EL NOMBRE SANADOR DE DIOS
En su tierna mente, él no era un hombre con títulos, honores o incluso con un nombre o un apellido auspicioso. Él era una persona muy especial a quien ella llamaba “Papi”. En ese título residía todo cuanto ella necesitaba a su corta edad: amor, provisión, protección, diversión, seguridad y consuelo. Para otros, él podía ser el “General” o “Señor”; para esta pequeña él simplemente era “Papi”.
¿Qué importancia tiene un nombre? De acuerdo con el Diccionario Webster’s, un nombre es “una distinción designada a una persona o cosa”. Describe el carácter, la cualidad, la posición, la ubicación y la relevancia de cualquiera cosa a la que esté vinculado.
El significado de los nombres de las personas en las culturas bíblicas tenía una mayor trascendencia que en la actualidad. Reflejaba un aspecto de la naturaleza de la persona. A menudo, a un niño se le daba nombre de manera “profética” de acuerdo con una característica distintiva, su destino divino o un acontecimiento relevante en su nacimiento.
Por ejemplo, Jacob, que significa “el que suplanta o engaña”, caracterizaba la naturaleza embustera de este hijo de Isaac quien le robó a su hermano y engañó a su padre para que le diera la bendición patriarcal que le pertenecía a su hermano. Dios cambió el nombre de Jacob por Israel (“Dios gobierna” o “un príncipe de Dios”) después del encuentro redentor de Jacob con Dios.
Un hijo de Finees, el sacerdote, nació cuando el arca del pacto le fue robada a Israel en su derrota a manos del enemigo. El arca era la habitación para que la gloria de la presencia de Dios viviera en medio de ellos. De manera que su madre llamó al bebé: Icabod, que significa “sin gloria”. Su nombre describía el trágico acontecimiento que ocurrió en el tiempo de su nacimiento.
José era un seguidor de Cristo a quien los apóstoles llamaban Bernabé, que significa “hijo de consolación o ánimo” (Hechos 4:36). Vendió una propiedad y llevó el dinero a los apóstoles para los necesitados (v. 37). Fue el primero en hacerse amigo de Saulo de Tarso (más tarde llamado Pablo) cuando los demás apóstoles le temían.
Bernabé defendió a Saulo y lo ayudó a convencer a las iglesias de que realmente se había convertido y que ya no representaba un peligro para los creyentes. La vida de Bernabé reflejaba el significado de su nombre, era conocido por animar y consolar a los necesitados.
De la misma manera, Dios revela su carácter en los nombres que se da a sí mismo. Su nombre predominante es Jehová, el cual está escrito en la Biblia más de seis mil veces. Jehová significa: Dios y Señor supremo, el verdadero Dios, Aquel “que existe”.
Cuando Dios le dijo a Moisés que liberara a Israel de Egipto, le ordenó a Moisés que le dijera al pueblo: “YO SOY me envió a vosotros” (Éxodo 3:14). En nuestra mente, “YO SOY” necesita un calificativo, una descripción limitativa que le siga al tiempo presente del verbo “ser”: Yo soy . . . ¿qué? Al carecer de dicho calificativo debemos entender que Dios no tiene límites, Él es el supremo: Creador, Dios, Señor, Soberano del universo, entre otros miles “calificativos” que nos revelan su carácter y naturaleza.
Asombroso es la única palabra que puede describir a este gran e infinito Señor Dios, Jehová. Como criaturas finitas, nos sentimos insignificantes e impotentes ante tal grandeza infinita. Aunque Dios sea el gran YO SOY, sin límites, puede parecer increíble que prefiera que lo conozcamos como “Papi”.
Esta revelación de Dios como nuestro Padre es el mayor entendimiento que podamos recibir de la naturaleza del corazón amoroso de Dios. Su idea al crear a la humanidad, de acuerdo con las Escrituras, era tener una familia; hijos e hijas quienes aprendieran a conocerlo como “Abba, Padre”: Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos; ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios (Romanos 8:15–16).
¿Qué padre cariñoso no sufre cuando ve a su hijo en dolor, enfermo o afligido? Muchos han dicho que estarían dispuestos a resistir lo que su hijo esté padeciendo en lugar de ver al pequeño sufrir. ¿Cuánto más sufre el amor mismo (“Dios es amor”, 1 Juan 4:8) cuando ve a sus hijos en aflicción? Es lógico que YO SOY tenga una solución para la desventura de sus hijos. Él desea llenar nuestros corazones de su gozo.
Uno de aquellos maravillosos calificativos de YO SOY que Dios le comunicó a su pueblo Israel es Jehová Rafa que significa: “Yo soy Jehová tu sanador” (Éxodo 15:26). Rafa significa “sanar” en el sentido amplio y puede referirse literalmente a ser el médico de los hombres, como lo muestra en el pasaje al revelar primero su naturaleza sanadora. Asimismo, se refiere a la sanidad de aflicciones individuales, de heridas nacionales, a la restauración del favor, a la sanidad de aguas amargas y a la restauración hacia la plenitud de cualquiera otra situación que así lo requiera.
F. F. Bosworth explica la importancia del nombre de Dios para sanidad: “Jehová Rafa es el nombre dado para revelarnos el privilegio de ser sanados como parte de nuestra redención. Este privilegio es comprado por la Expiación [ . . . ] Esto es tan sagrado y vinculante para cada iglesia hoy como las ordenanzas de la cena del Señor y el bautismo cristiano. Jehová Rafa es uno de sus nombres redentores, el cual sella su pacto de sanidad”.
Usted no puede separar a Dios de sus nombres y esperar conocer al Dios vivo, el YO SOY. Él es quien dice ser o no es Dios. Y Dios nunca cambia. Este principio de su inmutabilidad rechaza toda falsa afirmación de que Él pueda ser un tipo de Dios en el Antiguo Testamento y otro en el Nuevo Testamento.
Más bien, entendemos que la revelación mostrada de su persona, carácter y naturaleza fue parcialmente revelada en el Antiguo Testamento. La naturaleza de Dios se mostró perfectamente a través de su Hijo, Jesús, en el Nuevo Testamento. Jesús les enseñó a sus discípulos que venía a revelar al Padre. Él dijo: “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto” (Juan 14:7).
Lo único que podemos concluir desde el momento en que Dios se reveló a sí mismo a Israel como Jehová Rafa, “el Señor tu sanador”, es que Él continúa siendo el sanador de sus hijos. Él no ha cambiado su nombre. Jesús lo confirmó al llevar a cabo grandiosos milagros de sanidad cuando caminó sobre la tierra.
Como nuestro amoroso Padre celestial, Dios nos ofrece su propia naturaleza, el atributo divino de su amor sanador. Él no puede cambiar su carácter. Declaró a través de su profeta: “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta” (Números 23:19). El día de hoy Dios le dice: “YO SOY Jehová Rafa, el Señor tu sanador”.
DIOS PELEA POR NOSOTROS
Cuando surjan los problemas —y surgirán— no tenemos que suponer que el Señor va a intervenir y hacerse cargo de todos ellos sin nuestra invitación. Tenemos que orar y pedirle que cambie nuestras circunstancias. Después, debemos permanecer constantes y estables como lo hizo Nehemías, y ésa será para el enemigo la señal de su inminente caída y destrucción.
¿Sabe por qué nuestra constancia e intrepidez son para Satanás una señal de que fracasará? Porque él sabe que la única manera de derrotar a un creyente es por medio del engaño y la intimidación. ¿Cómo puede amenazar a alguien que no le tiene miedo? ¿Cómo puede engañar a alguien que reconoce sus mentiras y rehúsa creerlas? ¿De qué le sirve tratar de infundir miedo, enojo o depresión a alguien que no se mueve por emociones, sino que elige pararse firmemente en la Palabra de Dios?
Cuando el diablo ve que sus tácticas no funcionan, se da cuenta que está fracasando y que será derrotado completamente. Dios peleará por nosotros como lo hizo por Nehemías, y tendremos la victoria
ALGUNOS VERSICULOS PARA CONTRARRESTAR LAS MAQUINACIONES DEL ENEMIGO
"Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos" (Salmo 119:89).
"Afianza a tu siervo para bien; no permitas que los soberbios me opriman" (Salmo 119: 122).
"Ordena mis pasos con tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mi" (Salmo 119:133).
"Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres" (Juan 8:36).
"Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él" (Hechos 10:38).
"Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta cont
ra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo". (2 Corintios 10:4, 5).
"Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte" (Apocalipsis 12:11).
DIOS TIENE LA ULTIMA PALABRA

Cuando la tristeza haga su entrada triunfal, recíbela, no sin antes dejar en claro, que quien ríe último, ríe mejor, porque Dios tiene la última palabra.
¿Y ahora qué?
Literalmente nos sentimos como si una aplanadora nos pasó por encima, sin la más mínima compasión. Abolladas, aplastadas, destruidas, desplazadas, ignoradas, con mucha impotencia y deseosas de ser simplemente escuchadas.
Sabemos que Dios nos ama, que Dios nos cuida, que quiere lo mejor para nosotras, pero en lo más profundo de nuestro ser, nos envuelve un grado de frustración e incomodidad tan grande que pensamos que hasta el mismo Dios nos abandonó y se cansó de defender nuestra causa.
Delante de los demás usamos el traje de “Todo Está Bien”, pero en nuestro interior nos debatimos amargamente.
¿Y entonces?
¿Entonces?...... bueno……la realidad es que nuestros sentimientos son válidos y para serte franca hay situaciones en la vida que nos mandan directamente, en vivo y en alta definición al pozo del dolor y no hay palabra de aliento que parezca tener sentido.
¿Y?
Y nada. Cuando uno toca fondo, tiene dos opciones: a) Quedarnos en el fondo. b) Cooperar con Dios, entregarle las pocas fuerzas que nos quedan y dejar que Él nos saque a flote. Decide cooperar con Dios.
“Te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues la vida.” Deuteronomio 30:19 (NVI)
¿Y qué hago?
Decide hablar con Dios y exprésale abiertamente tu dolor, sin tapujos, reservas ni rodeos. En tu idioma y en tus propias palabras. Si no tienes deseos de hablar, simplemente llora, guarda silencio y deja que Él te sostenga en sus brazos.
En una ocasión estaba atravesando un momento muy triste, me acosté llorando .No tenia deseos ni fuerza para orar. Esa noche fui testigo de una hermosa visión, donde pude ver el rostro de Jesús de perfil que me decía: “Emmanuel”, “Emmanuel” una y otra vez hasta que el sueño me venció. En la mañana recordé lo sucedido y aunque mis circunstancias no cambiaron instantáneamente, sus palabras me dieron fortaleza para seguir adelante. Para los que no saben, Emmanuel significa, Dios con nosotros.
¿Y ahora?
Ahora es tiempo de entregarle tu dolor, tu tristeza, tu problema a Dios, y esperar. Dios abrirá camino donde no hay esperanza, multiplicará tus fuerzas y te devolverá un corazón nuevo con la capacidad de amarlo, amarte y amar a los demás.
“Porque te amo y eres ante mis ojos preciosa y digna de honra.” Isaías 43:4
¡No te des por vencida! ¡Dios tiene la última palabra
NO DIGAS QUE NO SE PUEDE
La manera como un adolescente lucha contra un mal de proporciones mundiales.
Zach Hunter se describe a sí mismo como un “adolescente totalmente normal”, y tiene una habitación desordenada para demostrarlo. Aunque eso puede ser cierto, este joven de 16 años tiene un currículo impresionante. Autor de dos libros, este estudiante de la escuela secundaria es el portavoz nacional de Amazing Grace [Gracia admirable], película acerca de la exitosa cruzada de William Wilberforce para acabar con el comercio de esclavos de Gran Bretaña.
Zach oyó hablar por primera vez de la esclavitud en la clase de historia. Él recuerda: “Me dio mucha rabia pensar que las personas pudieran ser dueñas de otras personas, y hubiera gustado haber nacido antes”. Cuando su madre, Penny Hunter, estuvo trabajando para International Justice Mission [Misión para la justicia internacional], Zach descubrió que esa explotación todavía existe. Recuerda que pensó: ¡Ah! No nací demasiado tarde. Todavía puedo hacer algo. Y lo hizo. Creó “Loose Change to Loosen Chains” [Suelta el cambio para soltar las cadenas], una campaña que ha creado conciencia acerca del comercio de seres humanos, y que ha recolectado miles de dólares para combatirlo. Impulsada por su publicidad en la Internet, ha tenido eco y crecido rápidamente al enterarse estudiantes de todo el mundo de los esfuerzos hechos por el adolescente.
Un par de años después, la señora Hunter sirvió como directora de “Amazing Change” [Cambio admirable], la campaña de justicia social inspirada por la películaGracia admirable. Un ejecutivo de Walden Media había escuchado hablar de “un chico llamado Zach, que se llama a sí mismo abolicionista”, y sin darse cuenta de la conexión le pidió a Penny Hunter que localizara a Zach. Éste dice con ironía: “El asunto salió a la perfección”.
La película puso a Zach en conocimiento de la labor de Wilberforce, cuyo éxito en favor de los derechos humanos avivó más el celo y la confianza del adolescente. También lo lanzó a su carrera como orador, lo que después lo llevó a la publicación de un libro. En el 2007 se publicó Be the Change—Your Guide to Freeing Slaves and Changing the World [Conviértase en el agente del cambio: guía para liberar a los esclavos y cambiar al mundo]. El libro, basado en historias de opresión en la Biblia y en el mundo, plantea preguntas para inspirar una mentalidad de valentía, influencia y liderazgo. Cada capítulo termina con sugerencias prácticas, como mostrar compasión, identificar los puntos fuertes personales y visitar sitios Web para tener más información en cuanto a cómo ponerle fin a la explotación. Su segundo libro, Generation Change [Generación de cambio] fue lanzado en abril de este año. Zach está escribiendo ahora un tercer libro, sobre el tema de la pasión.
Una realidad mundial
El joven abolicionista está bien informado acerca de la esclavitud moderna —de sus causas, su historia, de la presencia de los actuales “puntos conflictivos” y de las redes que están luchando por su desaparición. Zach calcula que actualmente hay 27 millones de personas esclavizadas, ya sean secuestradas para el comercio sexual, “reclutadas” por fuerzas rebeldes o vendidas para pagar gastos médicos. Y, mientras que muchas piensan que el problema está limitado a lugares remotos, Atlanta, la ciudad de Zach es, en verdad, un centro de tráfico de seres humanos.
Independientemente de los detalles, todo caso de esclavitud es terrible. Para enfatizar el punto, Zach muestra correas para atar criminales, muy parecidas a las utilizadas en Estados Unidos hace 200 años. Zach señala: “No son una reliquia histórica. Alguien se gana la vida hoy fabricándolas. Es difícil de creer. Usted piensa que estamos en el mundo libre, pero puede ir y decirle: ‘Necesito unos grilletes para mis esclavos’… en el 2008″.
Hoy en día, niños de tan sólo cinco años de edad, en otros países llevan puestas estas correas mientras envuelven cigarrillos para sus dueños. Aunque, son demasiado grandes para ser físicamente efectivas, psicológicamente ejercen control. Pese a que no tienen una llave, tiranizan porque recuerdan que hay alguien que es más poderoso. Según Zach, las rebeliones de esclavos ponían de manifiesto que “cuando las víctimas descubren que la libertad es una posibilidad, ésa es la mayor arma contra la opresión”.
A pesar de lo gigantesco del desafío, este joven cree que el abuso a los derechos humanos se puede erradicar en un plazo razonable. Pero matiza su convicción: “No creo que yo pueda hacerlo, pero nosotros sí. Sería absurdo pensar que una sola persona o incluso unas pocas personas pueden hacerlo. Pero si cada uno dejamos de lado nuestras diferencias, podríamos ponerle fin a la esclavitud muy fácilmente en el tiempo que nos queda de vida”. Cuando se le pidió que explicara su plan, expresó: “Utilizar mi influencia para lograr que otras personas usen la suya —y sus recursos”.
Y, de hecho, su campaña ha logrado apoyar a cuatro organizaciones internacionales. “En otras palabras”, explica Zach, “nada del dinero se queda conmigo. Todo se usa para la libertad de los esclavos”. En tres meses, una de las organizaciones informó que había recibido 90 mil dólares atribuibles a “Soltar las cadenas”.
Una influencia para su generacion
Zach es muy solicitado como orador internacional, y no es extraño que su generación sea inspirada por uno de los suyos que ha demostrado que el idealismo puede ser compatible con la realidad.
Además de haber dado conferencias en Australia y Alemania, Zach ha ido de un extremo a otro de Estados Unidos para hablar en escuelas y a grupos de jóvenes de varias religiones. Al instar a sus contemporáneos a no dejar que nadie apague su celo por causa de su edad (1 Ti. 4:12), el joven activista es una prueba de que la fecha de nacimiento de una persona no importa cuando se hace algo que agrada a Dios.
Pero, así como Zach es una inspiración para los de su generación, él también es inspirado por ellos. “Hay muchos adolescentes que están involucrados con otras causas —no sólo la mía. De eso se trata el libro Generation Change”. Por medio de la historia, de las estadísticas y de un estilo cómodo y fácil de leer, el autor escribe sobre lo que él considera los mayores temas de la actualidad: la pobreza, la justicia, la bondad, la gratitud y la paciencia. El libro también ofrece sugerencias prácticas, basadas en lo que los jóvenes ya están haciendo para impactar significativamente al mundo. De hecho, aunque su grupo etario es llamado con frecuencia la “generación X”, él prefiere llamarlo “la generación de la paz, el amor y la justicia”. “Pero”, dice, “en vez de lograrlo sin Dios, como trataron de hacerlo los jóvenes de la década de 1960, esta vez lo estamos haciendo con Dios”.
Imitar a cristo
Zach señala que, aunque las personas de todas las religiones tienen la obligación de ayudar a los oprimidos, “son especialmente los seguidores de Jesús quienes deben llevar a cabo la misión de Jesús de ayudar a los pobres”. Como cristiano desde la edad de cuatro años, Zach reconoce la autoridad de las Escrituras. “Dios escribió este libro llamado la Biblia, una manera excelente para oír Su voz. Ella habla de todo lo que uno necesita saber”.
Sin embargo, no todos los creyentes ven a la Palabra de Dios como un mandato para unirse a la causa; algunos creen que versículos como Colosenses 3:22 justifican la esclavitud. Pero Zach no está de acuerdo. “La Biblia habla mucho de libertar a los esclavo. Es la Palabra de Dios, y Él nunca se contradice a Sí mismo. Si uno mira el contexto [de ese versículo], éste dice que, porque en ese tiempo existía la esclavitud, si un creyente en Cristo era un esclavo, debía ser el mejor esclavo. Es decir, si uno es albañil, contador o lo que sea, tiene que ser lo mejor que pueda”.
Los creyentes con frecuencia le critican a Zach que se concentre más en la emancipación que en la evangelización. Como respuesta, el joven abolicionista pone a Cristo como su ejemplo. “La Biblia”, explica, “dice que los cristianos estamos para servir a los oprimidos, a las pobres, a los que sufren y a los que tienen hambre. Imaginemos esto: si una señora pasara por un comedor de beneficencia y le pidiera comida, ¿le daría usted una Biblia? ¿O satisfaría primero su necesidad física? Se puede evangelizar cuando una se gana el derecho a ser escuchado, y de mostrar cómo era en realidad Jesús”.
Otro principio bíblico que Zach modela es Efesios 5:6: “Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”. Trabajar para la causa deja pocas horas para el ocio, por tanto tenemos que ser selectivos. “Para mí, no hay tiempo para la mala literatura, la mala música, el mal cine. Si uno va a hacer algo, debe hacerlo bien”.
Pero Zach es resuelto de otras maneras también. Por ejemplo, lleva un silbato alrededor del cuello. Cuando se le pregunta por qué, puede hablar de Falling Whistles [Silbatos caídos], una organización que crea conciencia y apoyo para los niños secuestrados al servicio del ejército congoleño. Los más pequeños, por lo general los menores de siete años que son demasiado débiles para llevar una ametralladora, son puestos en la línea del frente y se les dan silbatos para asustar al enemigo y recibir las primeras balas. Dice Zach: “Su única alternativa es fingirse muertos o morir”.
Un mensaje para los mayores
El público más importante de Zach es su propia generación. Sin embargo, cuando se le pregunta si también tiene un mensaje para la generación mayor, responde: “Hay ciertamente algunas cosas que me gustaría decirles, con mucho respeto. La gente piensa que los adolescentes son egoístas y materialistas, y lo somos en verdad, pero
podemos hacer una diferencia. Y muchas cosas buenas están sucediendo.
Hay quienes son cínicos en cuanto al nuevo movimiento de justicia, diciendo que se apagará. Si de verdad quieren animar a mi generación a hacer algo, no nos digan que vamos a fracasar. No sé si eso es una especie de ‘psicología a la inversa’, pero no funciona. Eso no nos motiva.
Fíjennos altas expectativas. Si un adolescente se le acerca entusiasmado con una idea, no actúe como si lo que está haciendo es imposible, aunque así le suene. Me gustaría animar a la generación de más edad a creer realmente en nosotros”.


