NUESTRA IDENTIDAD

Éxodo 33:16 Reina-Valera 1960 (RVR1960) 

¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?

Se ha puesto a pensar en la cantidad de ocasiones que hablamos acerca de Dios sin entender que Él está justo en el mismo lugar y hablamos de Él como si no lo estuviera? Es asombroso que pretendemos que Dios esté siempre ahí cuando lo necesitamos, pero lo ignoramos el resto del tiempo, se convierte en alguien importante cuando no sabemos que hacer o cuando necesitamos algo pero no le incluimos en nuestras decisiones, ni en el resto de nuestro día. Esto que le comento, no es algo raro, ni es algo poco común, lamentablemente es parte de nuestro día a día, y tiene que ver con lo poco que conocemos a Dios y por tanto lo poco que le hacemos parte de nuestro día a día. 

Pero no siempre fue así, cuando Dios sacó a los israelitas de Egipto, lo hizo de una manera muy especial, ya que estos nunca habían sido guerreros, nunca habían tenido armas y por los últimos 400 años habían sido esclavos, por lo que carecían de toda identidad y de toda fuerza, por tanto Dios los acompaño manifestándose como una columna de humo durante el día y como una columna de fuego durante la noche, y esto no era solamente para que supieran por donde ir, sino para que todos los demás pueblos que los vieran les temieran, al ver que su Dios iba por delante de ellos. Se puede usted imaginar?, debe de haber sido impresionante el poder ver al Dios que iba por delante de su pueblo, quien se les enfrentaría?, quien se les acercaría siquiera?, cualquiera que los viera les respetaría y les abriría camino. 

Aún viviendo esto, el pueblo era tan inmaduro que no pudo esperar 40 días para que su Dios les diera una ley que les permitiera vivir en obediencia e hiciera que esa presencia no se apartara de ellos y vivir constantemente bajo el favor de su Dios, en pocos días se hicieron un becerro de oro y decidieron no solo adorarle sino atribuirle los milagros y las obras que Yahvé había hecho por ellos, terrible, no? Pero eso suele ser muy natural y muy común cuando dejamos de ver a nuestro Dios, cuando le perdemos de vista, simplemente perdemos nuestra identidad y aun lo que sabemos que es obra de Él, se pierde y se confunde en nuestras mentes y se lo atribuimos a otros seres, factores o razones, simplemente lo olvidamos. 

Moisés sabía que la identidad de los israelitas venía de Dios y que sin la presencia de Dios en su camino estarían desprotegidos y a la merced de cualquiera que se les pusiera enfrente, por tanto rogaba a Dios que los perdonara y que no los fuera a dejar desprotegidos, sin su presencia delante de ellos, no sabrían quienes eran, ni que hacer. Así como pasaba con los israelitas, sin Dios nosotros no tenemos identidad, y estamos a merced de las circunstancias y de cualquier cosa que nos pueda pasar, estamos a expensas de los efectos de la tierra, depende de nosotros el sabernos en la presencia de Dios y hacerle parte de todas nuestras situaciones, de manera que Él sea siempre el primero y el mas importante en nuestro corazón y en todo lo que hacemos. 

Note como en la cita de hoy Moisés hace énfasis en la necesidad de diferenciarse del resto de los pueblos, ya que en la identidad que Dios les daba los prevenía de todo mal y les aseguraba abundancia y estabilidad, por tal su ruego pudiera parecer casi que desesperado, pues al perder la presencia de Dios con ellos, lo perderían todo. Hoy en día hay muchas personas que viven de esta manera, sin identidad y a expensas de su medio ambiente, sin tener una garantía para su vida y sin tener nada seguro, todo lo que necesitan es regresar a su origen, a caminar justo detrás del aquel Dios al que dicen amar, pero no conocen y a obedecerle, para que su fidelidad, su amor y su favor sea derramado en sus vidas como Él lo promete a aquellos que se hacen su pueblo y están dispuestos a adoptar su identidad.

SANGRE VS LEY

En Hebreos 12, al hablarnos del poder de la voz de la sangre de Cristo, el autor nos habla de la experiencia del monte al que nos hemos acercado.  En el tiempo en que vivimos, no nos acercamos de la manera que se acercaba el pueblo de Israel en el desierto.  Aquel monte les causaba temor, no porque Dios no fuera un Dios de paz, sino por la condición de sus corazones.  El pueblo le dice a Moisés: Ve tú y acércate y escucha la voz de Dios por nosotros.  Porque esa voz les producía temor.
Cuando vivimos alejados de Dios, la primera reacción es temor.
Lo que ocurría en el monte no era nada malo; era glorioso, algo espectacular porque, cuando Moisés bajaba, su rostro resplandecía.  Pero la biblia nos refleja, en el libro de Hechos, capítulo 12, que al pueblo le daba temor oír la voz de Dios porque no soportaban lo que Dios demandaba de ellos.  Tenían temor a la ley, porque les causaba miedo las penalidades de no cumplirla.  Y lo único que Dios les ordenaba eran los diez mandamientos.
Gloria a Dios que hoy día no tenemos que soportar el peso de la ley, sino que vivimos bajo la ley de la fe, que es más poderosa.  Hoy día, a través de la sangre de Cristo, la demanda no es de tu exterior, sino en tu interior, en tu espíritu, que es la fe.  Hoy, por la sangre de Cristo, la demanda es que creas.  Para el que cree, todo es posible.
La gente no quiere ir a la iglesia por las reglas y regulaciones que tiene que seguir al ir a una iglesia.  Nadie es perfecto; tratamos de hacer lo mejor posible.  La demanda no es hacia tu cuerpo o mente, sino que la demanda es de fe, y esta es más difícil para muchos que otras demandas.  Hay muchos que son expertos en someter su carne, pero se les hace difícil tener convicción, tener fe.
Hoy, a través de la sangre de Cristo, la demanda es que algo te dice en tu interior que tienes que seguir hacia adelante.  La demanda es que en tu interior algo te dice que creas por encima de las circunstancias adversas.  Cada vez que vas a la iglesia, si no sales con una demanda en tu corazón, te acercaste al monte incorrecto.  La demanda no es sobre la perfección natural, sino que, a pesar de tu imperfección, creas que Dios te puede levantar.
Históricamente lo que se ha escuchado es la demanda de la ley que el hombre ha querido imponer; leyes que ni ellos mismos pueden cumplir.  Por esto, a muchos les causa miedo escuchar la voz de Dios, les da temor acercarse a Dios y viven sin fe y sin esperanza.  Pero, hoy día, a través de la sangre de Cristo, la voz que sale de Sión lo que dice es: Acércate; voy a poner demanda, pero es en tu corazón.  Solamente es que tengas fe.  La demanda de la fe te pide que cambies la manera de pensar y de vivir, pero esto no es una demanda del hombre, sino del espíritu.
La sangre de Cristo nos lleva a la experiencia más hermosa, que aquella experiencia en que todo aquello que te alejaba y te causaba temor es eliminado de tu vida para siempre.  Dios desea que te acerques a él confiadamente, con seguridad y certeza de que él va a responder.

NO QUIERAS SER UN ANGEL

Al cuerpo se le desprecia como si fuera el foco de las pasiones pecaminosas en pugna constante con las realidades divinas, con nuestra propia alma. Se vive, así, más un platonismo que un cristianismo. A lo largo de la historia de la humanidad, se hubieran cometido menos abusos en el nombre de la religión, menos crímenes, menos muertes a los infieles y a los herejes, así como menos práctica del ritual vacío, insolidario y alejado de Dios, si los cristianos hubieran sido más conscientes del hecho de la encarnación, del Dios que se funde con lo humano y deja al hombre como el lugar sagrado por excelencia. El error es haber hecho un distanciamiento total entre el hombre y Dios como si fueran dos realidades antagónicas, hasta el punto de que muchos cristianos han pensado que su acercamiento a Dios se basaba en el alejamiento del hombre, de lo humano. 

Es entonces cuando no podemos imitar a Jesús en su encarnación. Mientras él se encarnó, parece que nosotros queremos huir de lo humano y divinizarnos. No quieras ser un ángel. No quieras ser un ser sólo celeste. Es un error. De ahí que a lo humano, la religión muchas veces no lo haya respetado. Quizás por eso, la acción social que dignifica al hombre, en muchos momentos históricos, que tiene sus reflejos incluso en el momento actual, el compromiso social con el hombre sufriente haya sido considerado simplemente como una teología segunda, cuando no han pensado que es una teología liberal que nos aleja de un concepto de Dios separado y distanciado de lo humano. Para muchos, aún hoy, lo importante es el alma. Puedes equivocarte al desencarnarte. Al cuerpo se le desprecia como si fuera el foco de las pasiones pecaminosas en pugna constante con las realidades divinas, con nuestra propia alma. Se vive, así, más un platonismo que un cristianismo. La filosofía griega triunfa contra el concepto del Dios de la vida que se funde con lo humano, lo dignifica y lo hace un elemento de salvación. No se salva el alma, sino el hombre integral. De ahí que la resurrección de los cuerpos sea un elemento esencial del cristianismo. 

No. No desees ser un ángel. La acogida que Dios hace de lo humano, el descenso que hace para fundirse con la humanidad a través de la encarnación, es lo que hace que se fundan lo trascendente con lo inmanente. De ahí que el deseo de muchos cristianos de querer ser como dioses, alejándose de lo humano, no sólo sea un pecado, sino un error, una equivocación que, en lugar de acercarle a Dios, le aleja de Él. No te alejes de lo humano ni le des la espalda. El pecado de querer ser como dioses, que ya se muestra en los principios de la humanidad, es confundir los planes de Dios. La forma de hacernos cada vez más semejantes a Dios, es hacernos solidarios con el hombre. A Dios lo encontramos fundido con sus criaturas. Así, muchos espiritualismos y misticismos que nos separan del hombre, van en la dirección opuesta en la que se mueve Dios mismo. Por tanto, la tentación de los humanos de querer ser como dioses alejados de las realidades sociales y de las problemáticas humanas, es la mayor trampa de Satanás. Él sí quiere que pienses ser como Dios o simplemente como los ángeles. Desciende también a la tierra, a los lugares donde sufren los hombres. Tú no estás llamado a ser un ángel. Cuando nos vamos humanizando, nos vamos acercando a los focos de pobreza en donde sufre el hombre, cuando nos acercamos tanto al hombre que sufre que podemos hacer nuestro su sufrimiento y nos fundimos con él como si fuera nuestro hermano, nuestro prójimo o nuestro alter ego , cuando luchamos contra la deshumanización en cualquiera de sus vertientes: pobreza, marginación, analfabetismo, dignificación o liberación de la opresión o el sufrimiento, nos humanizamos, nos fundimos con lo humano… acercándonos a su vez a lo divino. Es entonces allí cuando se da el encuentro con lo trascendente que, por voluntad propia, se hizo inmanente y vino a morar entre los hombres para servir. 

Es por eso que a Dios, más que en las alturas o en los tronos celestiales, lo encontramos aún crucificado entre los hombres, sufriendo con los sufrientes y crucificados del mundo. Él está entre nosotros, entre los hombres. Así, cuando nos alejamos del hombre para buscar la divinidad, cuando queremos ser simplemente como un ángel desencarnado, es decir, cuando vamos en la dirección opuesta a la de Dios mismo, no es de extrañar que caigamos en guerras religiosas, en la bendición de los cañones o de los bombarderos. Podemos intentar matar al hombre en el nombre de Dios. Por eso también, muchas veces pasamos de largo, insolidariamente como malos prójimos, ante los focos de pobreza, allí donde los hombres se mueven despojados por el egoísmo de sus congéneres, e incluso buscamos justificación al empobrecimiento del mundo. Es por eso que, al querer ser como criaturas celestes, muchas veces, hay cristianos insolidarios con los temas ecológicos sin darse cuenta que el despojo de la tierra y el del hombre caminan juntos. Nuestra prioridad va a ser la relación con lo divino de una manera desencarnada quitando valor a la encarnación. Buscamos solamente el gozarnos insolidariamente en la alabanza de un Dios que no nos escucha. Hemos confundido el camino. 

Mientras la divinidad se humaniza, se hace profundamente humana, muchos de nosotros emprendemos un viaje en dirección opuesta como si quisiéramos ser ya sólo espíritus. Entonces, nos daremos cuenta que, al final del camino, estaremos vacíos, insatisfechos, llenos de plegarias inútiles y de oraciones que no han pasado del techo de nuestras iglesias. Dios estaba en lo más profundo de la humanidad y nosotros lejos, en las esferas celestes. Dios estaba fundido con el hombre, sufriendo en solidaridad con él y llamándonos a que seamos buenos prójimos y nosotros mirábamos sólo el ritual. Todavía los cristianos podemos dar el giro y descender. Podemos buscar al Dios que habita junto a sus criaturas. Es el único Dios que puede fundamentar toda una ética humana que a la vez es divina, una ética socioespiritual solidaria con el hombre en nuestro aquí y nuestro ahora. Señor, queremos estar contigo para siempre en los cielos, pero queremos ser tan humanos como tú fuiste en tu encarnación.

QUE TE DIJO DIOS?

En momentos difíciles, lo primero que se piensa es: ¿Se acordará Dios de mí y de mi familia?  Noé se encuentra viviendo en un tiempo donde la cultura estaba tan corrompida que estaba afectando la creación.  Dios encuentra en él a un hombre recto y le da las instrucciones específicas para salvarles.  Construye el arca y por 40 días escucha la lluvia y por 150 días estuvieron flotando sin rumbo.
Todos nosotros hemos estado influenciados por la cultura y por todo lo que sucede a nuestro alrededor.  Pero procura que, en medio de un mundo de tantos problemas, dificultades y maldad, Dios encuentre en ti alguien que, como Noé, halle gracia delante de Dios y te dé las instrucciones correctas que te dará un nuevo comienzo a tu vida y a la de tu familia.
Noé escuchó por 40 días la lluvia y estuvo 150 días flotando sobre las aguas en el arca junto a su familia, y no escuchó la voz de Dios por ese tiempo.  Sin saber para dónde iba, lo único que lo mantenía fue la palabra que Dios le había dicho: Voy a establecer mi pacto contigo.
Cuando te sientas que vas de un lugar a otro dando vueltas, pensando que Dios no se acuerda de ti, recuerda tú lo que él te ha dicho.  A lo mejor estás viviendo en la incertidumbre de los problemas y te sientes como flotando sin rumbo, sin dirección; pero aun allí en el arca estás protegido junto a tu familia.  Aunque no escuches la voz de Dios, recuerda sus promesas y prepárate porque Dios te dará un nuevo comienzo.
Cuando no escuches la voz de Dios, tranquilo; confía, porque él está trabajando en lo que te ha declarado.  Él está abriendo nuevos caminos para que tengas un nuevo comienzo.  Dios abrió un nuevo rumbo para Noé, para su familia y las futuras generaciones.
La biblia dice se acordó Dios de Noé, en el original lo que está diciendo es: Dios llamó a la manifestación la palabra que había dicho.  Aunque no escuches más su voz, tranquilo; es Dios haciendo que la palabra que declaró sobre tu vida se cumpla.
Procura que se levante en ti confianza.  La palabra que Dios te ha dicho se cumplirá y vivirás una nueva temporada.  Saldrás de la incertidumbre.  De la misma manera que Dios dijo que entrarías en el arca, dirá que salgas, y vivirán nuevos tiempos tú y toda tu familia.

NO HAY INTERNET....


No hay internet!, que frase tan más estresante, lo ha pensado?, vivimos en un mundo conectado, donde casi todo lo que hacemos (obvio no puedo generalizar), depende de esa conexión invisible que nos puede llevar a casi cualquier lugar o nos accesa a todo tipo de información y personas.

A veces me cuesta trabajo pensar en esos tiempos donde el internet no existía, que tanto hacíamos?

Es cierto que el internet nos ha aislado del contacto físico con muchas personas, pero a la vez nos conecta con muchas más, es decir, no podemos satanizarlo, ya que somos altamente productivos por medio de el y podemos solidificar las relaciones con aquellos a quienes no vemos a diario y si, podemos perdernos de nuestro entorno inmediato a causa de el.

Pero por mucho que hablemos a favor o en contra de el, cada día lo usamos más y cada vez el hombre le encuentra más y más usos, es increíble todo lo que se logra por medio de el, pero lo más asombroso es que se ha convertido en una de nuestras prioridades, es decir, cuando llegamos a algún lugar lo primero que preguntamos es "tienes internet?" ó "me prestas tu clave de internet?", le ha pasado?

El internet es aquello que nos conecta con el mundo y nos da acceso a hacer todo tipo de transacciones, información y personas en cualquier lugar prácticamente gratis, si lo pensamos bien, casi el 80% de los negocios exitosos del mundo no lo serían sin el famoso internet.

Pero mucho, mucho, mucho antes de que el internet se inventara, Dios ya había puesto algo, o más bien a alguien mucho más poderoso que el internet que nos permite ir a todos lados, que nos conecta con otras personas, que nos lleva a alcanzar a muchos más y que no nos aísla de aquellos que están a nuestro alcance inmediato, ese alguien es el Espíritu Santo.

A partir del libro de los Hechos en el nuevo testamento, la Biblia nos narra, como los hombres se conectaron al Espíritu Santo y como por medio de Él, llegaron a lugares que nunca antes habían llegado y como por medio de Él supieron cosas que antes era reservado para solo unos cuantos y como por medio de Él podían hacer cosas poderosas, que nunca nadie había hecho previamente y que superaban las obras de Yeshúa (Jesús) tal como Él lo prometio y tal como el internet, nadie lo puede ver, pero nos conecta con una dimensión superior.

El detalle es que no vivimos dependientes de este Espíritu Santo, a pesar de que es gratuito para nosotros, aunque Yeshúa (Jesús) pago un precio muy alto por el, no le tomamos en cuenta y pareciera que preferimos el internet que funcionar de manera asombrosa y poderosa.

El Espíritu Santo no requiere de contraseña, está en todos lados y no requiere de rituales especiales ni requisitos raros, todo lo que necesita es un corazón dispuesto a funcionar como Yeshúa (Jesús) y ha dejarse usar, y listo.

Imagine que un día sucediera que el Espíritu Santo no estuviera ahí como promete, cree usted que hubiera personas que gritaran "no hay Espíritu Santo!!" y que de repente nos diéramos cuenta de todo para lo que dependemos de Él y que no hubiera manera de hacerlo regresar, que de pronto dependiéramos de nuevo de nuestras obras y de la ley para poder ser bendecidos!, o siquiera objeto de la misericordia de Dios.

El solo pensarlo me pone los pelos de punta, afortunadamente Dios es fiel a su palabra y nos promete que Él siempre estará ahí con nosotros y nos tendrá "conectados" si vivimos siempre como parte del Reino y no como parte de la tierra.

En otras palabras, el wi-fi del Espíritu Santo nos conecta primeramente con nuestra identidad, como parte del Reino de los Cielos que habita como forastero en la tierra y nos recuerda y nos habilita para accesar las cosas y los efectos del Reino aun viviendo en la tierra.

Por tanto, es nuestro deber el mantenernos conectados, para que podamos vivir una vida gloriosa y no sobrevivir como muchos acostumbran a raíz de no estar debidamente conectados.

AYUDA IDONEA

El verdadero ataque del enemigo en contra de la mujer nunca ha sido contra la vida de la mujer, sino contra su potencial. El enemigo sabe que si una mujer desarrolla su potencial, los hijos salen hacia adelante, el matrimonio está a salvo, la familia está guardada.
En Génesis 3, vemos que Dios dijo que pondría enemistad entre la serpiente y la mujer, y entre sus simientes. La mujer la heriría en la cabeza, y la serpiente en el calcañar.
De la mujer iba a salir Aquel que vencería al enemigo, Aquel que le aplastaría la cabeza. Por eso, el enemigo trató de detener el potencial de la mujer. Porque en una mujer está el potencial de dar a luz aquello que te hace libre, que te liberta, que trae bendición. No podemos tomar por poco lo que Dios ha depositado en nosotras.
Cuando vamos al Génesis, vemos que Dios le dio autoridad a Adán sobre toda la creación. Le dio autoridad sobre los animales; fue Adán quien les puso nombre a todos los animales que hay sobre la faz de la tierra. Dios le dio autoridad incluso sobre la tierra misma. Pero todo esto pasó antes de que la mujer fuera creada, porque Dios nunca le dio al hombre la autoridad sobre la mujer.
Si bien es cierto que Dios dijo también a la mujer que su marido se enseñorearía de ella, no es menos cierto que el señorío de hombre sobre la mujer es consecuencia de la maldición.
Cuando el hombre pecó, se desalineó su relación con Dios, y por ende todas sus relaciones. Se desalineó su relación con los animales, su relación con la tierra. Ahora cosecharía de la tierra cardos y espinos, con el sudor de su frente. Y el hombre se desalineó también en su relación con la mujer. El producto del pecado fue un desbalance.
Todo se salió del lugar donde debía estar, y una de las cosas que se salió de orden fue la posición de la mujer. Ahora, igual que Dios nunca le dio autoridad al hombre sobre la mujer, Dios nunca le dio autoridad a la mujer sobre el hombre. Dios le dijo que fuera ayuda idónea. La labor de una mujer es siempre contribuir. Y, cuando una mujer no está contribuyendo, no está siendo de bendición, de ayuda, sino que está siendo piedra de tropiezo, si hay alguna Dalila que lo que hace es sacar los ojos, es una mujer que está desalineada.
El propósito de Dios sobre la mujer es ser bendición, ayudar, contribuir.
En la creación, Dios vio que los cielos eran buenos, que la tierra era buena, que las lumbreras eran buenas, que los animales eran buenos, que las aves eran buenas, que los peces eran buenos, que la separación de las aguas eran buenas, que el día era bueno, que la noche era buena, que el hombre lo había hecho bueno, pero lo único que vio que no estaba bien era que el hombre estuviera solo, y puso algo que llenó ese vacío.
Adán tenía una relación perfecta con Dios y, aún así se sentía solo. Cuando Dios buscó ayuda idónea, no buscó ayuda idónea solo para Adán; Dios buscó ayuda idónea para sí mismo, porque fue con la mujer que él pudo resolver lo único que no le salió bien en la creación, que fue que el hombre estuviera solo.
Una mujer que entiende su propósito, no solamente es ayuda para su familia, es ayuda también para su Dios.

CRUDA ESPIRITUAL

Hace unos días alguien me contó acerca de una experiencia increíble acerca de ganar un concurso de comer hot dogs, y como ese "logro" le llevó a comer gratuitamente en ese restaurante durante un año, y justo cuando terminaba de narrar la historia como si hubiera sido algo muy bueno, nos confesó que tras comer todos esos hot dogs, no le quedó mas remedio que vomitarlos pues su cuerpo los rechazó como era de esperarse, ya que no es natural para nuestro cuerpo ingerir tal cantidad de alimento.

La resaca es un fenómeno muy común, y es más conocido para aquellos que suelen tomar alcohol y lo hacen en exceso, al día siguiente sienten como si alguien los hubiera golpeado y su malestar pareciera ser tanto interno como externo y puede pasar un largo rato hasta que el malestar desaparezca, ya que todos los niveles de nuestro cuerpo se tienen que restablecer.

Esto sucede, porque damos a nuestro cuerpo alimentos o bebidas que le son ajenos, que no son naturales en el, o bien no lo son en esas cantidades, siendo cierto el hecho de que necesitamos comida y bebida para sobrevivir, y sabemos que incluso el alcohol en cantidades muy moderadas nos trae beneficios a la salud.

De la misma manera como nos sucede con el alimento y con la bebida, nos sucede con la bondad y la maldad, cuando hacemos lo bueno nos llenamos de alegría y no solo nuestro corazón, sino aun nuestro cuerpo reaccionan de manera positiva, pero cuando hacemos lo contrario y dejamos que los pensamientos y las acciones negativas entren en nosotros, no solo nos afectan negativamente, sino que además nos provocan una resaca, ya que hemos llenado en exceso nuestra alma de pensamientos y sentimientos ajenos a la naturaleza de la misma y luego nos sentimos tan mal que pareciera que no podemos salir de esa mala racha.

Muchas personas se excusan de tener una naturaleza maligna, y es eso lo que no les permite dejar de pecar, y no les permite funcionar adecuadamente según lo que Dios nos pide, o bien según lo que ellas se imaginan que Dios les pide, pues el solo pensar en lo adecuado y lo correcto les provoca un malestar (culpa) que pareciera una resaca espiritual.

La cita de hoy, nos habla acerca de nuestra naturaleza, nos habla de que lo bueno es natural en nosotros y la manera más sencilla de vivir, porque fuimos creados para obras buenas, es decir, no es que nosotros tenemos que ser buenos como objetivo, sino que la bondad sale de nosotros como consecuencia de nuestra naturaleza.

Es interesante notar que hay quienes viven en constante resaca espiritual, quienes sufren constantemente y han adoptado la culpa como un estilo de vida, ya que mal entienden el concepto de la bondad, ya que piensan que la bondad o el ser bueno se tiene que reflejar en las personas y se les tiene que notar, cuando en realidad, la bondad tiene que ver con los demás, es decir, el ser "buenos" no se nota, sino se manifiesta, de acuerdo a la naturaleza.

No existe tal cosa como la naturaleza maligna en las personas, Dios confiesa habernos formado a su imagen y naturaleza, por tal el ser buenos nos es natural, mas hay muchos que han decidido no manifestar esta naturaleza y llenarse de excusas, de modo que nuestro ser vive bajo la constante reprimenda de manifestar su naturaleza y el rechazo de nuestro ser a las acciones y pensamientos malos que practican todo el tiempo.

Si por alguna razón usted vive con el constante sentimiento de que debe de hacer algo más por su relación con Dios, o que puede hacer más por las personas, entonces está usted en constante resaca espiritual, ya que está dejando de hacer lo natural en usted y está adicionando acciones y sentimientos ajenos que llegará un día que su naturaleza rechazará y vomitará como el ejemplo que mencioné al principio y esas son las grandes crisis que pasamos en nuestras vidas, cuando nuestra naturaleza rechaza nuestra manera de vivir y nos exige santidad.

Por tanto, deje de batallar, deje de esforzarse por cosas que los demás notarán, piense que lo bueno ya nos es natural, y solo tenemos que querer manifestarlo.