FRACASAR EN LA PRUEBA

La prueba viene en tres niveles: 

• La prueba común (1 Corintios 10:13) 
• La prueba por un tiempo (Lucas 4:13) 
• La hora de la prueba (Apocalipsis 3:10) 

Las pruebas comunes son los sucesos de todos los días que desafían nuestra fe, paciencia y determinación de permanecer fieles a Dios y a su Palabra. Las pruebas por un tiempo son las tentaciones que vienen en ciclos, solo para volver y repetirse por un período. La hora de la prueba es el suceso o prueba más importante que Satanás piensa usar para arrancarlo a usted de Dios y quitarle su fe en Él. 

La historia de Job es el ejemplo perfecto de un hombre que pasa una hora de prueba. La hora de prueba de Pedro fue una misión de Satanás dirigida a sacarlo de en medio antes que emergiera su destino como líder. Fue Pedro el que presumió ante Cristo de que él jamás lo negaría y que lo seguiría hasta la muerte (Mateo 26:35). Pedro probó su lealtad cuando desenvainó la espada y cortó la oreja del siervo del sumo sacerdote. Cristo rescató a Pedro de ser arrestado haciendo un milagro creativo de sanidad en la oreja de ese hombre (Lucas 22:51). Luego Pedro y Juan lo siguieron y tuvieron acceso al área de la prueba. Pedro se estaba calentando en un fuego cuando fue acusado de ser discípulo de Cristo. El miedo se apoderó de él y hasta negó conocer a Cristo (vv. 57-60). Leemos que en la tercera negación: “Él comenzó a maldecir, y a jurar: ‘No conozco a este hombre de quien habláis’” (Marcos 14:71). Para el lector de español, cuando leemos que Pedro maldecía y juraba, parece que Pedro hubiera dicho un montón de palabrotas. Sin embargo, en el Nuevo Testamento griego, necesitamos entender el significado de la palabra maldecir en este pasaje. En Marcos 14:71 Pedro maldijo y negó al Señor; la misma palabra griega es usada por Pablo en Gálatas 1:9, donde se traduce como “anatema”: “Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gálatas 1:9). 

En ambos casos, la palabra griega para “maldecir” y “maldito” es anadséma, que significa: “Declarar a uno responsable de las más severas penalidades divinas”. Pedro no estaba blasfemando sino que estaba atrayendo maldición divina sobre sí mismo ¡porque no estaba diciendo la verdad! Jesús predijo que antes de que el gallo cantara por tercera vez, Pedro lo habría negado. Luego, en el Evangelio de Lucas, después de revelar la futura negación de Pedro, Jesús le dijo a su círculo íntimo en Getsemaní: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41).3 En el lenguaje inglés, se sugiere el concepto de que Pedro usó una mala palabra para negar al Señor. Sin embargo, la palabra griega para “maldecir” en Marcos 14:71 es la misma palabra que usa Pablo en Hebreos 6:13, donde habla de que Dios hizo una promesa a Abraham. La palabra significa “jurar” o hacer un juramento. De ese modo, Pedro negó al Señor y anunció un castigo para sí mismo en forma de juramento para probar a los que se hallaban presentes que no estaba asociado con Cristo. Después de oír cantar al gallo por tercera vez, Pedro huyó de la gente y lloró amargamente (Lucas 22:62). La realidad de su fracaso y sus mentiras lo abrumaron, cuando la convicción de pecado le perforó el corazón. Antes de ese suceso Cristo le había dicho a Pedro: “He rogado por ti, que tu fe no falte” (v. 32). ¿Por qué habrá sido importante esa oración? En el tiempo de Cristo los judíos tomaban muy en serio cualquier forma de maldición verbal que se pronunciara sobre algo o alguien, ya que las maldiciones y las bendiciones venían de parte del propio Dios, ya fuera por obediencia o por desobediencia a su ley (vea Deuteronomio 28). Pedro no solo mintió, negando conocer a Cristo, sino que también le abrió a Dios la puerta para que llevara condenación divina sobre él. Los discípulos habían sido advertidos sobre el poder de las palabras cuando Cristo les dijo: “Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:37). 

A los ojos de Pedro, él entendía que su confesión mentirosa indicaba que había perdido su fe y ahora estaba bajo una posible retribución divina. Este era el momento del que Cristo le había advertido, cuando Satanás lo “zarandearía” como a trigo (Lucas 22:31). No hay ningún registro de dónde estaba Pedro o qué hizo durante los tres días en que Cristo estuvo en la tumba, aparte de cuando el Señor resucitó. El ángel en el jardín de la tumba les dijo a las mujeres: “Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo” (Marcos 16:7). Después de eso, cuando Cristo llegó a Galilea y comió con sus discípulos, le preguntó tres veces a Pedro si lo “amaba” más que los otros discípulos, y tres veces Pedro le respondió que sí lo amaba (Juan 21:15-17). Creo que el deseo de Cristo era que Pedro confesara públicamente su amor por Él antes de que los otros discípulos colocaran alguna duda en sus mentes, cualquier culpa en la mente de Pedro, o cualquier futura condenación que Satanás pudiera arrojar en el camino de Pedro en relación con su último fracaso. Mediante el proceso de restauración de Dios, el fracaso nunca es definitivo. 

Debemos tener sumo gozo cuando caemos en “diversas pruebas” (Santiago 1:2). Se nos dice que nos regocijemos cuando los hombres nos odian y nos persiguen (Lucas 6:23), y que nos alegremos cuando seamos “afligidos en diversas pruebas” (1 Pedro 1:6). Parece contraproducente regocijarse cuando las cosas van mal (tentación, pesar, persecución). Sin embargo, lo que importa es el resultado final, y cuando usted cae en tentación, su fe produce paciencia, y la paciencia su obra completa (Santiago 1:2-4, RV1909). La persecución desarrolla una especial corona y una recompensa para usted en el cielo (Lucas 6:23), y las diversas pruebas son las pruebas de su fe, que prevalecerá “mucho más preciosa que el oro” (1 Pedro 1:7). Nunca mire las tentaciones y las pruebas como una derrota. Su capacidad para superarlas siempre traerá una gran recompensa.  

DIOS RECHAZA?

Ser rechazado por Dios viene como resultado de que una persona se rehúse a recibir el conocimiento de Dios (Oseas 4:6). He escuchado a la gente decir que Dios no rechaza a nadie. Déjeme decir esto primero: Dios es un Dios de amor. Dios jamás rechazará a una persona que se arrepienta y se acerque a Dios en fe. Él dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Dios alienta a las personas. No hace acepción de personas. No rechaza a la gente con base en su color, cultura o género. Dios es amor: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). Dios jamás rechazará a alguien que venga a Él en fe, amor y arrepentimiento. Pero eso no significa que Dios no rechace personas. 

A lo largo de la Biblia vemos que Dios rechaza a ciertos individuos. Adán fue la primera persona en ser rechazada. Fue echado del jardín y rechazado por Dios por su desobediencia (vea Génesis 3). La ofrenda de Caín fue rechazada por Dios, y Caín asesinó a su hermano, Abel (Génesis 4:3–10). Ismael fue rechazado por Dios (Génesis 21:8–21). Aunque Dios lo amaba y prometió también bendecir sus generaciones, aun así sufrió rechazo por Dios, todo por la impaciencia de Abraham y Sara. Abraham y Sara no podían esperar a que la promesa de Dios se cumpliera en sus vidas. Trataron de ayudar a Dios usando a la sierva de Sara, Agar, como una sustituta (vea Génesis 16:1–4). Esto causó que Ismael fuera rechazado por Dios como la simiente prometida a Abraham. Saúl fue otro que fue rechazado por Dios. Era de la tribu más pequeña de Israel, la tribu de Benjamín, y de la familia más pequeña de esa tribu. Antes de que Dios lo rechazara, ya tenía un espíritu de autorechazo, inferioridad e inseguridad (1 Samuel 15:17 dice: “Aunque eras pequeño en tus propios ojos, ¿no has sido hecho jefe de las tribus de Israel?”). Convertirse en el primer rey de Israel provocó que estas fortalezas se manifestaran todavía más. Cuando fue ungido rey de Israel manifestó rebelión y desobediencia. Salió a la batalla una vez y decidió hacer las cosas a su manera, y de inmediato, a causa de su arrogancia, impaciencia y falta de sumisión al profeta de Dios, fue rechazado como rey de Israel. 

"Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey" (1 Samuel 15:22–23). Después de este rechazo se abrió la puerta para que todo tipo de demonios oprimieran a Saúl. Comenzó a manifestar paranoia, sospecha, un espíritu asesino, hechicería y finalmente suicidio. Esta es una ilustración de cómo los demonios pueden destruir a una persona a través del rechazo. No fue Dios quien primero rechazó a Saúl. Saúl rechazó a Dios a través de la desobediencia y determinación de ir en contra de lo que sabía que el Señor le había mandado a hacer. La vida de Saúl fue destruida por este demonio de rechazo. Lo envió en un curso de colisión. Toda su vida se fue cuesta abajo. Todo fue resultado del demonio de rechazo. Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. 

Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos (Oseas 4:6). Esta es una maldición de rechazo. Pero hay liberación, y hay perdón. Si una persona se arrepiente y dice: “Quiero el conocimiento de Dios. Quiero buscar a Dios. Quiero conocer su Palabra”, esa persona puede ser liberada del rechazo. Pero estoy aquí para decirle que si usted rechaza la liberación, si usted rechaza el conocimiento de la Palabra, el conocimiento de lo profético, y usted dice: “No lo quiero”, Dios lo rechazará a usted. Hay algunos grupos de personas que no conocen ciertas cosas porque nunca se les han presentado. Pero a duras penas podemos decir eso en los Estados Unidos. Aquí, en alguna manera u otra, se nos ha presentado la verdad, la liberación, la sanidad, lo profético y lo apostólico. Bueno, Dios dice: “Si usted rechaza el conocimiento, yo lo rechazaré a usted”. Cuando usted es rechazado por Dios eso abre la puerta al espíritu de rechazo. Cuando esa raíz de rechazo viene a su vida, abrirá la puerta a una hueste de otros demonios para venir que destruirán su vida. 

Dios dice: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento”. El espíritu de destrucción es el resultado de ser rechazado por Dios. Cuando esto sucede grupos enteros de personas, familias completas pueden ser rechazadas y terminar siendo destruidas y devastadas por el enemigo. Por eso es que es tan importante arrepentirse y aceptar la verdad de Dios cuando el Espíritu de Dios está tratando con usted. No hay necesidad de arriesgarse a ser reprobados como las personas mencionadas en Romanos 1:26–32: Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican. 

Hoy en día existe todo un problema sobre si los homosexuales o las lesbianas se pueden casar. El hecho es que Dios lo rechaza. Dios jamás aceptará un matrimonio entre dos hombres o dos mujeres. Es rechazado por Dios. Cuando algo es rechazado por Dios, no puede ser bendecido. Siempre viene bajo una maldición. En nuestra sociedad actual la gente está impulsando el estilo de vida homosexual y otros estilos de vida perversos tanto que muchos de ellos han cruzado le línea. 

Han rechazado la Palabra de Dios. Han rechazado el plan de Dios para la familia y el matrimonio hasta el punto en que están en peligro de ser rechazados por Dios. Esta es una condición peligrosa en la cual estar. Yo le advertiría que si es parte de una comunidad que está promoviendo un estilo de vida homosexual y usted rechaza la Biblia, el cristianismo, a Dios y su diseño para el matrimonio entre un hombre y una mujer, usted rechaza la verdad y entrará en un lugar en el que termine siendo reprobado, completamente endemoniado y destruido por el enemigo. La palabra reprobado significa indigno, echado fuera, rechazado; como basura o residuos. Esta es una persona cuya misma mente ha sido rechazada por Dios. 

En Romanos 1:29–31 hay una lista de demonios que vienen como resultado de haber sido entregado a una mente reprobada. Todos son nombres de espíritus malignos que vienen a la vida de los individuos que han sido rechazados por Dios: “ injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia”. Si usted continúa en pecado y rechaza a Dios puede llegar a un punto en el que Dios lo rechace y usted sea entregado a un espíritu de destrucción. 

Sé que muchos de ustedes probablemente no escuchan esto en las iglesias actualmente, pero la Biblia muestra que Dios rechazó a Caín, a Saúl e incluso a los hijos de Israel porque desobedecieron sus mandamientos. Los rechazó, los sacó de la tierra y los envió a Babilonia (vea Génesis 4:5; 1 Samuel 16:1; Oseas 1:10). Rechazó el sacerdocio de Elí, porque Elí no quería corregir a sus hijos (vea 1 Samuel 2:12–4:18). Fue rechazado y se le quitó el sacerdocio. Dios rechazó a Esaú y escogió a Jacob. Rechazó a Ismael y escogió a Isaac. Dios no acepta nada excepto lo que es digno que Él acepte. No acepta ningún tipo de sacrificio, ningún tipo de ofrenda ni ningún tipo de estilo de vida. Y existe un peligro real de ser rechazado. 

Pero el rechazo de Dios o cualquier otro tipo de rechazo no es la voluntad de Dios para usted. Usted puede arrepentirse hoy, aceptar a Jesús y ser liberado de cualquier demonio o espíritu sin importar que sea lujuria, rechazo, odio, ira, amargura o resentimiento que podría estar operando en su vida. Dios lo ama y quiere salvarlo y liberarlo. Clame a Él y Él le responderá.

CUATRO LUNAS DE SANGRE



El próximo 15 de abril podrá visualizarse un eclipse total de Luna, de acuerdo con la información anunciada por la Nasa, será todo un espectáculo. La cara lunar se torna roja mientras el eclipse se desarrolla -llamada luna de sangre en la antigüedad. Esto debido a la refracción de los rayos solares en la atmósfera terrestre. Este eclipse es el primero de cuatro que se esperan. El próximo ocurrirá el 8 de octubre 2014, luego el 4 de abril 2015, y el último, el 28 de septiembre 2015. Este fenómeno es conocido como tétrada —es decir, eclipses lunares totales consecutivos que ocurrirán en intervalos de seis meses—. Esta tétrada es la segunda que se espera en este siglo, la primera ocurrió entre el 2003 y el 2004. Y la próxima ocurrirá hasta el 2032-2033. Y podrá ser perfectamente visible en América del Norte, y el occidente de América del Sur.



En el libro Cuatro lunas sangrientas: algo está a punto de cambiar, de John Hagee, se advierte de que la tétrada es la marca del Apocalipsis escrita en la Biblia. El autor escribe que cuando se trata de señales en la Tierra como hambre, maldad, pestes y guerra, ya la humanidad las ve como problemas de siempre, pero cuando hay señales en el cielo tienen un significado divino. Su argumento es que en los últimos 500 años, los tres eclipses lunares totales se produjeron en el primer día de la Pascua. Y están conectados con hechos en la tierra relacionados con el pueblo judío.

1492: el último año de la inquisición española, cuando los judíos fueron expulsados de España.
1948: proclamación del Estado de Israel.
1967: inicio de la Guerra de los Seis Días.
Por ello hace énfasis que estas señales apuntan a la segunda venida de Jesús. “El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que llegue el día grande del Señor”. Joel 2:30-31
Debo mencionar que para las religiones monoteístas más grandes del mundo, sobre todo para el cristianismo, la segunda venida de Jesucristo es un hecho que se espera desde hace más de dos mil años. Muchas de las profecías de las que habla la Biblia se han cumplido ya, ante el asombro de muchos, mas la parusía sigue siendo la reina de todas las esperas.
A la luz de estos acontecimientos apocalípticos, sería sensato buscar la verdad, no haciéndose un religioso más, sino estableciendo una relación íntima con Dios, certificada por el amor hacia el prójimo, aprovechando bien y prudentemente el tiempo, porque los días que vienen son de gran angustia. Ya que el mismo Jesús dijo: “Que nadie los engañe, porque vendrán muchos en mi nombre y harán grandes maravillas, pero el día y la hora, nadie lo sabe, solo mi Padre que está en los cielos”. Aunque teológicamente ya estamos viviendo el “final de los tiempos”, podría ser hoy mismo si usted muere ahora.
Por lo tanto, el deber de cada ser humano en este mundo es estar vigilante, en búsqueda de una verdad que trasciende a religiones o personas, investigando la razón de nuestra propia existencia y procurando una relación directa con Dios, porque un día todos daremos cuenta de nuestro actuar en este mundo.

NOE, EL DE LA BIBLIA...


Casi como oculto detrás del evento, aparece la figura de Noé. El diluvio, el arca, la paloma y el arco iris son elementos que por su fuerza simbólica y teológica han hecho que ni siquiera los mismos cristianos tengan una imagen clara de quién fue este hombre que la Biblia describe como “justo e íntegro” y al que el profeta Ezequiel señala como uno de los grandes hombres de la historia antigua, junto a Job y Daniel.

1 ¿Cuál era su familia?

Su padre fue Lamec, y la Biblia no menciona el nombre de su madre. Fue el mayor de sus hermanos. Su abuelo, Matusalén, es conocido como el hombre más longevo de la humanidad: vivió 969 años, y murió el mismo año que sobrevino el diluvio. El relato de Génesis vincula claramente la línea genealógica de Noé con el primer hombre, Adán, y la descendencia que no procedía de Caín, que cometió el primer acto de violencia de la historia de la humanidad, matando a su hermano Abel.

2 ¿Qué significa su nombre?

Noé o 'Noah' significa “cómodo” o “fácil de llevar”, una palabra que según los especialistas da la idea de “descanso”. Su padre le puso el nombre con un sentido profético: “Éste -dijo Lamec- nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que el Señor maldijo”.

3 ¿Dónde vivía Noé?

La Biblia no lo especifica, aunque se supone su localización en el área de Mesopotamia.El arca, después del diluvio, acabó posándose sobre los montes de Ararat, en la Turquía actual. Allí es posible que desarrollara su vida posterior al diluvio.

4 ¿A qué se dedicaba?

No se especifica cuál fue su profesión. Algunos han señalado la posibilidad de que siguiera la línea nómada y pastoral de los patriarcas y que entronca con el hijo de Adán, Abel. Sin embargo, después del diluvio se le ve plantando viñedos y se le llama “labrador”. La construcción del arca, por otra parte, le ocupó mucho tiempo de trabajo: en concreto, 120 años. Durante ese tiempo predicó sobre el juicio que vendría sobre la tierra.

5 ¿Cómo fue su carácter?

Dice el relato de Génesis que era “justo e íntegro (o perfecto) en sus generaciones”. Justo se refiere a sus acciones. Íntegro, a su fe en Dios. Y se dice que “caminaba con Dios”, como uno de sus antecesores, Enoc, que no murió sino que Dios “se lo llevó”. “¿Qué significa caminar con Dios? -dice el pastor y profesor Shai Shemer- Que iba por sus caminos”, lo que en la enseñanza bíblica significa “amar a Dios y al prójimo”.

6 ¿Cuál fue su descendencia?

Tuvo tres hijos: Sem, Cam y Jafet. De ellos procederán todas las familias de la tierra.Shai Shemer apunta a la formación de la identidad del pueblo de Israel, que la Biblia identifica en la línea de Sem, y su oposición a Cam, identificado con los enemigos de Israel: Egipto y los cananeos que habitaban la tierra que luego conquistarían.

7 ¿Cómo era la sociedad en la que vivió?

Antes del diluvio, el panorama descrito en Génesis es de “maldad” y “violencia”. La palabra correcta, dice Shemer, es “rapiña” o “injusticia extrema”. Es “una prostitución total del comportamiento. Por eso cuando Dios le habla a Noé, no invoca a la corrupción y a la injusticia juntas, sino sólo a la injusticia. Cuando el expolio, el derramamiento de sangre, la falta de respeto por la vida ajena llega al punto de acabar con ella, se produce este juicio exterminador”. Hay diferencia, por tanto, del juicio hacia Babel que se describe poco después en el Génesis, donde se presenta una generación opuesta a Dios pero “que tenía armonía, no practicaba la agresión de todos contra todos”.

8 ¿Qué hizo después del diluvio?

Noé, tras sobrevivir junto a su familia, salió del arca con todos los animales. Practicó el culto a Dios y recibió su bendición. El relato de Noé en Génesis concluye con su borrachera tras beber el vino que había elaborado, revelando la semilla del fracaso en la misma identidad humana. Una situación que le llevó a estar desnudo en su tienda, lo que provocó reacciones distintas en sus hijos -dos de ellos con respeto y compasión hacia su padre, uno con burla-, por lo que pronunció palabras de bendición para Sem y Jafet, y de maldición para Canaán, el hijo de Cam.

9 ¿Dónde se cuenta su historia?

La historia de Noé se cuenta en el Génesis, el libro de los orígenes, que forma parte de la colección de cinco tomos que conocemos como Pentateuco y los judíos llaman 'Torá'. Un relato cuyo autor sería Moisés, según afirmaron los profetas, salmistas y posteriores autores de las crónicas de Israel, y así también lo recogió la iglesia en los escritos que formaron el Nuevo Testamento. Este detalle tiene una gran importancia a la hora de entender todo el relato de los orígenes, entre ellas la historia de Noé. “Dios se reveló a sí mismo, sus obras anteriores, la historia de las familias de Israel y su papel en su plan de redención para la humanidad”, explica el teólogo John MacArthur en su Introducción al Pentateuco.

10 ¿Qué enseñanzas teológicas se dan en la Biblia sobre la vida de Noé?

Ya hemos citado el relato de Ezequiel, uno de los últimos profetas del Antiguo Testamento, que de hecho escribe en Babilonia, junto al pueblo que había sido llevado cautivo, lejos de su tierra. La mención a Noé se encuentra en medio de una profecía de destrucción hacia la añorada Jerusalén, un juicio que muchos de los exiliados judíos no podían imaginar. La advertencia de Ezequiel concluye, sin embargo, con la esperanza de “un remanente”que quedará. “Seréis consolados del mal que hice venir sobre Jerusalén”, dice el Señor por boca de Ezequiel. Una situación semejante a la que vivió, por tanto, Noé y su familia.

Jesús también recuerda “los días de Noé” en medio de una advertencia profética de juicio. “Como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca, y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó a todos. Así será la venida del Hijo del hombre” (Mt. 24.37-39).

Los primeros cristianos también lo mencionaron. Lucas lo incluye en la genealogía de Cristo. El autor de Hebreos habla de su fe, destacando su obediencia ante el encargo de hacer el arca. “Por esa fe condenó al mundo y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe”, dice el escritor.

El apóstol Pedro es el último en hacer mención de Noé. Primero, en un contexto que habla sobre la salvación que tenemos en Cristo, en uno de los pasajes de más complicada interpretación, según muchos exégetas, en el que se dice que Jesús predicó “a los espíritus encarcelados que en otro tiempo desobedecieron” en los días de Noé. En su segunda carta, Pedro afirma que Noé fue “guardado” del juicio del diluvio, y le llama “predicador de justicia”, poniéndolo como ejemplo a seguir para los primeros cristianos.

TU CRUZ

En Mateo 27:62-66, sacerdotes y fariseos aconsejan a Pilato que selle y ponga guardia frente a la tumba de Jesús, no fuera que sus discípulos robaran el cuerpo y dijeran que había resucitado de entre los muertos. Jesús, aun muerto, era peligroso.
Aun en los peores momentos de nuestra vida, somos peligrosos para alguien. Cuando piensas que todo ha terminado, sigues siendo una grande amenaza. Aun cuando no hay mucho que puedes hacer, en tu circunstancia, en tus problemas, hay gente que se siente amenazada con lo que Dios ha prometido que va a hacer contigo y con lo que has declarado que va a ocurrir en tu vida.
Por eso es que hay gente que quiere asegurarse que no salgas del lugar en que estás, que no te levantes del problema en que te encuentras. Hay gente que quiere que te metan en la tumba y asegurarse que la sellen para que nadie te pueda sacar de allí y nadie pueda dar testimonio de lo que Dios va a hacer contigo.
Si estás pasando por tu vía crucis, lo único que debe salir de tu boca es: Dentro de tres días, me voy a levantar; la tumba no va a ser mi último lugar de descanso. La tumba y el momento de descanso que estás viviendo en el día de hoy van a ser el punto de transición para lo más grande que Dios va a hacer contigo. Si fuiste una amenaza mientras estuviste vivo, ahora que estás muerto serás más peligroso.
¡Que se prepare la gente, porque amenaza serás cuando Dios te saque de esta y haga todo lo que te prometió que iba a hacer!
Cuando nos comparan con Cristo, nos comparan de manera errónea, nos comparan de manera negativa, utilizando solo un pedazo de lo que verdaderamente fue la vida de Cristo. El que estudia la palabra sabe que, a dondequiera que Cristo fuera, era una amenaza y creaba un problema. Dondequiera que fuera, había gente que quería apedrearlo, acusarlo, gente que no lo querían; ni en su casa y ciudad lo amaban. Jesús hizo milagros en muchos lugares, menos en su ciudad, porque allí no creían en él.
Queremos proyectar un Cristo que se sentaba con los niños y amaba a la gente, que andaba pobre, caminando descalzo y que no tenía donde dormir. Se nos olvida que la figura de Cristo era una controversial para todos. Los fariseos, los romanos y los judíos se sentían amenazados por él. Si quieren comparar al Cristo que está en uno, deberían comparar la amenaza que siente el mundo ante cualquiera que está seguro de sí mismo, de lo que Dios ha hecho en él y para lo que ha sido llamado.
Nunca podrás vivir una vida como la que Cristo vivió, sin ser amenaza para alguien. El éxito en tu vida siempre será amenaza para alguien; aunque intentes ser lo más humilde posible, de no vestirte de cierta forma e intentes pasar por desapercibido.

TE VAS A LEVANTAR

Cuando estudiamos la Biblia podemos ver, en Mateo 27, que era tan grande el miedo de que Jesús resucitara, que Pilato envió guardias para que sellaran la tumba y la vigilaran. Pilato no estaba seguro si era cierto o no aquello de lo que acusaban a Cristo, ni estaba seguro en crucificarlo, pero luego sí estaba convencido de que resucitaría porque envió a unos guardias para sellar y velar la tumba. Históricamente, cuando sellaban, era con dos sellos, el de Pilato y el de Roma.
En tu momento más difícil, ¿cuántos sellos han puesto sobre tu vida? ¿Cuánta gente se ha querido asegurar que no te levantes y que no salgas del problema en que te encuentras hoy? ¿Cuántos se han sentido amenazados y han puesto el sello, y hasta lo han puesto en las páginas Internet para que todo el mundo sepa que de ese problema no te vas a levantar? ¿Cuántos han puesto guardias que no duermen vigilando? Hasta has tratado de llamar a alguien para que te dé la mano y te encuentras que no te atienden, porque ya alguien le llamó primero para hablarle mal de ti. Este es el llanto de muchos. Y es que, aun muerto, eres una amenaza para el enemigo.
Aún en tus momentos difíciles, eres una amenaza porque tienen más fe que tú mismo en el poder de Dios a través de ti. Por esto, quieren poner sellos en tu mente, en tu corazón y siempre te recordarán el pasado para asegurarse de que no te levantes. Pero te tienes que asegurar que, por encima del sello que te han puesto, en tres días te vas a levantar. Te vas a levantar de la crisis económica, te vas a levantar de ese problema en tu matrimonio, con tus hijos, del fracaso. Te vas a levantar. Decláralo: Me voy a levantar.
Dile a los enemigos: Ponme el sello que quieras ponerme, pero, al tercer día, mira cómo Dios me levanta. Ponme el sello del pasado, de la traición, de bancarrota, del problema financiero, de pobreza, de mentiroso, del pecado, saca las fotos viejas que tengas de mi pasado, pero observa bien cómo Dios me levanta. En tres días me voy a levantar. Me has puesto el sello de que no sirvo para nada, de que nadie me va a amar, de que no soy capaz, pero Dios me va a levantar. Declara: De esta, me voy a levantar, en el nombre de Jesús.
La biblia relata que los romanos decían: Este, viviendo aún, decía: Me levantaré. Tú tienes vida, pero ¿qué estás diciendo? Deja ya de decir: No puedo más; de ésta no me levanto; no lo voy a lograr; me acabaron; me vencieron. Comienza a decir: A pesar de que me han sellado, al tercer día, me voy a levantar.
La palabra de Dios dice que fuimos sellados con la promesa del Espíritu Santo. También dice que el sello del mundo ya no está en nuestras vidas. El día que aceptaste al Señor como tu Salvador personal, se rompió el sello del pecado y se ha puesto el sello del Espíritu Santo que te asegura que al tercer día te vas a levantar. No significa que no van a venir problemas, pero Jesús dijo: En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. Cree, confía que te vas a levantar.
Mateo 27:66 dice que al tercer día hubo un gran terremoto porque un ángel del Señor removió la piedra, y se sentó sobre ella. ¿Quién tapa una tumba nuevamente, luego de que el ángel de Jehová se sienta sobre la piedra?
Busca un bolígrafo y papel. Escribe todo los sellos que han puesto sobre tu vida y que te han marcado. En un acto de fe, rompe ese papel que representa esos sellos y declara que al tercer día te vas a levantar, en el nombre de Jesús. Si eras una amenaza anteriormente para el enemigo, que se preparen porque aún no han visto nada. El terremoto del Espíritu Santo viene sobre tu vida y serás sellado para Su gloria. El ángel de Jehová se sienta sobre esa piedra y, mientras vives, lo único que vas a repetir es: Me levantaré, en el nombre poderoso de Jesús.

UN CORAZON RESUCITADO

Una herida del costado traspasa el corazón de una persona, y se vive por años, y se repite en la mente, y buscamos en todo lugar lo que aparentemente se nos perdió; todo porque el corazón ha sido herido.
A Jacob, sus hijos, un día le dijeron una grande mentira: que su hijo, José, a quien él amaba, estaba muerto. Jacob no había tenido una vida fácil. Peleó desde el vientre de su madre. Peleó con el papá, con su hermano, y terminó peleando con Dios por su bendición. La iglesia debería estar llena de Jacobs; gente que, aunque su vida no sea fácil, siguen luchando todos los días, saben que tienen destino. Jacob caía y se levantaba y echaba hacia adelante, sin importar lo que pasara. Todo esto, hasta que sus hijos le dijeron una mentira. Aquellos que habían salido de sus huesos, le dijeron unas palabras que traspasaron su costado y marcaron su corazón.
Aquel hombre que era apasionado por alcanzar grandes cosas, aquel hombre soñador, que estaba dispuesto a pelear por todo, a tener batallas y a luchar para alcanzar todo lo que Dios le había prometido, de un momento a otro, ya no le importaba nada de lo que pasara en la vida. No tenía deseos de vivir.
Cuando Cristo derramó su sangre, cuando salió sangre y agua de su costado, cuando su corazón fue traspasado, lo que representa es nuestra libertad de todas esas heridas del pasado; representa la restauración de nuestro corazón.
Procura que nada de lo que pase en tu vida dañe tu corazón. Que tú puedas estar ante el pecado, ante la maldad, ante la traición, que puedas llorar, que quizás seas lastimado, pero que tu corazón siga intacto, ante las lanzas de aquellos que quieren asegurarse de que tú estás muerto. Todo el que quiere asegurarse de que tú mueras, no va a lanzar a las piernas o a la cabeza, sino al costado, para atravesar tu corazón, pero aquella sangre derramada en la cruz del Calvario, en vez de traer condenación a tu vida, hoy te trae un corazón restaurado. Dios te levanta y, al igual que Jacob, tu espíritu va a revivir. Recuperas la pasión y la fuerza para vivir una vez más, para entender que hay razón por la que vivir y seguir hacia adelante.
Toda relación que te hirió queda en el pasado. Dios va a traer a tu vida gente que va a hacer lo que otros no estuvieron dispuestos a hacer. Dios se va a meter en el asunto de tu vida.
En ocasiones, estamos dispuestos a dejar todo por ciertas personas y, luego de haber dejado todo por ellas, son esas mismas personas las que traspasan nuestro costado, atravesando nuestro corazón. Pero las heridas de Cristo, él las recibió para que tú entiendas que tu corazón tiene que estar guardado en él.
Dios sabe las heridas que te han causado. Él sabe que hay quienes te han traspasado el costado para asegurarse de que estás muerto. Pero, cuando piensan que estás muerto, es cuando más vida tú tienes, porque es en ese momento en que te preparas para la resurrección más grande de toda tu vida.
Cristo se levantó de la tumba y, cuando lo hizo, fue a buscar a aquellos que lo abandonaron, a aquellos que lo negaron. La lanza fue dolorosa, pero ¿qué peor lanza que la Judas? ¿Qué peor lanza que aquel en quien tú habías confiado te venda y te entregue por treinta monedas de plata? ¿Qué lanza más fuerte que aquel al que le multiplicaste los peces en su barca, aquel al que salvaste cuando se iba a ahogar, niegue quien tú eres para él? ¿Qué peor lanza que aquellos que, por tres años y medio caminaron contigo y estuvieron a tu cuidado, no fueron capaces de estar allí frente aquella cruz? Lo grande de un corazón sanado es que, después que Dios lo resucita, a quienes va a buscar son precisamente a aquellos que lo negaron, aquellos que lo abandonaron. Eso es lo que tú vas a hacer. Dios te va a dar la capacidad de tener un corazón, no de carne, porque un corazón de carne es fácilmente atravesado por las lanzas de que te tiran, sino un corazón resucitado, que es capaz de ir en busca de aquellos que te hirieron en el pasado y te negaron, para bendecirles.
Los que te han negado, cuando los vayas a buscar, van a estar en el mismo sitio donde tiempo atrás los viste: Frustrados, fracasados. No porque tú les desees mal, sino porque, el que vive de esa manera, no le queda más que volver a los mismos lugares de su pasado. Cristo tuvo que ir a buscar a Pedro en el lugar de donde él lo sacó tres años y medio atrás. Lo encontró de la misma manera que lo encontró la primera vez, pero esta vez, no tan solo le llenó las barcas, sino que, cuando Pedro se acercó a la orilla, ya él le tenía un pescado que había estado cocinando para él, y le dijo: Ven y come.
Cristo se presentó a sus discípulos, no con un corazón de carne, sino con un corazón resucitado, vivificado por el Espíritu de Dios.
La sangre de Cristo te habla, vivifica tu corazón. Tu corazón no tiene por qué ser atravesado nunca más.
Hay gente por la que tú has dejado todo, y lo que han hecho ha sido herirte, pero hoy puede comenzar un nuevo tiempo para ti. Pon tu corazón en manos de Dios. Él traerá aliento de vida a tu corazón. Cuida tu mente, cuida tus oídos, cuida lo que ves, pero, más importante aún, cuida tu corazón.