RECUPERA LO QUE TE ROBO

Satanás nos roba permanentemente cosas las cuales no las recuperamos porque sencillamente no vamos a buscarlas. Está claro que el Diablo ha venido ,como Jesús lo describe, a Robar, ésta es su naturaleza . 
La razón de su actitud es que él desea simplemente que nadie logre lo que él mismo no ha logrado y su intención es robar aunque en realidad lo que el roba no lo usa ni lo va a necesitar. 
 Satanás te roba la alegría pero el mismo no la va a usar, te roba todo lo que tú puedes disfrutar sin embargo él no lo disfrutará, digamos que roba por robar y lo mas interesante es que cuando roba no lo esconde y no lo usa de manera que es muy sencillo recuperarlo. 
 Cuando él roba tú sientes impotencia, per o lo que siempre ocurre es que tú tienes dos tipos de pensamientos, uno es nunca lo recuperaras y el otro es ya es tarde y nunca mas será lo mismo. Es así que uno termina aceptando que por alguna causa o discapacidad no vamos a recuperar lo que nos han robado. La forma de pensar Satánica: Satanás piensa de una forma práctica y conoce al hombre, sabe perfectamente, sus respuestas son como estás. Desconfiadas, difamadoras, desacreditadoras, rompiendo toda integridad, ridiculizando y dejando en claro que tu no vales nada. Job 2:4-5 “ Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. 5 Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia“ 
La forma de pensar de Dios es: Dios en primer lugar ver virtudes que están a la vista. Job 2:3 “ Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has con siderado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa.“ 
¿Cómo piensas tú? La forma en que tú crees que eres: Esto depende de a qué tú crees y a quién tú escuchas. Satanás nos roba y nos saca cosas: Cuando el Diablo roba, roba de esta manera por ejemplo: Si a ti te han robado la Felicidad te hace creer que no eres feliz, aunque la felicidad está a tu lado. Si te ha robado el disfrutar de lo que tienes te hace sentir que estas cosas no valen nada: Tu bienes no valen. Están a tu lado pero no los valoras. ¿Nunca te pasó que alguien vino y te dijo: ahí si yo tuviera en tu lugar......? 
Si te ha robado ser feliz en tu vida intima y tu sexualidad llenándote de complejos, te hace c reer que el sexo y la intimidad son malos y cochinos. Los tienes a tu lado listos para disfrutarlos pero no los ves , no puedes, dices lo que pasa es que yo sufrí esto o lo otro. Si te ha robado la salud mental, te hace creer que no eres normal que todo esta fuera de tu control. 
 Si te ha robado la esperanza de comenzar de nuevo tu vida, una familia, te dice estás solo. Si te ha robado el trabajo te dice nada hay para ti. Eres bruto. 
Si te ha robado el amor por los demás te dice Nadie te ama a ti. Si te ha robado la tranquilidad te dice todos están en contra tuya. Si te ha robado la esperanza te dice ya no hay esperanza para ti. 
Si te ha robado la capacidad de sacarte buenas notas o de lograr tus estudios te dice eres un tonto. 
 Las cosas que Satanás te ha robado están a tu lado solo tienes que ir a buscarlas. SI tú dejas que el las conserve consigo nunca recuperaras esto. Ve a recuperar lo que él te robó. Mira es muy fácil ven y búscalas y comienza a disfrutarlas de nuevo. ¿Te robo la alegría? Ven y di Satanás escúchame bien esto es mío. No le pidas permiso ni andes con protocolos, pero diselo clarito. Ahhhhhh pero no te olvides de dejarle lo que te sembró a ti. O sea le vamos a decir, mira bien Satanás tengo algo que es tuyo y tú tienes algo que es mio, entonces como lo que es mio no es tuyo y lo que es tuyo no es mio, venga para aquí. Entonces si llegaste así. Triste, te vas sonriendo. Si así mira sonríe. Si te robo el disfrutar lo que tienes entonces vienes le dejas a Satanás esa mala onda y empiezas a valorar lo que tienes. 
 Si te ha robado disfrutar en tu sexualidad tu intimidad vas a dejarle esa sarta de complejos y vas a comenzar a disfrutar desde hoy, no es justo que te pierdas esto en la vida. 
 Si te robó la salud mental le vas a dejar esa locura y vas a recoger la salud nuevamente. Si te robó la posibilidad de empezar de nuevo una familia o de renacer la tuya la vas a recuperar ahora mismo. 
 Y así sucesivamente vas a recuperar todo absolutamente todo lo que Satanás te robo. 
 Te preguntarás: es verdaderamente posible recuperarlo todo? Si créeme es posible ya que en realidad lo que Satanás hizo fue mentirte y engañarte. Durante muchos años personas de todas las edades han estado creyendo que todo estaba perdido y que nada era posible y en la cual todo su futuro estaba truncado. En cosas simples como: Toda la vida a lo mejor nunca supiste escribir sin errores ortográficos o no aprendiste a manejar la bicicleta, o no te animas por temor a manejar el coche.
Hoy podemos vencer en el nombre de Jesús todas estas cosas que Satanás nos ha mentido. Te animo a que hoy recuperes todo. 
Bendiciones

CUANDO GENTE DE DIOS HACE COSAS QUE NO SON DE DIOS

Beth Moore escribe con una pasión alimentada por las advertencias bíblicas sobre los planes seductores de Satanás. 

Estas páginas reflejan la preocupación de una maestra con un corazón quebrantado por las innumerables cartas que recibe de cristianos que están experimentando atormentadores ciclos de derrota en las manos del maligno y que andan cojeando por el camino hacia la restauración.

Asimismo, la autora examina por qué seguidores devotos de Cristo en verdad pueden y, algunas veces, caen en las trampas de Satanás. O que ella descubrió fue un número de denominadores comunes entre aquellos que habían caído víctimas de la seducción.

Con avisos extremos que envía a los cristianos a protegerse ellos mismo contra los ataques de Satanás, Beth Moore escribe: Nosotros, la Iglesia de Jesucristo, tenemos la apremiante necesidad de desarrollar su corazón y mente ante temas como éstos. Cuando gente de Dios hace cosas que no son de Dios es una guía hacia la verdadera restauración y el arrepentimiento.

CONOCIENDO A JESUS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

LA MASONERIA: MAS ALLA DE LA LUZ

Un ex-masón revela la realidad oculta acerca de este grupo peligroso

Muchos Cristianos creen que la Masonería es una buena organización cristiana. Pero mientras que Bill Schnoebelen trabajaba para alcanzar el grado 32 él aprendió los hechos horribles que los Masones de niveles inferiores nunca escuchan. Ahora, él es un cristiano nacido de nuevo y revela todo.
Aprenda hechos cómo estos:
  • Para ser Masón, ¡primero debe hacer un juramento que es realmente una negación a Jesucristo!
  • ¡El padre de la Masonería moderna dijo que “Lucifer es Dios”!
Esta historia fascinante e informativa le dará una vista inusual en el mundo de la Masonería de uno que era Masón, y le preparará a usted para mostrar a otros porqué es imposible ser un buen Cristiano y un buen Masón al mismo tiempo.

UN CAMINO HACIA LAS ALTURAS

En las Escrituras, las alturas de los montes se refieren a un lugar donde habita la presencia de Dios. 
Cuando Moisés tenía la necesidad de comunicarse con Jehová sin interrupciones, subía al monte. Allí Dios le hablaba directamente y se establecía una comunicación muy personal. Aunque sabemos que Dios habita en todo lugar, fijar nuestra mirada en las alturas nos ayuda a cancelar las distracciones que tenemos a nuestro alrededor y concentrar en Él toda nuestra atención. Así como escalar una montaña requiere esfuerzo físico, el camino hacia Dios requiere un esfuerzo mental y espiritual. Es mediante ese esfuerzo que encontraremos los pasos a seguir para desarrollar una vida que nos brinde la felicidad que anhelamos. Todos buscamos alcanzar la felicidad, de una manera u otra. Lamentablemente, algunos la buscan por un camino contrario al que nos señala el Maestro. Dios te ciñe de poder para cambiar una actitud de derrota en una de total victoria. Te ha dado el poder para cambiar la adversidad y la prueba en una extraordinaria oportunidad para ver su gloria. 
Él hace perfecto tu camino, no porque el mismo sea sin pruebas, no porque sea sin obstáculos, sino porque en cada obstáculo te extiende su mano fuerte para ayudarte a sobrepasarlo. Tienes que aspirar, como cristiano, a caminar en el gozo que te da el Señor en toda situación, no importa cuál sea. En aquellas que son favorables a tu vida, da gracias. Las que te llegan cargadas de adversidad y aflicción, enfréntalas con la determinación y la confianza de que Él está a tu lado y te ayuda. Cuando entiendes en tu alma y en tu corazón que el Señor es quien pelea por ti, su paz te lleva por encima de toda circunstancia. Su incomparable amor llena tu ser y comienzas a ver la vida de otra manera. 
Entonces la felicidad y el gozo no dependen de las situaciones que tengas a tu alrededor, sino de cuán consistente seas en mantener tu mirada en las alturas y en mantenerte en el camino correcto; el que Él te muestra. Cuando lees en las escrituras las demandas de Jesús sobre cómo debes vivir en relación con tus semejantes, te parece que es un camino demasiado difícil de seguir. Tal parece que sus exigencias de vida son demasiado altas para poder cumplirlas. Mas su llamado a practicar la misericordia y amar aún a nuestros enemigos debe entenderse en el contexto de caminar hacia una superación continua, no por tus propias fuerzas, sino por la transformación que te da su Espíritu Santo al venir a morar en tu vida cuando aceptas al Señor como tu único y suficiente salvador.  
Este es el camino del cristiano esforzado: un camino hacia la cumbre, un camino a las alturas, en ocasiones con vientos favorables y en ocasiones con vientos contrarios, pero siempre ascendente. En ocasiones es a paso rápido y en ocasiones a paso lento, pero siempre caminando. En la subida podrías fatigarte, pero también sabes que no te faltará su ayuda, su cobertura y su favor. Cuando te llenas de esa fe que te convence de que en las alturas te espera su indescriptible presencia, esa es la motivación más grande para no detenerte en medio del camino. En su presencia, la felicidad se hace realidad, no importa las circunstancias. Dios te ha dotado con las herramientas necesarias para ser feliz. Todo lo encontramos en su Palabra. 
Escudríñala y con ella podrás llegar a las alturas. Una vez allí, disfrutarás de la hermosura de su santidad, llenándote de poder hasta sentirte firme.

LA BATALLA POR TU MENTE

Nunca está de más insistir con la verdad: algunas de las batallas más importantes de la guerra espiritual tienen lugar dentro de tu cabeza. Pero como ya hemos dicho, el diablo y sus demonios no pueden leer tu mente o hacer que pienses de cierta manera sobre ningún tema. El único poder del diablo es tentar. Satanás y sus asistentes son maestros en “sugerirle” el mal a tu mente.

Cuando esto sucede, tu respuesta debe ser rechazar inmediatamente la idea. Un buen ejemplo de esto en la vida de Jesús sucedió cuando preguntó a sus discípulos lo que el mundo decía de Él. Los discípulos informaron que algunas personas suponían que Jesús era Juan el Bautista, resucitado de entre los muertos; otros pensaban que podría ser Elías, y otros decían que era Jeremías o uno de los profetas (Mateo 16:14). 

Entonces Jesús enfocó con mayor claridad el tema para ellos. Continuó preguntándoles: “Y vosotros ¿quién decís que soy yo?” (v. 15). Ahí está: la pregunta central acerca de Jesús. Todo lo que hicieron los discípulos con Jesús, incluyendo el tiempo personal que pasaron con Él, así como los milagros que presenciaban dondequiera que iban con Él, tuvo el propósito de traerlos a este punto fundamental. Este es momento crucial para cualquier persona cuando realmente responde a la pregunta de Jesús: “Pero tú ¿quién dices que soy yo?”. 

Pedro, el más franco de los discípulos, dio justo en el clavo cuando respondió: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (v. 16). Con esas sencillas palabras, el pescador convertido en discípulo pronunció una de las declaraciones más profundas de la historia humana. Al reconocer que Jesús era el Cristo, Pedro estaba diciendo: “Jesús, tú eres el Mesías; tú eres el que hemos estado observando y esperando todos estos años, todas nuestras esperanzas y sueños están cubiertos en ti”. Fue uno de los momentos culminantes de la Escritura cuando Jesús le respondió a Pedro: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (vv. 17-18). 

Pero luego, solo cinco versículos más adelante, después de que Pedro hubo llevado aparte a Jesús y protestado por haber dicho que iría a la cruz (vv. 21-22), Jesús se volvió a Pedro y le dijo: “¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” (v. 23). 

Un momento. ¿Qué pasó? ¿De repente Pedro negó su discipulado y fue poseído por Satanás? Por el contrario, él estaba tratando de proteger a Jesús del terrible futuro que este se había profetizado. El pensamiento de Pedro, sin embargo, vino directamente de los abismos del infierno, y Jesús lo reconoció como tal. Era el mismo pensamiento engañador con que Satanás había instigado a Jesús durante su tentación en el desierto (Mateo 4:1-11): a saber, que de un modo u otro Jesús podía alcanzar los objetivos de Dios sin sufrir el dolor de la cruz. Jesús había rechazado ese pensamiento cuando Satanás se lo propuso antes, y lo rechazaba ahora cuando salía de la boca de uno de sus amigos más íntimos. 

Es por eso que Jesús reprendió a Pedro con tanta firmeza. Cuando el diablo planta en tu mente un pensamiento que tú sabes que es contrario a la voluntad de Dios, no tengas miedo de reprender ese pensamiento o su fuente. Por ejemplo, si tu mente de repente parece saturada con pensamientos de suicidio, drogas ilícitas, sexo fuera del matrimonio, con involucrarte en actividades de ocultismo, con prácticas de negocios deshonestos, o cualquier otro pensamiento que sabes que va en contra de la Palabra de Dios, rechaza inmediatamente esas ideas como del diablo mismo. Habla en voz alta si quieres: “Satanás, apártate de mí. No tienes en mente las cosas de Dios, sino las de los hombres”.
Es el viejo síndrome del elefante rosa: cuando alguien te dice que no pienses en elefantes rosas, aunque nunca has visto tal animal, tu mente intenta desesperadamente hacer aparecer la imagen. La única manera en que puedes no pensar en algo es cambiar de tema. El Dr. David Seamands, escritor y orador, sugiere parpadear mucho. Eso quiebra tu concentración. Pasarse la mano por la frente o mover la cabeza a menudo también ayuda, aunque puedas sentirte algo tonto al hacerlo permanentemente en tu oficina, en la escuela o el hogar. 

El punto importante a entender es que no se puede simplemente dejar de pensar en lo malo; tú tienes que “cambiar de canal”. Incluso después de haber rechazado los pensamientos semillas de Satanás, es necesario reemplazar los pensamientos negativos con buenos pensamientos. De eso hablaba el apóstol Pablo cuando dijo: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).

LA PROSPERIDAD QUE VIENE DE DIOS

Cuando hablamos de prosperidad, no hablamos tan solo de dinero. El dinero es parte de la prosperidad, pero no lo es todo. Prosperidad son los resultados obtenidos por la obediencia a Dios y vivir una vida justa bajo los principios espirituales y morales de Dios. Cualquier persona puede obtener dinero de forma inmoral. Eso no es prosperidad. Se puede tener dinero robando, pero eso no es prosperidad. Se puede tener dinero engañando a otros. Eso no es prosperidad. 
Se puede tener dinero, y perder tu familia haciendo cosas erróneas, pero eso no es prosperidad. Prosperidad es cuando progresas, obteniendo resultados basados en tu relación con Dios. Por tu obediencia a Dios, él sí te prospera financieramente. Por obedecer los principios espirituales de la palabra de Dios, por ser una persona moral, por mantenerte firme, por perseverar, hay unos resultados en tu vida, y una de ellas puede ser también el dinero, y eso sí es prosperidad. Prosperidad es el grupo de resultados que obtienes en tu vida por obedecer a Dios y vivir una vida justa delante de él, basada en los principios morales y espirituales. 
Tú no quieres dinero de drogas, tú no quieres dinero de la perdición, tú no quieres dinero del mundo, porque ese dinero acarrea unas cosas que nosotros, que tenemos conciencia, no estamos dispuestos a sacrificar. La biblia dice que la bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella. La persona que distribuye drogas, podrá tener todo el dinero del mundo, pero sabe que, naturalmente, tiene dos finales: 1. Cárcel, o 2. Muerte. 
Ninguno va a ir a otro lugar, a no ser que le entregue su vida al Señor, y Dios pueda cambiar el curso de su vida, pero, si esa es la manera en que ha decidido obtener dinero, eso no es prosperidad. Prosperidad es un conglomerado entre la familia, la salud, las finanzas, todo lo que Dios te ha dado, como resultado de tu obediencia a Dios y de vivir una vida justa, basada en principios espirituales y morales de la palabra de Dios, porque es esto lo que te permite disfrutar lo que tienes, vivir una vida de satisfacción y paz, porque sabes que lo que obtienes lo has obtenido de Dios.