COMO PASTOREAR EL CORAZON DE SU HIJO


¡No pase de largo este libro! Si es usted padre, educador o pastor, Cómo pastorear el corazón de su hijo va ayudarle sin lugar a dudas. No se trata de un libro más acerca de cómo manejar a nuestros hijos por medio de sutiles consejos psicológicos tan de moda, sino de una percepción bíblica del auténtico problema que tienen todos los niños: un corazón inclinado al pecado y su solución.

El Dr. Tedd Tripp con una experiencia de más de veinte años como pastor, asesor, director de escuelas y padre, acierta plenamente en su diagnóstico. Nos presenta el auténtico campo de batalla donde librar nuestro enfrentamiento por la educación de nuestros hijos que no es otro que sus corazones, “porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias...”.

Muchos libros se quedan en lo superficial, en cómo lograr la conducta deseada en nuestros niños sin importar la forma y mucho menos las motivaciones del niño hacia esa conducta. Para Tedd las prioridades son otras.

LOS CAPTORES DE DIOS


Si alguna vez ha deseado una intimidad mayor con Dios, en este libro se describe como alcanzar esa sublime experiencia. Pero no se trata de una mistica busqueda de una presencia eterea en una montaña de Oriente. Tampoco de un legalismo alimentado con decepcionantes obras. Es una novedosa cita a ciegas con la providencia alimentada por el anhelo de la humanidad de tener intimidad con la divinidad y orquestada por nuestro amante Padre.

En este libro, pues, el autor, invita a una apasionada búsqueda de la presencia del Señor, y señala no solamente el camino sino el precio. Usted hallara respuesta a preguntas como:

¿Sabia usted que hay personas que han capturado a Dios?
¿Cuales son los peligros de dar mas valor a los programas que a la presencia?
¿Hay un clamor que Dios pueda rechazar? ¿Por qué debemos ser perseguidores de Dios?

LA BENDICION QUE VIENE POR PEDIRLA


Pedir lo que necesitamos o deseamos de Dios es un principio fundamental de nuestra relación con Él como Rey y Señor de todo. Él acude a nuestro llamado. Mateo 7:7–11 lo aclara: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Los líderes del pacto de Dios comprendieron este aspecto de la relación de la humanidad con Dios y lo llevaban a cabo cuando entraban en su presencia.

Jabes: “Oh, si me dieras bendición”

La historia de Jabes solamente abarca dos versículos (1 Crónicas 4:9–10), y es un poderoso recordatorio de la eficacia de la oración ferviente. La Biblia dice que Jabes era un hombre honorable, más ilustre que sus hermanos. Ser honorable y tener un corazón puro delante de Dios, siempre será importante para la manera en que Dios responde nuestras oraciones. Veremos este tema a lo largo del libro. No se trata de ser perfecto, sino de ser santo, como lo revelaremos más tarde.

La historia de Jabes muestra más tarde que él invocó al Dios de Israel pidiéndole bendición y Dios le otorgó lo que pidió. Dios le respondió a Jabes. Él no oró durante mucho tiempo, recitando la Torá y utilizando palabras extravagantes. Simplemente se presentó ante Dios y dijo: “¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera contigo, y me libraras del mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que le pidió (v. 10). Él le pidió a Dios que se lo otorgara. Así de simple.

·Esto nos enseña que podemos pedirle a Dios que nos bendiga y que Él nos otorgará lo que pidamos. Jabes le pidió a Dios que lo bendijera y Él lo hizo. Dios es la fuente de la bendición y su naturaleza es ser bueno con su creación. El salmista dice: “Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia” (Salmos 100:5). Una revelación de la bondad de Dios producirá fe para obtener sus bendiciones.

·Jacob: “No te dejaré, si no me bendices”

·Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices (Génesis 32:24–26).

Este acontecimiento en la vida de Jacob vino después de que luchó por la mujer de sus sueños. Él trabajó diligentemente por su esposa Raquel durante catorce años. Muchos de nosotros oramos una vez y nos enfadamos inmediatamente con Dios cuando Él no nos da aquello por lo que oramos. Jacob no lo hizo, él se asió de lo que sabía que Dios tenía para él al final de su trabajo. Él tenía sus ojos fijos en la bendición y no la dejaría ir hasta tenerla.

Aquí vemos a Jacob una vez más en medio de la batalla, pero esta no es una batalla física. Él está peleando con lo sobrenatural. Abraham e Isaac, los padres de las generaciones anteriores, le habían enseñado acerca del poder y la provisión del único Dios verdadero. Él sabía que al tener comunión con Él, tendría una invitación abierta para hacer una petición de bendición. Y obtuvo bendición. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma (Génesis 32:27–30).

Jacob no solamente se encontró cara a cara con Dios, sino que, por haberlo pedido, también fue bendecido con un nombre, un propósito, un futuro y un destino nuevos. Su identidad fue cambiada. Eso es lo que Dios desea hacer cuando usted se acerque a Él para obtener bendición. Él desea darle más de lo que pide, porque Él es bueno y porque sabe cómo otorgarles dádivas a sus hijos. Lo que usted le pide es solamente el comienzo de lo que Él desea hacer en su vida.

Moisés: “Te ruego que me muestres tu gloria”

Moisés anhelaba la gloria del Señor. Él deseaba habitar al abrigo del Altísimo. Buscó al Señor y Él lo conocía íntimamente: “ . . . por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre” (Éxodo 33:17). De manera que cuando llegó el momento de que Moisés pidiera ver la gloria de Dios, no tuvo que presentar un argumento de cuán cercanos eran Dios y él. Dios conocía a Moisés por nombre. ¿Dios conoce su nombre?

·Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia enmis ojos, y te he conocido por tu nombre. El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después apartaré mi mano, y

verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro (Éxodo 33:17–23).

El Señor hizo que su bien pasara delante de Moisés. “Bien” es la palabra tuwb, que significa bienes, cosas buenas, propiedad, justicia, belleza y prosperidad. El Señor es abundante en bondad y desea darles buenas dádivas a sus hijos. Dios nos ha saciado de bienes (bendiciones). Si lo conocemos y Él nos conoce, todo lo que debemos hacer es pedírselo. Sus bendiciones son para sus hijos.

¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! (Salmos 31:19).

BENEFICOS DE LA FELICIDAD



Según Rich Bayer, Ph.D., director general de Upper Bay Counseling and Support Services, Inc., las personas felices tienen más contacto social y mejores relaciones sociales que sus homólogos infelices. Estudios de perso


nas positivas muestran que están más alto en la escala de tener buenas relaciones con ellos mismos y con los demás. Su vida amorosa también es mejor. Las personas felices tienden a ser más amables con los demás y a expresar empatía con más facilidad.


Desde luego, las personas felices no tienen “más suerte” que otras personas. Experimentan su parte de tragedia y dificultad, pero los estudios muestran que realizan una mejor tarea a la hora de redefinir. Recuerdan los buenos acontecimientos en sus vidas más rápidamente, y cuando suceden cosas malas, creen que las cosas finalmente se arreglarán. Ellas tienen esperanza.

La felicidad es una de las claves para una vida larga y satisfactoria. L

os estudios también muestran que las personas felices tienen men

os problemas de salud. Las investigaciones entre personas mayores indican que quienes tie

nen emociones positivas viven más tiempo que sus homólogos

a

margados. Se mostró que las personas felices tienen la mitad de probabilidad de sufrir discapacidad que las personas tristes en el mismo rango de edades. Y las personas felices tienen un umbral de dolor más elevado que quienes están tristes.

Cuando usted se ríe, potentes sustancias químicas llamadas endorfinas, que actúan de modo muy similar a la morfina, se liberan en el cerebro. Las endorfinas desencadenan un sentimiento de bienestar por todo su cuerpo y alivian el dolor. En el departamento de medicina conductiva de la facultad de medicina de UCLA, un hombre llamado Norman Cousins realizó una amplia investigación de los beneficios físicos de la felicidad.

Él estableció Humor Research Task Force, que coordinaba la inve

stigación clínica mundial sobre el humor. Su investigación demostró de modo conclusivo que la risa, la felicidad y el gozo son antídotos

perfectos para el estrés.

Una buena risa puede:

  • Disminuir las hormonas del estrés, lo cual le ayuda a relajarse
  • Mejorar la calidad del sueño
  • Aliviar el dolor
  • Descender la presión sanguínea
  • Mejorar el sistema inmunológico
  • Fortalecer la función cerebral
  • Aumentar la longevidad
  • Proteger el corazón y evitar ataques al corazón
  • Conectarle con los demás
  • Prevenir el divorcio
  • Elevar el humor y ayudar a liberar la ansiedad y la depresión

Trabajar de modo similar al ejercicio según la asociación para el humor aplicado y terapéutico: “Sin humor, los procesos de pensamiento tiene

n probabilidad de quedarse estancados y estrechamente enfocados

, conduciendo a una mayor angustia”.

Escoger una buena actitud no disminuye la cantidad de sufrimiento en su vida o en el mundo, pero ayuda a aligerar la carga. Incluso cuando sufrimos, podemos escoger estar gozosos porque Dios está con nosotros. El Dr. Lee Berk y su colega investigador, el Dr. Stanley Tan de la Universidad Loma Linda en California, estudiaron los efectos de la risa en el sistema inmunológico, y encontraron una disminución general en hormonas del estrés que constriñen los vasos sanguíneos y suprimen la actividad inmunitaria en personas expuestas al humor.

Los niveles de la hormona del estrés epinefrina eran menores en el grupo tanto antes del humor como después de la exposición al humor. Los niveles de epinefrina siguieron bajos durante todo el experimento. Como dije anteriormente, yo recomiendo a todos mis pacientes reírse a carcajadas diez veces por día. Receto videos de Carol Burnett, de Sanford and Son y otros de humor sano (algunas comedias hispanas sanas podrían ser las películas de Cantinflas y los programas de El Chavo del Ocho) a mis pacientes. Cree un hábito de felicidad en lugar de un hábito de preocupación. Su felicidad no está a merced de otras personas o de circunstancias y acontecimientos de la vida. El corazón alegre es su mayor arma contra el estrés.

--Extracto tomado del libro La nueva cura bíblica para el estrés por Dr. Don Colbert.

GRACIA VENIDERA


Corte la raiz del pecado.El pecado de nadie se justifica. Pecamos porque queremos.

Los pecados prometen felicidad y nosotros creemos esa mentira.¿Cómo podemos cortar la raíz del pecado en nuestras vidas? El pecado debe ser penado por la justa sangre de Cristo y el poder del pecado debe ser roto por la promesa de Cristo.
Las mediaciones de John Piper están enraizadas en la roca sólida de la reflexión bíblica. Capítulo por capítulo, uno para cada día del mes, el autor revela cómo al abrazar la promesa de Dios, se puede romper el poder de la ansiedad, el desánimo, la codicia, la lujuria, la amargura, la impaciencia, el orgullo, la vergüenza perdida y más.Esta es una propuesta, la de revitalizar una cristiandad americana decadente, que solo sabe hacer trampas a la gracia y a la fe. Penetrado por la Biblia, saturado de Dios, profundamente evangélico y apasionadamente humano, Piper llena la olvidada dimensión de fe, esperanza, alegría, estabilidad y santidad, el aprecio y la alabanza a Dios, con una mano maestra.Es un enriquecedor y sabio libro; para atesorar y releer.

EL LEGADO DEL GOZO SOBERANO


Cuando Agustín entregó el liderazgo de su Iglesia en el año 426, su sucesor estaba tan abrumado por lo inadecuado que se sentía, que declaró: El cisne guarda silencio, temiendo que la voz de aquel gigante espiritual se perdiera para la historia. Sin embargo, durante mil seiscientos años, Agustín no ha guardado silencio, como tampoco lo han guardado los hombres que fueron fieles heraldos de la causa de Cristo después de él. Sus vidas han inspirado a todas las generaciones de creyentes, y nos deben impulsar a nosotros asentir una pasión mayor hacia Dios.

Agustín. Lutero. Calvino. Leemos sus libros, sus comentarios, sus sermones, y los admiramos por su grandeza. Los miramos como unos gigantes de la fe casi perfectos, encerrados pacíficamente dentro de su estudio, escribiendo sin descanso, sin que los molestaran, que disfrutaban de una unión mística con Dios que solo ellos podían conocer.Sin embargo, John Piper recoge la verdad: Su experiencia de la majestad y la gracia de Dios en su debilidad, y frente a una cantidad incontable de injusticias y adversidades, fue la que lo cambio todo en sus vidas. Fue la que llevó a Agustín a abandonar los frívolos gozos del mundo, a Lutero al estudio continuo de la Palabra, a Calvino, o solo a una predicación bíblica infatigable, sino también a proclamar: Preferiría morir cien veces, a someter a Cristo a... asquerosas burlas. Y puede tener ese mismo efecto en la vida de usted.
Si alguna vez se comienza a sentir satisfecho con el pecado, si alguna vez pierde el gozo de Cristo, si alguna vez lo embotan las influencias del mundo, la vida de estos hombres lo puede ayudar a captar de nuevo las maravillas de Dios. Y por eso, John Piper lo lleva hasta los tiempos de Agustín, de Lutero y Calvino, invitándolo a observar sus imperfecciones, leer acerca de su transformación y contemplar el reflejo de Dios en su vida, para que la suya se sienta inspirada a una pasión mayor por la gloria de Dios

APOSTASIA


La Apostasía es la deserción o abandono de la fe o de una religión. Es la renuncia de una creencia a la cual uno se había adherido anteriormente. En Hechos 21:21 el apóstol Pablo fue acusado falsamente de influenciar a los Judíos para que renunciaran a las enseñanzas de Moisés. El término griego de “renunciar” o “abandonar” es apostasía. Apostasía, sin embargo, casi nunca aparece abruptamente. En general se manifiesta como un proceso y personas pueden contribuir a éste estado de abandono y desamparo sin convertirse ellos en apóstatas.

Empezó todo en el Jardín del Edén. Adán y Eva estaban en un ambiente perfecto y en perfecta fraternidad con Dios. Ellos se sometían a Dios en todas las cosas hasta que Eva entabló un diálogo con el adversario de Dios, Satanás, el primer apóstata (vea también Isaías 14: 12-14). Él manipuló a Eva para que ella reconsiderara la Palabra de Dios cuestionando lo que Él había mandado: “¿Conque Dios os ha dicho…?” El objetivo de la serpiente era que Eva “abandonara” o “ignorara” el mandamiento que Dios había dado a Adán: “(que) ellos no deberían comer del árbol del bien y del mal” (Génesis 2:17; 3:1). Eva sucumbió a la seducción y Adán se unió con su esposa en rebelión en contra de Dios y la semilla de la apostasía tomó raíz.


La semilla de la apostasía brotó en Caín, quien desobedeció las instrucciones de Dios en ofrendar un sacrificio aceptable e instituyó su propio tipo de ofrenda. La apostasía creció con la construcción de la ciudad y la torre de Babel. Unificó a la gente hasta el punto que “allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.” (Génesis 11:9). Más tarde, en el pueblo de Israel, Aarón participó en apostasía cuando él ayudó a los Israelitas en su adoración idólatra del becerro de oro (Éxodo 32).

A través de la historia del reino del norte y del reino del sur de Israel, muchos de los reyes fueron apóstatas. El rey Acaz de Judá es un típico ejemplo. Él endorsó la idolatría en Judá e hizo que su hijo pasara por la hoguera de fuego en un ritual al dios Moloch. Sometiéndose a las instrucciones de Acaz, el profeta Urías participó en la apostasía cumpliendo el mandato del rey y haciendo una copia del altar pagano y preparándolo para propósitos de adivinación. Acaz después hizo que el altar se incorporara en el servicio de adoración del templo en Jerusalén.

La apostasía ha sido parte de cada generación desde la caída del hombre. La Escritura nos dice que culminará durante los últimos días cuando el Anticristo sea revelado. Su religión será un Cristianismo apóstata, todo lo contrario del Cristianismo Bíblico. Acomodará a todas las religiones. Aunque la apostasía no se manifestará plenamente hasta el Arrebato de la iglesia verdadera, su desarrollo ha estado en progreso desde que el pecado entró en la raza humana. Además, a través de la historia bíblica y de la iglesia, muchos creyentes verdaderos, ya sea en ignorancia o por su debilidad de la carne, han contribuido al desarrollo de la apostasía. Salomón es un ejemplo de esto. Como un creyente, él fue usado por el Espíritu Santo para edificar el Templo y para escribir la mayor parte del libro de Proverbios, Cantar de los Cantares y Eclesiastés, pero al mismo tiempo él se casó con muchas mujeres paganas, lo cual es totalmente contrario a las Escrituras. Estas mujeres llevaron a Salomón a la idolatría y como consecuencia Salomón construyó templos para que sus esposas extranjeras adoraran a sus dioses paganos.


En la historia de la iglesia hombres como Agustín y Martín Lutero son considerados como verdaderos creyentes, especialmente por aquellos que se mantienen fieles a la teología de la Reforma. Pero aún así, fue Agustín que conceptualizó muchos de los dogmas que han formado los cimientos de la teología falsa y del evangelio falso de la institución apóstata más grande en el mundo Cristiano, la Iglesia Católica Romana. Lutero debe ser reconocido y elogiado por haber confrontado heroicamente en contra de la iglesia de Roma, pero no debe ser elogiado por su teología de reemplazo ni tampoco por su odio anti-bíblico en contra de los judíos. La historia posterior de la iglesia está repleta de Cristianos quienes voluntariamente o involuntariamente fueron partícipes del desarrollo de la apostasía.

Resumiendo lo que hemos expuesto anteriormente, la apostasía empezó con el pecado de la humanidad, aumentará en los últimos días y culminará cuando el Anticristo tenga control de este mundo durante los siete años del período de la Gran Tribulación. Por lo tanto, a medida que el mundo se dirige hacia la culminación de la apostasía, todos los Cristianos van a ser vulnerables a su destructiva seducción.

¿Cuál es el antídoto? ¿Cómo podemos nosotros evitar el sucumbir a todas esas tendencias que nos llevarían a la apostasía? Empecemos con el plan de prevención presentado en el Salmo 1: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado.”

El salmista nos da instrucciones para una vida espiritual y fructífera en el Señor. Estas instrucciones están centradas para que nuestro ser sea fortalecido por la Palabra de Dios y empieza con la advertencia que no debemos seguir el consejo de los malos. Esto no quiere decir que debemos evitar solamente el consejo de aquellos que son obviamente malignos pero sino también rechazar cualquier consejo que no esté de acuerdo con lo que es enseñado en la Palabra de Dios. Dos veces encontramos en el libro de Proverbios (14:12; 16:25) que hay un camino que parece correcto para el hombre pero que no es el camino que Dios manda. No es el camino de Dios porque ese camino nos lleva a la muerte, lo que significa la separación de la verdad de Dios y que finalmente nos llevará a nuestra destrucción.

Un factor muy importante relacionado con la apostasía y la subversión que esta ejerce en la iglesia evangélica es que el número de los que se llaman Cristianos y que creen en la suficiencia de la Palabra de Dios está disminuyendo: “todas las cosas que pertenecen a la vida y a la santidad nos han sido dadas” (2 Pedro 1:3). Es más, evangélicos en gran número están aceptando la sabiduría falsa del mundo secular. La iglesia evangélica es la principal fuente de referencia de servicios de consejería psicológicos. Los pastores están guiando a los rebaños a las manos de los psicoterapistas profesionales quienes ahora son equivalentes a contratistas bíblicos. Es más, los pastores están tratando de aumentar el número de feligreses por medios seculares que el mercado del mundo utiliza. Todo esto ha tenido repercusiones catastróficas en la fe bíblica y en la iglesia en general.

La advertencia de las Escrituras de no andar en el consejo de los malos, de no estar en el camino de los pecadores, ni estar sentado en la silla de escarnecedores, indudablemente refleja una regresión del buen camino a la maldad. Cuando uno empieza a escuchar y a absorber lo que dicen los que se han desviado de la fe, y aún los enemigos de la fe, uno llegar a sentirse cómodo en ese ambiente y eventualmente empieza a practicar lo que esta gente está predicando. El resultado trágico es que el corazón se vuelve insensible a la verdad de Dios y la actitud de uno se convierte en desdeño cuando es confrontado con la verdad de Dios.

El salmista cambia de dirección cuando le dice a los creyentes las medidas preventivas que deben tomar e incorporar en sus vidas: “en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche” (Salmo 1:2).

La razón principal por lo cual la apostasía está influyendo en gran manera en el mundo evangélico es porque muchos de los que se identifican como evangélicos son analfabetos bíblicos. Esto quiere decir que aunque casi todos los “Cristianos” tienen Biblias y tienen la habilidad de leer, muy pocos de ellos son los que realmente leen la biblia, y aquellos que la leen no practican en sus vidas la verdad de Dios que está en las Escrituras. Esta es una dura realidad que estamos confrontando en nuestro tiempo actual. En una reciente encuesta de aproximadamente 35,000 adultos en los Estados Unidos se reveló que el 57 por ciento, quienes decían ser evangélicos, creen que “todas las religiones, de una manera u otra, nos llevan finalmente a la salvación eterna.”

Obviamente estas personas no están al tanto o no toman en serio lo que Jesús declaró, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6) y Pedro exclamó, “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos” (Hechos 4:12). Las Escrituras nos dicen que en los últimos días cierta perversa actitud va a ser prevalente: “Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír. Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos” (2 Timoteo 4:3-4).


En nuestros días, la verdad absoluta de la biblia y el exclusivo camino a la salvación son vistos por el mundo como la epítome de intolerancia, una acusación que muchos evangélicos no pueden contrarrestar, especialmente aquellos que no conocen la biblia lo suficiente como para poder dar una respuesta bíblica adecuada. El meditar en la Palabra de Dios continuamente es la solución obvia para rectificar esa condición. Además, existe ayuda y apoyo por parte de nuestro Señor. Considere Su oración al Padre para el beneficio de los creyentes: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17).

Jesús quiere que seamos santificados, o estar apartados, como aquellos quienes, no importando lo que el mundo piense y diga, están confiados plenamente que Su Palabra es la verdad. Él dijo, “Si vosotros permanecieres en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-32). Parte de esa libertad es la confianza para seguir “luchando vigorosamente por la fe encomendada una vez por todas a los santos” (Judas 1:3). Uno no puede “luchar vigorosamente” por algo que ignora casi totalmente. Solamente a través de un estudio disciplinado de las Escrituras uno va a poder lograr estar capacitado para defender la fe.

En el libro de los Proverbios se nos dice, “La sabiduría es lo primero. ¡Adquiere sabiduría! Por sobre todas las cosas, adquiere discernimiento” (Proverbios 4:7). Dios ha hecho Su sabiduría disponible para nosotros por intermedio de su Palabra. Además, para todos aquellos que han puesto su fe en Jesús, Él les ha dado el Espíritu Santo, el Espíritu de Verdad, para ayudarnos y poder entender Su verdad. Conociendo las Sagradas Escrituras es la medida preventiva del programa de Dios en contra de la apostasía, y está disponible para todos aquellos que busquen al Señor y Su verdad. Ese es el criterio bíblico para obtener sabiduría y discernimiento.


El Apóstol Pablo escribió a Timoteo, “Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15). Claramente, esto no tiene nada que ver con la habilidad intelectual o la educación, pero sí tiene mucho que ver con el deseo de conocer la verdad de Dios y hacer todo lo posible para lograr esa verdad. El hecho que el Señor haya seleccionado a pescadores que no eran educados como Sus apóstoles para que sean ellos los primeros mensajeros de Su Palabra, en vez de haber escogido aquellos que eran altamente educados en el establecimiento religioso, dice mucho a aquellos que piensan que no están capacitados para compartir la Palabra de Dios.

El creyente quien medita continuamente en la Palabra de Dios, encontrará que sus esfuerzos serán armas preventivas en contra de la apostasía y al mismo tiempo reforzarán su fe. Además, eso forma la base o el cimiento para ser espiritualmente fructífero: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará” (Salmo 1:3). Y también va a equipar al creyente para la guerra espiritual que está ahora ocurriendo.

La esencia de la guerra espiritual es sobre la Palabra de Dios. La estrategia del adversario es desacreditar las Escrituras por todos los medios posibles. Como hemos mencionado, todo empezó en el Jardín del Edén, inicialmente cuestionando la Palabra de Dios, y seguido por la negación de Su verdad (Génesis 3: 4-5). Aquellos que no reconocen que están es una batalla espiritual puede que ya hayan sido capturados por las mentiras del Adversario. El Apóstol Pablo escribió que no debemos ser ignorantes de las artimañas del enemigo (2 Corintios 2:11) y usó metáforas militares para enfatizar la realidad de la guerra espiritual que está ocurriendo y para preparar la defensa del creyente:

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios” (Efesios 6: 13-17).

Nuestra batalla es la buena batalla de la fe, recordando que nuestras armas no son carnales sino espirituales (2 Corintios 10:4). Es una “guerra” acerca de la verdad, con la meta de estar preparados para resistir los días malignos. Nuestra victoria está simplemente en mantenernos firmes por la Palabra de Dios.

A medida que la batalla se intensifique, como nos dicen las Escrituras que va a suceder antes que el Señor venga por Sus santos, necesitamos estar “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:18). Necesitamos poner en un círculo a todos los vagones, para así tener fraternidad y protección espiritual con otros creyentes y también tener consejería, apoyo, corrección, consuelo y poder ministrar los unos a los otros. Si tales cosas forman parte de nuestras vidas mientras que esperamos por el Señor, y aunque la apostasía afecte negativamente el ambiente espiritual a nuestro alrededor, nosotros seremos como un árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan, y todo lo que haremos será prosperidad en el Señor.




Título en Inglés: “The Apostasy and Its AntidoteMcMahon, T.A. February 1, 2011