VER MÁS ALLÁ DE LA SUPERFICIE

Su Creador puede ver cosas en usted que las demás personas no pueden ver. Algunas veces, la gente va a tratar de hundirlo o de hacerle sentir insignificante. Algunas veces sus propios pensamientos trataron de convencerlo de que no da la talla. Pero Dios mira más allá de la superficie, más allá de los errores que ha cometido, más allá de lo que alguien dijo acerca de usted y Él ve su increíble valor. Usted podría pensar, me he equivocado. Lo he arruinado. He fallado. Estoy eliminado.No, Dios aún ve más en usted. Dios no solamente ve lo que usted es; Él ve lo que usted puede llegar a ser. Quizá haya cometido algunos errores, pero Dios todavía ve victoria en su interior. La gente podría haber tratado de hundirlo. Pero Dios lo ve yendo más alto.
Ahora, usted tiene que hacer su parte y librarse de esos pensamientos de condenación. Deshágase de lo que alguien ha dicho sobre usted y empiece a renovar su pensamiento. En lo profundo, empiece a creer que usted es redimido, restaurado, talentoso y valioso. Aún si ha cometido errores, crea que algo bueno le espera.
Dios no ha terminado con usted. Él mira más allá de la superficie y ve su potencial. Profundice en su relación con Él y vea el despliegue de su plan para su vida.

Oración para hoy

Padre, te alabo y agradezco que veas más allá de la superficie y veas mi verdadero yo. Gracias por poner potencial y grandeza dentro de mí. ¡Hoy, rompo toda relación con los pensamientos negativos y de condenación! Ayúdame a conocerte más y a verte con más claridad para poder seguir tus caminos todos los días de mi vida. En el nombre de Jesús. Amén.

Pensamiento para despertar

Cuando Dios lo hizo, dio un paso atrás y dijo: “Me gusta. Bien hecho. ¡Otra obra maestra!”.  El estampó su aprobación en usted. Otras personas podrían rechazarlo. No vaya por ahí sintiéndose menos, sintiéndose inferior. Nuestra actitud debería ser: Estoy aprobado por el Dios todopoderoso. Soy aceptado. Soy una obra maestra.

NAHUM Y LA JUSTICIA DE DIOS


Nahum. Autor de un texto breve, Nahum suele ser un gran desconocido –moléstese el lector en preguntar por él a la gente que lo rodea– a pesar de que fue contemporáneo de Isaías. De hecho, no son muchos –Calvino es una de las excepciones– los que han llegado a captar la grandeza de su breve libro. No sabemos mucho de Nahum e incluso es difícil determinar si ése era su nombre real o un simple apodo ya que la palabra en hebreo significa “consolador”. Incluso su lugar de origen, Alqosh, no se ha identificado con certeza ya que algunos lo ubican en el Alqosh asirio y otros en Cafarnaum o Capernaum en Galilea. 

El libro que lleva su nombre debió escribirse en algún momento previo al año 615 a. de C., es decir, poco antes de la caída de Asiria, el imperio que había aniquilado al reino de Israel y que había estado a punto de conquistar Jerusalén. Su primer capítulo es un poema extraordinario centrado en la justicia de Dios. En la actualidad, resulta muy habitual retratar a Dios como una especie de Santa Claus que pasará por alto cualquier acción que perpetren los seres humanos y que tiene como misión casi exclusiva atender nuestras peticiones aunque nosotros no tengamos Su voluntad en la menor consideración. Algunos incluso denominan a semejante comportamiento el propio de un padre sin percatarse de que un padre así estaría educando a sus hijos para ser caprichosos, egoístas, indisciplinados y mal criados. 

Nahum, sin embargo, nos recuerda que Dios es no sólo justo sino también justiciero (1: 2). El despliegue de Su justicia haría temblar a las mismas montañas (1: 5) y, por supuesto, Su cólera no puede ser resistida (1: 6). Esa justicia que, tarde o temprano, acaba ejecutándose va acompañada por el hecho de que Dios es también bueno y no rechaza a los que se acercan a El y constituye un refugio en el peligro (1: 7). Pero Su paciencia no significa que vaya a dejar el mal impune (1: 3). De hecho, por citar un ejemplo, siempre castigará a aquellas culturas en las que es habitual rendir culto a imágenes (1: 14). Los juicios de Dios son, por paradójico que pueda resultar, el paso previo a la paz (2: 1) y es así porque implican que se hará justicia. Una clara demostración de esa tesis es el anuncio de que el imperio asirio recibiría su justo castigo por todas las iniquidades que había perpetrado a lo largo del tiempo. Algunos pensarán que la caída de los imperios se explica simplemente por razones políticas, sociales o económicas. Así es, ciertamente, pero sólo en parte. La clave real del desplome de los imperios a lo largo de la Historia es que Dios los acaba llamando a juicio (2: 14). No hay excepciones. 

Si Nahum habla de Asiria, otros profetas se refieren a diversos estados y, por supuesto, esa circunstancia no concluyó en los tiempos bíblicos. Fue la razón por la que Bartolomé de las Casas estaba convencido de que los días del imperio español estaban contados y por las que no pocos anunciaron la derrota final de Napoleón y Hitler o el desplome de la Unión soviética. Esos imperios podrán haber acumulado riquezas ingentes fruto del saqueo (3: 1), habrán podido disponer de pueblos como si fueran de su propiedad (3: 4), habrán podido entregarse a la superstición religiosa convencidos de que los protegerá del destino (3: 4). Sin embargo, nada de eso podrá salvarlos del juicio de Dios. Al fin y a la postre, Dios siempre ejecuta juicio porque es justo e incluso, sin poder entender lo que sucede, serán muchos los que aplaudirán cuando haga justicia porque la maldad perpetua merece su castigo (3: 19). 

Efectivamente, pocos años después de que se escribiera el libro de Nahum, Asiria fue aniquilada y no fueron pocos los que exhalaron un suspiro de alivio. No es poco lo que se puede aprender de este breve libro. En sus versículos, se disipan las visiones bobaliconas y buenistas que tanto se han difundido y que tanto gustan porque son una excusa para la irresponsabilidad y para guiar la propia vida sobre la base de nuestras únicas apetencias. Dios es justo; Su justicia es cósmica y, precisamente por ello, la acabará ejecutando sobre personas, culturas, naciones e incluso poderosos imperios. Dios es igualmente soberano y nunca pierde las riendas de lo que sucede en Su creación. Por supuesto, también llama a la gente a la conversión, a que cambie su forma de vida, a que se vuelva a El. Ay de aquel que pase por alto estas realidades.

APRENDA A VIVIR POR LA ORACIÓN

Satanás realmente no quiere un creyente persistente, metódico, inoportuno que viva por la oración. No quiere a alguien tan tenaz y disciplinado en oración que una vez que esa persona comience a orar, Satanás sabe que, sin importar lo mucho que obstaculice  la respuesta, él no tiene esperanza de ganarle. Si tuviéramos  más cristianos que oraran  así, entonces habría un desmantelamiento  inevitable, paso a paso, día a día, del reino de las tinieblas que él jamás podría resistir. El fin de su reino de cautiverio, enfermedad, deformidades y tormento emocional sería determinado. Así que él se siente bastante contento de hacernos pensar que las cosas grandes están en realidad solamente en manos de Dios, de manera que nunca tenemos la necesidad de preocuparnos más allá de nuestras necesidades y de las de nuestra familia inmediata.

¿Se le hace difícil de creer? Bueno, entonces considere la historia de Daniel. En ninguna otra parte de la Biblia vemos tantas intrigas en contra de una persona para que dejara de hacer algo: el objetivo era simplemente evitar que este hombre orara tres veces al día. Sadrac, Mesac y Abed-nego fueron echados en un horno de fuego ardiente, ¿por qué? Porque ellos solamente inclinaban su rodilla ante Dios, algo que hacían regularmente con Daniel.

Daniel fue echado en el foso de los leones...¿por qué? Porque abría las ventanas de par en par y oraba con valentía. Aun así, no vemos  que Daniel realice milagros como los de Moisés. No hubo plagas de liberación sobre los caldeos como sobre los egipcios. No. Más bien vemos a un simple profeta de Dios que oró de manera sistemática tal que nada lo podía disuadir de hacerlo, y generó la liberación de Israel de Babilonia.   

Busque la historia de Daniel 9. Daniel está leyendo un día en el libro de Jeremías en uno de sus tiempos de oración e hizo un descubrimiento. Según Jeremías, Dios dijo que el exilio de Israel solamente duraría setenta años. Daniel es un hombre viejo en este momento, así que comenzó a contar su cumpleaños: “Veamos, fui llevado al exilio cuando era un muchacho de tal edad, y ahora tengo tantos años; ¡eso es más de setenta años!”. Eso fue todo, una promesa en la Escritura ¡que no se había cumplido! ¿Entonces qué hizo Daniel? Empezó a buscar a Dios en oración y en ayuno para averiguar qué estaba pasando. Comenzó confesando sus pecados y los pecados de Israel y presentó su petición al cielo, inquiriendo la razón por la que no se había cumplido la promesa de Dios. Recibe una visión de parte del Señor acerca del futuro, pero no es la respuesta que está buscando, así que permanece en oración. Recibió otras visiones, cosas increíbles y asombrosas, pero nuevamente no eran la respuesta a su pregunta, así que siguió orando.  Luego, finalmente, después de tres semanas, un ángel se le apareció a Daniel diciendo.    

Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.  He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días… Él me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá. Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe (Daniel 10:12-14, 20-21).

En el mismo momento en que Daniel comenzó a orar, Dios envió a su mensajero, pero  de inmediato se topó con interferencia demoníaca, y le tomó veintiún días de lucha poder pasar con la respuesta. Satanás permitió que otras revelaciones pasaran, esperando que Daniel quedara tan fascinado por ellas que se olvidara de lo que estaba pidiendo; pero cuando Daniel persistió, las fuerzas de Satanás fueron finalmente derrotadas.   

Daniel recibió su respuesta, y en ese mismo año, según algunos eruditos, el rey Ciro decretó que se reedificara el templo en Jerusalén (consulte Esdras 1:1-4). Fue el primer paso hacia el retorno de Israel a la Tierra prometida.

LA RESURRECCIÓN LO CAMBIA TODO

La afirmación de que Jesús resucitó tres días después de morir no es solo una afirmación de fe, sino una declaración que puede ser examinada históricamente. El filósofo Stephen Davis afirmó: “Sin embargo, sostengo que el significado de la resurrección depende del hecho de la resurrección. Es decir, si Jesús en realidad no fue levantado de entre los muertos, su resurrección no tiene ningún significado interesante en particular”.
El cristianismo se basa en esta afirmación central y por ello está abierto a la investigación histórica. Podemos analizar este acontecimiento de la misma manera que lo hizo Charles Darwin en su libro El origen de las especies; es decir, tratando de determinar la historia pasada de los seres vivos a través de un método llamadoinferencia de la mejor explicación. De hecho, el apóstol Pablo escribió que si no hubiera existido la resurrección, la fe cristiana sería falsa. Los críticos han sostenido por mucho tiempo que lo que alegan las religiones son solo declaraciones de fe, sin ninguna prueba o sustancia. Dicen que lo que la ciencia afirma es más creíble, porque se puede demostrar que es falso. Pero esto es exactamente lo que el cristianismo declara. No existe ninguna otra religión que base todo el peso de su credibilidad en un solo acontecimiento o milagro. Como afirmó Michael Grant: “El cristianismo es la única religión que se sostiene o se viene abajo dependiendo de supuestos sucesos históricos”.
Fue esta convicción lo que sacó a un pequeño grupo de seguidores de Cristo de las sombras del miedo y la incredulidad para colocarlos en el escenario principal de la historia. Se convirtió en la fuente de un poder y una sabiduría sobrenaturales, que confundiría a sus oponentes. En última instancia derrocaría un imperio, no por medio del poderío militar, sino por medio de un amor cautivador e incesante. El mundo no ha presenciado nada como eso antes o después. El historiador Will Durant concluye:
 “No hay un drama más grande en los registros de la humanidad que la visión de unos pocos cristianos despreciados y oprimidos por una sucesión de emperadores, soportando todos los juicios con una tenacidad feroz, multiplicándose en silencio, creando orden donde sus enemigos generaban caos, combatiendo la espada con la palabra, la brutalidad con la esperanza y derrotando finalmente al estado más fuerte conocido de la historia. César y Cristo se habían enfrentado en la arena, y Cristo había ganado”.
Fue la creencia de que Jesús había sido resucitado de entre los muertos lo que provocó tal dedicación y sacrificio por parte de sus creyentes para obedecer sus mandamientos. De primero en la lista está el mandamiento de amar a sus enemigos. Es muy poco probable que sus seguidores hubiesen sido fieles a esas palabras habiendo terminado la vida de Jesús en la cruz. De hecho, el investigador del Nuevo Testamento N. T. Wright señala que ninguno de los autoproclamados Mesías del mundo antiguo seguía teniendo seguidores o algún tipo de influencia después de morir.
Uno pudiera añadir en dado acaso a los seguidores no solo de Juan el Bautista, sino de Judas de Galilea, Simón, Athrongeo, Eleazar ben Deinaus y Alexander, Menajem, Simón Bar Giora, y el mismísimo Bar-Kojba. Al enfrentar la derrota de su líder, los seguidores de estas figuras fueron acorralados o simplemente se dispersaron. La otra posibilidad era aferrarse a un nuevo líder. En el caso de la supuesta dinastía que fue conocida como los Sicarii, cuando moría un líder, simplemente escogían a otro líder de la misma familia. En ningún caso escuchamos a ningún grupo que, después de la muerte de su líder, afirmara que dicho líder estaba nuevamente vivo, y que por lo tanto la espera de Israel se había hecho realidad de alguna extraña manera. 
La historia, sin embargo, destaca esta pregunta: ¿Qué ocurrió para que los seguidores de Jesús expresaran desde el principio semejante afirmación y enfrentaran sus implicaciones? Hoy necesitamos desesperadamente recuperar la misma convicción que tenían los primeros discípulos sobre la veracidad de este acontecimiento.

PRAY FOR THE WORLD



Dos masacres diferentes, en dos países diferentes, en fechas diferentes y a dos clases de personas diferentes. 

Si una de las dos tragedias te duele más que la otra, si una de las dos masacres te hace llorar más que la otra o si simplemente no sientes el mismo dolor, la misma decepción y la misma impotencia por las dos partes, entonces déjame decirte que aún no has aprendido a AMAR.

Si sufres por unos pero por otros no, si defiendes a unos y a otros no y si hablas con tu gente de unas noticias y de otras no, entonces aún no conoces el amor. 

Personas son personas y nadie merece morir de la manera en que estos chicos en Orlando y estos estudiantes en Kenia lo han hecho. Lo que nos debe de doler es que hay muertes, vidas arrancadas y familias destrozadas. 

Como seres humanos fuimos creados por Dios para amar al que es igual a mí , al que es diferente a mi e incluso Jesus nos enseñó a amar a nuestros enemigos y orar por ellos. No hemos entendido que amar es también sentir el dolor de la persona que tengo a mi lado y también al que tengo a mil kilómetros de distancia aunque no comparta su creencia. 

El mundo está falto de amor por el prójimo, cada vez más maldad, cada vez más muertes y cada vez más tragedias. Y si nosotros hacemos acepción de personas por simplemente pensar diferente que tú o creer diferente que tú, entonces estamos faltos de amor también. 

Como creyentes y fieles seguidores de Cristo solo nos queda decir:

Amemos y Oremos por el mundo! #prayfortheworld#love

ANGUSTIA

"Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma". Salmo 69 : 1
El salmo de hoy es el segundo más citado por los escritores del Nuevo Testamento. Juan, Lucas, Mateo, Marcos y el apóstol San Pablo, usaron varias referencias de este maravilloso poema.
El salmista está en dificultades. Eso no es novedad. Los problemas siempre lo acompañan, incluso en la vejez. Estaban presentes, tratando de destruir su fe y su confianza en Dios.
Esta vez, el espíritu de David estaba terriblemente conturbado. Sus emociones estaban afectadas. El estrés había logrado dominarlo.
"Las aguas han entrado hasta el alma". Clama en busca de ayuda, y el socorro divino aparece. Este salmo va más allá del libramiento del salmista. Se refiere también al libramiento de Sión en un tiempo de crisis. En realidad, los sufrimientos personales del salmista son una especie de figura de los sufrimientos colectivos de la nación.
Parece que el dolor emocional de David era causado por una falsa acusación, levantada contra él. En el versículo 4 expresa: "Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué. ¿Y he de pagar lo que no robé?" ¿Quiénes eran esos enemigos? Poco importa. Lo que interesa es saber que en la hora de la angustia el salmista sabía dónde buscar el socorro.
Los problemas de la vida son como aguas turbias y amenazadoras. A veces son tan torrenciales que la persona pierde hasta el deseo de seguir viviendo. El salmo anterior habla de triunfo, de victoria y éste, tiene como tema central los peligros y las dificultades. ¡Cuán cerca está la victoria de la derrota, la alegría de la tristeza y la vida de la muerte!
El hecho de que tú no tengas problemas hoy, no es garantía de que mañana continuarás igual. Por eso, es necesario que cada minuto aprendamos a depender de Dios. De ese modo, cuando las aguas turbulentas lleguen hasta el "alma", sabremos echar mano de los recursos invisibles de la fe y de la confianza en Dios.
¿Cuán triste o cuán alegre te sientes hoy? No importa. En esta vida siempre habrá sol y lluvia, primavera e invierno. Pero si tú tienes la seguridad de que tu vida está en las manos del Señor, sabrás decir: "Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma".

SABIDURÍA VS LOCURA

"Los sabios heredarán honra, mas los necios llevarán ignominia". Proverbios 3 : 35

El texto de hoy dice literalmente: "Los sabios brillarán". La palabra hebrea es ti'parah, que significa recibir una corona brillante. La persona que recibe ti'parah, recibe una distinción especial que lo destaca de las personas comunes. Dios le promete eso a los sabios.
Sabio, en el sentido bíblico, no es la persona que tiene mucho conocimiento, sino el que sabe usar el conocimiento para administrar la vida. La Biblia está llena de consejos que abarcan todas las áreas. La persona que escucha estos consejos, es una persona sabia, que se destacará nítidamente entre la multitud.
Lo contrario de la sabiduría es la necedad. En el versículo de hoy, Salomón se refiere a la locura. Solo una persona sin equilibrio, ni amor por la vida, rechaza los consejos divinos. Con esa actitud, desdichadamente, "llevarán ignominia". El sinónimo de ignominia es "vergüenza".
El camino de la vergüenza es ilógico. Las personas desprecian los consejos de Dios creyendo que son anticuados y obsoletos; y pensando que descubrieron un camino mejor, siguen sus instintos e inclinaciones, racionalizan los conceptos divinos, humanizan los principios establecidos por Dios. Todo eso, en nombre de la felicidad y de la libertad. No obstante, el fin es ignominia y vergüenza.
¡Qué ironía! Querían brillar y son estrellas sin luz. Ansiaban aparecer y andan ocultos en el polvo de sus propios errores. Ambicionaban deslumbrar y envejecieron apagados por la vergüenza que su espíritu de independencia les trajo.
Otro contraste entre los locos y los sabios, es que éstos "heredarán" honra.
Mientras que aquellos "llevarán ignominia". Para heredar tú no necesitas hacer nada. La herencia es el fruto del amor. Los sabios no esperan nada y, sin embargo, reciben todo. Los locos luchan para conseguir todo y solo encuentran ignominia.
Aprende a ser sabio. Ese aprendizaje lleva tiempo. Es un proceso que lleva esfuerzo y, muchas veces, es lento y doloroso, pero vale la pena.
No salgas hoy para enfrentar los desafíos de la vida sin la certeza de que Jesús está en el control de tu vida. Porque "Los sabios heredarán honra, mas los necios llevarán ignominia".