted siente un temor abrumador en ese momento. Pero no tiene que agitarse cuando la serpiente ataca inesperadamente. Corra a la sombra de El Shaddai. ¡Es necesario que usted sepa que los milagros pueden ocurrir tan repentinamente como las tragedias! ¡Sencillamente invoque el nombre del Señor! Haga lo que hizo el apóstol Pablo cuando la serpiente mortal alcanzó su muñeca y él se la quitó sacudiéndola al fuego. (Vea Hechos 28). Cuando un ataque de serpiente del enemigo lo golpee, no deje que lo muerda, ¡sacúdasela de encima! Si la víbora intenta morder su mente, llenándola de miedo, de resentimiento, de ira o de falta de perdón, sacúdasela de encima. No le permita ganar ventaja sobre usted escuchando sus arteras acusaciones. El diablo tratará de robarle su paz y su gozo, sus relaciones y su fe en Dios. Tratará de golpear a sus hijos, sus finanzas y su futuro. Corra a la tienda de El Shaddai, y permítale que limpie su corazón de la mordida de la víbora. Él destruirá los efectos traumáticos del ataque inesperado sobre su vida. Dios le restituirá todo lo que el enemigo ha tratado de robarle. Satanás es el ladrón del gozo. Sus ataques inesperados pueden quitarle su gozo a mordiscos. Él quiere que cada mañana al levantarse usted deteste su vida. Eso puede pasarle a cualquiera de nosotros. La depresión siempre se cierne sobre nosotros, pero usted no tiene que tomarla. Simplemente declare: “El Señor es mi refugio. El Señor es mi vida. El Señor es mi lugar seguro”. La Biblia dice que a su diestra hay delicias para siempre (Salmos 16:11). Dios quiere que usted sea un hijo feliz y despreocupado que vive en su presencia. Satanás quiere robarle su paz. 

“Solo hay un lugar donde se puede estar seguro. Puede ir a un psiquiatra, pero ellos no pueden hacer que usted esté seguro. Puede tratar de obtener alivio con medicamentos o con alcohol, pero solamente encontrará el verdadero lugar seguro a la sombra de El Shaddai, el Dios todopoderoso”. Yo sé lo que es ser atacado por demonios. Lo he experimentado de primera mano. Pero es entonces cuando corro hacia El Shaddai. Tiro de la cuerda de su tienda e invoco su nombre. En ese lugar de seguridad divina todos los ejércitos y ángeles del cielo se ponen de pie y declaran: “¡Él está bajo la sombra del Omnipotente! ¡Tenemos que rescatarlo!”. El ataque infundado (el dragón) Moisés además describió cómo Dios lo protege a usted del temor al dragón (Salmos 91:13). El dragón, en el idioma hebreo original, se refería a un monstruo marino o terrestre, una ballena, o una criatura serpentina. Cuando yo era niña, en la escuela miraba mapas de la civilización antigua que tenían imágenes de dragones. Los marinos que exploraron el mundo no iban a los lugares donde se encontraban los dragones. Tenían miedo de ir más allá de un cierto punto que no había sido explorado por temor a ser devorados por un monstruo marino. Esa es la forma en que el diablo trata de intimidarlo. Mediante el temor a lo desconocido le impide ir más allá de un cierto punto en su caminar con Dios. “No sueñes más allá de este punto”. “No trates de alcanzar algo más, porque el dragón te devorará”, le sisea para evitar que usted persiga su sueño. Pero con Dios no hay límites, solo posibilidades. Como los hijos de Israel estaban en medio de un desierto, parece sumamente improbable que tuvieran que enfrentarse a un dragón. Sin embargo, Dios quería que supieran que estaban protegidos de una bestia tan amenazante. Esa improbable amenaza del dragón representa sus temores infundados a un ataque. Aunque la posibilidad de ese ataque sea remota, la amenaza del enemigo puede intimidarlo en su mente. Usted sufre las mismas punzadas de preocupación y miedo que si fuera a ocurrir. Ataques infundados. Temores infundados. Usted tiembla por dentro y dice: “Sé que está por ocurrir. Me ha estado yendo bastante bien por un tiempo, pero recuerdo a mi papá. Le fue bien por un tiempo, y después siguió arruinándolo todo. Yo podría ser como él”. 

Satanás trata de plantar en su mente toda clase de infundados temores y preocupaciones sobre cosas que son altamente improbables. Le dirá que usted va a perderlo todo, que sus hijos se están yendo al infierno, o que usted tiene cáncer en algún lugar de su cuerpo. Su objetivo es amedrentarlo con un temor infundado. Pero el poder de Dios es mayor que los temores infundados de Satanás. Solo el 8 por ciento de las cosas que le preocupan tiene siquiera probabilidad de ocurrir. La mayor parte de la preocupación y el temor son en realidad mucho ruido por nada. Pero Satanás es experto en pintar cuadros de desastre inminente. En el noticiero vespertino usted ve por televisión un accidente aéreo, y tiene previsto volar al día siguiente. El corazón le comienza a latir con fuerza, y considera la posibilidad de cancelar el vuelo. O un pariente tiene un ataque al corazón, y de repente usted siente como si su corazón latiera en forma extraña. Es necesario que usted cambie en su mente esa imagen diabólica y corra a la seguridad que tiene a la sombra de Cristo. Sus temores infundados pueden referirse a sus relaciones personales. Usted oye la conversación de alguien o piensa en la forma en que lo miró, y el diablo lo hace pensar que en la habitación todos están hablando de usted. Relájese un poco. Usted no es tan importante para todos. 

Ese es el dragón del miedo pintando infundados cuadros de desastre en su cabeza. Usted tiene que responderle a gritos con la verdad de las Escrituras. Dígale al diablo que usted sabe que Dios lo ama, sin importar lo que la gente piense de usted. Declárele que usted no va a fallar. Use la Palabra de Dios y declare que está siendo “transformado . . . de gloria en gloria” (2 Corintios 3:18). Dígale al enemigo que el Señor es el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2). 

Él es su El Shaddai, ¡y eso lo hace a usted libre del temor! Dios no le prometió que nunca tendría problemas. Pero cuando los problemas vienen, Él quiere que sepa que no debe temer. Usted puede ser valiente en medio de sus problemas. Ningún temor puede existir en el amor de Dios cuando usted mora bajo su sombra. Dios quiere que usted sepa que cuando entra bajo la protección de su sombra, Él hará hasta lo sumo para cuidarlo. No importa si está lidiando con el ataque esperado del león o el ataque inesperado de la serpiente. No importa si está afrontando el temor a un ataque infundado del dragón. Solo tiene que invocar el nombre del Señor, y Él lo rescatará.  

NO TE QUEBRARAS

Cuando vemos el momento en que Jesús fue azotado, vemos al hombre que, en medio de su peor agonía, no abrió su boca.
En Isaías 53, vemos la declaración profética que dice que Dios sanaría nuestras enfermedades físicas, y nuestros dolores e iniquidades, las presiones que están marcadas en nuestro cuerpo, el pecado que marca nuestras vidas a través de nuestras generaciones.
En su primer mensaje, Jesús predicó que él vino para librar a los que han sido marcados con dolor en su vida. No hay nadie que, a través de su caminar, no lleve dentro de sí marcas en el corazón, causadas por grandes heridas. Todos los que vivimos en esta tierra cargamos en nuestras espaldas heridas de nuestro pasado, de gente que nos han hecho daño, que nos han  traicionado, que hacen que lamentemos la manera en que vivimos, que menospreciemos la vida.
Muchos renuncian a sus sueños por que dicen: Si voy a sufrir todo esto para alcanzar mi sueño, entonces ¿para qué tenerlo? Sus heridas se vuelven más grandes que el destino que Dios tiene para sus vidas.
La Biblia nos dice que Jesús vino para libertar a los heridos, a los marcados, a los que viven en dolor, los que caminan con heridas.
No veas tan solo al Dios que sana tu cuerpo, sino al Dios que, por lo que hizo en la cruz del Calvario, vino a darte una enseñanza más poderosa.
Mateo 12:20 dice “La caña cascada no quebrará”, diciendo que Jesús será como una vara herida que no quebrará. No importa lo que venga a tu vida, no vas a quebrar hasta que haya victoria en ti. Los problemas te han querido doblegar, pero no te van a partir.
Hay gente que ha llegado a un punto en su vida de tanta presión que han roto todas las cosas y han salido corriendo. Ha sido tanta la presión que rompiste un matrimonio, una empresa, un negocio, renunciaste, abandonaste todo, decidiste huir.
Pero ahora sabes que las espaldas de Cristo te dicen que él no se va a quebrar hasta que haya victoria. La vida puede seguir trayendo azotes, problemas, pero tú no te vas a quebrar hasta que Dios haga lo que ha dicho que va a hacer contigo. Deja que la gente traiga lo que quiera traer, deja que hablen de ti, que digan lo que quieran decir, que te humillen, que te hagan caminar la vía dolorosa, pero no te van a romper.
Cuando parece que ya no puedes más y que tus problemas son demasiados, que tus espaldas están cargadas, cuando parezca que vas a estallar que todo se va a perder, la sangre de Cristo dice que no te vas a romper hasta que haya victoria en tu vida; no vas a quebrarte, no vas a vivir una vida de derrota.
El problema que estás cargando no va a acabar contigo, hasta que haya victoria en tu vida.