MUEVETE

Hoy, hay millones de personas que están impregnadas de destino y que están esperando que un hombre de Dios se pare frente a ellos y comience a declarar bendición y a enviar palabra a todo aquel que la reciba. Tienes que entender que Dios no tiene esas bendiciones reservadas solamente para los pastores y los ministros; Dios tiene eso reservado para cada uno de sus hijos que entienda que Dios ha puesto destino en su vida. Dios te ha escogido para bendecir; hay algo especial que tú tienes que hacer; Dios ha depositado una asignación especial sobre tu vida.

Miremos la historia de Rebecca, en Génesis 24, en el momento que llega el siervo de Abraham a buscar esposa. Rebecca no era como ninguna de aquellas jóvenes, porque Rebecca, si nos damos cuenta, cuando escuchó la voz de aquel siervo, enviado por el padre, automáticamente reacciono e hizo lo que tenía que hacer. Ella fue alguien que estaba enfocada, alguien que era consistente, fue alguien que, desde que el siervo la vio venir, dijo: Hay algo especial en ella que hace que sea diferente a todas las doncellas que andan con su cántaro. Seguramente, Rebecca iba sonriendo y, por lo que se ve en la Biblia, era la más eficiente que había en aquel lugar. Cuando leemos este pasaje, nos damos cuenta que no había el siervo –enviado del padre– terminado de orar, cuando ya Rebecca estaba parada delante de él.

La Biblia dice que se dio prisa para ir a buscar agua para los camellos, que corrió hasta el pozo y luego se dio prisa para ir hasta la casa de su padre. Cuando el siervo fue con ella, a casa de su padre y su madre, y habló con los padres de esta muchacha, les dijo: Estoy aquí por esta razón, Dios y mi siervo Abraham me han enviado, me han traído como instrumento, para llevar a su hija hasta su destino.

La Biblia dice que Rebeca se dio prisa a hablar con sus padres y que, cuando él habló de ella, dijo: Esta joven que está aquí, no hice más que decir algo y enseguida se dio prisa, corrió, se movió, hizo lo que tenía que hacer. Esto es importante porque el destino de cada  cual es manifestado en aquellos que están haciendo algo, y que lo están haciendo prontamente.

Mucha gente tiene un destino especial y está esperando las veinte confirmaciones, cuarenta oraciones, los dieciocho profetas que hablen a su vida; tienen que tener cien libros que le den la misma palabra. Pero Dios bendice al que, cuando recibe una palabra de parte de él,  se da prisa en hacerlo, se mueve rápido y hace lo que tiene que hacer.  Así que, no dudes; si Dios te dio una palabra, muévete; el resto caerá en su lugar. 

VALE LA PENA LUCHAR

Las cosas que son más importantes en la vida a menudo no llegan sin un reto o esfuerzo. A nadie le gusta perder, pero eso no significa que cada conflicto o batalla que tenga en la vida merezca la pena lucharla. Cuando vemos algo que se escurre de nuestras manos, nuestro instinto es entrar en modo lucha para proteger y preservar lo que nos pertenece. Una amenaza para nuestra carrera significa una lucha. Una amenaza para nuestro hogar significa una lucha. Una amenaza para nuestro matrimonio o nuestra salud significa que es el momento de luchar. La disposición y preparación para luchar contra una amenaza es un rasgo saludable. Pero algunas situaciones sencillamente no merecen la pena que luchemos.
A veces, una carta de despido en el trabajo es lo mejor que le podría suceder para lanzar su carrera en otro lugar. El rechazo de un amante podría retirar el enchufe de una relación que ha estado en soporte vital durante demasiados años. La expropiación del auto que no podía pagar podría ser su pasaporte para una libertad económica y redención.
Al principio, estos tipos de situaciones pueden provocarle a entrar en modo lucha, pero luchar por algo que es intranscendente en el plan más amplio de su destino puede apartarle de obtener lo que realmente desea. En un nivel espiritual más profundo, la supervivencia puede significar soltar lo que le ha estado reteniendo. Con mucha frecuencia, saber si es momento de luchar o de soltar es cuestión de revisar su ego y apartarlo del camino.
Digamos que se entera de que un tipo llamado Rick está interesado en su chica, la mujer a la que usted le ha puesto cuatrocientas excusas distintas respecto a por qué ustedes dos aún no están listos para casarse. Pero ahora que otro hombre está intentando entrar en su relación, está listo para luchar. Quizá Rick sea lo mejor para usted y para su chica. Quizá Rick quiere casarse con ella y darle el tipo de relación que ella desea. Quizá sea el momento de que usted deje a un lado su ego y avance a su destino.
¿Alguna vez se ha visto involucrado en una lucha y después se ha dado cuenta de que todo se trataba del ego? ¿Cómo es posible que prescindieran de mí? ¿Quién es él para romper conmigo? No pueden hablarme así ¡y quedarse tan tranquilos! Las luchas del ego a menudo son feas, violentas e irracionales. Pero cuando lucha por una buena causa, como su destino, usted toma decisiones buenas y razonables porque no se trata realmente de usted; se trata de su llamado para servir a la humanidad. Contrariamente, cuando su lucha se trata del ego puede tomar todo tipo de decisiones estúpidas e irracionales porque el ego le dice que lo único que es importante es usted.
A veces peleamos las batallas erróneas debido a un enojo desplazado. No puede luchar con su jefe en el trabajo, así que llega a casa y lucha con su cónyuge o sus hijos. No puede luchar con su cónyuge, así que se lo lleva consigo y cuando está con otros miembros de la iglesia lucha por asuntos triviales y sin importancia. No puede luchar con su estado de salud o la recesión económica, así que lucha con el vendedor que no peleará con usted como respuesta.
Algunas luchas en las que se queda atascado son realmente las luchas de otros. Las personas que tienen miedo a luchar por sí mismas pueden ser maestros en manipular a otros para que luchen por ellos. Antes de prepararse para ir a la batalla, asegúrese de estar peleando sus propias batallas por su propio propósito importante y digno de perseguir.
El tiempo es un bien preciado, y se debe usar con cuidado y mucho juicio. Su tiempo lo merece todo. El tiempo es su mayor arma, así que escoja las situaciones y circunstancias que merecen la pena la lucha. No malgaste su tiempo peleando batallas sin importancia. El combate sin sentido no le ayudará en su futuro. Invierta su tiempo donde importe.
De camino a Destino, sepa que habrá batallas que luchar. Sepa que aquello por lo que pelea merece la pena. Sus hijos, su matrimonio o su carrera siempre son cosas por las que vale la pena luchar, pero incluso entonces, puede llegar a un punto en que tenga que abandonar una pelea activa y dejar que Dios pelee esa batalla por usted.
Habrá más batallas que lidiar. Después de haber superado la tormenta, tómese un tiempo para usted y su familia. Tome tiempo para celebrar que la tormenta ha pasado sin preocuparse por cuándo llegará la próxima. Vendrá sin tardar mucho.
Los tiempos de calma son tiempos para apreciar la victoria o tratar las heridas de la derrota. Salir del modo pelea le da tiempo para planificar y hacer una estrategia para llevar sus pasos hasta el siguiente nivel. Es el momento de agradecer a su cónyuge o su familia por ser su sistema de apoyo en la tormenta. Es el momento de estar en contacto con usted mismo y recordarse que es un ser humano y no un hacedor humano.

GUÍA PARA PADRES PARA LA PREVENCIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD

Jacob, un cliente de veinticinco años de edad, llevaba varios meses en tratamiento por la depresión que le producía su homosexualidad no deseada. Un día – conducido tanto por sentimientos de tristeza como de ira- se enfrentó a su madre:Le dije: “Mamá, tú me veías jugar con muñecas Barbie. Me permitías
utilizar maquillaje y arreglarme el pelo delante del espejo durante horas. Mis

hermanos nunca hicieron nada de eso. ¿Por qué no me detuviste? ¿En qué
estabas pensando?”

No tengo dudas de que mamá quería lo mejor para mí. Pero ella no

tenía nada que decir. Sólo se sentaba allí y me miraba, atontada y llorosa.


Durante muchos años, he trabajado con hombres homosexuales que se encuentran profundamente insatisfechos por sus atracciones hacia personas del mismo sexo. El mundo gay no les va y todos sospechaban, a algún nivel, que algún suceso de su temprana infancia había servido de base para sus sentimientos homosexuales. Este libro procede directamente de lo que he aprendido de mis dos décadas de trabajo con estos hombres, de cómo intentaban comprender las causas de su atracción hacia el mismo sexo y alcanzar la libertad de forma progresiva.
Una y otra vez, estos hombres me han enseñado lo que perdieron en su infancia. Las historias de vidas que oigo todos los días, contadas por hombres como Jacob, que están luchando para curar su homosexualidad, generalmente incluyen recuerdos dolorosos de confusión de género. El hecho es que existe una gran correlación entre la inconformidad de género en la infancia y la homosexualidad adulta. La mayoría de los hombres a los que trato no fueron tan femeninos como Jacob: no jugaban con muñecas ni se vestían de niña. Pero de igual forma, existían signos reveladores de conflictos y dudas sobre la afirmación de su género.
Particularmente, tenían un miedo enorme a no encajar de alguna forma con los demás chicos. Y, sin embargo, sus padres –la amplia mayoría de los cuales amaba mucho a sus hijos y buscaba lo mejor para ellos – la mayoría de las veces no hicieron caso a las prontas señales de aviso y esperaron demasiado para buscar ayuda para sus hijos. Una causa de esto es que la profesión de la salud mental no les está diciendo la verdad sobre la confusión de identidad de género de sus hijos. Los padres no saben qué hacer, si es que pueden hacer algo.

PENSAMIENTOS PARA MADRES

¿No estás cansada de escuchar siempre esa vocecita en la cabeza que te dice lo mal que haces las cosas con tus hijos? ¡Ah! ¡Yo sí! Hoy quiero ver el vaso medio lleno y animarme, animarte con algunos pensamientos positivos. ¡Espero que te sirvan de aliento a ti también!

1. Si hoy no consigo hacer nada de mi lista de tareas más que abrazar a mis hijos, hablar con ellos o tirarme a ver una peli con ellos, está bien. ¡Es una forma genial de invertir mi tiempo!

2. No soy una mamá perfecta…pero Dios me ha hecho la mamá que mis hijos necesitan.

3. Las decisiones que toman otras mamás, no son necesariamente las mías. Las cosas que otras mamás hacen con sus hijos, no son necesariamente las que mis hijos necesitan. 

4. Si Dios no se equivoca y Dios me dio a mis hijos así como soy y así como ellos son...será por algo, ¿no?

5. Mi palabra del día: R-E-S-P-E-T-O

6. Ser mamá requiere de valor... y hoy me siento especialmente valiente :) 

7. Es maravilloso ser la mamá más linda del mundo a los ojos de mis hijos. 

8. Mi meta siempre debe ser transformarme en el tipo de persona en el que quiero que mis hijos se conviertan un día. 

9.  Ser vulnerable está bien. Mostrarme vulnerable ante mis hijos, está mejor. Compartir con ellos mis luchas es una lección de vida para ellos. 

10. No amar 100% cada momento de mi vida como mamá no me convierte en una mala madre.

11. Amo a mis hijos y mis hijos me aman a mí. La sola idea de pensar en eso hace que mi corazón salte en mi pecho y me ayuda a sobrellevarlo todo, todo, todo. 

12. Es maravilloso enseñar a mis hijos...es maravilloso aprender de ellos. 

13. Ser mamá es un motivo más de gratitud a Dios. 

14. Nunca hay que subestimar el poder de curación de un besito pegajoso en la mejilla. 

15. Mis hijos me hacen mejor persona cada día.

¿Con qué pensamientos positivos te animas a ti misma en tu día a día como mamá? ¡Compártelos!

COMO HABLAR CON DIOS


La oración es muy importante en nuestra vida, pues no sólo nos ayuda a comunicarnos con nuestro Creador, sino que nos llena de plenitud y felicidad en nuestra vida. El libro contesta estas y otras preguntas: ¿Cómo debo orar? ¿Qué me garantiza que Dios me va a responder? ¿Qué palabras debo usar?

“Me invocará, y yo le responderé…y le mostraré mi salvación” Sal 91:15, 16.

A veces complicamos algo que nuestro Señor quiere que sea sencillo, es por esto que en este libro podrás encontrar detalladamente las respuestas a las preguntas:

• ¿Cómo debo orar?
• ¿Qué me garantiza que Dios me va a responder?
• ¿Qué palabras debo usar?

Todo el contenido de este libro está basado en la Biblia y están especificadas las citas bíblicas.

Descubrirás los secretos más importantes en temas como:

La importancia de la oración a solas con Dios y sus beneficios
Consejos sencillos para orar
Los motivos correctos para buscar a Dios
Mandamientos relacionados con la oración
Motivos por los cuales orar
El papel del Espíritu Santo
La oración es muy importante en nuestra vida, pues no sólo nos ayuda a comunicarnos con nuestro Creador, sino que nos llena de plenitud y felicidad en nuestra vida.

GUÍA HOLMAN DE APOLOGÉTICA CRISTIANA


En la sociedad pluralista de hoy, no todos los enfoques para predicar el evangelio funcionan con todas las personas. Para estar preparados para dar razones de la esperanza que tenemos en Cristo, debemos comprender el marco contextual de las personas con las que hablamos.

En la Guía Holman de Apologética Cristiana, el músico convertido en erudito, Doug Powell, defiende la fe cristiana con una nueva tonalidad, haciendo uso de enfoques de apologética muy respetados y presentándolos de una manera fresca para una nueva generación.

Entre los capítulos, encontramos:

Capítulo 1: ¿Qué es la apologética?
Capítulo 2: ¿Existe Dios?
El argumento cosmológico
Capítulo 3: ¿Existe Dios?
El argumento del diseño
Capítulo 4: ¿Existe Dios?
El argumento moral
Capítulo 5: ¿Cuál Dios existe?
Capítulo 6: ¿Cuál fue el origen del Nuevo Testamento?
Capítulo 7: ¿El Nuevo Testamento es confiable?
Capítulo 8: ¿El Antiguo Testamento es confiable?
Capítulo 9: ¿Existen los milagros?
Capítulo 10: ¿Qué lugar ocupa la profecía?
Capítulo 11: ¿Fue real la resurrección?
Capítulo 12: ¿Jesús dijo que era Dios? ¿Él es el único camino?
Capítulo 13: ¿Por qué Dios permitió que existiera el mal?
Capítulo 14: Metodología

LA FE A PRUEBA: UNA EXPOSICIÓN DEL SALMO 73


¿Por qué la próspera sociedad que nos rodea parece marchar tan bien sin Dios?

Cuando el mundo parece tan rico, tan exitoso, ¿Cómo permite El que el cristiano pase por problemas, tentaciones y angustia?. 

Estos problemas no son nuevos. El autor del salmo 73 participó acusadamente de ellos. Aquí tenemos el testimonio de un hombre que afrontó sus dudas y sus temores de forma honrada y realista, que clamó a Dios y hallo una respuesta que le llevó de la desesperación a una fe renovada.