LA CONSEJERÍA: COMO ACONSEJAR BÍBLICAMENTE

Si está tratando de condensar el ministerio de consejería en un volumen, ¡aquí lo tiene! Se presentan sólidos fundamentos teológicos de la consejería bíblica a diferencia de las teorías humanistas y seculares de la consejería psicológica. 

Un libro práctico, proactivo y relevante para estudiantes, líderes de iglesia y laicos. Esta colección de escritores representa a algunos de los maestros y consejeros bíblicos más destacados de Estados Unidos. 

Otros colaboradores incluyen a: Ken L. Sarles, David Powlinson, Douglas Bookman, David Maddox, Robert Smith, William W. Goode y Dennis Swanson

EL PLAN DANIEL

El plan Daniel: Cuarenta días hacia una vida más saludable, por Rick Warren, el Dr. Daniel Amen y el Dr. Mark Hyman, es un enfoque innovador para lograr un estilo de vida saludable, en el cual las personas mejoran juntas su calidad de vida al llevar al grado óptimo su salud, combinando aspectos clave como la fe, la alimentación, el ejercicio físico, el enfoque mental y las amistades. 

Dentro de estos cinco aspectos clave de la vida, se le ofrece al lector una multitud de recursos, así como los fundamentos para recuperar la salud. En última instancia, El plan de Daniel no tiene que ver con privaciones, sino con abundancia, y por eso este plan, al mismo tiempo que transforma a la persona, es sostenible a largo plazo. 

El plan Daniel enseña formas sencillas de incorporar decisiones saludables a su estilo actual de vida, al mismo tiempo que le anima a confiar en el poder de Dios por medio de un conjunto de principios bíblicos. En él se anima al lector a llevar a cabo el Plan con otra persona, o con un grupo, a fin de acelerar sus resultados y disfrutar de un sistema integrado de apoyo. Se le ofrece aplicaciones realistas y novedosas que son fáciles de llevar a la práctica y producen unos resultados tangibles.

FALACIAS EXEGÉTICAS


La  de la  define el término «falacia» como fraude o mentira, pero en el presente  la  de falacia, en relación al pensamiento y a la lógica, se entiende como un patrón de razonamiento malo que aparenta ser bueno, que contiene un error y conduce a una conclusión falsa, sin que haya en ello, forzosamente, intención de parte del intérprete, que más bien suele convertirse en la  víctima de su propio engaño. 


Las «falacias exegéticas» en la interpretación de la Escritura están muy extendidas en nuestra costumbre de acudir a la Biblia en busca de apoyos a conceptos particulares previamente establecidos, en lugar de acercarnos a ella con mente abierta  escudriñar y descubrir la verdad. De ahí el refrán  advirtiéndonos que “un texto fuera de su contexto es un pretexto”. 

Esta actitud, tan común como equívoca y lamentable, es la que el autor denuncia y combate abiertamente en las páginas de este libro. Su  en torno a una interpretación crítica de las Escrituras, que aporte la justificación léxica, gramatical, cultural, teológica, histórica, geográfica, o de cualquier otra índole sobre el texto, y situarla por encima, tanto de las opiniones personales arbitrarias, como de la autoridad absoluta que se atribuyen a veces algunos líderes invocando para ello dotes cuestionables de iluminación o  especiales de revelación divina. 

A lo largo de la , D.A. Carson trata las falacias más significativas: 

-Falacias en el  de las palabras 
-Falacias gramaticales 
-Falacias lógicas 
-Presuposiciones y falacias históricas 

Acabando con unas “Reflexiones finales” acerca de falacias menos comunes, como las relacionadas con el  literario, la yuxtaposición de textos, confundir lo figurativo con lo literal, etc. 

La obra se completa, con un amplio  Temático y un Índice de Textos Citados este último muy conveniente a la hora de localizar los bíblicos más susceptibles a falacias exegéticas. 

Un libro excelente, muy útil y necesario, erudito en su contenido pero claro en su exposición, y por tanto, fácil de entender. Un clásico entre los textos de hermenéutica bíblica contemporánea en el mundo académico. 

HERMANOS, NO SOMOS PROFESIONALES


*Clasificado entre los “10 mejores  que  predicador debería leer” por la  Preaching Magazine. 


* Con verdadero  profético el autor hace un llamado general a recuperar la dimensión espiritual del  , que, debido a confusiones de términos y roles, peligra por una malentendida profesionalidad. 

Improvisación, superficialidad y descuido caracterizan muchas  de la iglesia, ya sea a la hora de hacer un  de  o de organizar una campaña de testimonio, o de presentar un programa de acción ante las autoridades civiles, cuando lo que se necesita es profesionalidad, esmero y dominio de la . En estos  de  comunitaria sí que es preciso, imprescindible, ser profesionales, adecuadamente los asuntos pertinentes. El error es extrapolar virtudes necesarias  actividades de  social, político o, y aplicarlas al ministerio cristiano, la predicación del Evangelio y el  pastoral. Aquí, el profesionalismo lejos de remediar males, crea , antes que dar , mata. 

• El ministro cristiano no es un ejecutivo, ni un  de  religiosas, para eso hay ancianos, secretario y consejo de iglesia, es, ante todo, un siervo de Dios para la extensión del Evangelio y la edificación de los creyentes. La  de Dios es muy diferente de la obra de los. Es una obra de persona a personas, inspirada y guiada por la persona sublime de Jesucristo. Está más allá de lo , porque, paradójicamente, tiene que ser más que profesional. Exige una dedicación completa en pensamiento, palabra y obra. Para esto no hay  que sea suficiente, excepto la comunión y el trato íntimos con Dios y los hombres. “Los objetivos de nuestro ministerio son eternos y espirituales. No son comunes a ninguna otra profesión. Es precisamente por la incapacidad de ver esto que estamos muriendo”, dice y defiende el autor de este libro con sobrada razón y peso pastoral por el ministerio cristiano actual.
•   Y continúa:
  “Nosotros los pastores estamos muriendo por profesionalizar el ministerio pastoral. La mentalidad del profesional no es la mentalidad del profeta. No es la mentalidad del esclavo de Cristo. El profesionalismo no tiene nada que ver con la esencia y corazón del ministerio cristiano. Mientras más profesional seamos, más grande será la muerte espiritual que dejaremos a nuestro paso”.

•   «El mundo establece el programa del  profesional; Dios establece el programa del hombre espiritual. El fuerte  de Jesucristo hace estallar el odre del profesionalismo».

— “El último libro de Piper, Hermanos, no somos profesionales, es  más de los misiles en lo que se ha convertido el  de libros contra la apatía y la rutina en la mayoría de las iglesias americanas”. Greg Gilbert, pastor asistente de Capitol Hill Baptist Church en Washington, D.C. 

— “Hay muchas más cosas dignas de comentario, que espacio para hacerlo. Este libro se merece una amplia circulación en nuestras iglesias, de modo que los pastores puedan ser desafiados a cumplir su llamamiento y los laicos ver lo que es realmente el llamamiento de sus pastores”, Ray Van Neste, en The Southern Baptist Journal of Theology. 

EL PADRE

En Mateo 23:9, Jesús dice: Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Si tomamos por sí solo ese versículo, puede traer mucha confusión porque se puede pensar que contradice todo el concepto de la palabra del Señor.
Si fuera así, cancelaría los 10 mandamientos, donde se nos dice: Honra a tu padre y a tu madre. También cancelaría el Nuevo Testamento, donde Pablo en múltiples ocasiones le llama a la iglesia sus hijos, diciendo: Les escribo como a hijos, te llamo como hijo, te doy instrucción como hijo y, a su vez, aquellos que fueron sus discípulos, como –por ejemplo– Tito, que le responde de la misma manera, diciéndole padre. Ellos tenían esa relación que puede existir físicamente y espiritualmente entre dos personas.
Y es que, lo que Jesús dijo en este verso, lo dijo refiriéndose a los escribas y fariseos, de quienes habló diciendo que hacían las cosas para ser vistos y reconocidos por el pueblo.
En los tiempos que vivimos, se utiliza mucho el concepto de la paternidad espiritual, en especial, refiriéndose a los pastores como padres espirituales de ciertas personas. También se cree o se dice que la persona a través de la cual fuiste llevado al evangelio es tu padre o tu madre espiritual.
Esto puede sonar bonito, pero son detalles que hay que tomar con pinzas porque, a veces, se usan estas expresiones para manipular a una persona, tratando de tener una relación que no es, ni espiritualmente, ni emocionalmente, saludable.
Todo el mundo necesita un pastor y todos necesitan un padre, pero el que no tenga un padre natural tiene al Padre que está en los cielos. En algún momento, tu pastor te puede hablar como a un hijo, y a veces corregirte y enseñarte como a un hijo, pero  no puedes confundir esa relación, creando una dependencia espiritual y emocional que, en vez de liberarte, lo que haga sea atarte.
Está bien que usted ame y respete a su pastor, pero, si esta relación no está clara y no se entiende  realmente cómo es que deben tratarse mutuamente en lo espiritual, una relación que debería ser sana, se convierte en una relación enfermiza, creando una dependencia.
Tu pastor nunca podrá cubrir la necesidad que se haya creado en tu vida por la falta de un padre natural. Por eso es que tienes un Padre Celestial. Ese sí que cubre multitud de defectos, multitud de problemas, y todo aquello que no hayas podido tener con tu padre natural.
Si te acercas a Dios como Padre, definitivamente podrás tener la sanidad de tu vida y la libertad que tanto deseas y aspiras.

MATEO LA REVELACIÓN DE LA REALEZA DE CRISTO VOL I Y II


¿Dónde radica lo especial en este libro que tiene en sus manos? 
¿Por qué necesitamos otro comentario del Evangelio de Mateo? 

Si tan solo examina algunas páginas de este primer tomo encontrará que el autor —con claridad meridiana y con asombrosa sabiduría—, le sumerge en el texto bíblico y su significado. 
Las discretas referencias a los idiomas originales, en lugar de convertirse en algo aburrido, se tornan en una confirmación evidente a los que confiamos en Jesús el Mesías. 


Al culminar su estudio de este primer tomo le aseguro dos cosas. 
La primera será un renovado amor por la Biblia, la Palabra de Dios. 
La segunda, el deseo de tener el tomo segundo con los restantes capítulos de Mateo.

LA META ES SER TRANSFORMADOS

El mundo natural tiende a amar solamente a aquellos que van a ser recíprocos con ellos.  Esto causa una de las mayores frustraciones porque no todo el mundo tiene la capacidad de reciprocar su amor de la misma manera que son amados.
Jesús dijo: ¿Qué has hecho de más, si el que amas, te ama?
Para amar a este nivel, es importante entender que la fe en Cristo Jesús no es para mejorar, sino para ser transformados.  Al venir a Cristo, la meta no es mejorar tu vida, sino transformar tu vida.  Si tu aspiración es mejorar tu vida, siempre estarás atrás de lo que Dios quiere hacer contigo.  La meta de todo creyente es aceptar la invitación a ser transformados.  Sólo los transformados satisfacen sus necesidades naturales y espirituales con el espíritu de Dios.  Sólo los transformados satisfacen su necesidad de amar, únicamente con el amor de Dios.  Solo los transformados pueden vivir sabiendo que, en algún momento, su cuerpo va a tener hambre y que todo lo que hagas no será reciprocado, pero, con todo, seguir amando.
Imagínese si Cristo hubiese muerto en la Cruz del Calvario solamente por aquellos que le amaron.  No lo hubiese hecho, porque Pedro le negó, Judas lo traicionó y los discípulos se escondieron.  Fue a la cruz, no para ser reciprocado, sino para demostrarle al Padre que había sido transformado y salió de la naturaleza humana para vivir la verdadera vida de un hombre resucitado que vive por encima de sus necesidades.  Lo hizo para demostrar que una vida transformada puede culminar su propósito, aunque el mundo no sea recíproco y sus necesidades no sean satisfechas.  La satisfacción más grande la recibe en su espíritu.
El día que aceptes el reto de ser transformado, verás cosas que nunca has visto.  En el mundo espiritual, eres transformado en el mismo instante que aceptaste al Señor como tu Salvador y eres trasladado de las tinieblas a la luz admirable.  Pero tu mente y tú interior se van a tardar en recibir esa transformación.
Lucas 5 nos relata la pesca milagrosa.  Jesús le dice a Pedro: Serás pescador de hombres.  Si Pedro hubiera sido un cristiano regular, al recibir el milagro, hubiera dado gracias por la gran pesca y hubiese llevado el diezmo al templo, y ya.  Si Pedro hubiese prestado la barca, esperando algo a cambio, al recibir el milagro, se hubiese quedado allí.  Pero este milagro lo que provocó en Pedro fue entender que no era suficiente que sus necesidades fueran satisfechas.  Aceptó el reto de ser algo más, por seguir a Cristo.  Y podemos ver cómo Pedro caminó sobre las aguas, se convirtió en un pescador al que se le multiplicaron los peces en las manos, encontró una moneda dentro de un pez y recibió revelaciones que otros no tuvieron, todo por aceptar el reto de hacer algo diferente.
Pedro aceptó el reto y no se conformó, sino arriesgó todo otra vez porque quería más de Dios para su vida.  No siguió a Jesús para ver qué él iba a hacer con él, sino para ver qué iba a ser a través de él.