NO QUIERAS SER UN ANGEL

Al cuerpo se le desprecia como si fuera el foco de las pasiones pecaminosas en pugna constante con las realidades divinas, con nuestra propia alma. Se vive, así, más un platonismo que un cristianismo. A lo largo de la historia de la humanidad, se hubieran cometido menos abusos en el nombre de la religión, menos crímenes, menos muertes a los infieles y a los herejes, así como menos práctica del ritual vacío, insolidario y alejado de Dios, si los cristianos hubieran sido más conscientes del hecho de la encarnación, del Dios que se funde con lo humano y deja al hombre como el lugar sagrado por excelencia. El error es haber hecho un distanciamiento total entre el hombre y Dios como si fueran dos realidades antagónicas, hasta el punto de que muchos cristianos han pensado que su acercamiento a Dios se basaba en el alejamiento del hombre, de lo humano. 

Es entonces cuando no podemos imitar a Jesús en su encarnación. Mientras él se encarnó, parece que nosotros queremos huir de lo humano y divinizarnos. No quieras ser un ángel. No quieras ser un ser sólo celeste. Es un error. De ahí que a lo humano, la religión muchas veces no lo haya respetado. Quizás por eso, la acción social que dignifica al hombre, en muchos momentos históricos, que tiene sus reflejos incluso en el momento actual, el compromiso social con el hombre sufriente haya sido considerado simplemente como una teología segunda, cuando no han pensado que es una teología liberal que nos aleja de un concepto de Dios separado y distanciado de lo humano. Para muchos, aún hoy, lo importante es el alma. Puedes equivocarte al desencarnarte. Al cuerpo se le desprecia como si fuera el foco de las pasiones pecaminosas en pugna constante con las realidades divinas, con nuestra propia alma. Se vive, así, más un platonismo que un cristianismo. La filosofía griega triunfa contra el concepto del Dios de la vida que se funde con lo humano, lo dignifica y lo hace un elemento de salvación. No se salva el alma, sino el hombre integral. De ahí que la resurrección de los cuerpos sea un elemento esencial del cristianismo. 

No. No desees ser un ángel. La acogida que Dios hace de lo humano, el descenso que hace para fundirse con la humanidad a través de la encarnación, es lo que hace que se fundan lo trascendente con lo inmanente. De ahí que el deseo de muchos cristianos de querer ser como dioses, alejándose de lo humano, no sólo sea un pecado, sino un error, una equivocación que, en lugar de acercarle a Dios, le aleja de Él. No te alejes de lo humano ni le des la espalda. El pecado de querer ser como dioses, que ya se muestra en los principios de la humanidad, es confundir los planes de Dios. La forma de hacernos cada vez más semejantes a Dios, es hacernos solidarios con el hombre. A Dios lo encontramos fundido con sus criaturas. Así, muchos espiritualismos y misticismos que nos separan del hombre, van en la dirección opuesta en la que se mueve Dios mismo. Por tanto, la tentación de los humanos de querer ser como dioses alejados de las realidades sociales y de las problemáticas humanas, es la mayor trampa de Satanás. Él sí quiere que pienses ser como Dios o simplemente como los ángeles. Desciende también a la tierra, a los lugares donde sufren los hombres. Tú no estás llamado a ser un ángel. Cuando nos vamos humanizando, nos vamos acercando a los focos de pobreza en donde sufre el hombre, cuando nos acercamos tanto al hombre que sufre que podemos hacer nuestro su sufrimiento y nos fundimos con él como si fuera nuestro hermano, nuestro prójimo o nuestro alter ego , cuando luchamos contra la deshumanización en cualquiera de sus vertientes: pobreza, marginación, analfabetismo, dignificación o liberación de la opresión o el sufrimiento, nos humanizamos, nos fundimos con lo humano… acercándonos a su vez a lo divino. Es entonces allí cuando se da el encuentro con lo trascendente que, por voluntad propia, se hizo inmanente y vino a morar entre los hombres para servir. 

Es por eso que a Dios, más que en las alturas o en los tronos celestiales, lo encontramos aún crucificado entre los hombres, sufriendo con los sufrientes y crucificados del mundo. Él está entre nosotros, entre los hombres. Así, cuando nos alejamos del hombre para buscar la divinidad, cuando queremos ser simplemente como un ángel desencarnado, es decir, cuando vamos en la dirección opuesta a la de Dios mismo, no es de extrañar que caigamos en guerras religiosas, en la bendición de los cañones o de los bombarderos. Podemos intentar matar al hombre en el nombre de Dios. Por eso también, muchas veces pasamos de largo, insolidariamente como malos prójimos, ante los focos de pobreza, allí donde los hombres se mueven despojados por el egoísmo de sus congéneres, e incluso buscamos justificación al empobrecimiento del mundo. Es por eso que, al querer ser como criaturas celestes, muchas veces, hay cristianos insolidarios con los temas ecológicos sin darse cuenta que el despojo de la tierra y el del hombre caminan juntos. Nuestra prioridad va a ser la relación con lo divino de una manera desencarnada quitando valor a la encarnación. Buscamos solamente el gozarnos insolidariamente en la alabanza de un Dios que no nos escucha. Hemos confundido el camino. 

Mientras la divinidad se humaniza, se hace profundamente humana, muchos de nosotros emprendemos un viaje en dirección opuesta como si quisiéramos ser ya sólo espíritus. Entonces, nos daremos cuenta que, al final del camino, estaremos vacíos, insatisfechos, llenos de plegarias inútiles y de oraciones que no han pasado del techo de nuestras iglesias. Dios estaba en lo más profundo de la humanidad y nosotros lejos, en las esferas celestes. Dios estaba fundido con el hombre, sufriendo en solidaridad con él y llamándonos a que seamos buenos prójimos y nosotros mirábamos sólo el ritual. Todavía los cristianos podemos dar el giro y descender. Podemos buscar al Dios que habita junto a sus criaturas. Es el único Dios que puede fundamentar toda una ética humana que a la vez es divina, una ética socioespiritual solidaria con el hombre en nuestro aquí y nuestro ahora. Señor, queremos estar contigo para siempre en los cielos, pero queremos ser tan humanos como tú fuiste en tu encarnación.

QUE TE DIJO DIOS?

En momentos difíciles, lo primero que se piensa es: ¿Se acordará Dios de mí y de mi familia?  Noé se encuentra viviendo en un tiempo donde la cultura estaba tan corrompida que estaba afectando la creación.  Dios encuentra en él a un hombre recto y le da las instrucciones específicas para salvarles.  Construye el arca y por 40 días escucha la lluvia y por 150 días estuvieron flotando sin rumbo.
Todos nosotros hemos estado influenciados por la cultura y por todo lo que sucede a nuestro alrededor.  Pero procura que, en medio de un mundo de tantos problemas, dificultades y maldad, Dios encuentre en ti alguien que, como Noé, halle gracia delante de Dios y te dé las instrucciones correctas que te dará un nuevo comienzo a tu vida y a la de tu familia.
Noé escuchó por 40 días la lluvia y estuvo 150 días flotando sobre las aguas en el arca junto a su familia, y no escuchó la voz de Dios por ese tiempo.  Sin saber para dónde iba, lo único que lo mantenía fue la palabra que Dios le había dicho: Voy a establecer mi pacto contigo.
Cuando te sientas que vas de un lugar a otro dando vueltas, pensando que Dios no se acuerda de ti, recuerda tú lo que él te ha dicho.  A lo mejor estás viviendo en la incertidumbre de los problemas y te sientes como flotando sin rumbo, sin dirección; pero aun allí en el arca estás protegido junto a tu familia.  Aunque no escuches la voz de Dios, recuerda sus promesas y prepárate porque Dios te dará un nuevo comienzo.
Cuando no escuches la voz de Dios, tranquilo; confía, porque él está trabajando en lo que te ha declarado.  Él está abriendo nuevos caminos para que tengas un nuevo comienzo.  Dios abrió un nuevo rumbo para Noé, para su familia y las futuras generaciones.
La biblia dice se acordó Dios de Noé, en el original lo que está diciendo es: Dios llamó a la manifestación la palabra que había dicho.  Aunque no escuches más su voz, tranquilo; es Dios haciendo que la palabra que declaró sobre tu vida se cumpla.
Procura que se levante en ti confianza.  La palabra que Dios te ha dicho se cumplirá y vivirás una nueva temporada.  Saldrás de la incertidumbre.  De la misma manera que Dios dijo que entrarías en el arca, dirá que salgas, y vivirán nuevos tiempos tú y toda tu familia.

NO HAY INTERNET....


No hay internet!, que frase tan más estresante, lo ha pensado?, vivimos en un mundo conectado, donde casi todo lo que hacemos (obvio no puedo generalizar), depende de esa conexión invisible que nos puede llevar a casi cualquier lugar o nos accesa a todo tipo de información y personas.

A veces me cuesta trabajo pensar en esos tiempos donde el internet no existía, que tanto hacíamos?

Es cierto que el internet nos ha aislado del contacto físico con muchas personas, pero a la vez nos conecta con muchas más, es decir, no podemos satanizarlo, ya que somos altamente productivos por medio de el y podemos solidificar las relaciones con aquellos a quienes no vemos a diario y si, podemos perdernos de nuestro entorno inmediato a causa de el.

Pero por mucho que hablemos a favor o en contra de el, cada día lo usamos más y cada vez el hombre le encuentra más y más usos, es increíble todo lo que se logra por medio de el, pero lo más asombroso es que se ha convertido en una de nuestras prioridades, es decir, cuando llegamos a algún lugar lo primero que preguntamos es "tienes internet?" ó "me prestas tu clave de internet?", le ha pasado?

El internet es aquello que nos conecta con el mundo y nos da acceso a hacer todo tipo de transacciones, información y personas en cualquier lugar prácticamente gratis, si lo pensamos bien, casi el 80% de los negocios exitosos del mundo no lo serían sin el famoso internet.

Pero mucho, mucho, mucho antes de que el internet se inventara, Dios ya había puesto algo, o más bien a alguien mucho más poderoso que el internet que nos permite ir a todos lados, que nos conecta con otras personas, que nos lleva a alcanzar a muchos más y que no nos aísla de aquellos que están a nuestro alcance inmediato, ese alguien es el Espíritu Santo.

A partir del libro de los Hechos en el nuevo testamento, la Biblia nos narra, como los hombres se conectaron al Espíritu Santo y como por medio de Él, llegaron a lugares que nunca antes habían llegado y como por medio de Él supieron cosas que antes era reservado para solo unos cuantos y como por medio de Él podían hacer cosas poderosas, que nunca nadie había hecho previamente y que superaban las obras de Yeshúa (Jesús) tal como Él lo prometio y tal como el internet, nadie lo puede ver, pero nos conecta con una dimensión superior.

El detalle es que no vivimos dependientes de este Espíritu Santo, a pesar de que es gratuito para nosotros, aunque Yeshúa (Jesús) pago un precio muy alto por el, no le tomamos en cuenta y pareciera que preferimos el internet que funcionar de manera asombrosa y poderosa.

El Espíritu Santo no requiere de contraseña, está en todos lados y no requiere de rituales especiales ni requisitos raros, todo lo que necesita es un corazón dispuesto a funcionar como Yeshúa (Jesús) y ha dejarse usar, y listo.

Imagine que un día sucediera que el Espíritu Santo no estuviera ahí como promete, cree usted que hubiera personas que gritaran "no hay Espíritu Santo!!" y que de repente nos diéramos cuenta de todo para lo que dependemos de Él y que no hubiera manera de hacerlo regresar, que de pronto dependiéramos de nuevo de nuestras obras y de la ley para poder ser bendecidos!, o siquiera objeto de la misericordia de Dios.

El solo pensarlo me pone los pelos de punta, afortunadamente Dios es fiel a su palabra y nos promete que Él siempre estará ahí con nosotros y nos tendrá "conectados" si vivimos siempre como parte del Reino y no como parte de la tierra.

En otras palabras, el wi-fi del Espíritu Santo nos conecta primeramente con nuestra identidad, como parte del Reino de los Cielos que habita como forastero en la tierra y nos recuerda y nos habilita para accesar las cosas y los efectos del Reino aun viviendo en la tierra.

Por tanto, es nuestro deber el mantenernos conectados, para que podamos vivir una vida gloriosa y no sobrevivir como muchos acostumbran a raíz de no estar debidamente conectados.

AYUDA IDONEA

El verdadero ataque del enemigo en contra de la mujer nunca ha sido contra la vida de la mujer, sino contra su potencial. El enemigo sabe que si una mujer desarrolla su potencial, los hijos salen hacia adelante, el matrimonio está a salvo, la familia está guardada.
En Génesis 3, vemos que Dios dijo que pondría enemistad entre la serpiente y la mujer, y entre sus simientes. La mujer la heriría en la cabeza, y la serpiente en el calcañar.
De la mujer iba a salir Aquel que vencería al enemigo, Aquel que le aplastaría la cabeza. Por eso, el enemigo trató de detener el potencial de la mujer. Porque en una mujer está el potencial de dar a luz aquello que te hace libre, que te liberta, que trae bendición. No podemos tomar por poco lo que Dios ha depositado en nosotras.
Cuando vamos al Génesis, vemos que Dios le dio autoridad a Adán sobre toda la creación. Le dio autoridad sobre los animales; fue Adán quien les puso nombre a todos los animales que hay sobre la faz de la tierra. Dios le dio autoridad incluso sobre la tierra misma. Pero todo esto pasó antes de que la mujer fuera creada, porque Dios nunca le dio al hombre la autoridad sobre la mujer.
Si bien es cierto que Dios dijo también a la mujer que su marido se enseñorearía de ella, no es menos cierto que el señorío de hombre sobre la mujer es consecuencia de la maldición.
Cuando el hombre pecó, se desalineó su relación con Dios, y por ende todas sus relaciones. Se desalineó su relación con los animales, su relación con la tierra. Ahora cosecharía de la tierra cardos y espinos, con el sudor de su frente. Y el hombre se desalineó también en su relación con la mujer. El producto del pecado fue un desbalance.
Todo se salió del lugar donde debía estar, y una de las cosas que se salió de orden fue la posición de la mujer. Ahora, igual que Dios nunca le dio autoridad al hombre sobre la mujer, Dios nunca le dio autoridad a la mujer sobre el hombre. Dios le dijo que fuera ayuda idónea. La labor de una mujer es siempre contribuir. Y, cuando una mujer no está contribuyendo, no está siendo de bendición, de ayuda, sino que está siendo piedra de tropiezo, si hay alguna Dalila que lo que hace es sacar los ojos, es una mujer que está desalineada.
El propósito de Dios sobre la mujer es ser bendición, ayudar, contribuir.
En la creación, Dios vio que los cielos eran buenos, que la tierra era buena, que las lumbreras eran buenas, que los animales eran buenos, que las aves eran buenas, que los peces eran buenos, que la separación de las aguas eran buenas, que el día era bueno, que la noche era buena, que el hombre lo había hecho bueno, pero lo único que vio que no estaba bien era que el hombre estuviera solo, y puso algo que llenó ese vacío.
Adán tenía una relación perfecta con Dios y, aún así se sentía solo. Cuando Dios buscó ayuda idónea, no buscó ayuda idónea solo para Adán; Dios buscó ayuda idónea para sí mismo, porque fue con la mujer que él pudo resolver lo único que no le salió bien en la creación, que fue que el hombre estuviera solo.
Una mujer que entiende su propósito, no solamente es ayuda para su familia, es ayuda también para su Dios.

CRUDA ESPIRITUAL

Hace unos días alguien me contó acerca de una experiencia increíble acerca de ganar un concurso de comer hot dogs, y como ese "logro" le llevó a comer gratuitamente en ese restaurante durante un año, y justo cuando terminaba de narrar la historia como si hubiera sido algo muy bueno, nos confesó que tras comer todos esos hot dogs, no le quedó mas remedio que vomitarlos pues su cuerpo los rechazó como era de esperarse, ya que no es natural para nuestro cuerpo ingerir tal cantidad de alimento.

La resaca es un fenómeno muy común, y es más conocido para aquellos que suelen tomar alcohol y lo hacen en exceso, al día siguiente sienten como si alguien los hubiera golpeado y su malestar pareciera ser tanto interno como externo y puede pasar un largo rato hasta que el malestar desaparezca, ya que todos los niveles de nuestro cuerpo se tienen que restablecer.

Esto sucede, porque damos a nuestro cuerpo alimentos o bebidas que le son ajenos, que no son naturales en el, o bien no lo son en esas cantidades, siendo cierto el hecho de que necesitamos comida y bebida para sobrevivir, y sabemos que incluso el alcohol en cantidades muy moderadas nos trae beneficios a la salud.

De la misma manera como nos sucede con el alimento y con la bebida, nos sucede con la bondad y la maldad, cuando hacemos lo bueno nos llenamos de alegría y no solo nuestro corazón, sino aun nuestro cuerpo reaccionan de manera positiva, pero cuando hacemos lo contrario y dejamos que los pensamientos y las acciones negativas entren en nosotros, no solo nos afectan negativamente, sino que además nos provocan una resaca, ya que hemos llenado en exceso nuestra alma de pensamientos y sentimientos ajenos a la naturaleza de la misma y luego nos sentimos tan mal que pareciera que no podemos salir de esa mala racha.

Muchas personas se excusan de tener una naturaleza maligna, y es eso lo que no les permite dejar de pecar, y no les permite funcionar adecuadamente según lo que Dios nos pide, o bien según lo que ellas se imaginan que Dios les pide, pues el solo pensar en lo adecuado y lo correcto les provoca un malestar (culpa) que pareciera una resaca espiritual.

La cita de hoy, nos habla acerca de nuestra naturaleza, nos habla de que lo bueno es natural en nosotros y la manera más sencilla de vivir, porque fuimos creados para obras buenas, es decir, no es que nosotros tenemos que ser buenos como objetivo, sino que la bondad sale de nosotros como consecuencia de nuestra naturaleza.

Es interesante notar que hay quienes viven en constante resaca espiritual, quienes sufren constantemente y han adoptado la culpa como un estilo de vida, ya que mal entienden el concepto de la bondad, ya que piensan que la bondad o el ser bueno se tiene que reflejar en las personas y se les tiene que notar, cuando en realidad, la bondad tiene que ver con los demás, es decir, el ser "buenos" no se nota, sino se manifiesta, de acuerdo a la naturaleza.

No existe tal cosa como la naturaleza maligna en las personas, Dios confiesa habernos formado a su imagen y naturaleza, por tal el ser buenos nos es natural, mas hay muchos que han decidido no manifestar esta naturaleza y llenarse de excusas, de modo que nuestro ser vive bajo la constante reprimenda de manifestar su naturaleza y el rechazo de nuestro ser a las acciones y pensamientos malos que practican todo el tiempo.

Si por alguna razón usted vive con el constante sentimiento de que debe de hacer algo más por su relación con Dios, o que puede hacer más por las personas, entonces está usted en constante resaca espiritual, ya que está dejando de hacer lo natural en usted y está adicionando acciones y sentimientos ajenos que llegará un día que su naturaleza rechazará y vomitará como el ejemplo que mencioné al principio y esas son las grandes crisis que pasamos en nuestras vidas, cuando nuestra naturaleza rechaza nuestra manera de vivir y nos exige santidad.

Por tanto, deje de batallar, deje de esforzarse por cosas que los demás notarán, piense que lo bueno ya nos es natural, y solo tenemos que querer manifestarlo.

YO NO SOY MALA PERSONA

Es muy cierto que nuestra relación con Dios es algo muy personal y que difícilmente otra persona pueda intervenir en ella, de hecho, aunque haya indicios que denoten el que no tenemos una buena relación con Dios, no significa mucho, pues solo Dios y solo nosotros sabemos en realidad como están las cosas.


Ahora bien, cada persona puede llegar a tener un idea propia de qué es tener una buena relación con Dios, ya que pocas veces solemos consultar, aunque en la mayoría de los casos, nuestra consciencia nos demanda más y sabemos que hemos dejado de lado la importante relación que deberíamos de estar cultivando todo el tiempo.

Y sucede que cuando nos encontramos con otra persona y nos aborda con el famoso tema de Dios, nos ponemos nerviosos y lo primero que solemos hacer es el defendernos y tratar de rescatar una posición que nunca tuvimos, tratando de aparentar una bondad que no es necesaria demostrar diciendo: "Yo no soy una mala persona, yo le robo a nadie, no he matado a nadie, no tomo, no fumo y no me la vivo de parranda" y con este argumento pretendemos hacer las "paces" con Dios como si con ello pudiéramos demostrar que llevamos una vida agradable a Él.

La verdad es que nadie puede demostrar si este argumento es cierto o no, y no es necesario, pues el no ser "malas personas" no es importante, ya que Dios no nos invita a que seamos buenos, sino a que le imitemos a Él, para que crezcamos a la estatura de Yeshúa (Jesús), el no hacer todas esas cosas no nos acerca en lo absoluto.

Y muchos al leer esto pensarán "uff! tengo mucho por hacer, esto de ser agradable a Dios es dificilísimo", y es una de esas respuestas que nos solemos dar que también son un gran engaño, pues ni son muchas las cosas que tenemos que hacer, ni es dificilísimo, solo sucede que no tenemos ni idea de por donde empezar y hay tantas cosas cargadas en nuestra consciencia que sabemos que están mal, que se nos hace eterno el llegar a ese punto que no sabemos como es ni donde es, pero que nos imaginamos como "estar bien con Dios".

La Biblia nos enseña que no importa que tan malos hayamos sido, todo lo que tenemos que hacer es reconocer nuestro pecado, entenderlo como desagradable delante de Dios y permitir que el sacrificio de Yeshúa (Jesús) en la cruz haga efecto en ello y estaremos como nuevos y en la perfecta condición no para ser "buenos", sino para empezar a hacer la obra y aquí es donde se pone buena la cosa!

Hay quienes se conforman con no ser malos, y creen que todo lo relacionado con Dios tiene que ver con dar dinero a los pobres o visitar a los enfermos o a quienes están en la cárcel y eso no entra en sus agendas, pero creen que con no ser "malos" les basta.

Pero se ha puesto a pensar que en realidad el no ser "malo", en realidad no le hace "bueno"?, hay un largo trecho entre la maldad y la bondad, aquel que solamente no es "malo" y no hace nada por entenderse igual o semejante a Dios, no es "bueno", simplemente es mediocre, ya que no hace nada ni por ser bueno, ni ser malo, simplemente pasa su vida sobreviviendo pasivamente, y a esos Dios los llama "tibios", y sabe, lamentablemente de esos hay muchos en todos lados y aunque suene feo y pareciera que los estamos señalando, los tibios son aquellos quienes se cuidan de no ser tachados como "malos", pero tampoco tienen nada que decir a su favor, ya que no tienen la mas mínima idea de por donde empezar su relación con Dios y nunca han tomado una Biblia para conocer a Dios y recuperar la identidad que este le dio desde un principio.

Afortunadamente Dios es tan bueno, que no nos desecha y no nos condena, como nuestras mentes lo hacen, Dios lo escribió en su palabra para prevenirnos y que nos diéramos cuenta, si es que nos encontráramos en esa situación y empezáramos por hacer algo al respecto.

La Biblia nos enseña que la fe no es por obras, es decir, el que hace mucho por otros pero no conoce a Dios, no le cuenta en lo absoluto, pero también la Biblia nos enseña quepa fe sin obras es muerta, eso quiere decir que el conocer a Dios nos va a llevar a distintas acciones, inspiradas por la palabra y por el Espíritu Santo, por tanto, el centro de la fe, es y será siempre la palabra de Dios (la Biblia), si no hacemos por conocerla, no importa cuan "no malos" seamos, o cuantas cosas buenas según nuestro entendimiento hagamos, siempre caeremos de nuevo en la categoría de tibios y seremos expulsados por la boca de Dios, o bien podemos ser verdaderamente valientes y tomar el reto de conocerlo por medio de su palabra y ser verdaderos hijos de Dios

LA MUJER Y LA CULPA

La sociedad en la que vivimos siempre busca culpar a la mujer. Eso fue lo que sucedió en Génesis, cuando el hombre pecó; lo primero que hizo fue señalar con el dedo a la mujer. Sucede hoy en día con muchos de nuestros problemas sociales donde el hombre, en vez de tomar la responsabilidad que le corresponde diciendo: Yo hice mal; lo que hace es señalar al más frágil. Por esto, hay muchas mujeres que cargan con culpas que no le pertenecen. Es triste vivir en una sociedad que, buscando una solución para un problema inmediato, lo que hace es acusar y responsabilizar a su madre, a su esposa, a sus hijas.
La mujer no puede seguir cargando con las culpas sociales del mundo.
Juan 8:1 nos relata sobre una mujer adúltera que es juzgada por la sociedad, queriendo apedrearla, a pesar de no haber cometido el acto por sí sola. Esta es una estampa de lo que se vive en el día a día, aunque no vivamos en una sociedad donde se apedrea a la gente.
Imagino a aquella mujer frente al Maestro, bajando su cabeza, su rostro quizás llorando, no solo por la vergüenza, sino porque, en más de una ocasión, ella tuvo que haber visto una acusación similar.
¿Cuánto tiempo puede durar el cuerpo de una mujer siendo apedreado vilmente por una sociedad que no se daba cuenta que aquello era un acto de crueldad? Lo que nos relata la biblia no es muy diferente a lo que vemos hoy. Ponemos una responsabilidad sobre la mujer que no le corresponde.
Vemos familias completas sostenidas financieramente por una mujer, porque hay un hombre que abandono el hogar. Hijos educados 100% por una mujer, porque hay hombres que no se ocupan de sus hijos, porque no tienen la oportunidad, ni la sabiduría, porque no han tenido al Señor. Esa es la sociedad donde vivimos, donde hay grandes sentimientos de abandono, de abuso, de rechazo, de frustración natural y espiritual.
Muchas veces, las mujeres entregamos nuestros sueños para ver cumplidos los de nuestros esposos y los de nuestros hijos. Todos conocemos alguna mujer que trabajó hasta el cansancio para sacar adelante a sus hijos. Muchos somos producto de una mujer que se encargó 100% de nosotros.
En toda historia de éxito, siempre hay una mujer, una mamá, una hermana, una esposa, una abuelita, una hija. Todos nuestros éxitos están atados a nuestra relación con una mujer. De la misma manera que, lamentablemente, nuestras más grandes frustraciones están atadas a nuestras relaciones disfuncionales con los hombres.
Dios nos da la sabiduría para alinearnos, para volver al balance, para volver al lugar que nos corresponde con Él. Dios levanta hombres que entienden que tienen un trabajo que hacer con su familia. Se levantarán hombres que entienden que tienen un deber con su esposa, sus madres, sus hermanas y sus hijos.