FIN DE AÑO

El último mes del año trae consigo la paradójica necesidad de reflexionar en medio del caos de las actividades que finalizan, el apuro por terminar lo que queda pendiente, las reuniones, los festejos, etc. La mirada retrospectiva nos muestra cuán distantes o cercanos hemos quedado de lo que habíamos pensado o planificado para este año. 
 Vemos lo que hemos transitado: lo difícil de algunas situaciones nos asombra y visto más tarde nos parece increíble… También los momentos de felicidad y plenitud, algunos acontecimientos especiales nos llenan el pecho de calidez y la sonrisa se dibuja automática en nuestro rostro… Las pruebas y las bendiciones, todo sale de la mano de nuestro Dios y nada escapa a Él. Aquello que nos da forma y transforma y aquello que por gracia nos es dado. 
Y la huella de nuestro Señor se hace patente al lado de nuestros pasos dados… Su mano sosteniendo nuestro cuerpo cansado; sus caricias que llenaron de paz nuestra mente cuando la lógica y los porqués sin respuesta inundaban el pensamiento; sus palabras que dieron sentido a nuestra vida. “Nuestra alma espera en Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por lo tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. ¡Sea tu misericordia, Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti! “. (Salmo 33:20) ¡Llenemos de gozo de saber a Dios en nuestra vida! ¡Llenemos de gozo y alegrémonos al contemplar la misericordia de nuestro Padre! 
¿Sabemos de Dios en nuestras vidas o hemos olvidado que caminamos su camino?, ¿acaso hemos trazado un camino paralelo al que nos ha preparado según lo que nosotros esperamos de nosotros mismos? Miremos otra vez lo transitado. Reconozcamos Su Presencia a pesar nuestro y alegrémonos de su misericordia. Y en este nuevo año, caminemos por las huellas que Jesús ya trazó. Esperemos en Dios con la convicción de que Él hará.

PREGUNTAS DIFICILES SOBRE LAS MUJERES Y LA IGLESIA


P. ¿No dice la Biblia que la mujer no debe asumir posiciones de liderazgo dentro de la iglesia?
R. Algunos ejemplos de mujeres que fueron colocadas por Dios en posiciones de autoridad espiritual son Débora (vea Jueces 4), María (hermana de Moisés, vea Éxodo 15:20) y Hulda (vea 2 Reyes 22:14). En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo menciona nueve mujeres que sirvieron como colaboradoras de su equipo apostólico. Una de ellas, Junias, es descrita como apóstol (vea Romanos 16:7). Otra ministro itinerante fue Priscila, quien trajo corrección doctrinal a Apolos (vea Hechos 18:4-26).

P. Pero, ¿acaso el apóstol Pablo no dijo en 1 Timoteo 2:12 que las mujeres no pueden enseñar o tener autoridad sobre los hombres?
R. Debido a que este versículo contradice otros pasajes bíblicos que describen a la mujer ejerciendo autoridad espiritual, debemos profundizar para descubrir el contexto del mismo. En este versículo Pablo dice que él quiere que las mujeres permanezcan en silencio. Pero en otras epístolas él apoya la idea de la mujer orando y profetizando públicamente (vea 1 Corintios 11:5). Obviamente su restricción en 1 Timoteo 2:12 no aplica a todas las mujeres en todas las situaciones.
Muchos eruditos de la Biblia creen que cuando Pablo escribió estas palabras estaba lidiando con un problema de herejía seria dentro de la Iglesia de Éfeso. Algunas maestras estaban esparciendo fábulas gnósticas peligrosas, y en ocasiones estaban sugiriendo que las mujeres eran superiores a los hombres o que Eva había sido creada antes que Adán. Pablo le ordenó a Timoteo que no permitiera que esas mujeres continuaran esparciendo sus falsas doctrinas. Sin embargo, sabemos que Pablo estaba más que dispuesto en permitir que mujeres adiestradas y creyentes de la Biblia pudieran enseñar -- después de todo él fue el que felicitó la labor de mujeres ministros como Febe, Junias, Priscila, Trifena, Trifosa y Pérsida.

P. ¿Por qué Jesúscristo no escogió a ninguna mujer para que fuera Su discípula?
R. Jesucristo sí tuvo mujeres discípulas. Él alentó a María a que se sentara a sus pies y aprendiera sus enseñanzas (vea Lucas 10:38-42) aunque los rabinos judíos nunca permitían que las mujeres aprendieran el Torá. La mujeres que seguían a Cristo también lo apoyaban económicamente (vea Lucas 8:1-3), y fueron las primeras en presenciar Su resurrección -- aunque las mujeres no se consideraban testigos creíbles en las cortes del Israel de esa época.También habían mujeres discípulas en el aposento alto cuando el Espíritu Santo cayó con poder sobre la Iglesia en el día de Pentecostés.

¿Por qué seleccionó Jesucristo a 12 hombres para que fueran sus representantes visibles?
Algunos eruditos de la Biblia abogan que Él hizo eso para establecer un ejemplo simbólico para los judíos. Los 12 hombres simbolizaban las 12 tribus de Israel, y eso era una señal profética de que Cristo había venido para establecer un Israel "nuevo", a través de su nuevo pacto.

P. ¿Por qué dijo Pablo que deberían permanecer en silencio dentro de la iglesia?
R. Las fuertes palabras de Pablo en 1 Corintios 14:34 constituyen un versículo curioso, uno que ha dejado perplejos a los eruditos de la Biblia porque parece contradecir lo que anteriormente dijo en ese mismo capítulo -- en el cual alentaba a todos los creyentes a que profetizaran. Algunos teólogos creen que el apóstol está trayendo orden porque las mujeres estaban interrumpiendo el servicio con discusiones argumentativas. Otros creen que los versículos 34 y 35 son citas tomadas de una carta que los líderes de la Iglesia en Corinto le escribieron a Pablo, la cual Pablo contesta en el versículo 36 indagando si los líderes acaso piensan que la Palabra de Dios se originó con ellos. Sea como sea que interpretemos los detalles de este pasaje bíblico, no podemos usarlo para crear una regla general que restringe a la mujer y le prohíbe predicar, orar, enseñar o profetizar (vea Joel 2:28).

P. Pero, ¿no dijo Pablo que las mujeres no podían enseñar porque eran más fácilmente engañadas?
R. Pablo menciona como Eva fue engañada cuando le dice a Timoteo que no le permitirá a las mujeres usurpar la autoridad de los hombres (vea 1 Timoteo 2:14). Pero esto fue dicho en el contexto de la situación de la Iglesia de Éfeso -- donde mujeres ignorantes estaban esparciendo herejías al proclamar que habían recibido revelaciones especiales. Si Pablo pensaba que todas las mujeres eran engañadoras por naturaleza entonces no hubiera comisionado a Priscila, Junias y otras mujeres a que lideraran iglesias y compartieran responsabilidades apostólicas. Su comentario sobre Eva era una advertencia sobre los peligros de permitir que personas ignorantes y sin entrenamiento comenzaran a esparcir doctrinas erróneas.



GUARDA TU CORAZON

La Biblia nos dice que el corazón es de dónde surgen los asuntos de la vida. Lo que permitimos entrar en nuestro corazón afectará nuestros pensamientos, acciones e incluso nuestro cuerpo. ¡En otras palabras, la condición del corazón determina el curso de la vida de uno! Por eso Jesús, quien nos heredó su paz, nos dice: “No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. 
Así que si queremos andar en su paz y su reposo, necesitamos guardar nuestro corazón y no permitir que caiga en pensamientos negativos, preocupación y temor. 
 El libro de la sabiduría [Proverbios], también nos dice que un corazón apacible y alegre promueve la salud. Amado, van a haber muchas cosas en nuestra vida que vamos a querer “guardar”, como nuestra salud o nuestra carrera, pero Dios quiere que guardemos nuestro corazón sobre todo lo demás, ¡y Él guardará el resto! El corazón alegre es una buena medicina.... —Proverbios 17:22, NTV

BUSCANDO SABIDURIA

La Biblia dice que aquellos que están en Cristo tienen la mente de Cristo (1 Co. 2:16). En Él tenemos la capacidad de crecer en sabiduría si estamos dispuestas a pagar el precio para obtenerla. Uno de mis pasajes predilectos acerca de la sabiduría está en Proverbios, un libro sapiencial. Cuando lo leas, tal vez quieras tomar un lápiz o un bolígrafo y marcar los verbos que señalan lo que implica la búsqueda de la sabiduría. Así veremos lo que cuesta obtener sabiduría. “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis manda­mientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la pruden­cia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia” (Pr. 2:1-6). Escudriña las Escrituras La sabiduría de Jesús acerca de la cual hablamos proviene de conocer su Palabra, la Biblia. 
Como afirmó el salmista en el Antiguo Testamento al exclamar: “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo” (Sal. 119:97-98). Los eruditos judíos de la época de Jesús consagraban sus vidas al estudio de las Escrituras. No lo hacían para aprender acerca de Jesús como Mesías, sino para adquirir un conocimiento superior y entender las “tildes” de la ley (Jn. 5:39). Al tener el conocimiento como su meta, fallaron en comprender la verda­dera importancia de leer y estudiar la Biblia. Como les dijo Jesús: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Jn. 5:39). Jesús reprendía a estos eruditos porque eran inca­paces de percibir el propósito de las Escrituras, las cuales revelan a la Persona, la obra y el carácter del Hijo de Dios. Las Escrituras revelan a Cristo. Y, cuando tú y yo leemos la Biblia, somos transformadas en la imagen de Jesús. Como las Escrituras mismas declaran: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Ti. 3:16-17). Hay poder transformador en la Palabra de Dios que nos capa­cita y transforma nuestra conducta en la semejanza de Cristo.
Examina tu corazón Llegar a conocer a Jesús leyendo la Biblia te dará el conocimiento que necesitas para tomar decisiones sabias, mejores decisiones, y para hablar la verdad con sabiduría. El Señor tiene un plan para tu vida, un gran plan. Y a medida que escudriñas las Escri­turas, te perfeccionas y te preparas para ese gran plan. Te impregnas del corazón de Jesús y de las cualidades que poseía, según te conformas a su imagen por medio de su Palabra. Y haces las obras de Cristo, el cual anduvo por doquier haciendo bie­nes (Hch. 10:38). En resumen, cuanto más crezcas en tu conocimiento de Cristo, más se revelará Él a ti, y más podrás reflejarlo en tu vida.

LO ESPIRITUAL ES PRIORIDAD

Lázaro y sus hermanas, María y Marta, eran muy buenos amigos de Jesús. Su hogar en Betania parecía ser un lugar de descanso para Él cuando viajaba a Jerusalén. Iba allí, comía, descansaba y compartía los íntimos pensamientos del corazón de su Padre. Vemos esto en Lucas 10, cuando Marta se molesta porque hay que servir la cena y es necesario lavar los platos, pero María se sienta y escucha lo que Jesús tiene que decir (vv. 38-42). 
 Usted incluso puede ver en este relato que Marta percibe el fin de la cena de manera diferente que María. Marta lo percibe como un lío que requiere un nuevo orden; María, ve el fin como una oportunidad de cosechar una nueva clase de comida que afectaría su futuro. Marta se distrae del fin de la comida. María come una gran cena, la palabra del Señor mismo, quien se sienta en medio. Marta recibe una reprimenda al final de la cena; María un elogio por su fe. Ambas reciben el amor del Señor, pero una recibe el corazón de Él y la revelación para el futuro. María había aprendido a vencer la urgencia de lo que se esperaba que hiciera en lo natural, y a buscar seguir la prioridad de lo espiritual, una relación más profunda e íntima con Jesús, y a recibir lo que Él tenía que enseñarle. Cuando por fin Jesús arribó a Betania tras la muerte de Lázaro, Marta se levantó para preguntarle al Señor por qué no estuvo allí cuando lo necesitaban. El Señor le dijo: “ . . . si crees verás la gloria de Dios” (Juan 11:40, énfasis añadido). La crisis iba en aumento. La enfermedad había ganado. Lázaro estaba muerto. 
Marta fue rápida para afirmar su fe en el futuro, pero estaba perpleja en ese momento. Finalmente Jesús pidió que su hermana, María, fuera a hablar con Él. María entonces se aproximó al Señor con la misma pregunta. ¿Por qué? Pero algo era distinto en María. Su postura era diferente. Marta estaba de pie, pero María exhibió una actitud diferente al final de esta terrible situación ¡cayendo a sus pies como señal de respeto, honor y sumisión! 
En otras palabras, María dijo: “Señor, me someteré a lo que sea que tú digas y a cualquier explicación que me des. Me he sentado antes a tus pies y recibido lo mejor que tenías para dar. Esperaré aquí ahora para recibir lo que tienes para darme, lo cual será lo mejor, en medio de esta crisis”. La petición de María al Señor tocó el centro de sus emociones: el propio corazón del Padre Dios. Esto causó que Jesús expresara una emoción pública rara vez descrita en las Escrituras: Jesús se conmovió profundamente. Lloró. 
Desató una gran compasión en la crisis. Luego ejerció una autoridad que cambió y dio forma a la historia de toda la humanidad. Él reveló su gloria y el poder de la resurrección de una manera que la historia y la humanidad no habían conocido. Llamó a Lázaro de la tumba para darle una segunda oportunidad de vida.*

LA VERDADERA SABIDURIA

Jesús, como Dios, tenía un conocimiento perfecto, y por lo tanto actuó a la luz de toda la verdad y de los hechos. Y, en su perfección humana, Jesús pudo también aplicar toda la verdad y los hechos con una sabiduría intachable. La sabiduría se revela en las decisiones que se toman, las acciones que se realizan, y las palabras que se hablan. Eso es precisamente la verdadera sabiduría: la correcta aplicación del conocimiento. 
Hoy quere­mos mirar de nuevo a Jesús y en especial su sabiduría. Tenemos que comprender cómo nosotras también podemos desarrollar la sabiduría que nos hará más como Cristo no solo en nuestra manera de vivir, sino en las decisiones que tomamos. El camino a la sabiduría verdadera 
 La sabiduría viene con el nuevo nacimiento que tiene lugar en el momento de la salvación, como descubrió Nicodemo durante una visita secreta a Jesús. Ya encontramos a Nicodemo en un capítulo anterior cuando hablamos acerca de la valentía. Pero hoy nos centraremos en un encuentro que tuvo con Jesús a comienzos del ministerio del Señor. A Nicodemo le interesaba cada vez más conocer acerca de Jesús. Una noche, este respe­tado erudito y maestro vino a encontrarse con Jesús y hablar con Él. Aunque Nicodemo vino de noche en secreto, se acercó a Jesús con un corazón dispuesto y sediento, y creía que Jesús tenía respuestas. Siendo un maestro también, Nicodemo vino a Jesús con un espíritu enseñable. 


Este es el escenario: un maestro de Israel acude a la fuente de toda sabiduría en busca de sabiduría. ¿Qué consejo sabio le dio Jesús a Nicodemo? Le dijo: “Os es necesario nacer de nuevo” (Jn. 3:7). En otras palabras, si Nicodemo realmente quería la sabiduría de Dios, tenía que empezar de nuevo. Tan pronto “naciera de nuevo” y creyera en Jesús como Mesías, tendría el poder para vivir y actuar según su nueva naturaleza. Experi­mentaría el poder transformador de la salvación. Examina tu corazón Conforme entiendas y aceptes el concepto del nuevo nacimiento, la sabiduría de Jesucristo se vol­verá parte de ti, y Él transformará tu vida. 
Este es el camino a la sabiduría: primero recibes en el nuevo nacimiento la vida eterna, el poder y la dirección del Espíritu Santo, y sabiduría. Luego, al seguir a Jesús, el Señor, el Santo, la luz de la verdad, te vuel­ves más y más consciente de cómo Jesús quiere que te conduzcas. En poco tiempo empezarás a aplicar la sabiduría que aprendes a tu proceso de toma de decisiones, las cuales serán más sabias. 
 Tu lenguaje también se volverá más cuidadoso y agradable, porque escogerás hablar sabiamente. La sabiduría trabaja de adentro hacia afuera, empe­zando en tu corazón. Lo que Jesús dijo a Nicodemo también es cierto para ti: debes nacer de nuevo. Si esto no ha ocurrido en tu vida, puedes empezar tu vida nueva hoy y comenzar a caminar en sabiduría: la sabiduría de Dios, celestial. Puedes abrazar a Jesús y a su gracia salvadora en cualquier momento. Puedes nacer de nuevo recibiéndole como tu Salvador.

COMO SE VE?

La Biblia dice: “Cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”. Esto significa que la manera en que usted se vea a sí mismo determina su salud física. Así que ¿cómo se ve usted mismo en medio de sus síntomas, o después de escuchar el informe negativo de su médico? 
Amado, la verdad es que a través de la obra consumada de Jesús en la cruz, usted es completamente justo y está completamente redimido de cada maldición de enfermedad. Usted es el amado hijo de Dios por el que Jesús hizo una obra completa para salvarlo, sanarlo y liberarlo. 
 No se vea a sí mismo como un enfermo que trata de ser sanado. Usted es el justo, amado y sanado hijo de Dios que está enfrentando algunos síntomas.
 ¡Tenga ánimo! No hay enfermedad o condición que sea mayor que la obra perfecta y consumada que Jesús ha logrado para usted. ¡Declare lo que usted ha sido hecho en Cristo y vea a su cuerpo manifestar esta verdad! No prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti [ . . . ] Ésta es la herencia de los siervos del Señor, la justicia que de mí procede —afirma el Señor (Isaías 54:17, NVI). Serás establecida en justicia; lejos de ti estará la opresión, y nada tendrás que temer; el terror se apartará de ti, y no se te acercará (Isaías 54:14, NVI). La esperanza de los justos es alegría . . .(Proverbios 10:28).